Portada :: Opinin :: Memoria
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2011

Hemeroteca. Artculo aparecido en 1979
La izquierda y el Islam

David Karvala
La hiedra


David Karvala analiza la revolucin iran de 1979 y la diversa trayectoria de las principales organizaciones islamistas en Libia, Egipto o Palestina, aclarando el papel real del islam en el contexto poltico y los errores histricos cometidos por la izquierda.

Vivimos tiempos confusos. Por un lado, las revoluciones rabes demuestran, en la prctica, la falsedad de los mitos de que los musulmanes no entienden la democracia, etc. Nos han dado impresionantes lecciones de autoorganizacin desde la base, con una participacin muy activa de las mujeres.

Pero mucha gente incluyendo a algunas personas de izquierdas acta como si no hubiera cambiado nada. Por un lado, lo atribuyen todo a maniobras de los poderosos. Por otro, nos advierten contra la amenaza de los islamistas. Citan la revolucin iran, y cmo las fuerzas de Jomeini convirtieron una revolucin desde abajo en un rgimen autoritario.

Este artculo toma lo ocurrido en Irn como punto de partida para plantear otra relacin entre la izquierda radical y el islam.

Antes de entrar en materia, una aclaracin terminolgica. El islam es una religin, y los mil millones de personas que la siguen son musulmanes. El islamismo trmino ms preciso que fundamentalismo se refiere a las muy diversas organizaciones polticas que se inspiran en esta religin. Y stas, como veremos, son tan variadas como las corrientes polticas y sociales inspiradas en el cristianismo: que incluyen desde el franquismo y el Opus Dei, hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King y el Movimiento de los Sin Tierra.

Irn: siguiendo al lder

Los que denuncian el papel del islamismo en la revolucin iran tienen razn al insistir en que el desenlace fue desastroso. Pero eso se debi a la terrible actuacin de la propia izquierda.

Irn en los aos 70 era una brutal dictadura bajo el Sha, aliado clave en la regin de EEUU e Israel. Sin embargo, su xito econmico cre fuertes tensiones entre la sociedad iran que provocaran una revolucin. Ahora se la conoce como la revolucin islmica, pero empez como algo muy distinto.

El proceso revolucionario se inici en 1977 con protestas por la democracia y contra la represin, que gradualmente crecieron para incluir a sectores musulmanes, y a partir del verano de 1978, a los trabajadores. Fue el inicio del fin para el rgimen; el Sha abandon Irn en enero de 1979, y en febrero los restos de su administracin cayeron ante una breve sublevacin armada por parte de las organizaciones guerrilleras.

El dirigente islamista, Ayatol Jomeini, volvi de su exilio en Francia y se declar jefe de Estado. Se dedic inmediatamente a revertir los logros sociales de la revolucin. En ese momento, muchas fbricas estaban bajo el control de las shoras, o comits de trabajadores, y huelgas, tanto econmicas como polticas, explotaban por doquier. Jomeini envi a sus fuerzas para reprimir al movimiento obrero.

Y, la izquierda? Los trabajadores haban liderado la revolucin, y los grupos guerrilleros, los Fedayines y los Mujahidines, haban protagonizado la insurreccin final. Hubo un partido importante pro Mosc, el Tudeh, que tena fuertes tradiciones de lucha obrera. Lo increble es que en 1979 casi toda la izquierda apoy, sin crticas, al rgimen de Jomeini. El principal terico del Tudeh, por ejemplo, escribi en 1982 que: el islam es la ideologa de la revolucin antiimperialista.

La hostilidad del principal poder imperialista, EEUU, hacia el nuevo rgimen era real, pero la izquierda iran no era capaz de mantener una posicin independiente. No insisti en que la mejor manera de combatir al imperialismo no era minando la revolucin, sino impulsndola, fortaleciendo al movimiento obrero, y defendiendo los derechos de las mujeres y de la minoras nacionales. El peor fue el Tudeh, que apoy la disolucin de las shoras, y respald al rgimen al tachar de contrarrevolucionarios a los huelguistas, las minoras nacionales, las mujeres que reivindicaban la igualdad Y no se trat slo de palabras: el Tudeh particip activamente en la represin de otros grupos marxistas.

