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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2011

Londres
Pnico en las calles

Laurie Penny
pennyred.blogspot.com / Viento Sur


Estoy acurrucada en la habitacin de delante con unos amigos traumatizados, viendo cmo arde mi ciudad. La BBC alterna imgenes de coches en llamas y batallas campales en Hackney, de policas montados formando en Lewisham, de autnticos infiernos donde antes haba tiendas y viviendas en Croydon y Peckham. Anoche hubo saqueos en Enfield, Walthamstow, Brixton y Wood Green; cientos de personas han sido detenidas y docenas estn gravemente heridas, y ser un milagro si no muere alguien esta noche. Esta es la tercera noche consecutiva de disturbios en Londres, y los altercados se han extendido ahora a Leeds, Liverpool, Bristol y Birmingham. Los polticos y mandos policiales que hasta hace pocas horas emitan lapidarias declaraciones sobre la delincuencia, ahora simplemente piden a los jvenes del interior de las ciudades britnicas que se vayan a casa. Gran Bretaa es un polvorn y el viernes alguien encendi una cerilla. Cmo demonios ocurri? Y qu vamos a hacer ahora?

En un intento de comprender los disturbios, todos y cada uno de los comentaristas han comenzado con una condena ritual de la violencia, como si cupiera alguna duda de que las acciones incendiarias, los robos y los saqueos son hechos reprobables. Esto debera estar claro para cualquiera que contemple cmo arde Croydon ahora mismo en la BBC. David Lammy, diputado por Tottenham, califica los disturbios de salvajes, salvajes. Nick Clegg denuncia los robos y la violencia innecesarios y oportunistas. Desde su residencia de vacaciones en Toscana, el primer ministro David Cameron que finalmente ha decidido volver a casa para hacerse cargo de la situacin ha declarado simplemente que el descontento social que abrasa los barrios ms pobres del pas es totalmente inaceptable. Se tacha la violencia callejera de pura delincuencia, obra de una minora violenta y oportunista. Esto es tristemente insuficiente, no es manera de hablar del descontento ciudadano endmico. Jvenes furiosos que no tienen nada que hacer y poco que perder se revuelven contra sus propias comunidades, y no hay quien los pare, y lo saben. Esta noche, en una de las ciudades ms grandes del mundo, la sociedad est despedazndose a s misma.

Pocas veces la violencia carece de sentido. El sentido poltico de un edificio en llamas, una tienda derruida o un joven muerto a tiros por la polica puede ocultarse incluso a quienes encendieron la mecha o dispararon el arma, pero el sentido poltico est all. No cabe duda de que hay mucho ms, muchsimo ms, detrs de estos disturbios que la muerte de Mark Duggan, cuya muerte a manos de la polica fue la chispa que desat los alborotos del sbado, cuando alguien puso fuego a dos coches policiales tras cinco horas de vigilia ante la comisara de Tottenham. Una protesta pacfica por la muerte de un hombre por disparos de la polica, en una comunidad cuyos habitantes tienen miles de razones para desconfiar de las fuerzas del orden, es un tipo de declaracin poltica. Asaltar tiendas de aparatos electrnicos y zapatillas deportivas que cuestan diez veces ms que los subsidios que uno ha dejado de cobrar es otro tipo de declaracin poltica. Una ola coordinada de rebelin civil en los barrios ms pobres de Gran Bretaa, en la que miles de jvenes venidos de todos los confines de la capital y de todo el pas para luchar contra la polica, es otro ms.

Meses de cavilaciones seguirn a estos disturbios. Internet ya est repleta de vitriolo racista y salvajes especulaciones. Lo cierto es que muy poca gente sabe por qu est ocurriendo todo esto. No lo saben porque no atendan a estas comunidades. Nadie ha estado observando Tottenham desde que las cmaras de televisin se retiraron tras los disturbios de Broadwater Farm en 1985. La mayora de los que escribirn, hablarn y pontificarn sobre los desrdenes de este fin de semana no tienen ni la menor idea de lo que significa crecer en una comunidad en que no hay trabajo, no hay espacio para vivir o moverse y la polica est en la calle, te para y te registra cuando vuelves del colegio a casa. Quienes s tienen idea se despertarn esta semana con la certeza de que despus de dcadas de haber sido ninguneados y marginados y acosados por la polica, despus de meses de ver cmo les confiscaban hasta la mnima esperanza concebible en un futuro mejor, ahora aparecen en los peridicos y la televisin. En un reportaje de la BBC preguntan a un joven de Tottenham si los saqueos sirven de verdad para algo: S, contesta, usted no estara ahora hablando conmigo si no hubiramos provocado los disturbios, no es cierto? Hace dos meses fuimos en manifestacin a Scotland Yard, ms de 2.000, todos negros, y fue un acto pacfico y tranquilo y, sabe usted? Ni una palabra en la prensa. Anoche, un poco de disturbios y saqueos, y mire lo que hay.

