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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2011

Carta a Piera y su dictadura

Tito Tricot
Rebelin


Seguramente nunca leers esta carta y, la verdad, poco me importa. Sin embargo, quiero que sepas que te escribo desde Valparaso, aquel puerto herido en una madrugada de septiembre de 1973 por militares y civiles que defendan sus privilegios. Se vistieron de guerra para ocupar mi ciudad, la de mis padres y abuelos. La ciudad de mis amigos, del barrio, del colegio, de los paseos por la costanera, del primer beso apresurado y torpe. Ocupada fue, sin misericordia mi ciudad, de golpe militar en el centro de su asombro. Torturada fue mi ciudad, entre gritos desgarrados y violaciones de mujeres indefensas. Desaparecida fue, de a poco, en el mar y en los cerros donde van los desaparecidos en un pas sin memoria. Me cambiaron la ciudad, movieron sus plazas, sus panaderas, sus playas, sus historias. Todo eso acaeci la madrugada en que la ocuparon sin misericordia para defender sus privilegios. Como hoy que, treinta y ocho aos despus y en pleno invierno, apareci nuevamente tomada por la fuerza. La fuerza policial que atac a los porteos a mansalva. Los cerc, los confin, los agredi, los gase y los golpe con diligente obsecuencia. Era la dictadura: los mismos uniformes, las mismas armas, la misma brutalidad. Pero es t dictadura, Piera. Los mismos perros, con el perdn de los perros. Los mismos hijos de puta, con el perdn de las putas. Tus perros y tus hijos de puta que sembraron el terror en el puerto, reprimiendo a los estudiantes que slo bregan por el justo derecho a una educacin digna.

Seguramente nunca leers esta carta y, la verdad, poco me importa. Pero quiero que sepas que esta ciudad, su plan, sus cerros, sus estrellas y, por sobre todo, su gente, colmaron esta noche las ventanas, los callejones, los miradores, los ascensores para unirse en un grito de libertad que reson limpio a travs del cielo ail. Un cacerolazo, un cantico, un suspiro y la rabia inmensa de sentir, una vez ms, el odio de los ricos. Tu odio. Porque eso fue lo que se vivi hoy, no slo en Valparaso, por cierto, sino que en todo el pas, cuando el ejrcito policial de ocupacin sali a defender el lucro en la educacin, arrasando con todo: hombres, mujeres, nios y nias. Como en dictadura, pero en democracia. Tu democracia, donde t decides quien marcha, dnde se marcha, cundo se marcha y cmo se marcha. Donde tu ministro del Interior amenaza y reprime sin pausa, sin contemplaciones y sin inmutarse, como los hacen los ministros de Interior de las dictaduras. T democracia tutelada, militarizada, represora y tan poco democrtica que no soporta al pueblo en las calles: que se organice, que reflexione, que piense, que proteste y luche por construir un pas digno. Porque esta es una democracia indigna: una democradura. Tu democradura.

Seguramente nunca leers esta carta y, la verdad, poco me importa, no obstante, quiero despedirme con una certeza: nada de lo que hagas o digas podr revertir el desmoronamiento de un sistema hecho por los ricos para los ricos. Tal vez no sea inmediato. Quizs, pero el roco de la maana ha sido desperdigado por el movimiento estudiantil y aquella frescura juvenil anuncia vientos de cambio.

Tito Tricot, Socilogo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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