Tras acabar con los movimientos independientes, el nuevo rgimen reprimi lo que quedaba de la izquierda. Jomeini diezm la revolucin desde abajo de 1979, e instaur un nuevo rgimen capitalista.

Al descubrir, demasiado tarde, su trgico error, la izquierda iran lo invirti, y pas a ver el islamismo como la encarnacin del mal. Cuando, a mediados de los aos 80, EEUU intervino al lado de Irak en su guerra contra Irn quera vengar la prdida de su aliado, el Sha la izquierda iran se neg a rechazar la intervencin del principal poder imperialista del mundo. Los Mujahidines incluso se unieron al bando de Sadam Husein. La izquierda fue incapaz de conectar con la gente trabajadora iran que sufra bajo el control de Jomeini y las privaciones de la guerra, pero que an recordaban y odiaban al imperialismo y al Sha.

El fracaso de la izquierda laica y el crecimiento del islamismo

La hostilidad total hacia el islamismo poltico lleg a ser la actitud hegemnica entre la izquierda internacional a partir de los aos 90. A veces se justific citando lo ocurrido en Irn, pero existe otra explicacin. En los pases musulmanes, la hostilidad reflej los celos de la vieja izquierda, que perdi influencia mientras que el islamismo poltico creci.

La cada del muro de Berln y la desintegracin de la URSS conllev la cada en picado de los partidos comunistas. Esto sucedi tras una larga lista de desastres, de la cual el de Irn fue slo un ejemplo. En pas tras pas, los partidos comunistas haban seguido ciegamente a un lder antiimperialista como Gamal Nasser, o ms tarde Sadam Husein slo para ver cmo ste traicion estas esperanzas y reprimi a los comunistas.

Por otro lado, la actuacin de estos ltimos dirigentes demostr el fracaso de la principal corriente de la izquierda laica: el nacionalismo rabe. Su retrica radical de los aos 60 haba dado paso a una serie de regmenes dictatoriales que defendan los intereses de una corrupta minora, que se enriqueca a costa de la poblacin.

No debe sorprendernos que las corrientes islamistas que trabajaron en los barrios pobres, y denunciaron estas dictaduras, creciesen.

En vez de analizar sus propios errores, la vieja izquierda denunci que el islamismo creci gracias al apoyo del imperialismo o de los regmenes dictatoriales. Era cierto que en Egipto, Nasser y despus Sadat haban apoyado a los Hermanos Musulmanes en las facultades, para debilitar a la izquierda. Pero tambin es cierto que en otros momentos el partido comunista haba apoyado a Nasser mientras ste reprima brutalmente a los islamistas. En Afganistn, EEUU dio armas a los grupos islamistas que lucharon contra la invasin rusa. Pero los partidos comunistas, en general, apoyaron la brutal guerra de la URSS contra el pueblo afgano; no estaban en condiciones de darles lecciones a los afganos acerca de cmo defenderse.

Se suele argumentar que la organizacin islamista palestina, Hamas, creci gracias al apoyo de Israel, que la favoreci frente al nacionalista Fatah y la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP) que ste dominaba. Sera ms exacto decir que, en los aos 70, Israel no vio peligro en el trabajo caritativo y apoltico de los islamistas en Gaza y Cisjordania, territorios ocupados por los sionistas en 1967. As los seguidores palestinos de los Hermanos Musulmanes crearon una red de apoyo que ms tarde sera la base de Hamas. Esta organizacin, creada formalmente en medio de la primera Intifada, en 1987, fue reprimida por Israel desde el principio. Mientras tanto, Yaser Arafat, dirigente de Fatah, declar en 1988 que aceptaba el Estado de Israel y condenaba el terrorismo; en efecto abandon la demanda histrica del movimiento palestino por la restitucin de sus tierras y la vuelta de los refugiados. El consiguiente crecimiento de Hamas se debi a su rechazo a la traicin y a la corrupcin de Fatah. Con la creacin de la Autoridad Nacional Palestina, Fatah sum su propia represin contra Hamas a la ejercida por Israel.