Escuchando disimuladamente las conversaciones del pblico, ech una ojeada alrededor. Una docena de equipos de televisin y periodistas estaban interrogando a jvenes por todas partes. Hay comunidades en todo el pas a las que nadie ha prestado atencin a menos que hubieran tenido recientemente algn alboroto o un nio asesinado. Ahora s que les prestan atencin.
Esta noche, en Londres se han quebrado completamente el orden pblico y el imperio de la ley. La ciudad se ha parado, no es seguro andar por las calles y donde me encuentro yo, en Holloway, la violencia se acerca cada vez ms. Mientras escribo, los saqueos y los incendios provocados se han extendido por lo menos a cincuenta zonas diferentes del Reino Unido, incluidas varias docenas en Londres. Las comunidades ahora se enfrentan entre s, y el Guardian informa de que hay bandas rivales formando lneas de batalla. Los jvenes privados de voz y voto en Gran Bretaa, que sienten que no interesan a la sociedad y que no tienen nada que perder, saben que esta noche pueden hacer lo que les venga en gana y la polica ser incapaz de detenerles. Esto explica los disturbios.

Los disturbios tienen que ver con la fuerza y con la catarsis. No tienen que ver con el desentendimiento de los padres ni con los recortes de los servicios para la juventud ni con ninguna de las dems explicaciones precipitadas que sueltan los expertos en los medios: las desigualdades estructurales, como ha sealado hoy un amigo mo, no se resuelven con unas cuantas mesas de billar. La gente se amotina porque esto les hace sentirse fuertes, aunque solo sea por una noche. La gente se amotina porque durante toda la vida les han dicho que no sirven para nada y se dan cuenta de que juntos pueden hacer algo, literalmente, cualquier cosa. La gente a la que nunca nadie ha mostrado respeto se amotina porque piensan que tienen pocos motivos para mostrar respeto por otros, y esto se propaga como el fuego en una clida noche de verano. Ahora la gente ha perdido sus casas y el pas entero se desgarra.

Nadie se lo esperaba. Los llamados lderes que han tardado tres largos das en volver de sus vacaciones en el extranjero a un pas en llamas no lo previeron. Los que dirigen Gran Bretaa no tenan ni idea de lo desesperada que se ha vuelto la situacin. Pensaban que despus de treinta aos de creciente desigualdad, en medio de una recesin, podan eliminar las ltimas pequeas cosas que daban un poco de esperanza a la gente, las prestaciones, los puestos de trabajo, la posibilidad de estudiar, las estructuras de apoyo, y que no pasara nada. Se han equivocado. Y ahora mi ciudad est ardiendo, y seguir ardiendo hasta que nos dejemos de condenas en blanco y ciegas conjeturas y tratemos de comprender qu ha sido lo que ha provocado el desorden civil generalizado en este pas. Permtanme darles una pista: no ha sido Twitter.

Estoy agazapada en casa, ahora mismo, con el alboroto pasando por mi calle en Chalk Farm. Ealing y Clapham y Dalston estn siendo destrozados. En las calles apalean y golpean a periodistas y los antidisturbios se baten en retirada all donde han hecho acto de presencia. En todo el pas han puesto fuego a las comisaras de polica. Esta maana, cuando se disipe el humo, aquellos de nosotros que consigan dormir se despertarn en un pas sumido en el caos. Nos despertaremos viendo miedo, racismo y la condena de la derecha y la izquierda, pero ninguno de ellos har que esto no vuelva a ocurrir, no en vano la perspectiva de un segundo crash burstil asoma terriblemente en el fondo de las noticias del da. Ahora es el momento en que tomamos nuestras decisiones. Ahora es el momento en que decidimos si nos hundimos en el odio o si dejamos de lado los prejuicios y trabajamos juntos. Ahora es el momento en que decidimos que clase de pas es el que queremos para vivir. Seguid el hashtag #riotcleanup en Twitter. Y cuidad unos de otros.


Laurie Penny es la autora de Meat Market: Female Flesh under Capitalism. Publica su blog Penny Red en pennyred.blogspot.com, donde apareci por primera vez este artculo con licencia Creative Commons.


Traduccin: VIENTO SUR

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=4257



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