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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2011

El default como contrapoder a la especulacin financiera

Andrea Fumagalli
Union Made


En los comentarios de la mayor parte de la prensa y en las declaraciones de los polticos y los llamados expertos, un fantasma (o ms bien una pesadilla) recorre Europa. No es el fantasma del comunismo, sino ms bien la pesadilla de los mercados financieros. Todos estn pendientes de su respuesta, moderno orculo capaz de condicionar e influir en las vidas de millones de personas, hacer caer un gobierno, forzar elecciones anticipadas o provocar la firma de documentos y pactos sociales de otro modo poco creibles entre firmantes igualmente sin credibilidad.

El biopoder de los mercados financieros ha aumentado considerablemente con la financiacin de la economa. Si el el producto interior bruto mundial en 2010 ha sido de 74 billones de dlares, las finanzas lo superan: el mercado de obligaciones mundial vale 95 mil billones de dlares, las bolsas de todo el mundo 50 mil billones de dlares, y los derivados 466 mil billones. Conjuntamente (sin contar las actividades del mercado de valores y de crdito), estos mercados mueven una cantidad de riqueza ocho veces mayor que el producido en trminos reales por la industria, la agricultura y los servicios. Este proceso, adems de desplazar el centro de la valorizacin y de la acumulacin capitalista de la produccin material a la inmaterial y de la explotacin del trabajo manual al cognitivo, ha dado origen a una nueva "acumulacin primitiva", que, como todas las acumulaciones primitivas, se caracteriza por un alto grado de concentracin.

Por lo que respecta al sector bancario, en 1984 los diez primeros bancos del mundo controlaban el 26% del total de la actividad, con el 50% en manos de 64 bancos y el otro 50% repartido entre los 11.837 restantes bancos ms pequeos. Los datos de la Reserva Federal nos dicen que de 1980 al 2005 se han llevado a cabo cerca de 11.500 fusiones, una media de 440 al ao, reducindose el nmero de bancos a menos de 7.500. En el primer trimestre de 2011, cinco SIM (Sociedades de Intermediacin Inmobiliaria: JP Morgan, Bank of America, Citibank, Goldman Sachs, HSBC Usa) y cinco bancos (Deutsche Bank, UBS, Credit Suisse, Citycorp-Merrill Lynch, BNP-Parisbas) han obtenido el control sobre ms del 90% del total de los ttulos derivados: SWAPS sobre las tasas de cambio, los CDO (Collateral debt obligations) y los CDS (Collateral defauld swaps). Fuente: http://www.occ.treas.gov/topics/capital-markets/financial-markets/trading/derivatives/ dq111.pdf.

En el mercado de valores, las estrategias de fusiones y adquisiciones han reducido significativamente el nmero de las sociedades cotizadas. En 1984 las primeras diez sociedades con mayor capitalizacin burstil, equivalente al 0,12% de las 7.800 sociedades registradas, detentaban el 41% del valor total, el 47% de los ingresos totales y el 55% de las ganancias registradas. En 2011, estos porcentajes se han mantenido casi inalterados, con la diferencia que tres de ellas (Merrill Lynch, Lehman Brothers y Goldman Sachs) se han fusionado a principios de 2008 o se han convertido en entidades bancarias (por ejemplo, la adquisicin de Merrill Lynch por Citycorp) o, como en el caso de Lehman Brothers (y Bear Starney) han sido fallidas, favoreciendo as un ulterior proceso de concentracin (Fuente: Reserva Federal).

En este proceso de concentracin, el principal papel est en manos de los inversores institucionales (trmino con el que se indican todos los operadores financieros las SIM, los bancos, las aseguradoras- que gestionan las inversiones financieras por cuenta de terceros: son hoy los que en los aos 30 Keynes defina como los "especuladores profesionales"). En 1984, en relacin con el mercado de los EE.UU., el valor de sus ttulos, ascenda a cerca de 2,6 mil millones de dlares. A finales de 2007, segn datos de la Reserva Federal, los inversores institucionales manejaban ttulos por un valor nominal equivalente a 39 mil millones, el 68,4% del total. Es importante sealar que este porcentaje ha aumentado durante el ltimo ao, especialmente despus de la difusin de los ttulos de deuda soberana. Por ejemplo, en cuanto a la deuda pblica italiana, alrededor del 87% est en manos de inversores institucionales, por encima del 60% en el exterior (a diferencia de lo que ocurre en Japn).

