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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2011

Podemos ganar
Algunas ideas sobre estrategia para la lucha por la educacin pblica

Agustn Moreno
Rebelin


Las Instrucciones de la consejera de educacin de la Comunidad de Madrid para el curso 2011-2012 suponen un aumento de la jornada lectiva del profesorado de secundaria de la enseanza pblica de 2 horas semanales (80 lectivas ms al ao, con la preparacin y las correcciones y con otros 30 alumnos ms), dejar en la calle a unos 3.000 profesores/as interinos, el desplazamiento de centenares de funcionarios como consecuencia de lo anterior, y el debilitamiento de las tutoras de grupo que vienen funcionando muy racionalmente en los institutos.

Todas estas medidas son un ataque a los servicios pblicos y se sitan en la lnea privatizadora que mantiene el gobierno de Esperanza Aguirre desde hace aos (privatizacin de la educacin infantil, desmantelamiento de la formacin, ataques a los Equipos de Orientacin, Escuelas de Adultos, Aulas de Enlace ) y golpea al profesorado, figura bsica en el proceso de enseanza-aprendizaje. El resultado, de imponerse las instrucciones, sera un deterioro en la calidad educativa, un aumento del fracaso escolar y un retroceso del espacio de la educacin pblica.

Dicen que las medidas son para ahorrar, pero no es cierto que no haya dinero. Se lo gastan en otras cosas por una decisin poltica e ideolgica. Por ejemplo, s hay dinero para que se desgraven del IRPF 90 millones de euros las familias que llevan a sus hijos a la privada; para aumentar los recursos econmicos y dar un trato privilegiado a los centros concertados; se derrocha en la JMJ y en la aventura de los Juegos Olmpicos; se pretende crear una polica autonmica como guardia de corps de Esperanza Aguirre, tan innecesaria como mantener el medio de desinformacin masiva que es Telemadrid.

Ante el ataque el profesorado empez a movilizarse este mismo verano y tras las masivas asambleas de julio en los IES Beatriz Galindo y San Isidro, el 31 de agosto se celebr una gran asamblea del profesorado en el auditorio Marcelino Camacho de CCOO. He dejado pasar 24 horas para valorarla ms objetivamente y tras una primera toma de contacto con mi instituto el primer da de exmenes de septiembre, me atrevo a escribir estas notas, que algunas compaeras y compaeros me pidieron que hiciera al final de la asamblea.

Creo que la asamblea tuvo varios aspectos muy positivos, la gran asistencia (ramos ms de 2000 profesoras y profesores, entre las asambleas de dentro y de la calle) y la gran determinacin y combatividad entre los asistentes. Tambin la repercusin en los medios, que no pueden ignorar el conflicto. Pero hay que decir que nos dej mal sabor de boca que no estuviramos todos juntos, la reiteracin de actitudes que rescataban viejos demonios antisindicales y que impedan sumar y actuar con confianza entre todos, y el tumultuoso cierre que a profesionales como nosotros nos podra recordar una clase mal llevada, con muchos nios sobrados e indisciplinados. Se concluy con los aspectos de mnimos que ms o menos fuimos capaces de concretar: llevar el debate y la consulta a los centros, nueva asamblea y afinar en el argumentario para ganar apoyos entre el profesorado y en la sociedad.

Sinceramente vi un gran espritu de lucha en la mayora del profesorado asistente y determinacin en los sindicatos de convocar movilizaciones, algo que me alegra y que hay que reforzar, sin decirles a cada rato: nos vais a traicionar, algo que en estos momentos me parece injusto, gratuito, nos debilita y contribuye a crear un psimo clima entre todos los que tenemos que defender a la educacin pblica. Por ello plantee que tenemos la obligacin de hablar muy claro, sin regalarnos los odos, porque esta es una lucha que no podemos perder. Y que se tenan que dar tres condiciones para afrontar con garantas de xito la batalla contra este brutal ataque a la enseanza pblica secundaria de la CAM y en defensa de toda la escuela pblica: firmeza, unidad e inteligencia.

