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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2011

Techo de gasto y Rompetechos ideolgico

Juan Carlos Monedero
Comiendo tierra


Cuando un ciudadano que tiene que hacer un gasto extra vivienda, una enfermedad, solidaridad con amigos o familiares, inversin en estudios, un vehculo para trabajar- decide endeudarse para afrontar el problema sobrevenido, no est viviendo por encima de sus posibilidades: est haciendo un clculo de necesidades para que su vida sea menos miserable.

Los que tienen dinero no viven estos problemas. Su fondo de seguridad es amplio e histrico. En cambio, a perro flaco, todo se le vuelven pulgas. Es as desde el comienzo de la humanidad. Como antes no haba seguridad social, los pueblos inventaron el cuento de Cenicienta. Slo te saca del agujero un golpe de suerte. Hoy sabemos que Pretty Woman es mentira y que los prncipes slo se salvan a ellos mismos y a sus descendientes. Celo laboral. El grueso de la gente, o va a la revolucin o a la resignacin. La televisin y el ftbol se encargan de que nos interese ms la maldad de Mourinho que la de la OTAN o el dedo que meten en el ojo de la vida de otros los que asesinan de hambre a nios en Somalia.

El sistema financiero no debiera nunca prestar dinero a quien no lo necesita. Lo que no significa que no lo haga. Es lugar comn con los especuladores, que casi siempre juegan con dinero de otros. Lo hizo tambin metiendo los billetes en los bolsillos de la gente hasta que les convencieron de que no pasaba nada, de que vivir es gastar, de que ya arreglaran cuentas. Una manera de hacer ms propia de la mafia que de bancos con alguna conciencia del medio plazo (vase las Confesiones de un ganster econmico, de John Perkins, para ahuyentar ingenuidades). La alternativa sera prestar con inteligencia, gastar con inteligencia. La sensatez de los que se sientan a la hora de la cena con la familia a repasar las cuentas. Cualquier persona vinculada al mundo financiero sabe que los pobres son muy buenos pagadores.

Las actuales democracias de partidos han ido degenerando al calor de la degeneracin econmica. La justificacin de la imposibilidad de formas de democracia directa (algo que slo sera posible, segn argument el liberal Bobbio, en la polis griega), la comprensin de la democracia como un mercado (las tesis de Anthony Downs), el fin de la historia o las tesis de la tercera va (Fukuyama y Giddens) que disolvieron las diferencias ideolgicas entre la socialdemocracia y los democristianos y liberales, o la reduccin de la democracia a frmulas electorales (hasta el punto en el que el sentido comn cree que la culpa de la mala democracia la tiene DHondt) carteliz el sistema de partidos, al punto que los controladores del crtel dejaron de lado el hecho incontrovertible del alejamiento ciudadano de los polticos. Esto les permiti hacer de las elecciones cartas a los reyes magos, crecer como profesin all donde hubiera el menor nicho de mercado, tomar decisiones irresponsables y, en definitiva, convertirse en rehenes de los grupos que terminaban financiando su modus vivendi (los bancos).

Hoy, una vez ms recordemos el Pacto de Estabilidad, el proyecto de Constitucin Europea-, se pretende constitucionalizar el fin de la poltica socialdemcrata, incumpliendo para ello las reglas constitucionales que reclaman a la soberana popular su consentimiento. La poltica, sabemos los politlogos, es conflicto, y la lucha de clases existe aunque los trabajadores estn ms entretenidos con la huelga del futbol que con la huelga general.

Que el dficit se convierta en una realidad permanente no es positivo. Estar toda la vida endeudado y pagando intereses no es un proyecto atractivo, salvo para los amigos del sablazo y los que viven de esos intereses. Cuentas equilibradas, en el medio y largo plazo, son una propuesta econmica sensata.

Pero si se mira a los ltimos treinta aos, hay unas preguntas que dirigen la mirada hacia la cara oculta de la luna: por qu de manera invariable la recaudacin del impuesto sobre la renta crece mientras la del impuesto de sociedades baja? Por qu las constructoras, en concilibulo con los poderes pblicos, han hecho su agosto, su septiembre y su octubre con obras faranicas a mayor gloria de su cuenta de resultados? Por qu ha crecido tanto el gasto militar, que adems nos lleva a guerras en donde no se nos ha perdido nada que sea nuestro? Por qu se han suprimido impuestos que slo benefician a los ms ricos? Por qu no hay avances sustanciales en la lucha contra el fraude fiscal? Por qu no se persiguen a los parasos fiscales y a sus inquilinos? Para cundo la regulacin del capital financiero?

El capitalismo es un modo de produccin con un comportamiento cclico. Tiene ciclos de subida y ciclos de bajada. En uno de estos ltimos estamos. La propuesta keynesiana es contracclica: enfriar cuando la inflacin es un problema, estimular con dficit- cuando es menester un gasto extra para salir del atolladero. Las polticas de gasto de gasto social, pero tambin de ese gasto al servicio de los privilegiados sealado-, junto con el apoyo del grueso de la clase poltica a la lgica neoliberal, nos han llevado a la situacin actual. La solucin de Zapatero-Rajoy-Rubalcaba (ste ltimo haciendo un papeln que pareca exclusivo del digo-Diego de su jefe de Gobierno) pasa por que sean los trabajadores los que paguen el ajuste. Los mercados nos gobiernan y los dos grandes partidos comparten las lneas principales. Hace falta el Parlamento? Para que no haya dudas, se trata de constitucionalizar ese techo. Y, por supuesto, sin preguntar a la ciudadana, no vaya a ser que est en contra.

Aumentar el dficit pblico cuando tenemos dificultades como pas tiene claras ventajas. Primero, porque cuando te ests muriendo de hambre, reducirte la racin de alimento slo te lleva a la muerte. En segundo lugar, si un pas -y no los particulares- tiene un problema de deuda, el problema lo tenemos todos. Suelen ser momentos en donde necesitamos ponernos de acuerdo para ver cmo, entre todas y todos, salimos del agujero. Entonces, el pas -entero- se sienta a la hora de la cena alrededor de la mesa y decide cmo planear el futuro. Y en vez de reformas constitucionales neoliberales, se plantea que es momento de reinventar el pacto social.

El techo constitucional al dficit es una medida que desecha solventar los problemas atendiendo a las necesidades de las mayoras. La solucin que ofrece para solventar la diferencia entre ingresos y gastos pasa casi exclusivamente por reducir el gasto pblico que beneficia a las mayoras. No tiene otro sentido la constitucionalizacin del techo del dficit. De ah que los prestamistas, agazapados detrs del anonimato de los mercados, celebren esas medidas que esclavizan a la ciudadana para que pague una deuda que crecientemente va a ver, como en Islandia, como ilegtima. Y que nadie se engae: si tomas una medida dirigida a que sean los sectores medios y bajos de la poblacin quienes carguen con el peso de la crisis, no busques luego polticas pblicas que vayan en otra direccin. Si te maniatan, te ponen una venda en la cabeza y te arrodillan, haces bien en pensar que te van a ejecutar.

Incluir en la Constitucin un techo para el dficit pblico implica buscar soluciones en la tradicin neoliberal: subidas de impuestos indirectos, endurecimiento de las condiciones laborales, privatizaciones, venta del patrimonio pblico o reducciones del gasto social.

Si esta medida viniera acompaada de algn tipo de acuerdo social, de manera que los grandes capitales, los empresarios, las sociedades de inversin o los bancos dejaran clara cul va a ser su colaboracin, su parte de pago del ajuste, la discusin sera otra (y que no nos vengan con patraas, como la que estn representando esos grandes capitales franceses que, despus de haber estado sobornando a polticos para no pagar impuestos, ahora hacen declaraciones afirmando que lo que en verdad arden en deseos de hacer es contrubuir generosamente al erario pblico). No es extrao que esta medida la presentara hace meses la derecha y que hoy la apoye el PP y CiU.

Lo inexplicable sigue siendo la interminable deriva del PSOE, cada vez ms miope ideolgicamente. Entendemos la propuesta del techo del gasto proveniente de Angela Merkel, defendida por la derecha europea y espaola y argumentada desde los centros econmicos que han trado la crisis. Pero qu pinta el PSOE en todo esto? Parece la venganza de Bono. La gran coalicin entre los dos grandes partidos ya est funcionando. A Borrell, en su propio partido le llamaron Mortadelo, porque se disfrazaba constantemente a ver si le sacaban los medios y superaba el cerco que le haca su propio partido. Algunos tenemos nostalgia de Rompetechos. Por qu no hay disidencia dentro del socialismo espaol? Queda cada vez ms claro que el PSOE hace tiempo que prefiri ser el tendero de la13, re del Percebe.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/?p=381



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