A partir de estos datos, podemos argumentar que en realidad los mercados financieros no son algo etreo y neutral, sino que son una expresin de una precisa jerarqua: lejos de ser competitivos (creencia aparentemente confirmada por la alta flexibilidad de los "precios", flexibilidad que est sin embargoen la base de las ganancias), se confirman como fuertemente concentrados y oligoplicos: una pirmide, donde se ve, en la parte superior, a los pocos operadores financieros capaces de controlar ms del 70% de los flujos financieros globales y, en la base, una miriada de pequeos ahorradores que tienen una funcin puramente pasiva. Esta estructura de mercado permite que unas pocas sociedades (en particular las diez, entre SIM y bancos citados anteriormente) sean capaces de dirigir y condicionar las dinmicas del mercado. Las agencias de calificacin (a menudo en connivencia con las mismas sociedades financieras), adems, ratifican, de manera instrumental, las decisiones oligrquicas que se tomanuna y otra vez.

Despus de la crisis de las subprime en 2008-09, a partir de 2010, la especulacin financiera ha puesto su punto de mira en las polticas del estado de bienestar. Su carcter de biopoder se ha acentuado an ms, incidiendo directamente sobre las formas de vida. Todo esto no puede extraar, desde el momento que es precisamente la produccin de los servicios sociales e inmateriales (salud y medicina-farmacutica, educacin, investigacin, explotacin de recursos naturales, comunicacin y lenguajes, biogentica) el objetivo principal de la produccin de plusvala.

Lo que est sucediendo en las ltimas semanas es la ms clamorosa confirmacin. El mecanismo especulativo se desarrolla segn las siguientes fases, con variaciones en funcin del tipo de actividad financiera objeto de la atencin especulativa.

Fase 1: En situaciones de extrema incertidumbre e inestabilidad (por tanto, en situaciones de normalidad financiera), algunos sectores (en referencia a los ttulos privados) o algunos sistemas de welfare (en relacin a los ttulos sobreranos) pueden convertirse en objeto de inters especulativo, gracias a la presencia de algunos factores concomitantes que pueden acentuar la volatilidad. Esta volatilidad puede ser al alza (como, por ejemplo, en el caso de los ttulos derivados del petrleo, durante el verano-otoo de 2010, o durante el nacimiento y desarrollo de un acuerdo financiero que da origen a una burbuja especulativa) o a la baja, como en la situacin actual.

Fase 2. La intervencin de las agencias de calificacin, rebajando o aumentando la evaluacin de riesgos utilizando parmetros ficticios, tiene como objetivo certificar oficialmente una situacin de pnico o de euforia. En el caso de la deuda soberana (welfare), se trata siempre de situaciones de emergencia. Es difcil identificar el verdadero nexo de causa y efecto entre la rebaja de calificacin de la deuda sobrerano y el inicio de su prdida de valor. El punto, denunciado verbalmente en repetidas ocasiones, pero nunca seriamente afrontado en la agenda de los llamados "reformadores" de los mercados financieros (por ejemplo, el Foro de Estabilidad Financiera, dirigido por el nuevo gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi), es la elevada connivencia entre las agencias de calificacin y los grandes inversores institucionales, que frecuentemente solapan sus cargos en los Consejos de Administracin, as como tienen intereses cruzados. En este sentido, la reciente rebaja de los bonos de los EE.UU. puede representar una prueba decisiva. Sea como sea, una vez inducida la fase de emergencia, se inicia la disminucin del valor del ttulo. Los primeros en vender son precisamente los grandes inversores institucionales. Por ejemplo, en los seis primeros meses de 2011, Deutsche Bank (entre las diez potencias financieras del mundo) ha reducido en un 88% su exposicin sobre los bonos del estado italiano, reduciendo su cartera de valores de 8 mil millones a finales de 2010 a 997 millones de en la actualidad (fuente: Financial Times), dando lugar al incremento en el diferencial entre los bonos italianos y los alemanes a diez aos. Esta poltica de ventas ha afectado anteriormente a Grecia y tambin a otros pases europeos, con reducciones a la exposicin sobre Portugal, Italia, Irlanda, Espaa y Grecia de casi el 70%. Cabe sealar que dichas ventas, llevadas a cabo escalonadamente,han precedidoa los colapsos efectivosque dichos ttulos han manifestado despus realmente. En realidad, tal afluencia masiva de ventas se traduce inmediatamente en la cada de los precios de los bonos en cuestin, y por lo tanto en un incremento del "rendimiento" que deben garantizar para refinanciar la deuda nacional. De ello se sigue la ampliacin de la diferencia de las tasas de inters con anlogos ttulos soberanos, considerados ms seguros y menos voltiles (por lo general los bonos alemanes, americanos y japoneses, que aun teniendo una relacin deuda/pib de ms del 200% colocan ms del 80% de sus propios ttulos en manos nacionales).