1. Firmeza: la movilizacin tiene que estar a la altura de la agresin

Empezando por la firmeza en el rechazo de los recortes y que sea explicitada por el profesorado directamente afectado. La escuela pblica de la CAM ya sufri el curso pasado una disminucin de sus plantillas del orden de los 2.000 profesores/as, suprimindose desdobles, reducindose la atencin a la diversidad, aumentando la jornada en algunos casos y reducindose el tiempo para tutoras y jefaturas de departamento. Las nuevas instrucciones profundizan en el terreno de la agresin a la enseanza pblica y nadie que no mienta puede decir que la calidad educativa no se va a resentir si en dos aos desaparecen de las aulas ms de 5.000 profesores/as para el mismo volumen de alumnado.

Firmeza para situar como objetivos bsicos e irrenunciables la exigencia de negociacin y consulta con el profesorado de toda medida que le afecte, as como la retirada de las instrucciones, evitando la tctica de la consejera del regateo para dejar el recorte de plantillas del 10-12% en el 8-10% o darnos pequeas propinas econmicas y que encima parezca que nos hace un favor. Tiene que haber un conflicto y ste debe de ser proporcional al nivel de la agresin. Frente a ella, es evidente que no vale un da de huelga para dejar testimonio de nuestro rechazo y malestar. Tampoco una huelga que tuviera poco seguimiento aunque (o porque) se pretenda de larga duracin, que nos agote ante de tiempo y deje las manos libres a la consejera para imponer sus planes y seguir golpeando a la escuela pblica.

Es necesario prepararse para una lucha larga, para mantener en el tiempo una movilizacin sostenida hasta el logro de los objetivos. Hay que impulsar un proceso intenso con el nimo de ganar la pelea, no para calmar ninguna mala conciencia. Hay que estar dispuestos a invertir en esta lucha para poder evitar un mayor deterioro de la enseanza y un retroceso continuo de nuestros derechos. Ante un ataque de esta magnitud, la movilizacin debe ser todo lo contundente y masiva que seamos capaces de organizar. El nico lmite a la movilizacin es que no la siga el profesorado de forma masiva.

Firmeza, por ltimo, para resistir las presiones que los equipos directivos y profesorado vamos a recibir desde la consejera y de las DAT para intentar pinchar las protestas y conseguir que arranque el curso con su normalidad. Tambin las que puede recibir el profesorado de determinados equipos directivos en la misma lnea

2. Unidad: unidos se gana o se pierde menos, divididos se pierde siempre

Es tan claro lo anterior que la unidad debe de ser la apuesta prioritaria. Unidad en los objetivos, en la propuesta y en la movilizacin. Y ello pasa por construir una plataforma de mnimos irrenunciables, consensuada por todos. Tambin por proponer de comn acuerdo las acciones e iniciativas movilizadoras con la suficiente contundencia para conseguir los objetivos.

Unidad de todos los sindicatos en torno a un planteamiento de movilizacin, tanto de los que estn en la junta de personal como los que no, sean ms progresistas o ms corporativos, necesitamos el concurso de todos. De las Plataformas locales por la Escuela Pblica y de los movimientos progresistas como el 15-M, que tambin tiene que decir y aportar en esta lucha. De unidad de todos los niveles y colectivos de la educacin, si bien ahora el ataque principal es la enseanza secundaria.

Pero sobre todo unidad del profesorado. Y la clave para ello es aunar a todo el colectivo en torno al objetivo de defensa de la enseanza pblica. Para ello hay que aproximar las dos dinmicas ahora existentes; la de las asamblea masivas, mucho ms encendida y con ms recorrido en el debate y en la conciencia de la situacin, y la de los centros, ms relajada y con los deberes por hacer. Esta situacin exige prudencia, respeto por los ritmos y un gran esfuerzo de debate, convencimiento y suma de fuerzas para que no se produzca una escisin del colectivo.

