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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2011

Mi primo el de Bilbao o quien da las hostias en Madrid

Pablo Iglesias Turrin
Rebelin


Deca Sabina que cuando era mas joven, viaj en sucios trenes que iban hacia el Norte. En mi caso, cuando era ms joven en algunas manifestaciones de Madrid se coreaba frente a la polica aquello de Mi primo el de Bilbao os tiene acojonaos. Entonces la cosa iba en serio y el enfrentamiento entre manifestantes y antidisturbios formaba parte de un ritual. Las intervenciones policiales, por desporporcionadas que fueran, no escandalizaban a casi nadie. Pero ya nadie tiene primos en Bilbao y en San Sebastin el alcalde de Bildu brinda con los concejales del PP, mientras que, en Madrid, los indignados y los laicos practican mejor que nadie aquello de poner la otra mejilla frente a una polica cuyos azules uniformes no disimulan un alma gris.

No debemos olvidar que el, llammoslo as, estilo policial es uno de los indicadores de la calidad democrtica de un pas y que, en este indicador, Espaa ofrece muy poca calidad, hasta el punto de que algunas guas tursticas extranjeras recomiendan a sus ciudadanos evitar en lo posible el contacto con las policas espaolas.

Aunque el cine y las series de televisin nos han enseado a admirar y a empatizar con los sufridos agentes del orden, hroes annimos que velan y se desvelan para protegernos, la visita del santo padre ha vuelto a retratar a las tristemente famosas Unidades de Intervencin Policial. Gracias a algunos periodistas (ltimamente las vctimas preferidas de la violencia policial) decenas de fotografas y vdeos que prueban la brutalidad y la gratuidad de los antidisturbios, han asombrado a cientos de miles de ciudadanos. Hasta Elena Valenciano, la jefa de campaa de Rubalcaba, ha calificado de intolerable la violencia desplegada y varios cargos pblicos socialistas han exigido el cese de su propia delegada del gobierno.

El nuestro es el pas en el que La Repblica cre la Guardia de Asalto para evitar que el control del orden pblico, al menos en las ciudades, estuviera en manos de una Guardia Civil que no saba mantener el orden sin disparar. El nuestro es el pas en el que tras la modlica Transicin no se produjo ninguna depuracin en unos cuerpos policiales repletos de torturadores y asesinos para los que la impunidad nunca dej de funcionar. Y el nuestro sigue siendo el pas en el que la polica apalea a la gente de izquierdas que protesta, sean trabajadores, estudiantes, indignados en general y, ltimamente, defensores de la laicidad. Se imaginan ustedes a los antidisturbios cargar en aquella manifestacin de la AVT en la que fue agredido el Ministro Bono? Si ya les fue mal a los policas que detuvieron a los agresores de Bono imagnense el escndalo si hubiera habido carga. Se imaginan una carga policial en las manifestaciones ultracatlicas contra los derechos civiles de los homosexuales?. Bien sabemos que en Madrid las hostias no las da el Papa y siempre las reciben los mismos.

No tengo ninguna duda de que la polica es imprescindible para construir una sociedad justa, ni tampoco dudo del compromiso civil y de la buena voluntad de muchos agentes que seguro se habrn indignado al ver actuar a sus compaeros. El problema es que a los policas demcratas no les vemos ni les escuchamos nunca. Los sindicatos policiales son especialistas en justificar lo injustificable y los responsables de interior del PSOE parecen discpulos de Fraga y de Martn Villa; solo le falta ya al bueno de Camacho ir a ver a los heridos como hicieron los ministros franquistas despus de la represin de Vitoria en el 76.

Soy consciente de que, si finalmente el PP gana las elecciones, lo duro est an por llegar, pero ya va siendo hora de que los demcratas digamos que esta polica no nos representa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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