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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2011

Prlogo del libro de John Kenneth Galbraith
El arte de ignorar a los pobres

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique

Traducido para Rebelin por Susana Merino y revisado por Caty R.


Hay dos maneras de favorecer la vuelta al trabajo de los desempleados, explicaba en 2010 el semanario liberal The Economist. Una de ella es volver incmoda o precaria la vida de quienes reciben un subsidio por desempleo, la otra en convertir en viable y atrayente la perspectiva de un empleo. El tema de la viabilidad de la bsqueda de un empleo se plantea cuando las tasas de desempleo alcanzan o superan el 10%. Y la atraccin del trabajo asalariado decae cuando las remuneraciones se achatan, cuando el estrs y las presiones se multiplican. Slo queda entonces hacer que la suerte de los desempleados se vuelva an ms incmoda o precaria.

sta es la estrategia que los liberales que ejercen el poder ylas organizaciones econmicas internacionales plantean desde hace ms de 30 aos. Los artculos de John Galbraith y de Laurent Cordonier lo recuerdan con una irona que raya en el cinismo. Con un texto mucho ms viejo de Jonathan Swift (1729) que aconsejaba a los pobres escapar de la miseria desangrando a sus hijos con el objeto de comercializarlos como alimento de carnicera mejor que desangrarse a s mismos para criar a su progenie y correr el riesgo de verlos luego derrapar en el crimen y servir de carne de patbulo, se pasa de la irona al humor sardnico.

El inters de este registro es que pretende aclararnos el asunto ahorrndonos la indignacin y los lloriqueos. Porque, bien se trate de los terratenientes irlandeses, de los economistas de la escuela de Chicago que rodeaban a Ronald Reagan o la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo econmico (OCDE), enfrentarlos a una protesta moral o apelar a sus sentimientos no tiene el menor sentido. Ricos, instruidos, inteligentes (muy a menudo) defienden efectivamente, con conocimiento de causa, una filosofa social concebida con base en la propia ventaja y que sin caricaturizarla demasiado se resume siempre as: los ricos seran ms emprendedores si pagaran menos impuestos: los pobres seran ms trabajadores si recibieran menos subsidios.

Patrocinadores tan antiguos como prestigiosos fundamentan esta doctrina. Emisario de la revolucin estadounidense en Pars y redactor de la Declaracin de la Independencia, Benjamn Franklin estimaba, en 1776 que cuantos ms servicios se establecen para cuidar de los pobres, menos cuidan ellos de s mismos y menos se preocupan. En resumen, abandonar a los indigentes a su suerte sera prestarles un servicio. La avaricia se convierte as en una avanzada forma de la generosidad humana, o sea, atrevmonos a decirlo, de ayuda social.

En tiempos ordinarios, una teora tan imbuida de egosmo sera casi irresistible. Qu decir entonces de ella en tiempos de crisis, en los momentos en los que la mayor parte de los gobernantes nos machacan con que las cajas estn vacas, con que un mayor endeudamiento amenazara el porvenir de nuestros hijos? Aleccionados con el peligro colectivo, con la urgencia de hacer sacrificios, cada uno imagina bastante voluntariamente que aun en un perodo de austeridad, sera mejor reembolsada su atencin mdica (en caso de enfermarse), mejor recompensado en perodos de paro (si llega a estar desempleado) si otros que no lo merecen tanto tambin lo consiguieran.

Se sabe demasiado bien que en cuanto decae la confianza en el futuro, que cuando los muros se ciernen sobre la gente, unos se enfrentan a otros sobre todo si pugnan o compiten por un mismo tipo de empleo, de vivienda, de escuela. La suposicin de que un mediocre nivel de vida o el alto nivel de los impuestos se explicaran por las innumerables ventajas con las que se beneficiaran los asistidos alimenta un barril de resentimientos que la menor chispa puede hacer explotar. No faltan los pirmanos. En cierto sentido, los distinguidos razonamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los buzones de sugerencias o del Banco Central Europeo alientan vocacionalmente a los gobernantes y a los periodistas a encender el fsforo.

Entonces vamos contra los parsitos! El deber del informador se encargar de detallarnos la vida palaciega que llevan Cuando se es subsidiado, destacaba ingenuamente Le Point del 28 de septiembre de 2006, tambin se tiene derecho a un alojamiento permanente; a la suspensin de las deudas fiscales; a no pagar impuestos residenciales, ni la renta, ni la cuota de cobertura universal de salud; al acceso gratuito al complemento de salud del CMU; al aguinaldo de Navidad; a la tarifa telefnica social; a tarifas de transporte reducidas; a la entrada gratis a los museos y a otras prestaciones suplementarias (segn el lugar de residencia).

El 4 de junio de 2011, el magazine de Le Figaro explicaba una peligrosa encuesta titulada Investigacin sobre los subsidiados de Francia: esos subsidiados que desalientan el trabajo. Se vea en la tapa a un hombre joven y robusto que, seguramente acunado por la solicitud del Estado-providencia, reposaba somnoliento en una hamaca tricolor. En efecto si ese haragn reciba el subsidio de solidaridad activa (RSA) se embolsaba mensualmente una suma de alrededor de 467 euros mensuales (700 euros si se trata de una pareja sin hijos en la misma situacin). RSA una carga cuyo costo supera los 10.000 millones de euros, destacaba el magazine de Le Figaro con gran precisin. Ese imponderable monto asciende en los dems departamentos, pero en los Alpes Martimos, se regodeaba, han organizado una brigada antifraude contra el RSA, la primera en Francia, se regocijaba inmediatamente en un recuadro que indicaba que seis inspectores se encargan de realizar verificaciones sobre las facturas de agua, de telfono y de electricidad. Trabajan con la Caja de subsidios familiares y pueden cruzar entre s diferentes datos administrativos.