Paso 3: Una vez proclamada la fase de emergencia, se debe correr a cubierto. En este caso, los Estados-nacin se ven ms o menos obligados a tomar medidas de control de la deuda pblica y por tanto reducir el estado de bienestar en nombre de los dictados del pensamiento neo y social liberal, en funcin del color de los gobiernos, que se traducen, como sabemos y ya hemos analizado, en una reduccin de la intervencin pblica y en el desmantelamiento de la proteccin social. Y no solo esto. El Banco Central Europeo se ve forzado, ms all de las disputas nacionalistas entre Francia y Alemania, a intervenir para introducir moneda ex nihilo con el fin de permitir el pago de las cuotas de inters. En el caso de Italia y Espaa, siendo los dos pases "demasiado grandes para quebrar", el riesgo de default ha de evitarse por completo, aunque la situacin de emergencia siga dndose como posible y los mercados financieros puedan seguir especulando. Se trata, mutatis mutandis, del mismo riesgo corrido por los EE.UU. En las ltimas semanas, para Italia y Espaa, la emergencia ha funcionado, para los EE.UU., anhabindose evitado el riesgo de default "tcnico", la presin especulativa-emergencial parece que est comenzando ahora con la rebaja de Standard & Poors. Una confirmacin ms de cmo los mercados financieros son mucho ms facilmente maniobrables de cuanto pueda imaginarse y tienen mucho ms poder que cualquier Estado-nacin.

Fase 4. Una vez que la situacin ha llegado al punto justo, siempre por la decisin de los inversores institucionales que condicionan a los mercados financieros, y se considera que los bonos soberanos han alcanzado la rebaja oportuna y una vez que han sido tomadas las medidas de poltica econmica adecuadas en beneficio de los mercados financieros, la emergencia cesa como por arte de magia. Las comprascomienzan, las bolsas se disparan y los inversores institucionales empiezan a comprar deuda soberana a valores mnimos. A los pocos das las ganancias de obtenidas son considerables. Se estima que despus del primer ataque especulativo a mediados de julio contra de los ttulos italiano, griego y espaol, con cadas de las bolsas de las principales plazas financieras de ms del 7,8%, despus del plan europeo de intervencin extraordinaria de ms de 110 mil millones de en apoyo a Grecia, la recuperacin ha sido tal para los ndices burstiles que han vuelto a los valores anteriores, con ganancias que han alcanzado niveles rcord en unos pocos das, hasta para permitir a Goldman Sachs disfrutar de mayor liquidez que la mismsima Reserva Federal americana.