Cualquier profesor/a, independientemente de su ideologa, preferencia poltica, voto partidario debera coincidir en este minimo minimorum de Escuela Pblica de [email protected] y para [email protected] como simbolizan las verdes camisetas de Vallecas. Esta unidad solo es posible conseguirla con una prctica muy participativa, con las consultas permanentes a los claustros, con un sistema de funcionamiento asambleario, con una estructura organizativa democrtica desde abajo y que culmine en una Asamblea General de Centros Pblicos y en una Coordinadora de representantes de las zonas donde tambin estn los sindicatos que apoyan las movilizaciones y que combine representatividad y operatividad. Adems de mucha paciencia en los debates, ausencia de sectarismos y mxima bsqueda de consenso. Unidad, tambin, para dar salida al conflicto, consultando para ello al profesorado que participe en las movilizaciones.

Unidad, por ltimo, pero la de mayor importancia de toda la comunidad educativa: familias, profesorado y alumnado. No se trata de que las familias apoyen al profesorado, sino de que sean ellas las que se movilicen en defensa de una escuela de calidad para sus hijos e hijas, y luchen codo a codo con el profesorado. Tambin el alumnado debe de buscar las frmulas de su participacin por los mismos objetivos generales, a travs de sus organizaciones representativas y desde los mismos centros.

Una manera de trabajar la unidad y la participacin puede ser someter a una rpida y general consulta-referndum al profesorado de secundaria la primera semana de septiembre con preguntas muy sencillas: 1. Ests de acuerdo o en contra de las instrucciones de principio de curso 2011-2012 para los centros pblico docentes no universitarios, de fecha 4 de julio de 2011? SI/NO; 2. Ests dispuesto a movilizarte para su retirada y en defensa de la Escuela Pblica? SI/NO; 3. Qu tipo de movilizacin te parece ms adecuada? HUELGA/ MANIFESTACIONES/ OTRAS, y aqu se debe de abrir el debate sobre el tipo d huelga . La respuesta que d el profesorado a la primera pregunta no es balad: dejar constancia de un amplsimo rechazo a las instrucciones nos cargara de razn y dejara sin argumentos a una consejera que siempre intenta desautorizar las movilizaciones hablando de baja participacin y a la que le sobra cara para decir que el profesorado est de acuerdo con el esfuerzo. Las respuestas a las otras preguntas permiten abrir un rico debate en los centros y daran una radiografa sobre el estado de indignacin y de compromiso del profesorado para movilizarse, sobre las formas concretas que debera de adoptar la movilizacin, adems del protagonismo que se cede a los sujetos activos de la lucha. Y, por ltimo, obliga y compromete a los sindicatos, a las plataformas, a los claustros y asambleas de profesores a organizar la consulta para llegar a todos los centros, desarrollar el debate y respetar los acuerdos.

3. Inteligencia colectiva, como factor de enriquecimiento de la lucha

Inteligencia para construir un discurso que se gane a la opinin pblica sobre la justeza de las reivindicaciones del profesorado. Que site las causas del conflicto, situando la calidad educativa y los despidos (pues no son otra cosa) de miles de profesores y profesoras competentes como los puntos principales. Que explique que en Espaa segn los ltimos datos PISA hay tres veces ms alumnos por aula que en los pases de cabeza; que el sueldo de un profesor es la mitad que en pases como Alemania, Reino Unido y Francia; o que mientras que en Finlandia la autoridad hacia los profesores es algo sagrado, aqu Aguirre y Figar les denigran, desautorizan y prcticamente les llaman vagos. Tambin es necesaria una campaa de informacin permanente para convencer a la sociedad de la necesidad de que la salida de la crisis se haga priorizando mayor inversin en educacin para reducir el fracaso escolar.

