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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2011

Ecos del gueto

Vctor Lenore e Isidro Lpez
Diagonal

El Sur global est dando lugar a una explosin de ritmos musicales que a menudo vuelven al Norte reciclados para el mainstream. Nos preguntamos por las causas de este fenmeno.


Desde hace algunos aos asistimos a la aparicin en tromba de una serie de nuevos estilos musicales de procedencia no europea: el funk de las favelas brasileas, el reggaetn panamericano, el kuduro angoleo que arrasa en Portugal o las distintas mutaciones de la cumbia (desde la tecnocumbia de Mxico a la cumbia villera tan popular en Argentina). Todo este torrente de creatividad ha desembarcado con fuerza en las escenas musicales de los pases europeos y norteamericanos. No es la primera vez que los sonidos no occidentales fascinan a los mercados de Europa y EE UU, de hecho no hay ms que recordar la invasin de la world music a mediados de los aos 80 para darse cuenta de que hay slidos precedentes. Sin embargo, esta nueva ola de sonidos perifricos tiene grandes diferencias con aquel movimiento que conviene explorar. Sobre todo porque hay indicios suficientes para pensar que, ms que estar asistiendo al nacimiento de una nueva moda, podemos estar presenciando un verdadero desplazamiento de la energa de la creacin esttica en el mbito de la cultura popular que surge de algunos de los procesos sociales y polticos de mayor calado a nivel global. Repasemos cuales son los principales elementos materiales de este cambio cultural incipiente. Los nuevos estilos del sur global son urbanos y son comparables con los movimientos urbanos occidentales

Cultura en la ciudad miseria

Una de las caractersticas que mejor definen a la nueva msica del gueto global es que se trata de una msica urbana. La world music fue un movimiento de reconversin de la gran tradicin rural en un sonido moderno cercano a los parmetros que se haban construido durante 30 aos de cultura pop occidental. Sin embargo, los nuevos estilos que surgen del Sur global son directamente urbanos y son comparables con los movimientos urbanos occidentales, muy especialmente, con el ms universal de ellos, el hip hop.

Este giro esttico urbano no es ninguna coincidencia. Estamos asistiendo a una nueva fase de urbanizacin global en la que los polos ms dinmicos son precisamente los lugares en los que se esta fabricando la nueva msica. Segn Mike Davis, autor de Planeta de las ciudades miseria y uno de los principales intrpretes de estos cambios, el crecimiento de las megalpolis del Sur global ya es el fenmeno social ms importante de las ltimas dcadas. Una serie de procesos cruzados han redundado en una fortsima aceleracin de las migraciones desde el campo hacia las ciudades. La causa central de esta nueva afluencia de masas de poblacin hacia la ciudad son las nuevas rondas de acumulacin originaria que desencadenaron los programas de ajuste del FMI desde mediados de los 80. Por supuesto, la puesta en marcha de este tipo de polticas supone la separacin de los campesinos tradicionales de sus tierras y medios de subsistencia y el desplazamiento de poblaciones enteras de desposedos hacia los ncleos urbanos. Una vez all se incorporan a nuevas comunidades urbanas favela, villas miserias, bidonville con una economa caracterizada por situaciones de ultraexplotacin con modalidades de trabajo forzado y de esclavitud por deudas que, en occidente, se asocian ms con los contextos feudales o de transicin al capitalismo. Es importante tener en cuenta que si podemos hablar de formas culturales tan dinmicas en contextos de tanta escasez material es debido a la bajada de los costes de hacer msica debidos a factores como una fuerte transferencia tecnolgica y un uso intensivo de la copia.

Contextos poscoloniales

Como ya pusiera en claro Frantz Fanon en los 60, el verdadero sujeto poltico y cultural poscolonial en potencia son las grandes masas agrcolas desplazadas a la ciudad en el proceso de abandono de sus tierras y de desposesin de sus medios de vida. En los contextos poscoloniales no va a emerger un proletariado fordista con los niveles de encaje institucional de la Europa de la posguerra. Siguiendo el anlisis de Fanon, las minoras sociales poscoloniales que se encuentran en situaciones parecidas (trabajos industriales, cualificaciones medias-altas, posibilidades de ejercer cierta presin negociadora), tienden a diferenciarse de la gran masa de desposedos y a blindar sus privilegios mediante una alianza (tambin cultural) con las clases dominantes de cada pas e indirectamente con el poder colonial que tutela este tipo de situaciones. Si este anlisis era cierto en la poca de Frantz Fanon, lo es mucho ms en la era post ajuste estructural en la que estamos viviendo. En trminos culturales, se puede avanzar que este sujeto poltico poscolonial se distancia tanto de la herencia colonial como de las formas tradicionales agrcolas. Como podemos comprobar con los nuevos gneros musicales, se producen hbridos urbanos que, aunque mantienen elementos de ambas tradiciones, tienden a convertirse en formas de comunicacin masivamente utilizadas en los contextos en los que nacen y, adems, a desbordar estos medios sociales para asomarse con fuerza a contextos culturales y estratos sociales mucho menos dinmicos.

El black power o el rastafarismo fueron expresiones de este tipo de vinculacin entre un lado y otro de la dispora

Desde la poca de las luchas de liberacin nacional de los aos 60 y 70, se han ido trabando conexiones entre los guetos del primer y del tercer mundo, a la vez que las minoras, y no tan minoras, afroamericanas herederas de la esclavitud y de siglos de opresin brutal recodificaban sus identidades en trminos emancipatorios. La operacin cultural central de este periodo consisti buscar las similitudes estructurales entre las masas desposedas de uno y otro punto de la dispora. El black power o el rastafarismo fueron expresiones de este tipo de vinculacin entre primer y tercer mundo y entre un lado y otro de la dispora. Las apuestas polticas y estticas de esta poca son legibles como una fuente duradera de inspiracin esttica y cultural y el rastro es identificable en los sectores ms militantes de los nuevos estilos del gueto global que coexiste, en muchos casos, con crudas temticas sexuales sin que parezca generar demasiadas contradicciones en sus seguidores e intrpretes.

Decadencia de la clase media

Pese a la amenaza poltica permanente sobre los sectores migrantes de primera, segunda y tercera generacin en las ciudades de EE UU y Europa, las grandes victorias de las minoras tnicas de las metrpolis del primer mundo, se han proproducido en el frente cultural. Por remitirnos al contexto urbano europeo, las dos grandes potencias coloniales europeas, Gran Bretaa y Francia, han visto cmo los jvenes procedentes de las clases medias se rendan fascinados a las formas culturales y estticas procedentes del gueto. En Francia, en un contexto poltico de rebelin crnica de las banlieues, el hip hop ha sido prcticamente el nico vnculo entre los habitantes de los segregados barrios perifricos y las clases medias. Sin llegar a compensar unas polticas pblicas claramente discriminatorias, el fenmeno del hip hop francs por lo menos produjo una representacin social de las periferias capaz de reequilibrar levemente la imagen estrictamente negativa de estos barrios producida por los medios blancos. En el caso ingls, sobre todo en las grandes metrpolis, la cultura juvenil se ha venido a identificar prcticamente al completo con la herencia poscolonial afrocaribea, especialmente en los desarrollos de la bass culture de los soundsystems jamaicanos. Espaa, que ha recibido la mayor oleada de inmigracin de su historia no va a ser una excepcin a estas tendencias y no sera sorprendente que las nuevas generaciones rompan con la herencia cultural de las clases medias, muy especialmente con la larga hegemona del pop-rock indie que proviene del estallido autoafirmativo de mediados de los 90.

Subculturas como el punk o el hippismo tendan a s ealar los lmites de las condiciones sociales

Este ascenso imparable de las formas culturales del gueto coincide con la decadencia cultural de las antiguas clases medias y clases trabajadoras fordistas. Estos grupos sociales haban sido los protagonistas indiscutibles de la creacin de subculturas juveniles desde los aos 60 en adelante. Subculturas como el punk o el hippismo con sus distintas expresiones musicales tendan a sealar los lmites de las condiciones sociales, bastante excepcionales, en las que haban florecido apuntando, desde muy distintas posiciones, a un horizonte de emancipacin que prolongaba la famosa mxima de Walter Benjamin sobre los surrealistas: ganar las fuerzas de la ebriedad para la revolucin. Vistas desde la distancia, estas eran las expresiones de una clase media ascendente a la que se haban incorporado numerosos elementos de clase obrera gracias a una larga herencia de luchas de clases. Pero la fuerte presin a la que han sido sometidas por el neoliberalismo, especialmente en trminos de estancamientos salarial y de cancelacin de las perspectivas de movilidad social ascendente, ha terminado por minar su dinamismo cultural. Hoy los restos de estos estilos se reciclan y recombinan cada cierto tiempo creando toda una panoplia de microestilos que tienen ms de diferenciacin de producto y fabricacin de nichos de mercado que de movimientos culturales de la escala y el significado de sus predecesores.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Ecoos-del-gueto.html



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