En occidente, la hostilidad sin matices de la izquierda hacia el islamismo poltico fue an ms cuestionable. Acabada la guerra fra, y agotado el comunismo sovitico como hombre del saco, la idea del choque de civilizaciones apareci por primera vez en 1990, y fue popularizada a partir de 1992 por Samuel P. Huntington. A partir de aqu muchos sectores de la izquierda se sumaron, en la prctica, a las denuncias hacia el islam como una religin atrasada, antidemocrtica, innatamente hostil a los derechos de las mujeres, etc.

As que, cuando el ejrcito argelino llev a cabo un golpe de Estado en 1992, para abortar una probable victoria electoral del partido islamista, FIS, gran parte de la izquierda occidental, especialmente la del antiguo poder colonial, Francia, justific a los generales. Ni siquiera la posterior guerra sucia que cost la vida a unas 100.000 personas, la enorme mayora de ellas civiles asesinados por los militares, a lo largo de los aos 90 hizo que muchos de ellos rectificasen.

Con los islamistas, a veces. Con el Estado, jams

Ante esta situacin, el marxista revolucionario, Chris Harman, entonces un dirigente destacado del Socialist Workers Party britnico, plante un punto de vista totalmente diferente, en un texto que llegara a tener enorme importancia.

En su artculo El profeta y el proletariado, publicado en 1994, Harman rechaz cualquier idea acerca de un fundamentalismo islmico monoltico. Insisti en algo que debera ser obvio para cualquier marxista, pero que muchos haban olvidado: la religin no es algo eterno que viene de Dios, sino una serie de ideas e instituciones que se desarrollan como parte de la sociedad existente. As que en vez de ver al islamismo como a una emanacin directa de un texto religioso del siglo VII, Harman analiz los diversos motivos que impulsaron a diferentes sectores sociales del mundo musulmn del siglo XX a buscar respuestas en la religin. Explic que el mismo trmino fundamentalismo es errneo; digan lo que digan, los islamistas buscan cambiar el mundo actual, no volver a la Arabia de Mahoma.

Harman analiz el islamismo poltico en trminos de clase social. Primero, existe el islamismo de los antiguos explotadores, las clases privilegiadas tradicionales que temen ser los perjudicados por la modernizacin capitalista de la sociedad. Su islamismo es evidentemente muy conservador. Segundo, el islamismo de los nuevos explotadores, como el Partido del Bienestar en Turqua, o los Hermanos Musulmanes en Egipto. Estos partidos, cuya base de apoyo es la clase media, dirigida por algunos importantes capitalistas, se parecen a los tpicos partidos conservadores o cristianodemcratas de Europa. En condiciones normales seran simplemente el enemigo de la izquierda, pero en la lucha contra una dictadura hostil, pueden ser aliados vacilantes, como fue el caso de los cristianodemcratas catalanes durante los ltimos aos del franquismo. Tercero, el islamismo de los pobres: en casi todos los pases del mundo musulmn, millones de personas del campo han emigrado a las ciudades, donde acaban viviendo en la miseria. Aqu, la mezquita puede ofrecer un alivio no slo espiritual sino material: a menudo distribuyen caridad entre los necesitados. Y finalmente, est el islamismo de la nueva clase media. Harman cit un estudio del islamismo en Irn:

La expansin del sistema educativo iran en los aos 50 y 60 permiti a sectores cada vez mayores de la clase media tradicional, acceder a las universidades. Enfrentados a unas instituciones dominadas por las antiguas lites occidentalizadas, estos recin llegados al mundo universitario sintieron una necesidad urgente de autojustificar su adhesin al islam. Se incorporaron a los crculos de la Asociacin de Estudiantes Musulmanes Cuando entraban en la vida profesional, los nuevos ingenieros se adheran a menudo a la Asociacin Islmica de Ingenieros

En la prctica, cada organizacin islamista incluye una mezcla de diferentes intereses de clase. Pero sus activistas suelen provenir de la nueva clase media.

