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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2005

Autogolpe en Bolivia

Osvaldo Coggiola


Con la pseudo-renuncia del presidente Carlos Mesa, rechazada por el Congreso Nacional, y la firma, en el mismo Congreso, del pacto de Unidad Nacional, se ha consumado un autogolpe de estado en Bolivia. El presidente y el parlamento han substrado al debate, inclusive institucional, los dos temas clave de la nacin boliviana: la aprobacin de la entreguista Ley de Hidrocarburos, aprobada en un fraudulento plebiscito en julio pasado, previendo la continuidad de la propiedad y explotacin imperialistas del gas y el petrleo, y la aprobacin, fuera y antes de la Asamblea Constituyente, de la autonoma de los departamentos de Tarija y Santa Cruz de la Sierra, en cuyo subsuelo se localizan la mayor parte de las reservas de hidrocarburos.

Detalle fundamental: la renuncia fue rechazada por la totalidad de los congresistas, incluidos los del MIP de Felipe Quispe y del MAS de Evo Morales, que tiene 27 de los 130 diputados y 8 de los 27 senadores (un tercio de la cmara alta. Pero eran justamente las direcciones sindicales y sociales (COB, CSTUCB, juntas vecinales) vinculadas a esos partidos, las que dirigan los bloqueos de caminos y ocupaciones de predios que sacudieron a Bolivia desde final de febrero y primera semana de marzo. Morales que declar que Mesa debe gobernar hasta final de mandato (junio de 2007)- tuvo inclusive que frenar a sus congresistas, que queran firmar el Pacto.

La oposicin impulsaba una ley que previa la retencin de 50% de los royalties de las multinacionales (Repsol, Petrobrs, British Gas y Total) contra los 18% (ms 32% de impuestos) aprobados en el fraudo-plebiscito de Mesa. Como se ve, slo una divergencia de porcentajes dentro de una poltica entreguista. La operacin de las multis arroja beneficios declarados (debajo de la realidad) de 1500 millones de dlares.

Con todo el aparato gubernamental, Mesa convoc a una manifestacin popular de apoyo, de gran eco en la prensa internacional, y que reclam mano dura contra las movilizaciones con...7000 manifestantes (cualquier manifestacin popular de masas en la capital rene de cinco a diez veces esa cifra).

El operativo de salvataje de Mesa, jaqueado por las movilizaciones, estuvo encabezado por el gobierno y la embajada yanquis que pidieron oficialmente consenso (fueron atendidos)-, las FFAA que amenazaron a las movilizaciones con la represin- y, decisivo, los gobiernos de izquierda y antiimperialistas de la regin, que se pronunciaron en defensa de las instituciones (contra el pueblo en lucha), que acababan de ser puenteadas por la presidencia y la mayora parlamentaria derechista. En eso estuvieron Kirchner, Lula (cuya Petrobrs enva diariamente al Brasil 24 millones de m3 de gas, usando casi toda su capacidad instalada) y hasta el venezolano Hugo Chvez, que declar pblicamente apoyo a Mesa.

Pero Lula tambin presion a Evo Morales, del MAS, cuyo lder parlamentario declar que ahora hay que trabajar con la ley de Mesa (al final 18+32=50%, lo que peda la oposicin, en un pas donde la evasin fiscal es regla). El Pacto por la Defensa de la Dignidad y la Soberana Nacional, firmado por MAS, MIP, COB, organizaciones campesinas y sociales, con un programa muy por debajo del nacionalismo burgus de los aos 50, es un aborto, incapaz de impulsar o coordinar cualquier movilizacin real.

Es preciso superar el programa opositor, con un programa transitorio que, partiendo de la nacionalizacin sin pago de las riquezas del subsuelo y de las empresas imperialistas (que se han beneficiado de subsidios monumentales desde la dcada del 80), y de la defensa de la unidad nacional del pas, plantee la lucha por el poder obrero y campesino y la unidad revolucionaria continental. Con esa plataforma, es posible construir una organizacin revolucionaria en Bolivia.



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