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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2011

Carta a Don Jos Lus Rodrguez Zapatero
Yo acuso

DRY Madrid
ATTAC Acordem


Al Presidente del gobierno de Espaa Y al resto de las seoras que portan la representatividad parlamentaria.

Seor presidente, permitanme dirigirme a usted para comentarle mis ms profundas inquietudes que, por mi honor y conciencia, me impiden quedarme al margen de los hechos relativos a nuestra Constitucin amenazada por una vergonzosa e imborrable mancha.

Habis realizado un gobierno durante sus dos legislaturas en las que muchos podemos estar en contra o a favor de su gestin frente del ejecutivo que preside. Habis cometido aciertos y errores, estos ltimos desgraciadamente ms numerosos en su ltimo periplo presidencial. Sus gestiones pueden ser criticadas o avaladas desde todos los frentes que los ciudadanos deseen pronunciarse.

Pero que mancha de cieno sobre vuestro nombre -iba a decir sobre vuestro reino- puede imprimir esta abominable reforma constitucional! Por lo pronto usted decide reformarla mediante una llamada telefnica al seor Mariano Rajoy, presidente del principal partido de la oposicin, tomando ambos la representatividad parlamentaria como un absolutismo de dos dirigentes, dando bofetada suprema a toda justicia. Y no hay remedio, Espaa conservar esa mancha sobre su carta magna y la historia consignar que semejante crimen social se cometi al amparo de vuestra presidencia.

Puesto que ha obrado tan sin razn, hablar. Prometo decir toda la verdad y la dir si antes no lo hace el tribunal con toda claridad.

Es mi deber: no quiero ser cmplice. Todas las noches me desvelara el espectro de la ciudadana que expa a lo lejos cruelmente ultrajada, una reforma que no ha decidido.

Por eso me dirijo a vos gritando la verdad con toda la fuerza de mi rebelin de hombre honrado. Estoy convencido de que la ciudadana no ignora lo que ocurre, entonces a quin denunciar este afrenta malhechora de verdaderos culpables sino al primer soberano de la carta magna, al Pueblo?

Ante todo la verdad acerca de nuestra carta magna y su proceso de reformarla.

Nuestra Constitucin, nacida en 1978, promulga en sus artculo primero del ttulo preliminar:

Espaa se constituye en un Estado social y democrtico de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurdico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo poltico.

Agentes externos a nuestro mbito constitucional, la seora Merkel y el seor Sarkozy, han dictado los cambios que usted promulga, auspiciados an si cabe por entidades externas y opacas a la ciudadana, no slo de nuestro Estado, sino del resto de los ciudadanos miembros de la Unin Europea.

Seor presidente del gobierno y seor presidente del principal partido de la oposicin:

No recuerdo que en ninguna de las legislaturas, en las que ustedes han sido elegidos como representantes de los ciudadanos (ni anteriormente tampoco), hubiese en algn proceso electoral papeletas para proceder a legitimar a estas personas (la seora Merkel y el seor Sarkozy) sobre nuestro ordenamiento legal, jurdico y constitucional.

Igualmente me consta, en ninguno de sus respectivos programas electorales, ninguna intencin de reformar la Constitucin.

Ante este hecho y sus intenciones, ustedes han puesto la forma poltica dictada por la Constitucin (representacin parlamentaria) muy por encima de la soberana establecida en la carta magna (el pueblo) documento que regula las normas y convivencia en nuestra nacin.

Al ejercer su disciplina partidista, sr. Zapatero y sr. Rajoy, en la que los seores y seoras parlamentarias nicamente promulgan el deseo de sus lderes (en el presente caso ustedes), vuestras seoras son responsables y ejecutores del crimen que les expongo.

De forma sorpresiva, en periodo estival, con un Parlamento en funciones, donde las seoras preparan las maletas fuera del hemiciclo ante la prxima cita electoral, ustedes pretenden modificar la Constitucin sin consultar a sus soberanos.

Ustedes sobrepasan con sus intenciones el artculo primero del ttulo preliminar de nuestra constitucin. Su reforma no es para un Estado social y sus formas no son, ni mucho menos, democrticas de Derecho.

