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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2011

Los medios legitiman nuestra dictadura liberal
El ejemplo de la reforma constitucional en Espaa

Javier Adler
Rebelin


Una prueba de que no vivimos en una democracia es la actitud de los medios de comunicacin. Segn la mitologa periodstica, los medios representan un contrapeso al poder establecido, pero realmente se integran en l con toda naturalidad y su papel es legitimarlo. El caso de la reciente reforma constitucional es un buen ejemplo de ello.

Con la excepcin de Pblico, el nico diario de gran tirada que a veces se acerca a la decencia periodstica, no veremos en los otros el menor apoyo a que el pueblo pueda pronunciarse sobre la reforma de la Constitucin, la norma jurdica suprema. Veamos ejemplos:

EL PAS

"Una iniciativa peligrosa. Un referndum sera un factor adicional de incertidumbre que penalizaran los mercados"
(Editorial 29/8/2011)

Nuestro diario ms progre sita por delante la dictadura de los inversores privados frente a la opinin del pueblo espaol, que se considera "peligrosa". Eso es compromiso con la democracia y lo dems son tonteras.

EL PERIDICO

"No faltan razones a los que reclaman someter a referendo el cambio constitucional, aunque socialistas y populares dispongan de dictmenes que avalan la decisin de aprobar la reforma con la sola mayora de tres quintos en ambas cmaras."
(Editorial 28/8/2011)

Una forma ms sutil de rechazar el referndum, legitimar que no se haga por la simple razn de que legalmente el PPSOE no tiene la obligacin de consultar al pueblo.

LA VANGUARDIA

"Con todas las cautelas que se puedan poner, probablemente los impulsores de la medida estaban condenados a dar este paso. Lo han hecho de una forma muy poco poltica, escasamente pedaggica y sin ninguna concesin a la participacin del resto de los grupos."
(Editorial 31/8/2011)

Esto es lo ms crtico que se muestra el diario. Desde su perspectiva burguesa catalana, La Vanguardia slo concibe la "participacin" en un sentido restringido, el de la "democracia de las lites", dejando fuera al vulgar populacho.

EL MUNDO

"Conviene detenerse un poco en la peticin de referndum, que puede resultar popular y populista en este momento, para poner en evidencia que la consulta no ofrecera mayores garantas democrticas que la aprobacin por una mayora muy reforzada del Parlamento." (Editorial, 30/8/2011)

Por supuesto, qu garanta democrtica puede haber en una consulta al pueblo? Mucho mejor es dejarlo en manos de unas personas que, impunemente, se permiten hacer lo que quieren tras las elecciones, aunque sea lo contrario de lo que prometieron.

LA RAZN

"(...) salvo que 35 diputados y 25 senadores lo soliciten, no ser necesario someterla a referndum. No conviene, por tanto, dramatizar unos cambios que vienen exigidos por los socios europeos, pero que adems son positivos para Espaa. "
(Editorial, 24/8/2011)

Obedecer y creer. Obedecer lo que los "socios" europeos nos dictan y creer que los cambios son positivos para los espaoles, sin derecho a opinar si los consideramos as o no. Tal discurso no pretende ni acercarse a lo que debera ser una democracia.

ABC

"Cualquier duda sobre la legitimidad de esta mayora parlamentaria resulta gratuita, y no solo porque supera con creces la mayora cualificada exigida por la propia Constitucin, sino tambin porque est formada por los dos partidos nacionales con opciones de gobernar, que a su vez representan a ms del 80 por ciento del electorado. Una reforma ajustada al procedimiento constitucional es formalmente irreprochable."
(Editorial, 31/8/2011)

Al igual que El Peridico, pero con mayor contundencia, se identifica legitimidad con legalidad. Tambin usa implcitamente el argumento de El Mundo, otorgando mayor legitimidad a los "representantes" del pueblo que al propio pueblo. Para empezar la cifra de 80% no es correcta, pues ignora a los ms de 9 millones de ciudadanos que eligieron no votar; realmente slo vot al PPSOE el 61,5% de los electores, lo que en nuestro "representativo" sistema les otorga el 92% de los escaos. Aun as, si es cierto que ellos son los representantes de la voluntad popular, por qu no lo confirman tranquilamente en un referndum? La respuesta es obvia.

PBLICO

El diario Pblico es el nico que claramente se ha manifestado a favor del referndum, tanto en sus portadas, como en sus informaciones y artculos de opinin. Pblico no hace editoriales, pero a modo de ejemplo citar un par de artculos de opinin. El primero es del subdirector, Manuel Rico, quien empieza diciendo,

"Aunque algunos intentan despachar el debate sobre el referndum calificndolo de ruido innecesario, lo cierto es que la ausencia de una consulta sobre la reforma constitucional es un serio problema formal, aadido al error de fondo de constitucionalizar dogmas ultraliberales." (31/8/2011)

El problema aqu es que la reforma no es un problema "formal" sino de principio, de legitimidad democrtica. Formalmente pueden ignorar al pueblo, pero quien procede as al reformar la norma jurdica suprema de un estado, claramente no cree en la democracia.

El siguiente artculo, del mismo da, lo firma Fernando Luengo, profesor de Economa Aplicada de la Universidad Complutense,

"A travs del encaje parlamentario se podr dar salida a esa reforma vulnerando el derecho de la poblacin a expresarse en un referndum sobre una cuestin tan crucial."

Aqu se dice claramente que la poblacin tiene ese derecho, el derecho de expresarse y decidir si quiere reformar algo tan importante o no. Es la postura de un demcrata, quien adems tiene estas palabras para toda la propaganda tecnicista alrededor del dficit,

"Continuamente, se invoca la autoridad de los mercados, como si estuvieran gobernados por una racionalidad indiscutible y como justificacin de que no hay alternativas. Pero, en realidad, el trmino mercados oculta los intereses de operadores financieros, inversores institucionales, fondos de alto riesgo, empresas transnacionales y grandes fortunas que, cada vez con ms desparpajo, fijan la agenda de gobiernos e instituciones.

(...)

Pero el asunto desborda con mucho los confines de la economa. Tras un debate que algunos pretenden tcnico o gobernado por la pura lgica econmica, al que est llamado un selecto grupo de especialistas, se encuentran los intereses de aquellos grupos cuya estrategia consiste en ocupar el Estado. De ah la necesidad de debilitarlo y convertir en negocio, en su negocio, el sector social pblico. Por esa razn, por todo lo que est en juego, no podemos aceptar que ese debate quede atrapado en el lenguaje tcnico y muchas veces opaco de los especialistas."

Tal como dice un experto en economa, que por razones obvias no es del grupo "selecto", no estamos ante una cuestin tcnica sino ideolgica, al servicio de unos intereses muy concretos. Y como no vivimos en un estado democrtico, tampoco hay el menor inters por crear un sistema educativo que forme a los ciudadanos y les permita formarse su opinin sobre las cuestiones econmicas. Al contrario, lo que tenemos son unos medios de comunicacin que, de forma abrumadora, adoctrinan a la poblacin en la ideologa dominante. Si la propaganda surte efecto, dejaremos que la gente se exprese "libremente"; en caso contrario, mejor que se queden calladitos, por si acaso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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