Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2011

Palestina tambin?

Julien Salingue
NPA


Los grandes cambios en los pases rabes podran cambiar la situacin en Palestina, particularmente recreando una relacin entre los palestinos y el resto de los pueblos rabes, modificando as la correlacin de fuerzas.

Los procesos revolucionarios que atraviesan el mundo rabe no han evitado Palestina. Nada de extrao hay en esto: la cuestin palestina no es solo una lucha de liberacin nacional, sino un punto de fijacin de las contradicciones entre, de un lado, las voluntades hegemnicas de las potencias imperiales y, del otro, las aspiraciones de los pueblos rabes a la democracia, a la libertad y a la justicia social. El apoyo casi incondicional de los pases occidentales al estado de Israel no puede ser comprendido ms que en la medida en que se comprende a este ltimo como una cabeza de puente del imperialismo en el corazn del Medio Oriente, regin de enorme importancia econmica y geoestratgica. Israel, al lado de las dictaduras rabes, es un pilar esencial del mantenimiento de un dispositivo regional favorable a las potencias occidentales. En el momento en que este dispositivo est vacilando, es indispensable repensar la cuestin palestina y contemplar las nuevas oportunidades generadas por los acontecimientos en curso.

Un aumento del aislamiento del estado de Israel.

Desde julio de 2005, la campaa Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS) se ha fijado por objetivo aislar al estado de Israel, particularmente en los terrenos econmico, diplomtico, acadmico y cultural. Israel, a imagen del frica del Sur del apartheid, es en efecto tributario del apoyo diplomtico y econmico de las potencias occidentales. Pero se olvida demasiado a menudo que Israel es igualmente tributario, en su poltica de negacin de los derechos nacionales de los palestinos, del apoyo (o de la pasividad) de los regmenes rabes. El contexto regional de hostilidad popular a la poltica del estado sionista necesita, en efecto, alianzas con las dictaduras capaces de ahogar toda forma de protesta y de frenar las reivindicaciones palestinas.

La poltica de Egipto hasta la cada de Mubarak era, a este respecto, ejemplar. Primer pas rabe en haber firmado un tratado de paz con Israel (en 1979), Egipto ha jugado luego un papel central en la normalizacin de las relaciones entre los estados de la regin e Israel, lo que le ha valido ser ampliamente recompensado, financiera y polticamente, por los pases occidentales, con los Estados Unidos a la cabeza. Jordania sigui los pasos de Egipto quince aos ms tarde firmando a su vez un tratado de paz con su vecino israel, mientras los derechos nacionales de los palestinos seguan siendo cotidianamente escarnecidos. Estos tratados de paz sellaron, en realidad, una verdadera sumisin poltica: as, es un Egipto a las rdenes de Israel y de sus padrinos occidentales el que ha aceptado participar activamente en el bloqueo de Gaza a partir de 2007.

Esta arabizacin de la lucha contra los palestinos no data de ayer. Jordania no esper a Israel para masacrar a varios miles de combatientes palestinos en los campos de refugiados situados en la orilla oriental del Jordn, en septiembre de 1970. Los aliados rabes de Israel, reivindicados o no, tienen sus propios intereses en el aplastamiento de las reivindicaciones del pueblo palestino. Una victoria de este ltimo en su combate contra el sionismo participara en efecto de un cambio radical del dispositivo regional y pondra en peligro regmenes dictatoriales cuyo principal objetivo es que nada cambie. Los derechos de los palestinos no tienen cabida en una regin en la que Israel y las dictaduras estn en paz.

Pero las cosas estn cambiando. El rgimen de Mubarak ha cado. Incluso si la revolucin est lejos de haber triunfado en Egipto, los primeros efectos de la cada del dictador han comenzado a hacerse sentir. El bloqueo egipcio de Gaza ha sido parcialmente levantado, las exportaciones de gas hacia Israel han sido interrumpidas en varias ocasiones. Egipto ha aceptado apadrinar un acuerdo entre las diversas fuerzas polticas palestinas, incluyendo Hamas, etc. El gobierno Netanyahu, que fue uno de los ltimos en apoyar a Mubarak, se inquieta del futuro de sus relaciones con Egipto y teme perder un precioso aliado. No hay duda de que la naturaleza de las relaciones con Israel ser una cuestin poltica mayor en Egipto, en los prximos meses y aos.

