Actualmente los narcos ya no son
únicamente traficantes de sustancias ilícitas. La acumulación primitiva
que han realizado en tan poco tiempo les permite controlar sectores
enteros de la vida social, invertir donde quieren y gravar con impuestos
lo que quieren. Los narcos son al día de hoy un poder que ha penetrado
una sociedad metódicamente desarmada. La fuerza capaz de oponérsele no
vendrá de arriba, del Estado, sino de abajo, de comunidades organizadas y
armadas dispuestas a defender su territorio. El monopolio de la
violencia que caracteriza al Estado ya no tiene en México nada de
legítimo.
Traducción: Emilio Ayllón Rull
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