Existe un cierto paralelismo con la base social de los movimientos anticoloniales de la postguerra que, por mucho que hablasen del pueblo, generalmente fueron dirigidos por miembros de la nueva clase media: Fidel, Castro y Nelson Mandela eran abogados; el Che era mdico; Yasir Arafat era ingeniero; Nasser como otros muchos lderes nacionalistas rabes (o Chvez hoy) era oficial del ejrcito

La comparacin con los movimientos anticoloniales seala tanto su capacidad de enfrentarse al sistema como sus limitaciones. Los mismos dirigentes que son capaces en un momento de sacrificarse en la lucha contra una dictadura o el imperialismo, son capaces luego de exigir sacrificios a la gente trabajadora, en inters de una nueva dictadura que ya ha hecho las paces con el imperialismo.

Esta comprensin de la variada y contradictoria naturaleza del islamismo fue resumida por Harman en el lema: Con los islamistas, a veces. Con el Estado, jams.

Es decir, si los islamistas luchan contra la dictadura, o por mejoras en un barrio popular, una izquierda consecuente debe trabajar codo a codo con ellos sin perder su propia independencia. En cambio, si quieren imponer leyes opresivas, hay que combatirlos sin alinearse con el Estado represor.

En realidad, es una posicin de sentido comn, pero es totalmente diferente a las polticas aplicadas por la izquierda iran, primero apoyando acrticamente a Jomeini, luego efectivamente ponindose al lado del imperialismo.

La izquierda ante el islamismo hoy

Tristemente, hoy en da, gran parte de la izquierda sigue repitiendo uno u otro de los errores que produjeron resultados tan trgicos en Irn.

Durante la sublevacin popular en Irn de 2009, sectores de la izquierda (especialmente de los partidos comunistas) respaldaron la represin ejercida por el gobierno de Ahmedinejad, argumentando que el dirigente iran era un antiimperialista y los manifestantes agentes de occidente. Reprodujeron casi exactamente la posicin del Tudeh entre 1979 y 1981.

Hezbol es un movimiento muy importante y combativo de la poblacin chita del Lbano. Hoy, muchos chitas malviven en las barriadas populares del sur de Beirut, donde se trasladaron desde el sur del Lbano, duramente castigado por Israel. Hezbol naci de la lucha contra la invasin israel de los aos 80, lider la resistencia que expuls a los ocupantes del sur del Lbano en 2000, y que luego derrot el nuevo ataque israel de 2006.

No slo esto, sino que bajo la direccin de Hasan Nasral, las posiciones polticas de Hezbol han avanzado mucho. Desde las masivas movilizaciones contra la guerra de Irak en 2003, Hezbol tiene muchos contactos con el movimiento anticapitalista y antiguerra occidental. Se ha declarado contra la globalizacin neoliberal. En la Conferencia del Cairo, sus representantes trabajan sin problemas con judos antisionistas, y condenan claramente el intento de utilizar los crmenes de Israel para justificar el antisemitismo (una leccin que algunos activistas occidentales todava no han aprendido).

Todo esto es obviamente muy positivo. Los que tratan a Hezbol como si fuera lo mismo que la familia real saudita, metindolos a todos en un gran saco llamado fundamentalismo, hacen el ridculo. Lejos de comparar Hezbol con las monarquas del Golfo Prsico, es mucho ms til ver sus similitudes con los movimientos populares guerrilleros de Amrica Central en los 70 y 80. stos lograron motivar a cientos de miles de personas en la lucha contra el imperialismo y por la justicia social. La importante influencia entre algunos de ellos de las ideas cristianas nunca impidi a la izquierda laica el solidarizarse con estos movimientos. El mismo principio se debe aplicar a Hezbol cuando se enfrenta al imperialismo occidental, o a su principal aliado en la regin, Israel.

Pero no debemos olvidar lo que les pas a las guerrillas centroamericanas. Los dirigentes sandinistas en Nicaragua se convirtieron en unos gobernantes corruptos. El mejor fue el FMLN de El Salvador, que se convirti en un partido socialdemcrata, gestionando el sistema e introduciendo algunas reformas pero sin romper las reglas neoliberales.

