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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2011

Reino de Espaa
Moderacin salarial o poltica de rentas?

Fernando Luengo y Nacho lvarez
Sin Permiso


Las polticas de moderacin salarial estn en el centro de las agendas de los gobiernos europeos, de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional. A pesar de que el epicentro de la crisis econmica se sita en el sector financiero y en su deriva especulativa, se invocan esas polticas como piedra angular para su superacin y para afrontar con xito el desafo competitivo. Dejando a un lado el efecto adverso sobre un crecimiento todava frgil de las estrategias de reduccin de los costes laborales en un contexto, como el actual, de dbil demanda, cabe plantear otros interrogantes sobre su efectividad y alcance.

Se pretende incidir en la estructura de costes de las empresas, pero en realidad la importancia relativa de los costes laborales en los costes totales o en la facturacin global de las firmas han tendido a aminorarse, representando a menudo una pequea parte de los insumos totales o del precio global del producto. As pues, las polticas de moderacin salarial afectan nicamente a una parte (decreciente) de la estructura de costes de las empresas. Otros costes no laborales son habitualmente relegados en este debate.

Adems, conviene aclarar y enfrentar los conceptos "poltica salarial" y "poltica de rentas". Aunque, a menudo, ambos trminos se intercambian para aludir al mismo instrumento de poltica econmica, no son en absoluto sinnimos. Las polticas de rentas desbordan con mucho las centradas en el plano estrictamente salarial: los rendimientos de tipo financiero, los ingresos derivados de la propiedad, los obtenidos por el libre ejercicio de la profesin, los beneficios empresariales y las retribuciones de los accionistas pertenecen a esa categora. Su verdadera relevancia, dado el margen de ocultamiento fiscal de este tipo de ingresos y la opacidad de una parte de los mercados donde se generan, podra estar infravalorada en las estadsticas oficiales. De cualquier modo, con algunas excepciones, estas rentas permanecen al margen de las polticas de austeridad aplicadas sobre los salarios, habiendo crecido por encima de stos durante las ltimas dcadas. Y, sin embargo, la competitividad empresarial tambin podra alcanzarse practicando polticas de austeridad sobre las rentas del capital y los mrgenes de beneficio, y no sobre los salarios.

La economa convencional sostiene que estas rentas constituyen el motor del proceso de acumulacin. Lo cierto, sin embargo, es que el viejo axioma de la teora econmica que identifica ahorro e inversin se ha visto trastocado, pues una parte sustancial de los beneficios se ha orientado a los mercados financieros y, ms concretamente, a sus tramos ms especulativos, donde se alcanzan elevadas tasas de rentabilidad. Este fenmeno, al tiempo que ha aminorado los recursos disponibles para la inversin productiva, ha aumentado el coste de los recursos necesarios para cubrir dicha inversin.

Adems, esta "lgica financiarizada" ha modificado la gestin empresarial e impregnado la estructura de incentivos de los equipos directivos: fijando cotas de rentabilidad ajustadas a criterios financieros, primando la asuncin de riesgos excesivos, dando prioridad a la retribucin del accionariado, favoreciendo los procesos de apalancamiento y presionando a la baja sobre los salarios y el empleo.

Los ltimos informes de la Organizacin Internacional del Trabajo sealan que, cuando se comparan las retribuciones obtenidas por los directivos de mayor nivel de las grandes empresas salarios pactados ms stock options y diferentes bonus- y los salarios medios, los primeros representan ms de 300 o 400 veces el ingreso de stos. No encontramos tampoco rastro alguno en este tipo de retribuciones que no han dejado de aumentar de manera vertiginosa en los ltimos aos- de las polticas de moderacin salarial implementadas por los gobiernos para el resto de los trabajadores.

De todo ello se deduce que, incluso cuando el debate se sita en el terreno de la economa ortodoxa, la ausencia de una verdadera poltica de rentas que incluya las remuneraciones de directivos y gestores, los mrgenes de beneficio y las rentas del capital, resta virtualidad, credibilidad y eficacia a la poltica econmica.

En este contexto, donde las polticas econmicas para superar la crisis parecen sustanciarse en las estrategias basadas en la contencin salarial, es preciso preguntarse, en fin, hasta dnde llevar las medidas de austeridad, y cules son las referencias para fijar los niveles salariales, La respuesta proporcionada por la economa convencional es que el mercado es el rbitro, la mano invisible que permite alcanzar un nivel de equilibrio entre la poblacin que ofrece su fuerza de trabajo y las empresas que la demandan.

Pero el mercado es el rbitro de un partido donde los distintos actores sociales capital y trabajo compiten en una enorme desigualdad. Los grandes cambios operados en la divisin internacional del trabajo con la emergencia de nuevos competidores perifricos y la incorporacin al mercado mundial de millones de trabajadores con bajos salarios, proporcionan una enorme fortaleza a los partidarios de circunscribir la "poltica de rentas" a la moderacin salarial.

Se trata, en todo caso, de una cuestin de gran trascendencia, no slo econmica sino tambin social y poltica. Tomar como referencia de los salarios en Europa los vigentes en las economas emergentes, o en las plantas de las transnacionales que operan desde esos mercados, significa instalarse en un espacio competitivo con notables dficit en materia de derechos humanos, laborales, polticos y ciudadanos, y supone introducir una lgica contraria a las polticas sociales y al Estado de Bienestar que debieran caracterizar al proyecto europeo.

Ignacio lvarez y Fernando Luengo son investigadores del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, Universidad Complutense de Madrid.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4384


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