Cuando se especula a la baja, el momentotpico es, por tanto, la reversin de los ndices burstiles. Ese momento depende de muchos factores: en primer lugar, del grado de connivencia entre las sociedades financieras hegemnicas y, en segundo lugar, de las medidas que se tomen por las autoridades monetarias (BCE) y los gobiernos nacionales ms sometidos a las presiones especulativas. Los recientes casos de EE.UU. y Europa son de manual. El riesgo de default "tcnico" de los EE.UU. ha desviado temporalmente la atencin de la presin especulativa sobre los pases europeos a una mayor deuda pblica. No obstante, ninguno de los principales especuladores ha credo nunca en la posibilidad de un default americano. Este riesgo, sin embargo, ha obtenido los resultados esperados, imponiendo restricciones sobre el presupuesto pblico americano en materia de gasto social y favoreciendo el incremento de liquidez monetaria para apoyar a los mercados financieros. No es muy diferente la situacin europea. Los distintos gobiernos europeos, sometidos a presiones especulativas, han adoptado polticas fiscales de "sangre, sudor y lgrimas". Algunos, como Espaa, han decidido convocar elecciones anticipadas, para intentar as disuadir la presin especulativa en la perspectiva de una victoria electoral de fuerzas ms conservadoras. Otros, como Italia, han puesto en marcha medidas restrictivas de gran alcance, pero con efecto no inmediato sino en el bienio 2013-14 (paquete fiscal de 80 milmillones de dlares, de los cuales ms del 70% se concentra, precisamente, en el perodo 2013-14, una vez terminada la actual legislatura). Despus de la intervencin en apoyo a Grecia y de la decisin del BCE de comprar en el mercado secundario ttulos pblicos principalmente bonos espaoles y portugueses, no es sorprendente que el objetivo ms lucrativo de la presin especulativa sea Italia, independientemente de su situacin econmica (que de todos modos no es de las mejores, especialmente en trminos de distribucin de la renta y capacidad de inversin). Las expectativas especulativas estn centradas en una nueva intervencin del BCE, capaz de inyectar nueva liquidez con el fin de revitalizar los mercados financieros, o en la redefinicin de los paquetes fiscales. Y estas medidas no se han hecho esperar.

El BCE, por el momento (8 de agosto de 2011), an no se ha mostrado en disposicin de una intervencin extraordinaria para Espaa e Italia, al igual que en varias ocasiones s ha llevado a cabo para Grecia, Irlanda y Portugal. Se ha limitado solamente a declarar la compra de un mayor nmero de ttulos italianos. El gobierno italiano, dentro de una reencontrada concertacin social (quiz todava ms peligrosa que la especulacin financiera) se ha apresurado a aceptar los dictados de los mercados financieros: anticipo de la mayor parte del paquete presupuestario anual con el presupuesto equilibrado no ya en el 2014 sino en el 2013; inclusin en la Constitucin de la obligacin de equilibrar el presupuesto pblico, tal como queda sancionada en el art. 105 del Tratado de Maastricht a nivel europeo la vinculacin de una tasa de inflacin no superior al 2%; desmantelamiento y privatizacin del estado de bienestar. Estas medidas sern acompaadas despus por un ulteriorproceso de liberalizaciones y de precarizacin del mercado de trabajo, pidiendo ms sacrificios a las partes sociales, en nombre de la emergencia nacional.

Como ya hemos argumentado en otra ocasin (http://uninomade.org/la-farsa-dellemergenza-economica-parte-ii/), el logro de estos objetivos es casi imposible: ya lo era en un perodo ms largo, mucho menos en un perodo an ms corto y ms con una carga de intereses acrecentada en el ltimo mes de alrededor de 2,8 millones de euros tras el aumento de las tasas de inters ms altas en las ltimas semanas (ver Francesco Daveri: http: / / www.lavoce.info/articoli/pagina1002486.html).

Los grandes inversores institucionales saben perfectamente todo esto. La consecucinde un presupuesto equilibrado en Italia o en otros pases europeos no les interesa. Lo que les interesa es, en primer lugar, que el espacio para la especulacin financiera a la baja se permanezca siempre abierto y, en segundo lugar, que la nueva liquidez fluya continua y constantemente inyectada en el circuito de los mercados financieros, a fin de aumentar la solvencia de las transacciones. Finalmente, en tercer lugar, que se garantice el pago de las cuotas de inters.

Por tanto, la actividad especulativa siempre est en accin. Si temporalmente no interviene en Europa, siempre puede intervenir sobre el mercado valores o los derivados de las materias primas o sobre los ttulos del estado americano (como parece ahora evidente, vista la degradacin de la deuda de EE.UU. por parte de Standard & Poors en estos das) o viceversa.