Una re-regionalizacin de la cuestin palestina?

Asistimos probablemente a un proceso de re-regionalizacin de la cuestin palestina. En los decenios que siguieron a la creacin del estado de Israel, se trataba del conflicto rabe-israel y no del conflicto israelo-palestino. Los regmenes rabes impidieron la emergencia de una autntica representacin palestina en nombre de la unidad rabe. Las guerras de 1967 y 1973, entre las que se produjeron las masacres de Septiembre negro en Jordania, marcaron el fin de una poca: la lucha contra la poltica colonial de Israel se convirti en algo exclusivo de los palestinos y de sus organizaciones, mientras que la poltica palestina de los regmenes rabes expresaba ante todo las rivalidades entre las dictaduras, apoyando cada una de ellas su faccin palestina (Libia, Iraq, Siria...) o proponiendo su plan de paz (Egipto, Jordania, Arabia saudita...).

Esta palestinizacin de la lucha, si ha permitido a los palestinos emanciparse parcialmente de las tutelas rabes y dotarse de su propia representacin, les ha debilitado en su combate, cortndoles del resto de los pueblos rabes. Fue el triunfo de las ideas defendidas por el Fatah de Yasser Arafat quien, contra el FPLP -en particular- que afirmaba, en los aos 1970, que la liberacin de Palestina pasaba por la cada de las dictaduras rabes (en primer lugar Jordania), reivindicaba la no injerencia palestina en los asuntos internos rabes (a cambio de la no injerencia rabe en los asuntos internos palestinos). La OLP, dirigida por el Fatah, consideraba que los palestinos podran encontrar su lugar en el seno del dispositivo regional, en primer lugar al lado de las dictaduras y luego, a partir de los aos 1980, al lado de Israel, con la consigna del estado palestino independiente.

Segunda fase de las independencias.

Los acontecimientos actuales cambian la situacin: los palestinos no son ya los nicos en luchar contra un estado al servicio de las potencias imperialistas. Lo que vive actualmente el mundo rabe puede en efecto ser calificado de segunda fase de las independencias: tras haber conquistado la independencia formal, es decir la soberana territorial y la salida de las autoridades coloniales, los pueblos rabes reivindican hoy la independencia real librndose de regmenes que siguen enfeudados a los pases occidentales. La consigna de Estado palestino independiente es una reivindicacin de tipo primera fase, en la medida en que implica su aceptacin y su reconocimiento por la potencia colonial, Israel. Formulada en el contexto de glaciacin poltica consecutivo a la guerra de 1973, expresa, en ltima instancia, la integracin de la cuestin palestina en el orden regional.

A partir de ah, no tiene nada de extrao que la OLP, y luego la Autoridad Palestina, hayan imitado a los regmenes rabes, incluyendo sus peores excesos, y que Mahmud Abbas haya, tambin l, apoyado a Mubarak tras haber, en el congreso del Fatah de hace dos aos, rendido un sentido homenaje a Ben Al. La direccin histrica de la OLP, igual que el proyecto de estado palestino, aparecen cada vez ms distanciados de las nuevas generaciones polticas emergentes y de las reivindicaciones de independencia y de soberana econmica y poltica reales que sacuden la regin.

Una democratizacin del mundo rabe podra ,en efecto, conducir a una reabsorcin del abismo existente entre la solidaridad popular con los palestinos y la hostilidad de las dictaduras hacia ellos, modificando considerablemente las correlaciones de fuerzas y permitiendo salir del estrecho marco de las soluciones pragmticas y negociadas. Conscientes de la importancia de lo que est en juego, los refugiados de Lbano, Siria y Jordania intentaron, el pasado 15 de mayo, rodear simblicamente al estado de Israel. La violencia de la reaccin de este ltimo estuvo a la altura de la amenaza potencial: el mano a mano con los palestinos de Cisjordania y de Gaza le viene bien a Israel; la reafirmacin del carcter autnticamente antiimperialista de la lucha palestina y su reinsercin en la escena regional le inquieta, mucho ms que la nueva farsa diplomtica en preparacin en la ONU.

Fuente: http://www.npa2009.org/content/la-palestine-aussi
Tomado de: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=4252
Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR


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