As que ni tan siquiera con Hezbol debemos abandonar la independencia de la izquierda, alabando la organizacin como si pudiese ofrecer una solucin real a los problemas del Lbano o de la regin, llegando a calificar la organizacin como algunos han hecho de socialista y revolucionaria. Cuando luchan contra el imperialismo se merecen nuestra solidaridad, pero tambin debemos criticarlos cuando hace falta, y as lo hace el grupo hermano de En lucha en el Lbano. Estas crticas pocas veces se refieren al islamismo, sino a su tendencia, como cualquier oposicin que se acerca al poder, a convertirse en gestores del sistema.

Pero el error ms extendido entre la izquierda sigue siendo en el otro sentido, tachando a todas las organizaciones de inspiracin islamista como si fueran un bloque monoltico contrario a la democracia, la justicia social y la liberacin humana. Demasiadas veces se intenta presentar esta visin como una expresin del marxismo, como un laicismo revolucionario. La realidad es que este punto de vista comparte mucho con el islamismo que tanto critica. Tanto los islamistas como sus crticos laicistas insisten en la centralidad de las ideas religiosas; para unos son la fuente del bien, para los otros, el origen del mal.

Esto no sirve. Como Marx y Engels explicaron en La Ideologa Alemana:

no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan para llegar al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente acta No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como si fuera un individuo viviente; desde el segundo punto de vista, que es el que corresponde a la vida real, se parte del mismo individuo real viviente y se considera la conciencia solamente como su conciencia.

Es decir, no se debe juzgar a un grupo islamista en base a sus ideas religiosas. Desde un punto de vista realmente laico, la clave es lo que realmente hace, y el papel que juega en la lucha social. Rechazamos al rgimen saud, no porque es islamista, sino porque es un rgimen brutal, autoritario y explotador; si se justificasen con El Capital en vez de con El Corn, nuestra actitud no debera cambiar. Cuando Hamas gan las elecciones en Cisjordania y Gaza porque el pueblo palestino apoy su oposicin a Israel y rechaz la corrupcin de Fatah se mereci nuestro apoyo frente al bloqueo que sufri a manos de Israel y Occidente (y Fatah). Habra sido impensable apoyar a Fatah frente a Hamas porque ste es islamista.

La hostilidad total hacia el islamismo, que se presenta como el laicismo, es ms bien una actitud casi religiosa; se obsesiona con las creencias, en vez de centrarse en la lucha real para cambiar el mundo real.

Egipto: la lucha unitaria en la prctica

Un pas donde la izquierda revolucionaria puso en la prctica el anlisis de Harman es Egipto. En los 90, las reformas sociales de Nasser quedaban muy lejos: el dictador Mubarak aplicaba poltica neoliberales, recibiendo aplausos del FMI, mientras casi 26 millones de egipcios vivan con menos de 2 dlares al da.

El mayor grupo de oposicin a Mubarak fueron los Hermanos Musulmanes, una organizacin moderada pero enorme; se estima que tenan un milln de seguidores, incluyendo a muchos pobres de las ciudades, y a miles de estudiantes. El principal grupo de la izquierda fue el partido comunista, que tachaba a los Hermanos Musulmanes (HHMM) de fascistas; las dos organizaciones a veces se enfrentaron a tiro limpio en las universidades.

A finales de los 90, los Hermanos vieron que con su pasividad ante el rgimen no haban evitado la represin; empezaron a plantearse la actividad poltica y la colaboracin, incluso con sectores no islamistas. Adems, en el mismo perodo, surgi una nueva izquierda radical, los socialistas revolucionarios. Convencidos por los argumentos de Harman, estuvieron dispuestos a colaborar con activistas islamistas en luchas concretas.

En 2000, ante la segunda Intifada palestina, activistas marxistas y naseristas impulsaron redes de solidaridad. En 2003 stas se movilizaron contra la guerra en Irak y, durante 2005, lucharon contra la dictadura y por la democracia. Impulsados por sus propios afiliados estudiantes, los HHMM llegaron a participar a menudo de forma vacilante en estas acciones.