Se trata de un mecanismo que nada tiene de parasitario, al contrario. Dado que ya no estn vigentes los acuerdos de Bretton Woods, los mercados financieros establecen de modo independiente y supranacional el valor de la moneda, sobre la base de las jerarquas y las expectativas que los especuladores institucionales determinan cada vez. La ubicuidad de los mercados financieros sobre la vida econmica y social de los habitantes de la tierra (desde los campesinos del Sur a los trabajadores y a los precarios del Este y Occidente, de los estudiantes a los migrantes) es tal que el acceso a porciones (cada vez ms decrecientes) de riqueza est condicionado directamente e indirectamente por los efectos distributivos y deformantesque los mismos mercados financieros generan. Aqu est su biopoder y su governance. Cada euro de ganancia generada virtualmente en la actividad especulativa tiene consecuencias reales sobre la economa de alrededor de un 30% (segn los datos del BRI), poniendo en marcha un multiplicador financiero que incide directamente sobre la capacidad de inversin y distribucin de la renta que esta en la base del actual proceso de acumulacin. De hecho ese 30% es creacin neta de dinero, al margen de cualquier forma de signoraggioestatalexistente hoy en da. La produccin de dinero por medio de dinero implica una nueva ley del valor y una nueva norma de explotacin (ver http://www.ephemeraweb.org/journal/10-3/10-3index.htm) y este poder hace de los mercados financieros el centro de la valorizacin actualmente.

Frente a este contexto, es necesario trabajar para reducir el campo de accin de los mercados financieros: no mediante la ilusin de su reforma, sino mediante la constitucin de un contapoder, capaz de erosionar su eficacia. Es necesario romper el circuito de la especulacin financiera (sobre todo cuando es a la baja) golpeando la fuente de sus beneficios, o favoreciendo la total devaluacin de los ttulos que estn cada vez en el centro de la actividad especulativa. Este objetivo slo puede lograrse a travs de un instrumento: el impago de los intereses (o su dilacin temporal) y la declaracin del default (quiebra). De este modo, el instrumento mismo de la especulacin sera menor: la deuda pblica se convertira en consecuenciaen papel mojado, junk bonds o bonos basura. Los inversores institucionales especulan sobre el riesgo de default pero son los primeros que no lo quieren. Por supuesto, la especulacin se desplazara a otra parte, creando nuevas emergencias, pero al menos no tendra bajo su punto de mira el estado de bienestar, sobre todo si se persiguiese una estrategia de default controlado, o acompaada a nivel europeo y en coordinacin con la Reserva Federal por una poltica comn de gestin de la crisis, con el objetivo, no solo para crear un fondo de intervencin en apoyo de los pases en dificultades, sino sobre todo emitir eurobonos capaces de sustituir la deuda soberana en default por tasas fijas de inters y controlar la libre circulacin de capitales.

De hecho, esta perspectiva ya ha sido experimentada parcialmente con Grecia. Precisamente, debido al riesgo de default, los bonos del estado griego han sido convertidos en bonos basura perdiendo ms del 70% de su valor. Esta situacin ha hecho necesario un plan extraordinario de intervencin europea para evitar efectos negativos sobre el euro. Este plan, sin embargo, en vez de financiarse con la emisin de nuevos ttulos garantizados por el BCE capaces de sustituir a los griegos a una tasa de inters determinado sobre la base de las tasas liboro del tipo oficial de descuento, se ha limitado a proporcionar la liquidez necesaria para que los bancos acredores puedan compensar de alguna manera las prdidassufridas por la devaluacin de los ttulos. De esta manera, se ha proporcionado savia nueva a la especulacin financiera.

El derecho al default ya est en marcha. Esta es la nica respuesta poltica adecuada, as que conviene tomar nota.

URL: http://uninomade.org/il-default-come-contropotere-alla-speculazione-finanziaria/

Copyright 2010 Uninomade 2.0

Traducido por nemoniente https://n-1.cc/pg/blog/read/637361/el-default-como-contrapoder-a-la-especulacin-financiera



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