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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2011

Retrato de un Estado dudosamente democrtico
El nacional-catolicismo espaol reverdeci con el Papa

ngeles Diez
Rebelin


El 19 de agosto la polica tom de nuevo la puerta del Sol en Madrid, cerr las bocas de metro, prohibi el trnsito por el centro de la plaza y despleg decenas de agentes por los alrededores. Dos das antes, no prohibi una manifestacin laica en protesta por los gastos pblicos destinados a las Jornadas Mundiales de la Juventud (catlica), pero permiti que grupos religiosos ocuparan la plaza e increparan a los manifestantes en un claro ejercicio de provocacin consentida. Despus de la manifestacin, los antidisturbios cargaron contra los grupos de manifestantes que quedaban en la plaza una vez puestos los catlicos fuera del teatro de operaciones. Segn especialistas en resolucin de conflictos las fuerzas policiales no estaban desplegadas para proteger a la manifestacin laica sino para generar las condiciones que justificaran ms tarde una intervencin violenta (no se despejaron las estrechas calles de coches, se permiti a los peregrinos rezar e insultar a los manifestantes cuando llegaban a Sol) Las escenas de violencia policial y provocacin catlica se han repetido durante todo el encuentro y el constante taca-taca-taca de un helicptero ha puesto msica celestial a la ciudad tomada.

Madrid ha vuelto a estar en estado de sitio aunque no se haya declarado ningn Estado de excepcin. Esta vez no hubo avisos y ningn altavoz anunci por orden gubernamental no se puede circular, pero el trnsito se restringi durante das. Se cort durante unas horas la carretera Nacional II a la llegada del jefe de la iglesia catlica, todos los cuerpos de seguridad del Estado, incluida la guardia civil, se movilizaron, los medios de comunicacin nacionales se pusieron al servicio de las Jornadas retrasmitiendo en tiempo real todos los acontecimientos religiosos (misas, encuentros con autoridades, celebraciones, va crucis). El acontecimiento desplaz de los informativos el hambre en Somalia, la guerra en Libia, los asesinatos de Israel, los bombardeos de la OTAN en Trpoli Las autoridades nacionales, autonmicas y locales estuvieron presentes en los actos catlicos y pusieron a disposicin de los participantes todo tipo de recursos pblicos: transporte, atencin sanitaria, instalaciones educativas, servicios de limpieza, bomberos, servicio de atencin de urgencias, etc.

Mientras el Estado se ha desvivido por atender a los jvenes catlicos, miles de ciudadanos pacficos que hemos seguido movilizndonos para denunciar que los polticos no nos representan, que en este pas lo llaman democracia y no lo es,  que vuestra crisis no la pagamos y que la constitucin miente cuando dice que este es un pas aconfesional, hemos sido desalojados de los espacios pblicos, apaleados, calumniados desde los medios y convertidos en personas que creyndose dioses piensan no tener necesidad de ms races ni cimientos que ellos mismos segn palabras del Papa-, y  en jvenes sin esperanza-, segn el jefe catlico del Estado Espaol-.

Aparentemente la puesta en escena del Encuentro ha tratado de garantizar la seguridad del jefe de la Iglesia Catlica y de sus cohortes de obispos, curas y fieles. Pero la realidad estaba oculta bajo las casullas. Hemos asistido a un golpe encubierto del nacional-catolicismo espaol con asistencia del exterior.

Se dir que el Encuentro mundial de la juventud catlica estaba ya programado hace tiempo. Efectivamente, hace tiempo que el franquismo y el poder constituido sentan una honda preocupacin por lo que ocurra en nuestro pas. Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal, y mximo representante de la tradicin catlica apostlica y romana, se vena quejando de los jvenes espaoles cuyo desconocimiento de Cristo ha generado en nuestro pas fracaso, desconcierto y rebelin". En la visita de Ratzinger a Santiago de Compostela y Barcelona en el 2010 Rouco sentenci: "Hay que volver a evangelizar a una sociedad que ha apostatado" justific ante los medios las declaraciones del Papa que vincul el laicismo agresivo de este pas con el anticlericalismo de la Repblica y asegur que es en Espaa donde se juega la batalla decisiva entre fe y razn, al tiempo que publicitaba la creacin de un Pontificio Consejo para la Nueva Evangelizacin. Rouco y Ratzinger se entienden en alemn.

