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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2011

La ultima travesa electoral en Argentina
Votos, sorpresas y reconfiguraciones

Alfredo Serrano y Esteban De Gori
Rebelin


Argentina sigue inmersa en una intensa y mareante vida electoral. En los ltimos meses, ha habido elecciones a casi todo: dos en las provincias ms importantes del pas, Santa Fe y Crdoba; hace poco fue el turno de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires (CABA); este pasado 14 de Agosto toc por primera vez en la historia del pas- las elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultneas y Obligatorias) que eligen candidatos a presidente y vicepresidente, candidatos a los diputados nacionales que se renuevan (la mitad), y a los senadores de ocho provincias; adems, cuatro provincias, entre ellas Buenos Aires, que representa casi el 40% del padrn electoral, eligen a sus candidatos a gobernadores. Esto no termina aqu porque el 23 de Octubre de este mismo ao tiene lugar las elecciones presidenciales.

El trono de Macri en la Capital

La cuestin central de las elecciones en la CABA era conocer si el antiguo presidente del equipo de ftbol Boca Junior, hijo de millonario y referente de la nueva derecha argentina, Mauricio Macri, con su partido, Propuesta Republicana (PRO), volva a revalidar su gobierno en la capital argentina frente a la frmula del Frente para la Victoria (FpV), partido del kirchnerismo: Filmus (candidato ya en las anteriores elecciones a la capital y ex ministro de Educacin) y Tomada (ministro de trabajo del actual gobierno). La primera vuelta ya adelant buena parte del desenlace final, y luego, todo se ratific en la desapercibida segunda vuelta: Mauricio Macri volvi a vencer en la CABA de manera contundente (64,25% de los votos). As se constataba que Macri no tiene rival a pesar de los numerosos escndalos que le han ido descubriendo (el ms sonado, las escuchas ilegales a buena parte de sus adversarios polticos).

Los anlisis polticos de estos resultados electorales son muchos y variados. Muchos se inclinan a creer que la eleccin del candidato (Filmus) no fue la decisin ms acertada para derrotar a esta nueva derecha argentina. La propuesta kirchnerista pareca apostar a caballo perdedor por tratarse de un candidato que ya haba perdido las elecciones pasadas, adems de un ministro de educacin de salida y con un perfil muy acadmico distanciado de las formas peronistas. La propuesta de Filmus, basada en un interesante debate acerca de la importancia del Estado en la nueva forma de hacer poltica, no pudo granjear votos de las clases ms populares, ni de la clase media ms acomodada, y mucho menos de los barrios ms ricos. Ms all de la idoneidad del candidato, s existe la duda acerca del papel de la Presidenta, Cristina Fernndez de Kirchner (CFK), en torno a esta eleccin: unos s creen que la Presidenta prefiri no perder una nueva pieza en unas elecciones que ya se antojaban muy complicadas para el oficialismo, y otros consideran que la Presidenta no tuvo fuerza en la capital para poner al candidato deseado y aceptaba as el pedido de sus bases capitalinas.

No obstante, este resultado electoral no puede ser explicado en exclusividad por las caractersticas del candidato elegido. Hay mucho ms que decir acerca de la nueva estrategia de Macri, en las manos del asesor Durn Barba, basada en un cambio muy llamativo de esttica, alejado de la vieja derecha conservadora (y proveniente de la oligarqua del campo argentino), procurando dar una imagen ms modernizada, mostrada ms como gestora distancindose de cualquier discusin de lo que ellos llaman la poltica, y con un lenguaje que apelaba a la poca confrontacin y mucho consenso. Esto fue acompaado de una estrategia fundamental de venderse bien entre todas las capas de la sociedad, manejando un discurso suficientemente vaco como para acomodarlo tanto a los sectores ms enriquecidos como a la poblacin ms empobrecida.

Fue un golpe duro para el oficialismo por la importancia de la capital en la poltica nacional, y por la consolidacin de una nueva oposicin en un segundo periodo de gobierno, preparndose as para competir en las prximas elecciones de 2015. Macri, despus de pensrselo durante un buen tiempo, decidi -con encuestas en mano- no competir con la Presidenta para octubre de este ao, y s abonar el terreno para las elecciones de 2015 a las que, segn la actual constitucin, la Presidenta, de ganar en stas, no podra presentarse.

