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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2011

Libia y nuestra propaganda de guerra

Anne Morelli
www.silviacattoti.net

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Los ciudadanos de nuestros pases democrticos deben alzarse y hacer or sus voces para tratar de evitar a Siria la pesadilla de la intervencin militar de las fuerzas de la OTAN bajo mandato de la ONU o de las coaliciones de voluntarios que han padecido y que continan padeciendo los pueblos de Afganistn, de Iraq, de Somalia y de Libia. Indignada por la visin unilateral generalizada por los periodistas sobre las guerras cada vez ms destructivas y sanguinarias que se desarrollan ante nuestros ojos, Anne Morelli, profesora de la Universidad Libre de Bruselas y Presidenta de Mujeres por la Paz, reacciona por medio de este hermoso y generoso texto (Silvia Cattori).


Los principios generales de la propaganda de guerra siempre son similares. Tratan de hacer que nos unamos a una causa belicista por medio de declaraciones primero pacifistas y despus resignadas: nos vemos obligados por el Otro a hacer la guerra. l la ha provocado y nosotros vamos a comprometernos en ella por unas causas nobles: la proteccin humanitaria de los civiles, la democracia, la lucha contra el militarismo desenfrenado de nuestro enemigo ...

Por supuesto, nuestro enemigo comete sistemticamente atrocidades, mientras que nuestro ejrcito est compuesto de gentilhombres, todo lo ms susceptibles de un abuso involuntario. Adems, nosotros no arriesgamos nada con esta guerra: la aplastante superioridad de nuestros ejrcitos nos garantiza unas prdidas cero, mientras que nuestros enemigos estn condenados desde un principio a la derrota. Finalmente, quien se oponga a esta guerra corta, moral y ferozmente victoriosa solo puede ser un agente del enemigo.

Reun estos principios que rigen la propaganda, previa y contempornea a todas las guerras desde el inicio del sigloXX, en un pequeo volumen [1]. Con cada nueva edicin tengo que aadir a este mismo esquema ejemplos de patraas que se han utilizado para movilizar a la opinin pblica en los conflictos ms recientes: Afganistn, Iraq... Y cada vez formulo en vano un deseo siempre desmentido: espero que los lectores, entendidos, dejen de caer, no caigan en las burdas trampas de la propaganda...

Pero, por desgracia, la reciente guerra de la OTAN contra Libia nos obliga a constatar que estos principios estn activos... y funcionan muy bien!

Nosotros somos pacifistas y reaccionamos ante los actos violentos libios

Segn la tesis oficial de la OTAN, nuestros bombardeos va la operacin Protector unificado(sic) tienen por objetivo impedir que el rgimen libio (las palabras tienen toda su importancia) prosiga con sus brbaros ataques contra el pueblo libio [2]. Por consiguiente, l es quien comenz y nosotros lo nico que hacemos es reaccionar ante los actos violentos enemigos que, adems, son difciles de cuantificar y juzgar. As, son verdaderamente civiles inocentes los rebeldes de Bengasi contra los que acta Tripoli, aunque hasta en las muy primeras fotos nos los mostraban armados hasta los dientes (por quin?) y aunque su Consejo Nacional de Transicin se queje cuando se dirige a la OTAN en Bruselas de no recibir suficiente dinero para profesionalizar a su ejrcito? [3].

Los bombardeos, rebautizados, campaas de ataques areos fueron autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU el 18 de marzo de 2011 como reaccin a estas supuestas masacres de civiles y para proteger a los civiles libios. Puede parece que bombardear civiles para protegerlos es contradictorio, pero la misin se lanz verdaderamente en estos trminos [4]. Por lo tanto, la guerra sera una rplica a lo que la OTAN llama los brbaros ataques de rgimen de Gadafi contra el pueblo libio.

Gadafi, monstruo en funciones

La propaganda canaliza clsicamente el odio y los resentimientos de la opinin pblica hacia un dirigente enemigo, que se supone es la causa de todos los males. Este ser al mismo tiempo un loco, un demagogo, un cnico, un militarista... As, durante la Primera Guerra Mundial, Guillermo II - antes de Ben Laden, Milosevic o Saddam Hussein personific al enemigo que haba que abatir. Evidentemente, la guerra tiene como objetivo su captura, despus de lo cual la humanidad recuperar la felicidad.

El conflicto con Libia no es una excepcin a esta regla, pero la construccin meditica del personaje de Gadafi es particularmente interesanre. En efecto, tras haber sido la personificacin del mal, del terrorismo internacional y el enemigo pblico n1 al que se hizo responsable de todo tipo de atentados, el coronel (que tambin haba nacionalizado las compaas petroleras de su pas) volvi a ser recomendable. Cuando en junio de 2011 el ministro belga de Defensa, De Crem, asegura querer bombardear Libia mientras no se libre de Gadafi, parece haber olvidado que el jefe del anterior gobierno belga, Guy Verhoofstadt, recibi a Gadafi en Bruselas unos pocos aos antes con toda la consideracin posible. Entonces Gadafi volva a ser un interlocutor vlido tanto para Berlusconi como para Sarkozy, quienes le autorizaron a instalar su campamento en sus jardines, lo trataron con familiaridad y le hicieron firmar sobre todo el compromiso de detener en su pas los flujos migratorios del sur deseosos de ir a Europa [5].