Tal es la verdad, seores parlamentarios, verdad tan espantosa, que no dudo de que quede como una mancha en vuestra representatividad. Supongo que no tengis ningn poder en este asunto, que seis prisioneros de los mercados y de los poderes que os rodean; pero tenis un deber de ciudadano en el cual meditaris cumplindolo, aunque dudo que honorablemente. No creis que desespero del triunfo; lo repito con una certeza que no permite la menor vacilacin; la verdad avanza y nadie podr contenerla.

Hasta hoy no perpetrabais el proceso, pues hasta hoy no han quedado deslindadas las posiciones de cada uno; a un lado los culpables, que no quieren la luz; al otro los justicieros que darn la vida porque la luz se haga. Cuanto ms duramente se oprime la verdad, ms fuerza toma, y la explosin ser terrible. Veremos como se prepara el ms ruidoso de los desastres.

Seor Presidente, concluyamos, que ya es tiempo.

Yo acuso al Banco Mundial, FMI, OCDE y dems organizaciones supranacionales y externas al gobierno europeo de ser los organizadores de este crimen. Ninguna de ellas elegidas en representatividad por el Pueblo de un Estado, el nuestro, sobre el que quieren reformar la Constitucin.

Acuso a la UE y al BCE de ser garantes dentro del territorio europeo de este complot.

Acuso a Standard & Poors y a Moodys como cmplices y beneficiarios de este acto.

Acuso al conjunto de la banca europea y nacional como lobby cmplice y beneficiarlo de esta infamia.

Acuso a la seora Merkel y al seor Sarkozy por inducir a perpetrar este vil atentado a nuestra soberana.

Acuso a aquellas empresas que junto con la banca presionan a sus seoras para dejar de ejercer la representatividad de sus soberanos, ejercindola sobre sus intereses econmicos.

Acuso a aquellos polticos cuyo mximo inters es mantenerse en el cargo que ejercen a cualquier precio, tan indignantes como el del crimen que nos ocupa.

Y por ltimo: les acuso a ustedes por proponer esta modificacin de espaldas a la ciudadana. Ciudadana que avala, es garante y soberana tanto del Estado espaol como de su carta magna. Ustedes que, mediante una simple llamada telefnica, ultrajan la inviolabilidad de una Constitucin, inviolabilidad que defendieron cuando no se han atrevido a mantener su vigencia, adecundola a las realidades sociales. Ustedes que juraron o prometieron sobre ella.

Se atreven a modificar el mximo documento del Estado en aras del Mercado. Mercado al que pretenden calmar mientras las voces del pueblo son ignoradas o silenciadas.

Puede que ste crimen ejerza el efecto que ustedes esperan, pero no ignoren las victimas consecuentes. Habrn convertido la Constitucin en un simple panfleto al que poner a cotizar en los mercados de valores, habrn convertido el espritu de la transicin espaola no en un garante de paz y democracia social como fue en su da, sino en un mero informe de resultados macro-econmicos. Y habrn convertido a la ciudadana espaola en un pueblo sin su mximo referente de legalidad moral y convivencia al subvertir los valores representados en ella por cifras monetarias inducidas fuera del espritu en el que se redact.

Distinguidas seoras, en nuestro Estado, no slo hay que ser demcrata, tambin hay que parecerlo y sus formas distan mucho de ello. Desde hace mucho tiempo no resuelven entre ustedes la composicin del Tribunal Constitucional y resulta que s resuelven en minutos modificar el texto sobre el que basar sus juicios. Lo dicho seoras, tambin hay que parecerlo.

Slo la ciudadana tiene el derecho, tiene el deber, de mantener vigente este documento, ustedes han de darles los medios. Ustedes, la clase poltica, que no slo por activa ahora perpetran este crimen que nos ocupa, sino que por pasiva en las ltimas dcadas no han dado un paso para mantener su vigencia, y mucho menos an, consultar al Pueblo al respecto.

No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre m el peso y decisin del mximo soberano del Estado del cual ustedes se supone que representan. Y voluntariamente me pongo a disposicin del Pueblo.

En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aqu, no es ms que un medio revolucionario de activar la explosin de la verdad y de la justicia.

Slo un sentimiento me mueve, slo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la ciudadana, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es ms que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los ciudadanos y que me juzguen pblicamente.

Fuente: http://www.acordem.org/2011/08/28/yo-acuso/ 

rCR



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