La Conferencia del Cairo naci de este ambiente en 2002. En ella se reuna cada ao un amplio espectro de la oposicin egipcia varios partidos naseristas; los socialistas revolucionarios; y poco a poco, corrientes islamistas, incluyendo a los HHMM junto a activistas internacionales, para compartir experiencias y trazar estrategias contra el imperialismo y el sionismo.

Las complicidades creadas entre la izquierda y los HHMM especialmente sus sectores ms abiertos, como los jvenes dieron sus frutos en la revolucin egipcia de este ao. Tpicamente vacilantes, los Hermanos tardaron en sumarse a las protestas, pero una vez en la Plaza Tahrir, su juventud jug un papel clave a la hora de rechazar los ataques de decenas de miles de matones del rgimen. La revolucin habra sido derrotada en estos das sin ellos; por otro lado, la chispa de la revolucin de 2011 vino de los jvenes de la izquierda laica y liberal; y finalmente no se habra dado el paso clave a la clase trabajadora sin la insistencia de la izquierda revolucionaria. La colaboracin de todos estos sectores fue esencial para la victoria.

Ahora, hay un nuevo gobierno militar y una nueva situacin. La direccin de los HHMM se ha sumado al intento de los generales de limitar la revolucin a unos cambios superficiales; por ejemplo, se unieron en la campaa por el s a unas reformas menores de la Constitucin. Habra sido desastroso seguirlos en esto, y la izquierda mantuvo su independencia, haciendo campaa por el no. Por otro lado, algunos sectores de los jvenes de los HHMM s quieren ms cambios, y tambin se sumaron al no. Cualquier punto de confluencia entre la izquierda revolucionaria y estos jvenes islamistas debe aprovecharse, siempre que la izquierda mantenga su independencia poltica.

Esta experiencia demuestra que esta actitud de frente nico con los islamistas colaboracin donde hay puntos en comn, sin caer en el seguidismo no es una mera teora, sino que puede contribuir a victorias muy importantes en los pases de mayora musulmana.

La izquierda y la gente musulmana en Europa

En Europa, la izquierda no se encuentra ante fuertes organizaciones islamistas con decenas o cientos de miles de seguidores. Aqu, la poblacin musulmana es una minora que sufre una fuerte discriminacin. Tras el 11-S, a sta se aadi la criminalizacin; la guerra contra el terror en Afganistn e Irak lleg a los barrios con una importante poblacin musulmana. Ha habido innumerables casos de musulmanes acusados de preparar atentados, en los que las pruebas son escasas, inventadas, o simplemente inexistentes. Muchos de los que sufren estas acusaciones slo salen libres tras una larga odisea por comisaras, tribunales y crceles. En el momento de escribir, los 11 del Raval siguen en la crcel, a pesar de que las pruebas contra ellos se han ido desmontando, una tras otra.

Estas acusaciones se suelen dirigir contra los hombres musulmanes, pero las musulmanas no han salido inmunes. En diferentes pases de Europa, hay campaas para criminalizar el uso del velo por parte de las musulmanas, un tema que se trata ms abajo.

Dada la epidemia islamfoba, no es sorprendente que mucha gente musulmana se sienta rechazada por la sociedad en la que vive, y que se aferre an ms a su fe. Tras el 11-S, muchas jvenes musulmanas empezaron a llevar el velo como un desafo ante las ideas dominantes. Una reducida minora de la juventud musulmana empez a escuchar a los islamistas sectarios cuando decan que la convivencia entre musulmanes y no musulmanes era imposible. Pero la gran mayora de la gente musulmana rechaza esta visin. Pueden sentirse musulmanes y algunos pueden llegar a gritar Allahu akbar! (Dios es grande) o Viva el islam! en una manifestacin pero esto no significa que sean islamistas. Simplemente, el islam forma una parte, ms o menos importante, de su identidad pero convive con otros muchos elementos, como ocurre con todas las personas.

