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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2011

Inglaterra
La Navidad lleg temprano este ao

Mayke Santos
Rebelin


Los recientes disturbios en el Reino Unido no solo parecen haber tomado por sorpresa a la polica, completamente indefensa ante los protestantes, sino a toda la clase poltica inglesa, desperdigada alrededor de Europa en sus plcidas vacaciones de verano. Lo que no deja de ser chocante es el nivel de escndalo que tanto los polticos como la prensa han tratado de transmitir al pblico, en una especie de actitud "Por qu a m?; Cmo cosas tan horrendas pudieron haberle pasado a una sociedad tan abierta, tolerante e igualitaria?" En ese sentido, los disturbios han perdido cierta notoriedad, la cual se ha focalizado ante la reaccin, lase bien reaccionaria, de los polticos, el sistema de justicia y los medios de comunicacin ante la crisis que para ellos no es tal, sino una vulgar manifestacin de vandalismo, robo y violencia sin sentido. Los esfuerzos de relaciones pblicas han tratado de crear una matriz de opinin en la cual los disturbios fueron generados por criminales casi todos en su mayora adolescentes, quienes trataron de explotar la dbil reaccin de la polica ante los primeros brotes de violencia. El detonante de la crisis, el asesinato de Mark Duggan, en un misterioso y estpido como de costumbre operativo policial, es ya casi anecdtico e irrelevante para el establishment y la prensa inglesa; quienes han volcado sus fuerzas en perseguir y penalizar a todos los agitadores. En un impresionante caso de eficiencia y ensaamiento, las cortes trabajan 24 horas al da para condenar a la enorme cantidad de personas tradas ante la justicia, con las cortes locales quejndose de los pocos poderes que tienen para condenar por ms de seis meses de prisin, una serie de casos elevados a las cortes de apelaciones para su ejemplarizante castigo, y un promedio de 60-70% de condenas en comparacin con el 3% del ao pasado a nivel nacional.

Los que los polticos y la prensa reaccionaria han tratado de descontextualizar es el hecho de que los disturbios han ocurrido dentro de una serie de circunstancias anormales, por decir lo menos: el debate y el temor ante los cortes presupuestarios, particularmente severos en el sistema educativo, los cuales an no se han hecho sentir en profundidad, ms all de los chicos que han tenido que pagar las estratosfricas matrculas para poder entrar en las universidades, o endeudarse sin lmites; esto, agravado por la falta de plazas de estudio a nivel superior, que ha lanzado a miles de adolescentes al ocio diario. Un mercado laboral completamente contrado, que obliga a los recin graduados a trabajar gratis en pasantas, o trabajar en un McDonald's incluso con una maestra debajo del brazo. Segundo, el enorme escndalo de News of the World, que ha develado el enorme tamao de la connivencia entre la prensa y los estamentos de poder en el Reino Unido, con los rganos encargados de la investigacin en el medio del escndalo. Esto ha deteriorado de una manera brutal la confianza del pblico ante las autoridades, sobre todo de aquellas encargadas de la clarificacin de casos criminales. La polica inglesa, vestida de cordero las ms de las veces, posando sin armas ante los turistas y pblico en general, es uno de los rganos ms brutales y represivos del continente. Ha sido imposible traer a la justicia a aquellos oficiales culpables de excesos como en el caso Menezes, y en el caso de Tomlinson solo ha sido posible hacer justicia parcialmente debido al incontrovertible tamao de la evidencia. El caso Duggan, donde an no existen video grabaciones y la mayora de los testigos son oficiales de la polica, la bsqueda de la verdad ser mucho ms que difcil. Duggan fue abaleado luego de haber aparentemente disparado a un oficial de la polica, quien salvo su vida porque la bala impacto en su radio de comunicaciones localizado a la altura del pecho; pero la comisin que investiga el caso encontr que la bala alojada en el radio fue disparada por un arma de la polica. El desarrollo de la investigacin ha sido ahogado en el bullicio de la prensa por los disturbios y la alharaca oficial. Es lugar comn leer en la BBC que la polica ha pedido disculpas por el asesinato de tal o cual ciudadano 20 o 30 aos atrs, y por supuesto sin ningn oficial en prisin por tales excesos.