Los medios, ayudados por el Centro de Investigaciones Sociolgicas dependiente del gobierno-, han preparado el terreno para la justificacin de la Cruzada catlica. Han insistido constantemente en la prdida de vocacin, en una juventud creyente pero no practicante, en jvenes desesperanzados que se alejan de la institucin catlica. Los datos sociolgicos se han presentado en un maridaje armnico con las declaraciones del episcopado. Sin embargo, si la iglesia catlica ha sido perfectamente coherente con su tradicin en este pas, qu es lo que ha hecho coincidir los intereses del Estado gobernado por un partido socialdemcrata y laico con las fuerzas ms reaccionarias? Qu ha hecho posible el alineamiento y la implicacin del Estado poniendo al servicio de la iglesia y sus huestes los recursos pblicos? Qu ha llevado al partido gobernante a asumir los costes electorales que sin duda le pasar la represin policial y el intento fallido de criminalizar al movimiento 15M? Los organizadores del encuentro no han sido los fieles espaoles, ha sido una Comisin Mixta formada por el Arzobispado de Madrid, el Estado espaol, la Comunidad Autnoma de Madrid y el Ayuntamiento. Las Jornadas catlicas han sido pues de inters nacional. Cul era el peligro, la gran amenaza, que reedita la Santa alianza espaola: el nacionalcatolicismo?

Basta contraponer las caractersticas de los jvenes catlicos participantes en las Jornadas con las variables socioeconmicas de la mayora de los jvenes de este pas para darse cuenta de esos jvenes catlicos no representan a los jvenes espaoles sino a una fraccin de jvenes de clase alta. Los peregrinos han recorrido Madrid visitando las iglesias templos del dios catlico- y las tiendas templos del dios econmico-. Era habitual encontrarlos en las tiendas de Lacoste, Nike, Zara, el Corte Ingls Su hbito era el espejo de su alma: camisetas llenas de etiquetas de las corporaciones patrocinadoras, zapatillas y gafas de marca No hubiera habido Jornadas catlicas sin patrocinio. Apenas un 5% de los peregrinos est en paro frente a un 46,5% de jvenes parados en este pas. Su principal actividad adems de acudir a los actos religiosos ha sido hacer shopping. Por el contrario, a los jvenes del 15M los hemos visto construyendo mesas y sillas con materiales reciclados, rechazando el dinero que donaban los vecinos para apoyar la acampada de Sol, negndose a aceptar una lona porque llevaba el logo publicitario de una empresa. Los jvenes del Encuentro Mundial de la Juventud catlica no han venido a reflexionar sobre su fe, no han celebrado encuentros, debates, entrevistas con jvenes laicos. No han venido a hablar de su iglesia ni a intercambiar sobre la realidad de sus pases de origen. Han venido a ver al Papa como si vinieran a un espectculo musical. Viva el Papa y esta es la juventud del Papa han sido las consignas ms coreadas, casi las nicas. Han venido a recibir las instrucciones de su iglesia piramidal, discriminatoria y sexista, para los prximos aos. Han venido para, quiz sin saberlo, prestar su nmero y su juventud a la cruzada espaola.

Ha sido, es, una clase social la que siente el peligro. Es la estructura de poder en Espaa, representada esta vez s- por la iglesia catlica, la que siente temor. Tambin el Estado se siente en peligro. La deslegitimacin de los partidos amenaza a todo el sistema poltico. La crisis no se va a resolver, no tiene salida para el capital si no es a costa de aumentar el expolio, y los espaoles no parecen dispuestos a resignarse. No se equivocan Rouco ni el rey catlico de Espaa cuando dicen que los jvenes espaoles han perdido la fe. A diferencia de los jvenes peregrinos, los jvenes y los no tan jvenes de este pas han perdido la fe en el Capital.

Las movilizaciones del 15 M han continuado expandindose, las reivindicaciones y acciones se han ido dotando de contenidos de clase, se han orientado a denunciar el expolio, los recortes sociales frente a la financiacin pblica de la deuda de los bancos, se denuncia, cada vez con ms fuerza, la evidencia de que nuestro sistema poltico est al servicio del capital y no de las personas. Este sistema ha entrado en crisis y los eslabones ms dbiles han comenzado a estallar. El estallido no ha sido violento, no se asaltan comercios como en Inglaterra, no se agrede a otros ciudadanos, no se violan las leyes no es un movimiento excluyente sino inclusivo. Los ciudadanos espaoles han dejado de creer: han dejado de tener fe en que la economa vaya a resolver las necesidades bsicas, han descubierto que crecimiento econmico no es igual a bienestar, que el sistema poltico no est al servicio del pueblo, que el consumo no es la receta que aliviar sus males, ha descubierto que lo llaman democracia y no lo es y buscan ponerle remedio.

La mayor parte de la sociedad busca otro camino. Los jvenes de este pas han decidido dejar de quejarse. Los no tan jvenes han recuperado la esperanza y han empezado a pensar que no todo est perdido. Una generacin entera de desencantados con una Transicin que no lo fue hacia una democracia real sino que dio continuidad al franquismo sobre la base del pacto econmico y ciertas libertades polticas, se ha sumado a las movilizaciones. Hoy, ante la crisis, la mayora de los partidos polticos vuelven a reclamar un gran pacto de Estado, no para resolver la crisis sino para controlar a la poblacin y para perpetuar sus privilegios. Los intereses de la institucin catlica y los del Estado confluyen. Pero de las ruinas del pasado, de los escombros de lo que pudo llegar a ser y no fue, el ngel de la historia extrae tambin la potencia para construir el futuro.

Desde el 15 de mayo, la sociedad espaola se sienta en las calles y habla. Debate sobre la situacin econmica del pas, sobre la globalizacin, sobre el modo de vida, sobre la educacin, sobre el sistema poltico, sobre la memoria, sobre las desigualdades... Todo esto lo hace por cuenta propia, fuera de los canales clsicos partidos, sindicatos, organizaciones sociales-, piensa fuera de las instituciones, no tiene caudillos, ni jerarcas, ni representantes ni portavoces. Piensa y suea en horizontal, si no nos dejis soar no os dejaremos dormir. Nada aterroriza tanto a un Estado y a un sistema que se cree regido por la voluntad de Dios- como la masa pensante. Por eso, frente a los jvenes reflexivos del 15 M los jvenes creyentes del catolicismo. Quien cede a la tentacin de ir por su cuenta corre el riesgo de no encontrar nunca a Cristo" ha dicho el jefe de la iglesia catlica en Madrid-. Dios ha hablado por boca del Papa catlico. La iglesia espaola ha hablado por boca del Papa. El Estado espaol ha hablado por boca de la iglesia.

Las intervenciones del jefe de la iglesia catlica han girado en torno a tres ejes: a) La institucionalizacin. El vnculo indisoluble entre la creencia y la iglesia: Sin iglesia no hay Cristo "No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo. No es sta la misma recomendacin que hacen los partidos polticos y el Estado? Que los ciudadanos voten, que los ciudadanos confen en los partidos y las organizaciones. La democracia es esto, no hay que ponerla adjetivos deca Esperanza Aguirre cuando el movimiento 15M reclamaba democracia real ya. En ambos casos la institucionalizacin como principal instrumento de control.  b) El proselitismo activo. El Papa ha insistido en la necesidad de intervenir en los movimientos sociales: es "fundamental" [que los catlicos] formen parte de las parroquias, comunidades y movimientos, De esa amistad con Jess -dijo el Papa-, nacer tambin el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los ms diversos ambientes, incluso all donde hay rechazo o indiferencia "no os dejis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios", dijo en su primer acto en La Almudena- y despus en El Escorial pidi a las monjas ser radicales frente a quienes rechazan el cristianismo. No cabe duda de que la polica ha odo al Santo padre. Tambin Rubalcaba: escuchar, hacer, explicar  (consignas de su campaa electoral). c) La resignacin y la esperanza fuera de este mundo.  "La cultura relativista dominante renuncia y desprecia la bsqueda de la verdad", los jvenes deben "proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida. l, que tom sobre s nuestras aflicciones, conoce bien el misterio del dolor humano y muestra su presencia amorosa en todos los que sufren". No cabe duda de que la Iglesia y el Estado espaol estn unidos por intereses comunes. Pensar por su cuenta y no resignarse al sufrimiento, no aceptar el sacrificio que nos espera es el principal pecado del 15 M.

No miente la delegada del gobierno, M. Dolores Carrin, cuando afirma que la actuacin de la polica ha sido proporcional y que su intervencin siempre va relacionada con la violencia recibida. La violencia que perciben los poderes pblicos es en realidad la de una sociedad que empieza a cuestionar el sistema en el que vive. De la riqueza de lemas y consignas del 15M hay uno que se abre paso cada vez con ms fuerza: "el pueblo unido jams ser vencido". La iglesia y el Estado espaol cierran filas alrededor de quienes pueden tomar las riendas de nuevo: la religin que restaure la fe (la aceptacin del sufrimiento) y la represin fsica (los cuerpos de seguridad del Estado)

Para los organizadores del Encuentro catlico el Papa tuvo unas profticas palabras: Dios os premiar con el ciento por uno. El Papa se ha marchado contento y agradecido pero seguramente ms contentos y agradecidos se hayan quedado la iglesia catlica espaola, el nacional-catolicismo redivivo y el Estado espaol. Ha sido un verdadero alarde de prepotencia e impunidad. Donde no ha llegado el mensaje papal ha llegado la porra policial. Seguramente confan en que la sociedad espaola, especialmente la sociedad movilizada, haya recibido el mensaje. Pero este pas es testarudo, tiene imaginacin y est recuperando la dignidad perdida, camina lento porque se piensa ir lejos. Un grupo del 15M est recogiendo testimonios de los afectados por el catolicismo.

*Las fotos son de la autora excepto la panormica de la manifestacin laica que fue cedida por Altea Alcalde.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR




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