Santa Fe y la aparicin del candidato-humorista

En esta otra provincia uno de los principales bastiones del campo argentino- de importancia econmica y poblacional, el oficialismo sufri otro varapalo. El favorito gan las elecciones (con el 38,7%); Bonfatti, que fue puesto a dedo por el antiguo gobernador, Binner, del Partido Socialista, venci tal como prevean todas las encuestas. La sorpresa estuvo en el segundo lugar; un humorista, Del Sel, candidato del PRO, obtuvo el 35% de los votos, arrebatndole esta posicin al candidato kirchnerista, Rossi, quien fue presidente del bloque oficialista de diputados y una de las cabezas ms visibles en la gestin del conflicto del campo de hace dos aos y que supuso el momento ms complicado en el periodo kirchnerista.

El kirchnerismo tampoco logr consolidar a su candidato y articular todos los espacios oficialistas de esta provincia en rededor de su figura. Todo pareca indicar que el campo pasaba factura a la Presidenta. Apareca con fuerza fuera de la capital, como segundo partido en importancia, el partido macrista, afianzndose aparentemente como proyecto nacional en el horizonte 2015. Si bien pareca encontrarse en el campo la nica explicacin del voto a Del Sel, tambin podemos observar que la reafirmacin de la autonoma provincial frente al gobierno nacional fue un plusvalor de significacin para comprender las formas de interpretacin que el Gobernador de Santa Fe estableci en su conflicto con el Gobierno Nacional. Forma de interpretacin que fue apropiada por Del Sel y por algunos sectores del peronismo que apoyaron su candidatura.

En Crdoba, ms de lo mismo

De la Sota volvi a ganar las elecciones en la segunda provincia en importancia del pas. El jefe del peronismo cordobs, no alineado con el kirchnerismo, ni tampoco con la disidencia, volvi a arrasar en las elecciones con un 47,13% de los votos; en segundo lugar qued el representante del radicalismo (Unin Cvica Radical, UCR); y el tercer lugar fue para Juez, el candidato del Partido Socialista. En este caso, el kirchnerismo no present candidato renunciando a una provincia determinante en la vida poltica del pas, y que sigue en manos del peronismo ms de derechas.

Desde la Casa Rosada se segua con una apuesta no ganadora en esta provincia, sin querer mostrar ninguna carta que pudiera ser derrotada por el viejo peronismo conservador de la provincia en manos de De la Sota. A su vez, este candidato no forz en su campaa ningn enfrentamiento con CFK, y cordobiz al mximo todas sus intervenciones. Despus de sentirse abrumadoramente ganador, s fueron muchos los que quisieron pescar en esa red de cara a las elecciones presidenciales; De la Sota no gui el ojo a ninguno, y no es descartable que sea otro de los candidatos para el 2015. Todos siguen siendo muy conscientes del apoyo masivo a la Presidenta para este octubre a pesar que el kirchnerismo no haya sabido descentralizar este apoyo hacia otros candidatos en provincias muy importantes.

Nuevamente, en esta eleccin, debe advertirse el peso de una identidad regional y provincial construida al calor del conflicto con el Gobierno Nacional. Conflicto, en el que, como observamos, sali beneficiado el oficialismo. Su lejana de CFK, no slo debe entenderse como una distancia ideolgica, sino el distanciamiento simblico de la capital del pas y territorio de residencia del Gobierno central.

Elecciones PASO: el triunfo de Cristina

Las elecciones PASO, en su formalidad, elegan a los candidatos para ser presidente y vicepresidente dentro de cada partido, adems de candidatos a diputados y senadores en algunas provincias. Estas elecciones tambin eran vlidas para elegir al candidato a la provincia de Buenos Aires (diferenciada de la capital federal) que supone nada ms y nada menos- que el 37,5% de todo el padrn electoral nacional. Estas elecciones PASO obligaban a participar a todos los ciudadanos, y slo podran elegir a un candidato de entre todos los partidos. Aspecto ste que fue desvirtuado porque ningn partido present alternativas, y cada uno ya haba decidido internamente a su candidato eliminando cualquier carcter de primaria de dichas elecciones. Esto fue el tema ms controvertido de estas elecciones, unido al establecimiento del umbral del 1,5% de los votos que se exiga superar por cada partido para participar en las elecciones presidenciales del 23 del octubre del 2011. Muchos hablaban de unas elecciones con ms espritu de encuesta que otra cosa: para la Presidenta, para saber en qu porcentaje aventajaba y si poda ganar en primera vuelta; para los opositores, para conocer cul era su apoyo en cada caso, y determinar al opositor de la Presidenta para forzar una posible segunda vuelta.

Todo se dilucid de manera muy rpida y esclarecedora, al menos para la Presidenta, quien gan arrasando con ms del 50% de los votos. Algo que no suceda desde la poca del general Pern. La Presidenta no dej ninguna duda de su liderazgo y su hegemona en todo el territorio nacional, ganando en votos en todas las provincias del pas, salvo en San Luis. La Presidenta superaba as cualquier vacilacin que pudiera haberse suscitado sobre ella despus de la gestin del conflicto del campo y posteriormente a la muerte de su marido (Nestor Kirchner). Estos resultados daban un vuelco a muchas predicciones y anlisis intencionados que procuraron cuestionar a CFK despus de la ola de secuelas de las elecciones a nivel provincial. La Presidenta se constituye as de manera incontestable en la mxima favorita para las elecciones presidenciales ganando en primera vuelta [3] .

La estrategia de CFK fue simple: centrarse en destacar todo lo hecho hasta el momento con una especial mencin a la estabilidad poltica proporcionada al pas despus de la crisis poltica entre 2001 a 2003, sin renunciar a marcar el rumbo de todo lo que an falta por hacer. Para ello, el elegido como candidato a la vicepresidencia es el actual ministro de economa Amado Boudou. Este hecho era algo fundamental despus que el anterior vicepresidente Cobos fuera uno de sus mximos opositores durante su gestin. El candidato a vicepresidente daba signos permanentes de lealtad a CFK. Boudou haba destacado por haber sido uno de los grandes artfices de la recuperacin para el Estado de los fondos de pensiones para los jubilados en Argentina cuando fue director del ANSES (Administracin Nacional de la Seguridad Social). No obstante, este joven economista tiene una formacin de corte fuertemente neoliberal, y muchos tambin han interpretado esta eleccin como una suerte de guio a eso que muchos se jactan en llamar los mercados internacionales; en los ltimos meses, Amado Boudou ha sido el encargado de manejar toda la cuestin de la deuda con el Club de Paris.

La Presidenta ha sabido tejer alianzas con un amplio espectro de organizaciones sociales. Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo se han constituido como uno de los principales aliados del actual gobierno. El kirchnerismo ha tenido esta poltica y bandera desde sus primeros pasos; en ningn momento le tembl el pulso a la hora de luchar por la memoria como uno de los mejores cimientos para construir el presente y el futuro. Son muchos los juicios, y no menos importantes los gestos que ha llevado a cabo el FpV para superar la transicin basada en la ley de punto final, y as construir una nueva institucionalidad del Estado sin el andamiaje de la dictadura.

Por otra parte, estn la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Confederacin General del Trabajo (CGT) para las cuales el kirchnerismo entabl durante el ltimo tiempo una compleja relacin. Con el sector ms cercano al Gobierno Nacional de la CTA, el kirchnerismo construy un vnculo fundamentado en la participacin de este actor sindical en la discusin sobre el salario, mnimo, vital y mvil. Si bien en trminos reales la capacidad de la CTA est menguada por su quiebre poltico (hay que recordar que el otro sector de la CTA primero se implic con Pino Solanas y actualmente est relacionado con el espacio de Binner), aun es un actor simblicamente significativo, ya que representa la central alternativa a la CGT. En relacin con las elecciones, sus dirigentes, entre ellos Hugo Yasky, alent la continuidad de Cristina Fernndez y colabor en la resolucin de posibles conflictos sindicales.

La CGT, a sabiendas de su poder y capacidad, siempre mantuvo con la Presidenta una relacin en tensin. sta no slo se baso en la puja distributiva, sino en la incorporacin de dirigentes de la CGT en las listas para diputados y senadores. CFK apost por las dirigencias polticas frente a las dirigencias sindicales. Y ello se debe a que la reconstitucin de la poltica y del Estado ha reafirmado las dirigencias polticas sobre las dirigencias corporativas. Es decir, rest lugares de presin, tanto a la CGT como a corporaciones empresariales, en el prximo escenario parlamentario. La estrategia para suavizar la tensin entre la CGT y el Gobierno podra iniciarse con la incorporacin de algunos dirigentes sindicales en el prximo gabinete nacional (fundamentalmente en el Ministerio de Trabajo).

Sabatella (Nuevo Encuentro) y DElia (MILES, Movimiento de Integracin Latinoamericana de Extraccin Social) son otros ejemplos de alianzas para la ampliacin del espectro poltico del kirchnerismo. Si bien el espacio de Sabatella tiene mayor capacidad y construccin que MILES, no debe dejarse de lado que ambos espacios son agrupamientos que acompaan crticamente al Gobierno y que tienen incidencia en algunos mbitos claves de los que se nutre simblicamente el kirchnerismo. La lucha por el electorado de la provincia de Buenos Aires por Nuevo Encuentro, como su intervencin electoral en muchos municipios, da cuenta de un espacio poltico que va creciendo y ampliando sus formas de participacin y adhesin.

Sabatella, como DElia, expresan las corrientes profundamente antineoliberales de los apoyos a CFK. Son espacios que estn dispuestos a defender al Gobierno y a insistir en que ste amplie los horizontes de posibilidad. Ambos tambin han manifestado su rechazo por algunos gobernados, como Daniel Scioli o Gildo Infrn, el primero por su mirada conservadora fundamentalmente, sobre el problema de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires- y, el otro, por haber realizado una represin contra las comunidades indgenas en la provincia de Formosa.

La Provincia de Buenos Aires, Scioli y el kirchnerismo

El principal enclave electoral del pas (37,5% del total) qued en manos del candidato oficialista, Scioli, con un abrumador 48% de los votos. El Gobernador Scioli, aliado privilegiado del gobierno nacional, incorpora algunas tensiones y fricciones al interior del proyecto kirchnerista. Scioli, ante ello, ha intentado conducir las distintas perspectivas polticas que habitan el complejo universo kirchnerista de la Provincia de Buenos Aires. Una poltica pragmtica con diversos sectores y actores, una astuta adhesin al proyecto nacional y una discursividad escurridiza han caracterizado su forma de ejercicio del poder poltico en la provincia ms importante de Argentina. Los importantes recursos aportados por el presupuesto nacional y las polticas de bienestar desarrolladas desde el Gobierno Nacional y un creciente aumento de los recursos fiscales de la provincia le han permitido a Scioli ampliar las polticas sociales.

Si bien el gobernador Daniel Scioli ha construido una imagen moderada en el kirchnerismo, ante la importante eleccin primaria de CFK, ha entendido que las formas de enunciacin y gestin poltica desarrollada por la Presidencia no slo tienen carcter respiratorio en trminos sociales, sino que poseen una efectividad electoral muy significativa. Ello, en parte, lo acerca a la Presidencia y a los resultados que se abrirn en el futuro. En relacin con la Presidenta, el caudal electoral obtenido por sta y Scioli los coloca a ambos en una situacin de paridad. Esta situacin, fundamentalmente, beneficia a la Presidenta sobre todo por la contundencia de su triunfo en casi todas las provincias del pas. Pero esta paridad puede desgranarse si a partir del segundo gobierno de CFK se abre una lucha por la sucesin presidencial. Para contener dicha disputa, la Presidenta logr incorporar a la lista del Gobernador al candidato a vicegobernador (Gabriel Mariotto, uno de los funcionarios ms implicados en la nueva Ley de Radiodifusin) y a los primeros candidatos para la lista de diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires.

La no oposicin

Los resultados de las elecciones PASO provocaron un sesmo en el amplio conglomerado de la oposicin poltica. El 12% de votos obtenidos tanto por el segundo, Ricardo Alfonsn (por la Unin Cvica Radical), como por el tercero, Duhalde (vicepresidente con Menem, ex presidente y fuerte representante de la derecha peronista) dan cuenta de la percepcin de los ciudadanos y ciudadanas sobre la oposicin poltica. Tambin al interior de dichos espacios polticos comenzaron a vislumbrarse crticas, fisuras y fragmentaciones. Fundamentalmente porque el resultado de CFK se experiment como una sorpresa absoluta frente a sus percepciones. Es decir, los opositores construyeron una mirada y un diagnstico muy pobre a la hora de evaluar las estrategias de socializacin y de adhesin poltica construidas por el kirchnerismo. Apostaron estos dirigentes, como Pino Solanas y Carri, a que la ofensiva meditica de Clarin y La Nacin lograra erosionar al oficialismo y en esa espera apostaron a suplir sus propias estrategias por las brindadas por estos grupos mediticos.

Las elecciones arrojaron otros resultados negativos para dos espacios que haban mantenido una significativa performance electoral en los ltimos tiempos. Tanto Proyecto Sur (Pino Solanas) como la Coalicin Cvica (Elisa Carri) tuvieron una eleccin pauprrima. El 0.68% yel 3.23% logrado por estas agrupaciones respectivamente, las coloca al borde de la disgregacin de su estructura, como de representaciones polticas. Y ello, en parte, no slo se debe a sus planteamientos, sino a la incapacidad de articular una fuerza militante en todo el pas y de combinar sus propias fuerzas con las fuerzas de otros espacios.

El Frente Amplio Progresista dirigido por Hermes Binner, integrado por el Partido Socialista, un sector de la CTA, Libres del Sur y el Partido Nuevo de Crdoba, se torn una fuerza opositora obteniendo un significativo 10% (sobre todo entendiendo que era la primera vez que se presentaban de manera conjunta), y mostrando capacidad de ampliar para las elecciones de octubre. Las bases sociales aportadas por cada uno de estos espacios y una interpelacin crtica ms moderada hacia el kirchnerismo le granje ese buen resultado. Este agrupamiento combina diversas percepciones y discursividades que van desde la defensa abstracta del campo, la moralizacin de la poltica, as como la defensa de cierto autonomismo frente al poder central.

La apuesta de Mauricio Macri y del PRO de desentenderse del alineamiento con cualquiera de los candidatos a presidente le trajo aparejado cierto rdito. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no apost por nadie, procurando as reservar su figura y su apoyo para otras batallas electorales. No enfrent a CFK, por lo cual no transit el desgaste necesario que supone una derrota electoral.

En sntesis, la crisis del centro derecha como articulacin discursiva y apuesta poltica ha sido develada por las elecciones PASO. stas dieron cuenta de la profundidad de las transformaciones simblicas y polticas que ha realizado, con diversas intensidades, el kirchnerismo. Las elecciones tambin mostraron la inviabilidad de los grupos econmicos por conseguir un candidato (nico) subordinado a sus intereses. Esto, de alguna manera, hace ms vulnerables polticamente a las corporaciones empresariales, sobre todo a aquellas que apostaron directamente por forjar una propuesta opositora.

En trminos generales, si bien el centro derecha hizo una excelente eleccin en la Ciudad de Buenos Aires y en Santa Fe, debemos advertir que ante la politizacin y sociabilidad emprendida por el kirchnerismo a nivel nacional, este conglomerado vio acotadas sus referencias nacionales y sus posibilidades como alternativa a sustituir a CFK.

Lo que la urna nos dej, la politika

Por qu los ciudadanos y ciudadanas votaron a Cristina Fernndez? La respuesta o respuestas a esta pregunta se encuentran en debate. La centroderecha y los sectores patronales del campo fundamentalmente, el Presidente de la Sociedad Rural- comienzan a plantear que el voto a Cristina se explica por la situacin econmica. Es decir, para estos actores lo que funcion fue el voto-econmico.

Ahora bien, esta respuesta no slo es pobre, sino que intenta vincular la masividad del voto a Cristina con los votos que le dieron la reeleccin a Carlos Menem (el cual fue explicado como voto-cuota). Por lo tanto, la asociacin del triunfo de Menem con el de Cristina no es ingenua sino que busca desgastar bajo cualquier forma- la figura de la Presidenta. Ante cualquier logro electoral de la Presidenta o del legislativo, la figura de Menem aparece siempre como plausible de ser asociada por parte de la oposicin poltica a las estrategias del kirchnerismo.

Entonces, una respuesta ms o menos compleja tendra que considerar aquello que logra combinar un conjunto de motivaciones que llevan a millones de personas a votar por Cristina Fernndez. Un aspecto que logr combinar todas esas motivaciones, en principio, tiene que ver con la construccin de un nuevo horizonte de expectativas. Es decir, el kirchnerismo, no slo repolitiz el presente sino que en ese mismo momento repoltiz la posibilidad cierta de futuro. De esta manera, el kirchnerismo comienza a transformarse en una narratividad con densidad temporal e histrica y en una forma singular de ejercer la ampliacin de derechos ciudadanos y sociales.

Otro aspecto que est inscrito en este nuevo horizonte de expectativas es la propuesta de bienestar configurada por el kirchnerismo. Pero el bienestar no slo es una categora econmica, sino una categora integral que est compuesta por la consolidacin del entramado de instituciones educativas, sanitarias y sociales iniciada en el 2003. Este bienestar y entramado de instituciones fue suscitando una subjetividad, a veces poco predecible, que ante la necesidad de decidir sobre su presente y futuro inmediato prefiere adherir y apoyar a un proyecto con bases slidas.

A su vez, otra cuestin que articularon las motivaciones frente al voto fue la identificacin con el liderazgo de CFK. Dicha identificacin est asociada a las polticas desarrolladas, a la discursividad que suscit en torno a los derechos sociales y al padecimiento que provoc la muerte de Nstor Kirchner. Pero dicho padecimiento no es compasin, ni bsqueda de la misma, sino que est relacionado con una compleja identificacin de la muerte con el padecimiento de la prdida que sufren los sectores populares. Es decir, el padecimiento por la muerte de Nstor Kirchner se ha transformado contingencialmente en un lenguaje corporal, gestual y poltico que posee una profunda identificacin con los sectores populares.

El da despus

En estos das de resaca an electoral, los debates polticos tambin centran su atencin en dos importantes desafos: la sucesin electoral y la respuesta argentina frente a la crisis econmica.

Las expectativas en las elecciones parlamentarias auguran una mayora parlamentaria en la Cmara de Diputados, como de Senadores. Estas mayoras, adems de acompaar las leyes del Ejecutivo, sern un actor clave en una discusin que comenzar tan pronto asuma CFK su segundo mandato: la sucesin presidencial. La sucesin presidencial se debatir al interior del kirchnerismo. Una posibilidad es que CFK apoye a Scioli o bien que intente con el conflicto poltico que esto generara- la construccin de un candidato o candidata. Otra posibilidad es alentar una reforma constitucional que habilite por otros perodos a la propia Cristina. Si bien esta posibilidad no tiene mucho asidero en la actualidad, el slo hecho de plantearlo como posibilidad abrira una profunda disputa al interior del kirchnerismo con consecuencias insospechadas. De hecho, las corporaciones mediticas -La Nacin y Clarn- han blindado esta posibilidad para intentar promover disputas al interior del kirchnerismo y, por ende, construir un escenario de clausura de cualquier reforma constitucional.

Por otro lado, en lo econmico, Argentina se encuentra en una situacin saludable en cuanto a los indicadores macroeconmicos, y a muchos indicadores sociales. En el periodo kirchnerista son muchas las medidas acertadas: la renegociacin de la deuda en default, la ruptura con el FMI, la poltica de estatizaciones, el fin de las empresas privadas AFJP (Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones), la Resolucin 125 de derechos de exportacin mviles, la Asignacin Universal por Hijo, la utilizacin de reservas para pagar deuda, la estrategia defensiva del empleo y la actividad interna frente a la reciente crisis internacional. El nuevo patrn de crecimiento ha revertido el dficit estructural de la balanza comercial; se pas de un dficit a un slido supervit a pesar de una preocupante transnacionalizacin de la estructura productiva que est implicando un importante giro al exterior de utilidades y dividendos.

El debate econmico se inscribe en la polmica sobre el denominado modelo de desarrollo y sobre su viabilidad a largo plazo. El neodesarrollismo kirchnerista se enfrenta a varios desafos: primero, mantener y ampliar la inclusin social para superar las desigualdades; segundo, ampliar las estrategias de inversin pblica y privada; tercero, regular impositivamente la circulacin de flujos financieros; cuarto, mantener una relacin con el dlar que permita importar productos agroindustriales; y quinto, aumentar la regulacin impositiva sobre la significativa rentabilidad de los productores agroindustriales. Ahora bien, todos esos desafos suponen la consolidacin y amplificacin de una voluntad transformadora de largo alcance que adhiera o apoye estas medidas. Por lo tanto, el mayor desafo consistir en construir un proyecto poltico-econmico que ponga toda su reflexin y accin en la superacin de las desigualdades sociales y en la consolidacin de aquellos que se conoce como kirchnerismo.



Alfredo Serrano es Coordinador para Amrica Latina de la Fundacin CEPS y Profesor Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (Espaa), email: [email protected]

Esteban De Gories Docente e investigador CONICET/Universidad de Buenos Aires, Fundacin CEPS, email: [email protected]

[3] Para ganar en primera vuelta, en Argentina, se exige obtener ms del 45% , en su caso, haber obtenido al menos el 40% de los votos y tener un diferencial de 10 puntos porcentuales sobre el segundo .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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