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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2011

Esa chusma de los rebeldes libios

Patrick Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los rebeldes, desde las Guerras de las Rosas hasta la actual guerra civil en Libia, tratan normalmente de evitar escindirse en facciones y empezar a asesinarse unos a otros hasta que han alcanzado el poder y lo controlan totalmente. Y, por muy profundas que sean sus divisiones, las mantienen en secreto frente al mundo exterior.

No ocurre lo mismo con los rebeldes libios. Los miembros del Consejo Nacional Transitorio (CNT) en Bengasi detuvieron el pasado mes a su lder militar, el General Abdel Fatah Yunis, bajo la sospecha de traicin, consiguieron despistar a sus guardaespaldas y le asesinaron. Esta semana, el jefe del CNT, Mustafa Abdel Jalil, ech a todo su gobierno alegando que algunos haban sido cmplices del asesinato. Al parecer se vio obligado a hacerlo as para calmar la rabia de la poderosa tribu Obedi a la cual perteneca Yunis.

Uno de los aspectos absurdos de todo el asunto es que en el mismo momento en que los dirigentes rebeldes andan a la grea unos con otros, pas tras pas los est reconociendo como el legtimo gobierno de Libia. Esta semana, los diplomticos del CNT se apoderaron de las embajadas de Londres y Washington y se disponen a hacer lo mismo en Ottawa. En una exhibicin de error total de clculo, Gran Bretaa reconoci al gobierno rebelde el da en que algunos de sus miembros estaban disparando a su comandante en jefe y quemando su cuerpo.

Si as es como actan hoy los rebeldes, cuando deberan tener gran inters en mostrarse unidos, cmo actuarn cuando estn instalados en el poder en Trpoli? Pero la OTAN no tiene ms poltica que esa. Una resolucin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que en marzo trataba de impedir, por razones humanitarias, que los tanques de Gadafi tomaran Bengasi, se convirti a toda velocidad en un intento de derrocamiento. Gran Bretaa y Francia, con el esencial apoyo de EEUU, mantienen an que el bienestar del pueblo libio exige la sustitucin de Gadafi por esos slidos demcratas de Bengasi y el este de Libia representados por el CNT.

Podra la estrategia de la fuerza bruta funcionar de forma puramente militar? Podran las columnas rebeldes de camiones dotados de metralletas retroceder y capturar Trpoli tras una buena andanada de bombardeos de la potencia armamentstica de la OTAN? La capital libia carece cada vez ms de combustible, alimentos y electricidad.

Los rebeldes han estado consiguiendo avances sobre el terreno hacia el este y suroeste de la capital. Pero incluso con el apoyo de los ataques areos de la OTAN ese avance ha sido lento. Si a los rebeldes les cuesta tanto tomar una ciudad como Brega, con una poblacin de 4.000 habitantes, en el golfo de Sirte, pueden realmente abrirse camino hacia Trpoli con una poblacin de 1,7 millones?

Puede que Gadafi caiga, pero parece cada vez ms que, si as ocurre, ser a manos de una buena coleccin de milicias cada vez ms dependiente para su xitode que la aviacin de la OTAN les proporcione apoyo tctico. Dado que los rebeldes carecen de liderazgo coherente y no forman tampoco una fuerza militar unida, no es probable que el resultado sea una clara victoria. Aunque la alcanzaran, los rebeldes dependern del apoyo exterior a todos los niveles para poder ejercer su autoridad sobre este inmenso pas.

Al igual que ocurri con Afganistn en 2001 y con Iraq en 2003, EEUU y Gran Bretaa se encontrarn con que una cosa es derrocar a los talibanes o a Sadam Husein y otra muy diferente sustituirles. Tratar a los cuestionables aliados locales como legtimo gobierno tiene valor propagandstico pero es poco sensato pretender que los socios locales tengan una autoridad real. Gran Bretaa, con las experiencias ya cosechadas, demuestra ser verdaderamente irresponsable al precipitarse en otro conflicto pensando que esta vez est apostando por el seguro ganador. Puede que derroquen a Gadafi pero probablemente la lucha por el poder entre las facciones proseguir.

Pintoresco, pero deplorablemente engaoso

Los medios extranjeros tuvieron sus fallos en Iraq y fue an peor en Afganistn, pero han alcanzado su cenit en la cobertura de la guerra de Libia. La informacin se ha convertido en una cuestin totalmente militarizada. Gran parte de la misma no es ms que una serie de historias pintorescas desde la lnea del frente acerca de las carreras adelante y atrs de los milicianos rebeldes. Hay que tener valor para informar desde ah y los periodistas simpatizan naturalmente con los jvenes con los que estn compartiendo una trinchera. Su cobertura de los hechos tiende a estar completamente a favor de los rebeldes y en oposicin a Gadafi.

Cuando asesinaron a Abdel Fatah Yunis, en los medios de comunicacin extranjeros casi nadie saba explicar cmo o por qu haba sucedido. Los lderes rebeldes, anteriormente retratados como una heroica banda de hermanos, parecan estar divididos en rivalidades y vendettas homicidas. Algunos periodistas se limitaron a regurgitar la imposible afirmacin de las autoridades rebeldes de que al general le haban matado los combatientes a favor de Gadafi con campos en Bengasi, mientras otros mencionaban que haba treinta milicias islmicas diferentes en la ciudad.

Hasta este mismo da, los polticos tratan de justificar la intervencin de la OTAN en Libia citando las supuestas atrocidades perpetradas por las fuerzas leales a Gadafi, tales como violaciones masivas y amplio uso de mercenarios. Las organizaciones por los derechos humanos, como Amnista Internacional y Human Rights Watch, hace tiempo que revelaron que no haba pruebas de la mayora de las historias contadas sobre atrocidades, al igual que hizo una comisin de la ONU encabezada por el distinguido jurista acadmico Cherif Bassiouni. Pero los medios que publicaron primero las historias de las atrocidades de Gadafi han ignorado casi totalmente esos bien investigados informes.

La militarizacin de la informacin en Iraq y Afganistn fue auspicindose a travs del sistema de periodistas empotrados en las unidades militares. Esto era inevitable hasta cierto punto dado el peligro de insurgentes iraques o talibanes. Pero el resultado ha sido que la informacin de guerra ha vuelto a ser lo que fue durante las escaramuzas del siglo XIX, por lo que al mundo solo le llega un relato parcial y a menudo engaoso de cuanto est aconteciendo en Libia.

Fuente: http://www.counterpunch.org/patrick08112011.html

rCR



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