En el caso de los disturbios el verbatim ha sido no menos que impresionante, la polica fallo en defender la seguridad y bienes de los ciudadanos porque sus tcticas y mtodos son muy amigables y estn constreidos por la liberalidad del estado ingles. Esto no es del todo falso, pero conlleva a una enorme depreciacin de los hechos reales. Para Inglaterra ha sido importante el no reprimir a sus ciudadanos de la manera como lo hace en Irlanda del Norte, con caones de agua y balas de goma; ese tipo de tratamiento ha sido reservado para la periferia y el aplicarlo en las calles de Londres no solo sera contraproducente sino denigrante. Por el contrario, el mtodo a aplicar en situaciones de orden pblico est basado en vigilancia con cmaras de CCTV y penetracin con agentes de organizaciones maliciosas. El tema es que mientras los gnster trafican drogas y manejan BMWs de manera impune en las calles con una incidencia de la polica en estos crmenes insignificante, en las protestas pacificas organizadas por estudiantes o por medioambientalistas se aplican tcticas policiales de las cuales el gobierno del apartheid en Sudfrica se hubiera sentido conmovedoramente orgulloso. Durante las protestas estudiantiles de finales del ao pasado, causadas por un aumento de la matricula en las universidades de ms del 60%, a los estudiantes, cuya mayor agresividad fue bambolear el auto del prncipe de Gales y rayar algunos grafitis en el cenotafio en Whitehall, se les acorral dentro de un enorme cordn policial, se les mantuvo por ms de 7 horas all, y slo se les dejo salir luego de que la polica anotara todos sus datos personales; el mensaje fue claro para los chicos: "te tenemos en una lista y sabemos que eres un cabeza caliente". Hay mejores formas que esta de criminalizar el derecho a la protesta? Esto contrasta con la lenidad con que el trfico y consumo de drogas es permitido en las calles de la ciudad, la tolerancia con respecto al consumo de alcohol, la masificacin de la cultura gnster a travs del hip hop, el bombardeo meditico del consumismo radical, y la severidad con que los padres son tratados por el sistema judicial si se atreven a cumplir con su rol y castigar a sus descarriados hijos. A los nios se les ensea en las escuelas a llamar a la polica si se sienten amenazados por sus padres; el resultado ha sido catastrfico.

Por eso es risible cuando entre las crticas a los disturbios, los ingleses se preguntaban por qu los chicos en vez de saquear las cadenas de supermercados, saqueaban las tiendas de electrodomsticos y ropa. Como si el mensaje de la propaganda de guerra que las pantallas truenan a diario fuera el de vivir dentro de nuestros lmites, haciendo deportes, y comiendo y divirtindonos sanamente; o como si lo primero fuera ms legitimo que lo ltimo. El mensaje es claro: eres lo que vistes, vales lo que tienes, y si no tienes un Blackberry o un Iphone no eres nadie. La derecha toma como privacin social el tener hambre, sin querer hacerse responsable del consumismo rampante y la institucionalizacin del gansterismo gracias a los records en ventas de monstruos como 50 cent, Eminem, Insane Clown Posse, o de una cultura sexual en el cual las adolescentes son tratadas como objetos sexuales a su propio placer, gracias a los contenidos del R&B y el Reggaetn. Los raperos han salido al rescate del genero condenando la violencia porque se han dado cuenta que son blancos fciles de los dedos acusadores, pero dicha fragilidad no los exime; decir que el rap es tan solo voz y no incitacion es tan simplista como llamar a aquellos envueltos en los disturbios "enfermos". Cuando a uno de los chicos un reportero le pregunt por qu saqueaba, este se limit a decir que lo haba hecho porque pensaba que la navidad haba llegado temprano este ao. Para un rapero que ha hecho millones gracias a sus canciones en las cuales incita o no a la violencia y/o sexo, por supuesto que este tipo de conductas son irracionales; el rapero no entiende que el aparecer en un BMW en un video es incitar al adolescente a tener el BMW, incluso si est cantando por la paz en el mundo.

Pero culpar al rap puede ser superficial cuando se analiza los problemas ms estructurales de la sociedad inglesa. A pesar de un esfuerzo enorme por integrarse y conquistar espacios, las minoras tnicas que viven en Inglaterra aun estn sometidas a serios desafos; el caso de la comunidad negra de origen africano o caribeo es particularmente significativo. A pesar de que la mayora de los miembros de esta comunidad disfrutan hoy en da de cierto reconocimiento y acceso a servicios pblicos, la lucha para hacer esto posible fue larga, generando bastante violencia y resentimiento. La polica ha sido el blanco de dicho resentimiento en varias oportunidades. El caso de los disturbios en Brixton en 1981, al sur de Londres en el municipio negro ms populoso de la ciudad, Lambeth, fue ocasionado por el hostigamiento de jvenes negros por la polica, en el medio de una crisis econmica brutal. En 1993 Stephen Laurence, un adolescente de color, fue asesinado aparentemente por motivos raciales. La polica nunca pudo acumular suficiente evidencia para acusar a los asesinos, siendo acusada por la comunidad negra de afectar la investigacin debido a consideraciones raciales. El resultado de estos y otros incidentes ha sido una completa desconfianza por parte de la comunidad negra hacia la polica, la cual es repudiada por una gran parte de dicha comunidad. La insistencia de la polica de "contener" la violencia gansteril y los crmenes entre la comunidad negra solo ha agravado la situacin, extendiendo la sensacin de que los jvenes negros y los musulmanes son el blanco preferido de la polica. No es extrao entonces que cualquier incidente, por insignificante que sea, entre la polica y la comunidad negra genere tensiones que van ms all de lo normal. En el caso de Duggan, nuestro detonante de los disturbios, no hay nada de insignificante; Duggan fue asesinado, era negro, y todo parece indicar que la polica ha tratado de desviar la investigacin. El resto de la historia solo puede ser explicado por un enorme resentimiento, agravado por la crisis econmica, los recortes presupuestarios, la falta de oportunidades para la juventud, y particularmente la sobreexposicin de la comunidad negra joven al desempleo, la falta de educacin tcnica y oportunidades. El Primer Ministro, un maestro de las relaciones pblicas, podr llamar a aquellos envueltos en los saqueos enfermos, pero se arriesga a dejar el problema en su lugar, listo para otra detonacin social, en un futuro quizs no muy lejano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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