Inteligencia colectiva es gestionar bien la participacin en las asambleas a todos los niveles, las propuestas y medidas que surjan, la creatividad del movimiento, etc. Creo que tambin se expresa en mbitos de encuentro como determinados foros como el de la DAT Sur, ejemplo de debate abierto, de creacin de iniciativas imaginativas, para resolver dudas, darse apoyo mutuo y mantener el nimo.

Desmontando la demagogia de utilizar a los empleados pblicos, y ms en concreto al profesorado, como el chivo expiatorio de sus agresiones, utilizando estereotipos e imgenes absolutamente injustas sobre la cantidad y la calidad de nuestro trabajo. En la asamblea alguien apunt el dato de que segn la UNESCO una hora de trabajo de profesor equivale a 3 horas de otros tipos de trabajo; en cualquier caso, es obvia la gran responsabilidad laboral y social que tiene educar y ensear al alumnado de treinta en treinta.

Para sumar aliados: familias, estudiantes, otros sectores sociales, laborales y polticos. Explicando las consecuencias prcticas de los recortes en la calidad docente: retroceso en las tutoras, menos profesores para educar a sus hijos, educacin menos personalizada y con menor atencin a la diversidad por los escasos recursos, ms dificultades para las actividades extraescolares, menos entrevistas con las familias, etc.

Y, muy especialmente, inteligencia para planificar las movilizaciones de tal manera que se minimice el coste econmico y personal y se optimice la repercusin social. Hay que evaluar la potencialidad de movilizacin realmente existente para usarla a lo largo del primer trimestre del curso y mantener el conflicto vivo y abierto hasta conseguir los objetivos, evitando que se agote rpidamente.

En la asamblea salieron varias propuestas de huelga: un da (14-S) y evaluar y seguir convocando, indefinida, de martes-mircoles y jueves Entiendo que planteen mayor dureza en la movilizacin los compaeras/os interinas/os, por lo general grandes profesionales muy preparados e infravalorados, que son imprescindibles para el funcionamiento del sistema educativo y que tienen el valor de seguir peleando por este oficio por pura vocacin tras varias oposiciones aprobadas; los valoro y respeto tanto que muchas veces digo que es preferible un interino entusiasta que un funcionario amargado. Por ello puedo comprender que digan: pelear por nosotros todo lo que podis, que nos hemos dejado la piel en la aulas codo con codo, no nos dejis tirados, no es justo. Tambin respeto la posicin de compaeros/as que honestamente defienden, por ejemplo, la huelga indefinida por considerar que es la mejor va. Entiendo bastante menos esta postura cuando tiene sesgos partidarios, de competencia interorganizaciones o de tonto protagonismo para aparecer ms puros que nadie. Respeto la libre opinin, la buena voluntad o la ingenuidad, pero no me gustan nada los pescadores en ro revuelto.

Pero no estamos ante una cuestin de voluntarismo, sino de eficacia. En mi opinin, la regla a seguir debe de ser: la ms intensa movilizacin que seamos capaces de realizar, asegurando la participacin ms masiva posible. Y, desgraciadamente, suele darse una relacin inversamente proporcional entre ambicin de la movilizacin y amplitud de su seguimiento. Ello no aconseja situaciones del tipo: huelga indefinida con bajo porcentaje de seguimiento, queman en pocos das el movimiento y el proceso de lucha y porque por ello son poco eficaces. Yo no estoy por principios en contra de la huelga indefinida, estoy en contra de que seamos pocos los que la secundemos, porque de ser as se convierte en un error. Temo las consecuencias de que se plantee sin un gran trabajo previo de convencimiento y de gradualidad, de que se agote el conflicto a las primeras de cambio, de que podamos ser derrotados rpidamente, de que no podamos unir nuestras fuerzas a otras comunidades autnomas en una lucha comn contra los recortes (Galicia, Castilla La Mancha, Navarra). Dicho de otra manera, y espero que se entienda el smil, si en una partida de cartas uno gasta sus triunfos en las primeras manos y son poco eficaces porque te los pisa el contrario, antes de que acabe la partida ya la hemos perdido. Lo que hay que calcular (y trabajarse tambin) son los triunfos que tenemos en esta lucha y que los juguemos sabiamente y con la cabeza fra.