Unos bombardeos nobles

Uno de los principios de la propaganda de guerra quiere que se haga creer a la opinin pblica que nuestro compromiso belicoso tiene unos nobles fines. Nunca debe tener que ver ni con recursos econmicos que hay que controlar ni con objetivos geoestratgicos, sino verdaderamente con una democracia que hay que imponer, con un militarismo que hay que sofocar y con pobres personas en cuya ayuda acudimos. As, en el caso libio no tendr que ver con el control de los recursos petroleros de excelente calidad de este pas ni con la situacin estratgica entre dos pases con un destino poltico desestabilizado por la primavera rabe. En cambio, toda la propaganda se estructurar en torno a la falta de democracia del pas (lo que no es falso, pero no provoca sistemticamente intervenciones armadas de la OTAN como en Arabia Saud y en los Emiratos...) y a los libios que esperan nuestra ayuda.

Esta vez no se trata de socorrer a los kosovares ni a las mujeres afganas vidas de emancipacin ni a los kurdos iraques ni a los chies oprimidos, sino ms bien de salvar a unos civiles a los que debemos proteger de la brutalidad de las fuerzas de Gadafi. Por lo tanto, nuestros bombardeos sobre Libia tendran un fin noble y altamente humanitario.

Lasatrocidades libias y los abusos de la OTAN

Las guerras arrastran inexorablemente tras de s su cortejo de actos violentos, de iniquidades y de vctimas inocentes. Aunque en grados diversos, en cada campo se asesina a nios y ancianos, se viola y se tortura.

El genio de la propaganda de guerra es hacer creer al pblico que nosotros llevamos a cabo una guerra limpia, contrariamente a nuestros enemigos. As, en la guerra de la OTAN contra Libia los medios de comunicacin describen en el men las atrocidades enemigas, pero tratan de silenciar las de la OTAN y sus aliados. A pesar de ello, la tortura se legaliz verdaderamente en el campo occidental con ocasin de la guerra contra Iraq [6], pero no se hace la menor alusin a ello.

En cambio, cuando se haga imposible negar el carcter mortfero de los bombardeos de la OTAN, habr que minimizar su carcter atroz. Rebautizados ataques, se supone que son incursiones de precisin que tienen por objetivo nicamente blancos militares. Y cuando se deduzca que las vctimas son civiles e incluso nios, habr que negarlo primero, utilizar el condicional, hablar de las alegaciones del rgimen de Gadafi que no se pueden verificar y despus reconocer finalmente un abuso, haber matado accidentalmente o por error a civiles. As, una incursin de la OTAN en 20 de junio en Sorman, a 65 km al oeste de Tripoli, caus quince muertos civiles, tres de los cuales eran nios. Despus de que un periodista de la Agencia France Presse constatara que verdaderamente eran las vctimas, la OTAN ya no puede negar que esta incursin de precisin solo haya atacado objetivos militares. Tambin tendr que reconocer haber matado el 19 junio a civiles por error durante un bombardeo nocturno de Tripoli, en el barrio de Souk-al-Yuma (que, sin embargo, se suele sealar como hostil a Gadafi!) y haber atacado accidentalmente a una columna de vehculos rebeldes en la regin de Brega el 16 de junio de 2011 [7]. Para minimizar los daos ocasionados por el bombardeo de una vivienda particular [el peridico belga] Le Soir [8] pone hbilmente en duda el testimonio de la vctima escribiendo que Khalid El-Hamidia afirma haber perdido a su mujer, a sus tres hijos pequeos y su casa durante un ataque de la OTAN y ms adelante que segn l su casa haba sido atacada por un bombardeo de la OTAN. Como el titular habla de un blanco legtimo (sin signo de interrogacin), muy evidentemente retoma el punto de vista de la OTAN y desacredita el de la vctima.

Por supuesto, estos errores trgicos y daos colaterales son inexorables, pero solo se observan entre los enemigos. Cuando quienes son culpables de ellos son nuestros ejrcitos o nuestros buenos aliados de la rebelin libia, la discrecin es de rigor. Desde las primeras semanas de la rebelin y al menos hasta julio de 2011 la ONG Human Right Watch (HRW) de origen estadounidense y poco susceptible de simpata por Gadafi, seala que la rebelin libia se entrega a graves excesos contra los civiles de las regiones que controla: palizas, saqueos de bienes, incendios de casas, saqueos de hospitales, domicilios y comercios... Pero cuando se trata de nuestros buenos aliados, la informacin de HRW se publicar en condicional (habra tenido lugar unos incidentes) [9] contrariamente a lo que concierne a las atrocidades de nuestros enemigos que siempre se consideran confirmadas a priori. Por lo que se refiere a quienes huyen de Libia, no olvidemos que la causa principal de su exilio reside en nuestros bombardeos.

