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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2011

La doctrina del shock en la prctica
La conexin entre el robo nocturno en las calles y el robo diario perpetrado por las elites

Naomi Klein
The Nation/Alternet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Oigo todo el tiempo comparaciones entre los disturbios de Londres y los que suceden en otras ciudades europeas, destrozo de vitrinas en Atenas o incendios de coches en Pars. Y hay paralelos, sin duda: una chispa provocada por laviolencia policial, una generacin que se siente olvidada.

Pero esos eventos estuvieron marcados por destruccin masiva; los saqueos fueron menores. Ha habido, sin embargo, otros saqueos masivos en los ltimos aos, y tal vez deberamos hablar tambin de ellos. Fue en Bagdad despus de la invasin estadounidense, un frenes de incendios y de saqueos que vaciaron bibliotecas y museos. Las fbricas tambin fueron afectadas. En 2004 visit una que fabricaba refrigeradores. Sus trabajadores la despojaron de todo lo que tena algn valor, luego la incendiaron tan a fondo que el almacn era una escultura de planchas de metal retorcidas.

En esos das la gente en las noticias por cable pens que los saqueos fueron altamente polticos. Dijo que es lo que pasa cuando un rgimen carece de legitimidad a los ojos del pueblo. Despus de ver durante tanto tiempo cmo Sadam y sus hijos se servan de todo y de todos a su gusto, muchos iraques de a pie pensaron que haban ganado el derecho a apoderarse de unas pocas cosas para s mismos. Pero Londres no es Bagdad, y el primer ministro britnico David Cameron est lejos de ser Sadam, de modo que es seguro que no se puede aprender nada del asunto.

Y si consideramos un ejemplo democrtico? Argentina, casi en 2001. La economa estaba en cada libre y miles de personas que vivan en vecindarios difciles (antiguas zonas industriales prsperas antes de la era neoliberal) invadieron supermercados de propiedad extranjera. Salieron empujando carritos de compra abarrotados de bienes que ya no podan permitirse, ropa, electrnica, carne. El gobierno proclam un estado de sitio para restaurar el orden; a la gente no le gust y derroc al gobierno.

El saqueo de Argentina fue polticamente significativo porque era la misma palabra utilizada para describir lo que las elites de ese pas haban hecho al vender los activos nacionales del pas, en tratos de privatizacin, de una corrupcin flagrante, ocultando su dinero en el exterior, pasando luego la cuenta a la gente mediante un brutal paquete de austeridad. Los argentinos comprendieron que el saqueo de los centros comerciales no habra sucedido sin el mayor saqueo del pas, y que los verdaderos gngsteres eran los que estaban a cargo.

Pero Inglaterra no es Latinoamrica, y sus disturbios no son polticos, o por lo menos es lo que se nos dice. Solo tienen que ver con muchachos ingobernables que aprovechan una situacin para apoderarse de lo que no es suyo. Y la sociedad britnica, nos dice Cameron, detesta ese tipo de conducta.

Y lo dice con toda seriedad. Como si los masivos rescates de los bancos no hubieran sucedido jams, seguidos de las descaradas bonificaciones rcord. Seguidos de las reuniones de emergencia del G-8 y del G-20, cuando los dirigentes decidieron, colectivamente, no hacer nada para castigar a los banqueros por parte de todo esto, no hacer nada serio para impedir que una crisis similar vuelva a ocurrir. En lugar de hacerlo, todos volveran a sus respectivos pases e impondran sacrificios a los ms vulnerables. Lo haran despidiendo a trabajadores del sector pblico, convirtiendo a los maestros en chivos expiatorios, cerrando bibliotecas, aumentando el coste de la educacin, rechazando los contratos con los sindicatos, creando privatizaciones aceleradas de activos pblicos y disminuyendo las pensiones: mezclad el cctel segn vuestro pas. Y quin se presenta en la televisin sermoneando sobre la necesidad de renunciar a esos beneficios? Los banqueros y los administradores de los fondos de alto riesgo, por supuesto.

Estamos ante un saqueo global, das de gran toma de beneficios. Alimentado por un sentido patolgico de los derechos a beneficios, este saqueo se realiz a plena luz del da, como si no hubiera nada que ocultar. Sin embargo, existen algunos molestos temores. A principios de julio, el Wall Street Journal, citando un nuevo sondeo, inform de que un 94% de los millonarios temen la violencia en las calles. Resulta que se era un temor razonable.

Evidentemente, los disturbios de Londres no fueron una protesta poltica. Pero la gente que comete robos nocturnos est endemoniadamente segura de que sus elites han estado cometiendo robos a plena luz del da. Los saqueos son contagiosos.

Los conservadores tienen razn cuando dicen que los disturbios no tienen que ver con los recortes. Pero tienen mucho que ver con lo que representan esos recortes: que te recorten como si fueras una sobra. Ser excluido en una clase baja en rpido crecimiento, y que los pocos escapes que existan un empleo sindicalizado, una buena educacin asequible se cierran rpidamente. Los recortes son un mensaje. Dicen a sectores completos de la sociedad: te vas a quedar donde ests, como los migrantes y refugiados que rechazamos en nuestras fronteras cada vez ms fortificadas.

La respuesta de David Cameron a los disturbios es hacer que esta exclusin sea literal: desalojos de viviendas sociales, amenazas de cortar los medios de comunicacin y condenas indignantes (cinco meses a una mujer por recibir un short robado). Vuelven a enviar el mismo mensaje: desapareced, y hacedlo en silencio.

En la cumbre de la austeridad del G-20 del ao pasado en Toronto, las protestas se convirtieron en disturbios y se quemaron numerosos coches policiales. No fue nada en comparacin con los sucesos de Londres 2011, pero fue chocante para nosotros, los canadienses. La gran controversia entonces fue que el gobierno haba gastado 675 millones de dlares en la seguridad de la cumbre (pero a pesar de todo parece que no pudieron apagar esos incendios). Entonces, muchos de nosotros subrayamos que el costoso nuevo arsenal adquirido por la polica caones lanza-aguas, caones de sonido, gas lacrimgeno y balas de goma no se haba adquirido solo para reprimir a los manifestantes en las calles. Su uso a largo plazo era: disciplinar a los pobres, los que en la nueva era de austeridad tienen tan poco que perder que se vuelven peligrosos.

Es lo que no comprende David Cameron: no se pueden recortar los presupuestos de la polica al mismo tiempo que se recorta todo lo dems. Porque cuando se roba a la gente lo poco que tiene, a fin de proteger los intereses de los que tienen ms de lo que cualquiera merece, hay que contar con que haya resistencia, sean manifestaciones organizadas o saqueos espontneos.

Y no es poltica. Es fsica.

Naomi Klein es una periodista galardonada, columnista publicada en numerosos peridicos y autora del xito de ventas internacional del New York Times, La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre (septiembre de 2007); y de un xito de ventas internacional anterior: No logo: El poder de las marcas; y de la coleccin: Vallas y Ventanas: Despachos desde las trincheras del debate sobre la globalizacin (2002). Lea ms en Naomiklein.org. La puede seguir en Twitter: @naomiaklein

2011 The Nation All rights reserved.

Fuente: http://www.alternet.org/story/152064/

rCR



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