Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2011

Dficits a largo plazo? No os dejis amedrentar: no hay tal problema

James K. Galbraith
Sin Permiso

Traduccin para Sin Permiso Rocardo Timn


Standard & Poors no degrad la calificacin del sistema poltico de estadounidense. No degrad la calificacin del mercado de valores. Degrad la calificacin de los bonos y de las letras del Tesoro de los EEUU, y lo hizo luego de que el Congreso hubiera descartado cualquier posibilidad, por pequea que fuera, del menor aplazamiento en los pagos. As pues, resulta instructivo que, en la apertura de mercados del da siguiente, los inversores salieran masivamente de los valores en bolsa para recalar en el puerto seguro de los bonos y las letras del Tesoro estadounidense. Rara vez ha sido tan presta y apabullantemente en evidencia la estupidez.

Algunos comentaristas interpretan la degradacin como un bofetn al Tea Party, pero lo cierto es que S&P hizo buena su amenaza de actuar si el acuerdo sobre el dficit no llegaba al arbitrario umbral de los 4 billones de dlares para los prximos 10 aos. El refresco que se estaba tomando no era la zarzaparrilla del Tea Party, sino la de la histeria del dficit.

Y sin embargo, la formulacin de S&P (incluido su error matemtico) resulta congrua con las proyecciones autorizadas del CBO [Oficina Presupuestaria del Congreso, por sus siglas en ingls] y de otras fuentes oficiales. Todas esas proyecciones apuntaban a un crecimiento constante, una baja inflacin y una cada del desempleo (en cuyo caso, podra preguntarse: cul es el problema?). Pero tambin predecan tipos de inters mucho ms altos. En esas proyecciones, es normalmente la magia viciosa del inters compuesto la deuda compuesta en el mximo de deuda en los modelos computacionales lo que genera la explosiva dinmic a de deuda que est en la base de la degradacin de la calificacin.

Esas proyecciones son tan arbitrarias e inconsistentes, que slo sobreviven gracias a la voluntaria negativa de quienes las usan a echarles un vistazo. Con una inflacin baja, cmo caramba iba la Reserva Federal a subir los tipos de inters? Si lo hiciera, las hipotecas entraran an ms en mora masiva, las acciones y los bonos y los bienes races volveran a desplomarse, y la tasa de crecimiento prevista, completamente fuera de alcance. Por no hablar del hecho de que las actuales tasas de crecimiento han estado por debajo de lo previsto durante los dos ltimos aos, de modo que el supuesto a corto plazo de que estamos en vas de una recuperacin sostenible resulta obvia y manifiestamente incorrecto.

Nada de eso parece importarle al presidente, ni a las mayoras en el Congreso, ni a las legiones de columnistas y tertulianos. Todos se han abrazado a los dficits a largo plazo que aparecen en las proyecciones, como fuera una historia preestablecida, bastante a obligar a una accin inmediata para proceder a recortes efectivos en Madicare, Medicaid y la Seguridad Social, as como en las inversiones, la regulacin, la administracin y los servicios pblicos, hasta unos niveles no vistos desde los aos 50 del siglo pasado.

En qu consista exactamente esa pretendida amenaza, es cosa que sigue resultando de todo punto misteriosa. El tono de la discusin viene marcado por una ardida retrica sobre las cargas que habrn de soportar nuestro hiojos y nuestros nietos. Se apela a menudo a un concepto de sostenibilidad raramente definido, y nunca criticado; las cosas se decretan insostenibles por un consenso poltico respaldado en un coro repetitivo compuesto por el FMI, acadmicos con ambiciones mediticas, pretendidos expertos y, claro est, las agencias de calificacin.

La verdad es, empero, que no hay tal: no hay un problema de dficit a largo plazo. Mientras, como es el caso, los tipos de inters se mantengan por debajo de la tasa de crecimiento, los niveles de endeudamiento en relacin con el PIB tendern a estabilizarse y aun a declinar. La idea de que hay un problemn es pura propaganda fundada en un pseudodebate que amalgama dos puntos de vista que jams confluyen en la prctica.

