Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2011

Palestina y el cisne negro del sionismo

Jos Steinsleger
La Jornada


Hacia 1980, cuando el turbocapitalismo encendi los motores de la economa neoliberal, las ideas de Karl Popper (1902-94) encontraron el caldo de cultivo idneo para torpedear cualquier pretensin interesada en dotar de sentido a la totalidad.

La clara y erudita prosa british de Popper logr que la mezquindad ideolgica adquiriera estatus de imparcialidad. Goliat tendra las mismas prerrogativas de David y, en paralelo, las complicadas y seductoras ideas del posmodernismo francs consagraban la primera persona del singular.

Estudios del tipo Produccin lechera y totalitarismo durante el segundo periodo del imperio mongol, pasaron a gozar de tanta o ms importancia que la siempre sospechada causa de emancipacin de los pueblos. En las antpodas del Karl socialista, Popper nutri por izquierda y derecha las curiosas modalidades del conservadurismo mundial. Lema central: el escepticismo.

Difcil de refutar, la lgica de Popper ilumin la faz oculta de las ideologas conocidas, y por induccin condujo a inslitos comportamientos polticos que, con el ceo fruncido, descubran la fantstica novedad de que todo tena su lado bueno y malo, y que el punto de vista del ms fuerte era tan vlido como el del ms dbil.

Los conservadores hicieron las paces con su lado feudal, los liberales con su otro yo conservador, y los anarquistas de cubculo con su matriz plebeya. Los socialistas legalizaron el ambidextrismo, los comunistas dejaron de criticar el espritu burgus, los trotskistas aadieron ms pginas al Programa, la corbata sustituy el cmodo cuello Mao, y los culturalistas encontraron en el indigenismo talibn el sujeto perdido de la revolucin mundial.

Por si las moscas, destacados intelectuales de izquierda abjuraron de todo atisbo de fe estaliniana y, a grito pelado, aprendieron a conjugar todos los tiempos del verbo tolerar. Desafortunadamente, pocos repararon que en los diccionarios, el bendito verbo figuraba encerrado entre los vocablos teologa y tortura.

Frente a los procesos revolucionarios de los pases pobres (rabes, en particular), el espritu popperiano retom, de agache, las enjundiosas consideraciones que el colonialismo usaba, desde el siglo dieciocho, para dividir al mundo en naciones brbaras y civilizadas. Hubo excepciones, claro est. Pero en lneas generales, tales fueron los rasgos de lo que dio en llamarse crisis de los paradigmas.

En suma, el neoliberalismo popperiano centrifug el sentido de la realidad. Y en su lugar empezaron a bailar, frenticamente, las parejas intercambiables del posmarxismo intelectual: optimismo, pesimismo, voluntarismo y oportunismo. Pero a causa de qu convocamos a Popper, tras anunciar algo sobre Palestina?

Pues bien: ocurre que el centro de gravedad de su pensamiento se apoya en la interesante (y polmica) consecuencia de que el progreso de lo que fuere slo se da cuando una hiptesis fracasa. Y no en el caso contrario, cuando es confirmada. Su ejemplo de los cisnes es conocido: todos los cisnes son blancos (como si hubiera sido comprobado). Hasta que en 1687, en Australia, se descubri el cisne negro.

Como sabemos, la tierra prometida imaginada por los judos en la Biblia, se llamaba Palestina. Hiptesis que por su grandiosidad y desmesura, la ciencia y la poltica seculares tuvieron la prudencia de no refutar o probar. Hasta que a mediados del siglo 19 (con perdn del hermossimo nade), apareci el cisne negro del sionismo. Entonces, qued probado que el legado tico y humanitario del judasmo poda ser polticamente manipulable. Cosa que para el cristianismo no era novedad.

Desde la creacin de la entidad ilegal llamada Israel, el debate en torno a Palestina (regmenes rabes incluidos) ha excluido, sistemticamente, el rol del sionismo reducindolo a un mero conflicto entre rabes y judos. Falsedad que a ms de negar la historia de Palestina como parte indisoluble de la nacin rabe (as como la de Mxico lo es de la nacin latinoamericana), prueba que la racionalidad crtica de Popper slo es vlida para la sociedad abierta occidental y sus amigos.

En 1945, la ONU recogi en la Carta de San Francisco el sentimiento de la humanidad devastada en dos guerras mundiales, que en realidad fueron continuacin la una de la otra. No obstante, dos aos despus le dio visos de tortuosa legalidad teolgica al proyecto que Hitler haba pensado para Alemania nazi: la creacin, en Palestina, del enclave militar que los sionistas llamaron Israel.

La destruccin de Irak y Afganistn, as como las ofensivas militares y mediticas contra Lbano, Irn y Gaza, fueron el ltimo captulo del terrorismo occidental sin ms. Y para no herir susceptibilidades, prescindiremos de nombrar a la mam de los marxistas acadmicamente correctos, que justificaron la aventura colonial en Libia.

Siria sigue en camino, y demos por hecho que todos los articulados, incisos, anexos y hojas de ruta de la llamada cuestin palestina, estallarn el 20 de septiembre entrante, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU decida si el pas ocupado tiene o no derecho a funcionar como Estado miembro.

http://www.jornada.unam.mx/2011/08/31/opinion/020a2pol



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