Dosificando nuestras fuerzas, por ejemplo, estableciendo una cadencia de acciones semanales coordinadas en todos los centros de secundaria: cada semana debe de tener su afn y la coordinacin le da ms impulso colectivo y ms repercusin meditica. Por ejemplo, semana de la consulta-referndum, semana de divulgacin de las reivindicaciones (decoracin del exterior de los centros con pancartas, fotos de los profesores que faltan, reparto de octavillas a los vecinos, etc.), semana de la convocatoria y asambleas con las familias, semana con huelga, semana de constitucin en asamblea permanente en los centros de toda la comunidad educativa (algo as como Nos desvelamos por la Escuela Pblica), semana de huelga a la japonesa con acciones que demuestren que el problema no es el aumento de la jornada sino la prdida de miles de empleo y las consecuencias negativas en la calidad educativa (clases por la tarde, en las plazas de los barrios y pueblos, sbado de centros abiertos, etc.), semana de grandes manifestaciones en las calles, nueva semana de huelga esta vez de estudiantes, nueva huelga del profesorado, etc. Dando un especial protagonismo y coordinacin al colectivo de interinos que se queda en la calle y al ms de un millar de profesorado de expectativa sin nombrar an para sus destinos.

Inteligencia para situar el conflicto contra los recortes en la educacin pblica madrilea (y en otras comunidades autnomas) en el debate de la campaa electoral del 20 de noviembre. Los diferentes partidos deberan pronunciarse, especialmente el PP ya que son ellos los responsables de lo que pasa en Madrid. Pareca que Rajoy intentaba presentar una imagen de moderacin en la campaa electoral, no hablando de recortes sociales y sin desvelar los aspectos ms cortantes de su futura poltica. Pero debera de explicar por qu su partido en Madrid realiza una cruzada contra la enseanza pblica ensimismado en el bucle de su propia intransigencia neoliberal

Ganar las elecciones no da patente de corso para desmantelar los servicios pblicos; mucho menos cuando en las campaas electorales se comprometen y hablan de mejorar el reconocimiento social del profesorado, algo que est en las antpodas de los despidos masivos, el recorte de derechos y la seleccin negativa del alumnado con dificultades para los centros pblicos. Es ms, si Rajoy se convence de que las medidas del PP de Madrid le perjudican electoralmente, presionar para que sea retiradas unas instrucciones que han desencadenado un importante conflicto social. Si en algo son sensibles lo polticos es a la intencin de voto y ste es un campo no desdeable si queremos ganar la pelea en defensa de la enseanza pblica en Madrid. Trasladando la preocupacin al profesorado del resto del Estado por las polticas educativas que puede aplicar el PP si gana las elecciones y permite las actuales agresiones en la comunidad de Madrid, Castilla La Mancha, Galicia, etc.

Pero para ello hay mantener vivo y abierto en el tiempo el conflicto, sin que se agote la capacidad de movilizacin del profesorado y de la comunidad educativa en la primera semana del curso. Y la movilizacin debe de ser gradual en el planteamiento. Considero que la primera huelga de septiembre debera ser un da totalmente lectivo (mejor el 15 o el 20 que el 14 de septiembre, que podra ser una Jornada de Protesta contra los Recortes y en Defensa de la Escuela Pblica, hablando los tutores con el alumnado y dndoles informacin para sus padres sobre lo que est sucediendo); las huelgas hay que hacerlas cuando el alumnado est en clase y el profesorado en sus puestos de trabajo, ms que por el impacto meditico. Primero debera de ser en Secundara por la retirada de las instrucciones, que es donde hay ms agresin, indignacin y posibilidades hay. Posteriormente debera de organizarse la movilizacin de forma unitaria con todo el profesorado madrileo de la educacin pblica no universitaria. Y lo antes posible habra que organizar la confluencia en la movilizacin con el profesorado manchego, gallego, navarro, etc., convocando a una huelga estatal del profesorado, en torno al mes de noviembre.