De un lado, estn quienes profesan el aborrecimiento de todo dficit con el argumento de que el sector productivo privado crecer, lo que absorber con creces todos los efectos de los recortes pblicos. Este es un atractivo punto de vista dieciochesco que puede encontrarse en Adam Smith y refleja la poca en que los campesinos y los pequeos artesanos eran objeto de predacin por parte de seores, reyes y recaudadores de impuestos. El nico problema es que las cosas han cambiado mucho desde que Adam Smith public en 1776 su Riqueza de las naciones.

La otra fuerza ne presencia son los liberales de izquierda que andaban deseperados hace dos aos para que el Congreso aprobara un paquete de estmulos a corto plazo y que, a trueque de eso, se mostraban dispuestos a admitir que haba un problema a largo plazo de reduccin del dficit. En qu exactamente consista ese problema suplantacin pblica de la actividad econmica privada? Inflacin? Altos tipos de inters a largo plazo?, es cosa que raramente se especifica, si es que alguna vez se hace, porque nada de eso resulta ni remotamente plausible con una tasa de desempleo superior al 9% y con deflacin por sobreendeudamiento y los tipos de inters por los suelos que vemos ahora. Hecha, empero, la concesin por motivos de retrica y equilibrio polticos, quedan atrapados en ella. Paul Krugman es un ejemplo seero: tan recientemente como el pasado 6 de agosto, escriba en su blog:

Amrica tiene un problema fiscal a largo plazo generado por la combinacin de los costes crecientes de la sanidad que van con una poblacin envejecida y la falta de voluntad poltica para aumentar los impuestos con que pagar los programas sociales de que disponemos. No encaramos este problema, y pasarn cosas graves.

Dos cosas hay que observar aqu. Primera: Krugman no dice en qu consisten las cosas graves. Segundo: no menciona los tipos de inters ni menciona en ningn caso lo que pasa con la ratio deuda/PIB si los tipos se mantienen. (Respuesta: la proporcin deuda/PIB tiende a estabilizarse, y no pasa nada ms, como he mostrado en un trabajo que puede verse pulsando este enlace.) Y entonces da todo su peso a la presin que, a fines del presente ao, se ejercer a favor de los recortes en la Seguridad Social, Medicare y Mediaid que se aplazado este agosto. Unos recortes a los que, sin duda, Krugman se opone.

La perversa naturaleza del acuerdo sobre el techo de deuda obligar al Pentgono a entrar en liza a favor de recortes en la Seguridad Social, Medicare y Medicaid. Y eso ser as, aun cuando los recortes que afectarn al Pentgono si el Congreso no aprueba las recomendaciones del nuevo supercomit sean ms bien engaosos. Parece obvio que los Republicanos, lo mismo que la Casa Blanca, entienden esa dinmica perfectamente, razn por la cual el conejo de los recortes en el gasto de defensa sali de la chistera del acuerdo del techo de deuda en el ltimo minuto. Como de costumbre, los progresistas que por unos momentos creyeron en una victoria aqu de los Demcratas fueron timados.

Qu hay, pues, que hacer? No es este momento para formular polticas capaces, por ejemplo, de crear empleo, construir infraestructuras pblicas o lidiar con el cambio climtico. Nada de eso puede hacerse, hasta que cambien las ideas. Y el primer cambio debe venir del cuestionamiento y el rechazo de todo este sinsentido que viene oyndose sobre los dficits presupuestarios a largo plazo, la bancarrota o la insolvencia nacional y la responsabilidad fiscal. El nico propsito de toda esta campaa propagandstica es la paralizacin del Estado incluida la actividad regulatoria y la de los tribunales de justicia y deshacer las conquistas histricas de la Seguridad Social, Medicare y Medicaid. La defensa de esos programas exitosos, eficaces y s, sostenibles se ha vuelto harto ms difcil, acaso imposible. Pero es necesario hacerla, y hasta el final.

James K. Galbraith es profesor de economa en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Hijo del llorado economista canadiense John K. Galbraith, ocup anteriormente varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la direccin ejecutiva del Joint Economic Committee.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4370

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter