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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2011

La soberana alimentaria en Europa

Gustavo Duch Guillot
La Jornada


Ya tenemos aqu los primeros ajustes estructurales que los gobiernos europeos estn imponiendo a su poblacin, con el nico inters de salvar el capitalismo y sus grandes beneficiarios (las banca privada, los grupos inversores y las grandes corporaciones). Y todo hace pensar que en los prximos meses estas polticas antisociales se endurecern y extendern. Ya tenemos aqu, tambin, las primeras movilizaciones generales (en Grecia y Espaa, fundamentalmente) para advertir y denunciar los sistemas econmicos y de gobernanza que nos han conducido a este escenario. Y entre los diferentes espacios de resistencia y transformacin, ya tenemos aqui creativa y enrgicamente la respuesta de los movimientos sociales europeos preocupados por un modelo de agricultura global parte responsable de la crisis.

Con estas palabras se abre la declaracin final del trabajo de ms de 400 personas del mundo rural, agrario, ecologista, consumidores y consumidoras, etctera, reunidas en la ciudad de Krems (Austria) durante el pasado mes de agosto, presentando la soberana alimentaria como alternativa a la crisis capitalista en la que nos encontramos.

Quienes conocemos la trayectoria de los movimientos en favor de la soberana alimentaria, liderados por La Va Campesina, no podemos dejar de sorprendernos al valorar su rpida expansin. En unos 15 aos de existencia, hemos visto contagiarse su mensaje por todo el planeta. Su compromiso con un mundo rural vivo lo encontramos presente en los ms insospechados rincones campesinos. Ha sido, adems, aglutinador de muchas de las preocupaciones que desde otros colectivos no agrarios existan respecto de la alimentacin y el uso y cuidado de los bienes que nos ofrece la naturaleza. Nos ha demostrado, a veces contra todo pronstico y con mtodos casi sobrenaturales, una infinita capacidad de coordinacin y trabajo conjunto, algo nada sencillo para un colectivo de ms de 200 millones de personas, y muchas lenguas y lenguajes. Han estado presentes, y con resultados admirables, en muchos de los momentos ms significativos del contrataque neoliberal de estos aos poniendo, por ejemplo, contra la espada y la pared a la todopoderosa Organizacin Mundial del Comercio.

Y aun con esta experiencia, nos quedamos con la boca abierta al observar cmo el paradigma de la soberana alimentaria se convierte tambin en uno de los elementos de combate fundamental para enfrentarse a la crisis abierta, y en particular al escenario que se est desplegando por los teatros europeos. Cmo llega la soberana alimentaria a catalizar luchas anticrisis?

La soberana alimentaria, en primer lugar, ha tenido la virtud de identificar con claridad quin es el responsable de la situacin de crisis que se vive en el medio rural desde ya hace demasiado tiempo: un sistema agroindustrial diseado para lo opuesto a su obligacin. En lugar de centrarse en la produccin de alimentos sanos, justos y buenos para los pueblos, se dedica a todo aquello que pueda generar beneficios econmicos, como los monocultivos de agrocombustibles, piensos para animales o plantaciones papeleras. Todo verde, pero incomestible. As, como resultado, tenemos (y padecemos) por un lado una masiva desaparicin de fincas agrarias y de las personas que con ellas tenan su medio de vida (slo en Espaa en los aos noventa se contabilizaban de promedio el cierre de tres fincas por cada hora).

En segundo lugar, ha sabido interpretar este modelo agroindustrial como un reflejo exacto del sistema capitalista de crecimiento infinito, que, como dice la declaracin, no reconoce la limitacin de los recursos como el agua y la tierra y la energa; es responsable de drsticas prdidas en la biodiversidad; contribuye al cambio climtico; somete a miles de personas en trabajos sin el reconocimiento de los derechos ms elementales; y se aleja de una relacin armoniosa con la naturaleza. Explotar y tratar la tierra de esta forma es la causa fundamental de la pobreza rural en el planeta y del hambre en ms de mil millones de seres humanos (como estamos percibiendo estos das con la crisis alimentaria en el cuerno de frica), mientras que se crea un supervit de algo parecido a alimentos que en una elevada cantidad se acaban desperdiciando o bien se exportan subvencionados a mercados dentro y fuera de Europa compitiendo brutalmente con las producciones locales.

Y en tercer lugar, todo su anlisis se complementa desde siempre con un trabajo colectivo, participativo y democrtico, y con un proceso de creacin de verdaderas y genuinas alianzas. Lo cual es muy valorado en este momento donde crecen las reivindicaciones frente al dficit de soberana democrtica (o popular) por el que vamos transitando.

De hecho, cambiar nuestros sistemas de produccin y consumo de alimentos es un primer paso hacia un cambio ms amplio en nuestras sociedades. Producir y consumir soberanamente alimentos son elementos capitales para luchar contra esta crisis, pues permitira sentar las bases de una nueva economa relocalizada y campesinizada, dando lugar a un robusto sector primario.

La soberana alimentaria a partir del encuentro de Krems aade a sus vocaciones la de ser marco para movimientos y organizaciones de pases de la Europa del este. En el encuentro hemos podido observar cmo para poblaciones que han pasado de modelos de planificacin autoritaria a sistemas de la ley del ms fuerte, la exigencia por recuperar espacios de participacin en polticas pblicas sociales y solidarias que demanda la soberana alimentaria se corresponde en buena medida con sus empeos. Sus poblaciones en muchos casos mantienen an una buena proporcin de campesinado, pero con la desaparicin del Estado, las polticas neoliberales, el dumping interno europeo y el aterrizaje de muchas multinacionales que llevan ah sus producciones ms conflictivas, su futuro se har cada vez ms difcil, como ha pasado ya en muchos otros lugares.

Veamos pues, con la confianza renovada, cmo en los prximos meses los movimientos europeos, y todo el tejido asociativo y redes que han ido conformando en estos tiempos, sern capaces de europeizar una lucha a favor de una alimentacin anticrisis.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/08/27/opinion/026a2pol



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