Obviamente, ante el terrible racismo experimentado por la gente musulmana, la actitud de la izquierda radical debera ser la de ponerse sin ambages al lado de la minora oprimida y defender sus derechos. Si en los aos 30, ante los delirios antisemitas de Hitler, algn sector de la izquierda hubiera criticado la falta de integracin de la gente juda, y exigido que los hombres judos se quitasen la kip como condicin para hacer causa comn contra el nazismo, no lo reivindicara ahora. Pero hoy en da, algunos progres hacen casi lo mismo frente a la islamofobia.

Se habla de la naturaleza machista del islam, como si no hubiera machismo en todas las religiones y como si la opresin de las mujeres no fuera una caracterstica de todos los pases capitalistas. Se esgrime el laicismo o el republicanismo como motivo para no defender los derechos religiosos de los musulmanes, pasando por alto la enorme influencia del cristianismo en Occidente: basta con ver cmo el ao escolar se organiza entorno a Navidad y Semana Santa.

Es innegable que la actitud de una parte de la izquierda hacia cuestiones relacionadas con el islam y los musulmanes contiene una parte importante de hipocresa. Esto se ve claramente en el debate levantado entorno al velo.

El falso debate del velo

Hace bastantes meses que se vive en Catalunya una campaa de prohibiciones del velo integral en espacios municipales, con una serie de votaciones y decretos en los ayuntamientos. Dos hechos han resultado evidentes. Primero, en Catalunya slo un nmero nfimo de mujeres lleva nicab en bastantes de los municipios que han aprobado la prohibicin, no hay ninguna y no hay constancia de que ninguna mujer en Catalunya lleve burca, una prenda exclusivamente afgana. Segundo, que la motivacin es meramente electoral: competir con la extrema derecha por los votos racistas.

En Francia, hay mucha ms historia acerca de esta cuestin, y podemos ver hasta dnde nos puede llevar. Ya en 1989 se empezaron a expulsar a chicas musulmanas de la escuela por llevar pauelo en la cabeza (hijab). Estas expulsiones se basaron en la laicidad del sistema escolar, no explcitamente en el racismo, y fueron defendidas por casi toda la izquierda radical francesa. Durante la ltima dcada los ataques contra el derecho de las musulmanas a decidir cmo vestirse se han intensificado, y su contenido islamfobo es cada vez ms explcito.

En 2010 el parlamento francs aprob una ley que prohbe la ocultacin de la cara en el espacio pblico, sin nombrar el velo. Algunos comentaristas se preguntaron si ya no se podrn llevar cascos de moto o mscaras de esqu, o si los Papa Noel ya no podrn taparse la cara con una barba blanca. De hecho, la ley explcitamente excluye el hecho de cubrir la cara por motivos de salud o trabajo, o en el contexto de los deportes, festivales o manifestaciones artsticas o tradicionales. O sea, en realidad es una ley hecha a medida para prohibir que las musulmanas puedan ir por la calle con un velo integral.

Y es evidente que con esta medida, Sarkozy quiere disputarse el voto racista con el Frente Nacional (FN). Pero el efecto real es aumentar la respetabilidad de esta organizacin fascista, que sube en las encuestas. La nueva dirigente del FN, Marine Le Pen, seala las medidas de Sarkozy como una muestra de la influencia del partido de Le Pen, y un motivo para que ms gente les vote.

Tristemente, la izquierda francesa mantiene actitudes muy confusas al respecto. Muchos socialistas y comunistas apoyan las medidas contra el velo, igual que Lutte Ouvrire, un grupo muy ortodoxo de la izquierda radical.

En el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), la situacin es bastante mejor, pero an ms confusa. A principios de 2010, estall un debate porque una organizacin regional del NPA incluy en una lista electoral a la joven activista anticapitalista y feminista, Ilham Moussad que lleva hijab. Les llovieron crticas de todas partes, incluso desde dentro del NPA. Su entonces portavoz, Olivier Besancenot, respald claramente su candidatura: El NPA es un partido que lucha contra toda forma de opresin y de exclusin. Pero para muchos sectores del partido era impensable que una mujer con velo pudiera ser candidata; algunos incluso rechazan que musulmanas con hijab militen en el NPA. Dada esta recepcin, la propia Ilham y bastantes compaeros ms de su ciudad se marcharon del partido.

Se supona que el tema quedara resuelto en el primer congreso del NPA, en febrero de 2011. Pero tras un debate muy encendido, el partido permaneci totalmente dividido. La nota positiva la puso un activista del NPA que coment que hace cinco aos, en la LCR la organizacin revolucionaria que impuls el NPA los defensores del derecho de las musulmanas a decidir sumaban slo un 10% de apoyo. Que ahora consigan casi la mitad es un avance importante.

Pero sigue siendo verdad que, en medio de una oleada masiva de islamofobia, y en un momento en que dos mujeres han sido detenidas y multadas por llevar nicab, el NPA es incapaz como organizacin de ofrecer una respuesta clara.

No hay opcin sino continuar el debate, demostrando que estas prohibiciones sirven, principalmente, a los racistas, y muy en segundo lugar a la pequea minora de islamistas sectarios. Hay que seguir trabajando para acercar en la prctica a la izquierda radical y la gente musulmana que quiere luchar por un cambio.

Y la izquierda del Estado espaol debe tomar nota de la situacin de la izquierda radical francesa. Ante la creciente campaa islamfoba aqu, no podemos perder aos antes de tomar una posicin firme a favor de los derechos de las musulmanas a decidir por ellas mismas.

1789 o 1917?

En 2010, el cmico italiano Leo Bassi hizo una actuacin muy divertida en Barcelona, ante una gran protesta contra la visita a la ciudad del Papa. Para la ocasin, se visti de manera muy extravagante (hablo de Bassi, aunque la verdad es que el Papa tambin), con un gran 1789 cosido en la ropa.

Se refera, evidentemente, al ao de la revolucin francesa, un gran paso por la libertad, igualdad y fraternidad. Excepto que estos principios no se aplicaron a los esclavos haitianos, que tuvieron que levantarse en armas contra el propio ejrcito revolucionario. Esa contradiccin tiene su paralelo hoy en da: gente que en general es progresista y antirracista, de repente, ante el islam, se pone en el mismo bando que la derecha racista e incluso fascista, citando frases vacas inspiradas en 1789 acerca de la repblica, el laicismo, etc.

Con los liberales, quiz no haya solucin, pero la izquierda revolucionaria debe tener presente otra fecha, ms cercana y en este tema ms consecuente: 1917. La revolucin rusa aplic un laicismo de verdad: se rompieron los mil lazos entre el Estado y la religin dominante y se hizo de la religin un asunto privado. Pero los bolcheviques tambin tomaron medidas especiales a favor de los derechos de las minoras religiosas: por ejemplo, decretaron el viernes el da oficial de descanso en las regiones musulmanas. Con estas polticas, muchos movimientos islmicos se pasaron al lado de la revolucin, y la militancia bolchevique en Asia central se engros con activistas musulmanes. La situacin slo cambi con la subida del rgimen de Stalin, que alab el nacionalismo ruso y repudi las diferencias nacionales y culturales. En 1927, Stalin inici una campaa contra el velo.

La herencia real de los bolcheviques es muy diferente. En septiembre de 1920, el Congreso de los Pueblos del Este, organizado por los bolcheviques en Azerbaiyn, llam a una guerra santa contra el imperialismo:

A menudo habis odo de vuestros gobiernos la llamada a la guerra santa; habis marchado bajo la bandera verde del Profeta, pero estas guerras eran fraudulentas, sirviendo slo a los intereses de vuestros dirigentes vosotros, los campesinos y trabajadores, seguisteis en la esclavitud y la pobreza tras estas guerras. Ahora os convocamos a la primera guerra santa de verdad por la liberacin de toda la humanidad del yugo de la esclavitud capitalista e imperialista, por el fin de todas las formas de opresin de un pueblo por otro y de todas las formas de explotacin

Es esta tradicin, no la del vaco laicismo liberal de la burguesa, la que debe inspirar a la izquierda anticapitalista hoy.

David Karvala es militante de En lluita / En lucha y activista de la Plataforma Aturem la Guerra de Barcelona.

Artculo publicado en la revista anticapitalista La hiedra

Tomado de: http://www.enlucha.org/site/?q=node/16107



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter