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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2011

Anlisis I guerra en Libia
Occidente gana la disyuntiva libia entre peste y clera

Alberto Pradilla
Gara


Debemos convertirnos en un pas como EEUU o Qatar. La frase, pronunciada por la joven Manahil Elgryani durante una de las celebraciones diarias en la Plaza de los Mrtires de Trpoli, resume el espejo en el que se miran los rebeldes libios para la estructuracin del pas: un Estado poltica y econmicamente liberal y socialmente conservador. El modelo son los pases del Golfo. No slo porque comparten con ellos las reservas de crudo, que van a constituir la base de su economa. Conjugar como Arabia Saud o Dubai el culto al petrodlar con el fundamentalismo islmico es la mejor frmula para mantener unidos los intereses de las dos principales corrientes al frente del Consejo Nacional de Transicin (CNT).

La campaa militar no ha terminado ni hay rastro de Muamar al-Gadafi. Pero los lderes rebeldes ya colocan las bases de su hoja de ruta. No especifican las frmulas de participacin poltica, ni cules son los derechos supuestamente conquistados por el pueblo libio ni, por supuesto, cmo se distribuir la riqueza. Eso queda para los despachos compartidos entre insurgentes y occidentales. En la calle, habr que ver si el enfrentamiento armado contra el rgimen no deriva en una guerra sectaria. Aunque no parece probable.

Libya free, Gadafi go away (Libia libre, Gadafi mrchate) ha sido uno de los lemas ms repetidos en las marchas de Bengasi o Trpoli. En el concepto abstracto de la libertad promocionado por insurgentes y sus aliados de la OTAN cabe todo. Pero tampoco se concreta en nada. Los sublevados, sin tradicin poltica alguna, se han limitado repetir la consigna contra la Yamahiriya. Y sus apoyos occidentales lo han aprovechado. Si los propios rebeldes no han mostrado inters en llenar de contenidos su revuelta, para qu iban a hacerlo sus socios franceses, ms preocupados por el 35% de explotacin del crudo?

Entre los ex cargos del rgimen y los paracaidistas procedentes de la empresa privada y que han pasado la mayor parte de su vida en el extranjero se estn repartiendo la tarta. Adems, la direccin de las armas est en manos del sector ms religioso, que aport la experiencia adquirida en Irak o Afganistn y que ya haba tratado de levantarse contra Gadafi desde hace dos dcadas, con la creacin del Frente Libio Islmico de Lucha. La pregunta es si queda espacio para el resto. Si se estn articulando frmulas de participacin poltica en un pas convertido en un erial de la discusin pblica. El CNT, en su Declaracin de Victoria, se da un plazo de 18 meses para la convocatoria de elecciones presidenciales. Previamente habr unos comicios donde se elegir una Asamblea Constituyente. Pero, qu planteamientos defendern los candidatos? En medio del fervor blico, nadie plantea la articulacin de grupos polticos. El nico anuncio ha llegado de la mano de Abdel Salam Jalloud, ex nmero dos de Gadafi. Si se mantiene la tendencia, es probable que las improvisadas listas terminen obedeciendo ms a la fidelidad tribal o al clientelismo que a cuestiones ideolgicas.

Esto dejara en fuera de juego a los jvenes, que son los que salieron a la calle a pecho descubierto en febrero y quienes ms compaeros han perdido en la batalla a travs de las dunas. Por ahora, se estn organizando en pequeos comits. Pero no queda muy clara cul es su conexin con los encorbatados. As que no es descabellado pensar que la apisonadora de las altas esferas termine pasndoles por encima. Como lamentaba Mazigh Buzakhar, escritor y activista amazigh de Yefren, hemos sido la gasolina que ha encendido la rebelin. Cuando no nos necesiten, nos dejarn de lado.

El hecho de que Muamar al-Gadafi siga sin aparecer aade incertidumbre a un pas en el que no funciona nada y la Administracin se reduce a un continuo vuelva usted maana.

En el campo militar, queda pendiente la anunciada gran batalla por Sirte. Beni Walid es el primer paso. Aunque la tensin blica se ha relajado tras la toma de Trpoli. Adems, la capacidad militar de los lealistas est bajo mnimos y lo poco que les queda est siendo arrasado por la OTAN. A estas alturas, nadie puede obviar que el objetivo era el cambio de rgimen y no proteger a los civiles.

La otra opcin violenta, la de que Libia se convierta en un nuevo Irak, un calco de Afganistn o la versin renovada de Somalia, tampoco parece que se ajuste a la realidad. Da la sensacin de que quienes lanzan estos apocalpticos vaticinios se dejan llevar ms por un deseo inconsciente, apostando ms por un ya os lo advert como arma para cuestionar a los lderes insurgentes y sus aliados de la OTAN que a un anlisis de la realidad sobre el terreno. Aunque, con precedentes como el asesinato de Abdel Fatah Younis (jefe militar de los sublevados), que ha cado en el olvido meditico, tampoco puede descartarse por completo. Armar a los rebeldes ha sido fcil. No ser tan sencillo quitarles el arsenal.

En la disyuntiva entre peste y clera (Gadafi o CNT) que ha caracterizado la guerra libia se han impuesto los intereses occidentales. Los de las mismas potencias que ya llenaban sus bolsillos a travs de acuerdos preferenciales obtenidos con el rgimen. Por desgracia, la intervencin ha lavado la cara de la OTAN en parte del mundo musulmn. Y ni siquiera ha necesitado recurrir a tpicos como el de la igualdad de las mujeres o la defensa de las minoras con los que trataron de blanquear su presencia en Afganistn o Irak. Ningn aliado ha denunciado las ejecuciones perpetradas por los insurgentes o las razzias y las brutalidades cometidas contra la poblacin subsahariana. Un unnime laissez-faire ha bendecido cualquier acto de los sublevados. Los altos cargos de la OTAN podrn vender esta intervencin como una victoria. Tras una dcada de doctrina Bush, han conseguido recrear la ficcin de las bombas humanitarias. Aunque tampoco se puede obviar que, a da de hoy, un sector de la sociedad libia se siente aliviado ante la perspectiva de no ser torturado en crceles como la de Abu Salim. Aunque, para lograrlo, han aceptado hipotecar su futuro a cualquier precio.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20110911/290104/es/Occidente-gana-disyuntiva----libia-entre-peste-colera



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