4. Ausencia de sectarismo y construccin de una dinmica de confianza

Por ltimo, quiero referirme a los peligros que existen para el xito de la movilizacin. Es normal que Aguirre o la consejera anuncie que no piensan retirar las instrucciones, que diga que son irreversibles para comernos la moral y que intente dar sus argumentos para manipular a la opinin pblica y hacer poltica neoliberal anti sector pblico y desacreditar a los empleados pblicos. Aunque nos irrite, es su papel y no debe de sorprendernos. Ya veremos si cambia o no su posicin ante una lucha masiva y bien planteada, porque esta agresividad que manifiestan hacia el profesorado indican su preocupacin porque ven que no les van a salir gratis las agresiones. Creo que el problema no est ah.

El principal riesgo, en mi opinin es que nosotros mismos echemos a perder las posibilidades que tenemos de ganar esta lucha si no nos vacunamos de varios aspectos negativos que aparecen frecuentemente en estos procesos: el sectarismo, los intentos de manipulacin y el falso radicalismo.

Pongo algunos ejemplos. Creo que no es de recibo el ataque permanente a los sindicatos, generando desconfianza y divisin; no me han gustado la intervenciones en la asamblea de algunas personas con un sectarismo gratuito, alejado de los principios de tolerancia, inclusividad y pluralidad que, por ejemplo, han informado al 15-M; tampoco me gusta la pattica visceralidad de alguna plataforma que si no divide al colectivo es porque no puede; no me gusta el excesivo protagonismo que tienen las estructuras sindicales en la Plataforma Regional por la Escuela Pblica; no tena sentido seguir insistiendo en la huelga el 1 y 2 de septiembre cuando no haba consenso, no se poda debatir en agosto con todo el profesorado y nos divida en temas como qu hacer con el alumnado de 2 de bachillerato.

Creo, que para evitar estas situaciones que debilitan al movimiento hay que trabajarse la actitud y el mtodo. Construir una dinmica de confianza entre nosotros con mucha paciencia de todos y de todas. Desarrollar un espritu unitario y constructivo, reconociendo las diferencias que pudieran existir e intentando integrarlas a travs de la sntesis y el sentido comn. Siendo capaces de organizar el debate desde el respeto y no desde la descalificacin, buscando sumar y no restar. Tambin hay que acertar con el mtodo de debate, de direccin del proceso y de toma de decisiones, basado en los controles democrticos y en la amplia participacin.

La unidad es nuestra fuerza y quin la ataque debilita nuestra lucha. Por ello habra que rechazar posturas que no aporten, que dividan y metan cizaa entre el profesorado No son de recibo las actitudes que no se ajusten a las normas ms elementales de respeto y de coexistencia pacfica y constructiva, por un intento de competir o por la existencia de viejos fantasmas.

Creo firmemente que tenemos algunas buenas bazas (la rabia, el espritu de lucha, la posibilidad de nuestra unidad) para ganar esta batalla, pero tambin tenemos riegos de perderla si no la planteamos como una lucha larga, no somos muy finos en los planteamientos y no estamos muy unidos. No olvidemos que se puede llorar por los rincones por no movilizarnos o por no hacerlo bien y ser derrotados.

Claro que las huelgas no estn garantizadas en sus resultados, como no lo est que toque la lotera. Si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos. La lucha es por razones justas y por ello siempre merece la pena, porque no se nos olvide: lo peor no es la injusticia sino la falta de indignacin. Va a ser compleja la situacin de este otoo y la consejera anuncia que no va a retroceder, pero tengo la conviccin de que si sabemos actuar con inteligencia, aunque no va a ser sencillo, podemos ganar.


(*) El autor es profesor de Secundaria de Vallecas y miembro de CCOO

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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