Prdidas cero

Para tranquilizar a la opinin pblica, la propaganda repite machaconamente que nuestros ejrcitos son tan eficientes que no hay ningn riesgo en que nuestro ejrcito participe en esta nueva operacin.

Es cierto que unos bombardeos son, evidentemente, menos arriesgados para quien bombardea que para aquel que es bombardeado (sobre todo si no tienen una defensa antiarea eficaz). Sin embargo, este desequilibrio flagrante de los riesgos empieza a difuminarse cuando la operacin se prolonga por tierra. Las guerras en Afganistn e Iraq tambin se deban haber saldado tericamente en cero muertos pero, naturalmente, la realidad desminti esta previsin.

El balance de muertos se calcula muy a la baja ya que generalmente solo tiene en cuenta las muertes producidas entre los soldados oficiales. Ahora bien, cada vez ms la ocupacin se confa a mercenarios privados, llamados contratistas. En Afganistn, por ejemplo, estos subcontratados son tan numerosos como los verdaderos militares estadounidenses, pero sus contratos escapan al control parlamentario y meditico. Solo la sociedad L3-Com cuenta a da de hoy con 350 muertes de soldados privados [10]. As pues, en caso de que la operacin libia se prolongue por tierra, hemos de estar atentos cuando se nos presenten balances tranquilizadores de nuestras tropas en caso de que estas incluyan tambin a mercenarios que, adems, son difciles de controlar en su manera de actuar y a veces son reclutados sobre el terreno sin discernimiento.

Cmo seguir siendo crtico?

La crtica histrica nos ensea que discernir los hechos exactos exige contrastar las informaciones que provienen de fuentes diversas. En el caso que nos ocupa, este ejercicio es muy complicado si no imposible: se filtran pocas informaciones independientes de Libia, la radiotelevisin libia es absolutamente inaccesible en el extranjero porque los emisores satlite estn bloqueados y porque nuestros medios de comunicacin acompaan inmediatamente cualquier informacin molesta de un comentario de los rebeldes a los que apoyamos o de la OTAN. As, el contribuyente que se pregunta por qu una parte de sus impuestos se destina a pagar las salidas excepcionales de los F-16 belgas y sus bombas solo puede contar consigo mismo ante la propaganda que domina en nuestros medios de comunicacin, ejercer su sentido comn y dudar.

Notas


[1]Anne Morelli, Principes lmentaires de propagande de guerre applicables en cas de guerre chaude, froide ou tide, 1 edicin 2001, ltima edicin Aden 2010. La obra se ha traducido a siete idiomas, entre ellas el japons. [Hay traduccin en castellano: Principios elementales de la propaganda de guerra: (utilizables en caso de guerra fra, caliente o tibia), Hondarribia, Hiru, 2001].
[2]Declaracin del comandante de la operacin Protector unificado, general Charles Bouchard (La Libre Belgique, 21 de junio de 2011).
[3] Mahmoud Jibril en la sede de la OTAN en Bruselas, 13 de julio de 2011 (La Libre Belgique, 14 julio de 2011).
[4] El Congreso estadounidense puso en duda la legitimidad de estas operaciones militares contra Libia, que no fueron objeto de su autorizacin y, por consiguiente, segn la legislacin estadounidense hubieran debido terminar 90 das despus de su inicio (La Libre Belgique, 16 de junio de 2011).
[5] El acuerdo contra los refugiados firmado con Italia data de 2008.
[6]Vase el testimonio del general Riccardo Sanchez que dirigi las fuerzas internacionales en Iraq de 2003 a 2004 y que reconoci que estas utilizaban sistemticamente el maltrato y la tortura ignorando las Convenciones de Ginebra (cf. el documental de Marie-Monique Robin, Torture made in USA, La Une, 15 de junio de 2011.
[7]Despacho de AFP (La Libre Belgique, 21 de junio de 2011)
[8] 29 de julio de 2011
[9] Despacho de AFP (La Libre Belgique, 14 de julio de 2011). Aunque HRW denunciaba que en junio y julio haban tenido lugar excesos, el peridico titulaba La rebelin niega los excesos y pona un pie de foto: Al principio de la revolucin habran tenido lugar incidentes (sic), es decir, a mediados de febrero! Por consiguiente, incidentes viejos.
[10]Vase al respecto el artculo de P. Descu, Externalisation et privatisation de la guerre: un pari risqu, en Tribune-CGSP, julio-agosto de 2011.

Anne Morelli es profesora de Crtica histrica en la Universidad Libre de Bruselas y Presidenta de Mujeres por la Paz.

Fuente: http://www.silviacattori.net/article1849.html



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