Ni el seor Franois Pinault propietario de Point, ni el seor Serge Dassault propietario de Le Figaro han acostumbrado a los lectores de sus publicaciones a rodear de tantos elogios a los inspectores del Estado, a quienes en general suelen calificar de puntillosos, burocrticos o preguntones, sobre todo cuando la emprenden con las grandes empresas y los ricos. Pero es cierto que los seores Pinault y Dassault se cuentan entre los que disfruta de las mayores fortunas mundiales. Con 13.500 millones de dlares el primero y 9.300 el segundo, cada uno dispone de un capital aproximado a lo que cuesta anualmente el RSA a la totalidad de los franceses.

Desde julio de 1984, en la convencin del Partido Demcrata de San Francisco, el gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, acusaba al individualismo liberal que Ronald Reagan alentaba: La diferencia entre demcratas y republicanos siempre se ha medido en trminos de valenta y de confianza. Los republicanos piensan que el tren no llegar jams a destino a menos que se dejen abandonados en el camino a algunos viejos, a ciertos jvenes, a ciertos dbiles. Los demcratas creemos que es posible llegar a buen puerto con la familia intacta. Y lo hemos logrado en muchas oportunidades. Comenzamos cuando Roosevelt se alz de su silla de ruedas para levantar a una nacin que estaba de rodillas. Vagn, tras vagn, frontera tras frontera, con toda la familia a bordo. Tendiendo siempre la mano a quienes queran subir al convoy. Durante cincuenta aos los llevamos siempre a buen puerto, hacia mayor seguridad, dignidad y riqueza. No olvidemos que lo logramos porque nuestra nacin tena confianza en s misma.

Un mes despus en Dallas Phil Gramm le responda en la convencin del Partido Republicano. Para este economista que posteriormente desempeara un papel clave en la (desastrosa) desregulacin financiera estadounidense, la familia americana de Cuomo slo era un ardid semntico que permita no hablar del Estado predador. En cuanto al convoy solidario que haba evocado el gobernador de Nueva York, no llegara jams a destino porque la locomotora que lo llevaba ya no poda avanzar porque el tren que arrastraba estaba abarrotado: Hay, sintetiz Phil Gramm, dos categoras de estadounidenses, los que tiran del vagn y los que se suben sin pagar, los que trabajan y pagan impuestos y los que esperan que el Estado los tome a su cargo. Conclusin: haba que desembarcar a los ociosos y a los parsitos en un campo o en el desierto si se quera que la locomotora de los EE.UU. recuperara su velocidad de crucero y retomara su marcha hacia una nueva frontera. Ese discurso de Mario Cuomo qued en la memoria; nadie o casi nadie recuerdan las propuestas de Phil Gramm. As es, pero ese ao Ronald Reagan gan las elecciones en cuarenta y nueve de los cincuenta estados.

La crisis financiera ha llevado a la consternacin que produce en los ricos las prodigalidades derramadas sobre los pobres. De ahora en adelante es la mayora de la poblacin la que aparece en la mira de los pudientes. Porque, como explica Laurent Cordonnier en esta obra, para ellos se trata de dividir a los asalariados para poder vencerlos sector por sector. Comienzan por lo tanto por los menos organizados, los desempleados y los trabajadores inmigrantes, reservando para el final al sector ms slidos, a los sindicados. El aislamiento, los recelos, desprovistos de aliados que conseguiran defender por ms tiempo las conquistas que la OCDE y los patrones, los gobiernos y los medios han decretado que son privilegiados.

Existen sin embargo otros datos tambin apreciables As, desde 2009, gracias a las inyecciones dinerarias de fondos pblicos, los bancos han recuperado el color y estn emergiendo de la crisis financiera ms poderosos que antes, ms capaces todava de tomar como rehenes a los Estados en el caso de que se produzca otra tempestad. Invocan el peso de la deuda muy astutamente puesta entre parntesis pese a que habra que desembolsar montos que superan el endeudamiento para salvar a Goldman Sachs, al Deutsche Bank o al BNP Paribas, como pretexto para el desmantelamiento de la proteccin social y los servicios pblicos.

No estamos seguros de que si Jonathan Swift viviera en la actualidad habra debido forzar su talento para describir la audaz yuxtaposicin de una prctica laxa destinada a amputar los ingresos fiscales para beneficio de los ricos y un discurso riguroso tendiente a reducir los gastos presupuestarios del Estado-providencia. En Francia, por ejemplo, luego de la eleccin de Nicols Sarkozy, la derecha redujo sucesivamente los derechos a la herencia, resolvi eliminar el impuesto profesional pagado por las empresas y dividir por tres los impuestos establecidos para las fortunas superiores a tres millones de euros. El informador general del presupuesto Gilles Carrez (UMP) ha precisado por otra parte que que las mayores empresas, las que manejan cifras de negocios superiores a los 2.500 millones de euros, pagan entre un 15% y un 20% del impuesto de sociedades mientras que realizan negocios de entre un 50% y un 70%. De modo que Total, que realiz negocios por valores que alcanzan los 10.500 millones de euros en 2010, no pag ese ao impuestos societarios. Es concebible entonces que un ministro francs, Laurent Wauquiez, haya denunciado el cncer del asistencialismo. Magnnimo con Total, su gobierno ha recuperado sin embargo 150 millones de euros, aplicando impuestos a las indemnizaciones asignadas a las vctimas de accidentes laborales.

Swift sugera que si no se les devoraba a tiempo, los hijos de los pobres molestaran a los transentes y desde los seis aos se dedicaran a asaltarlos. Por el contrario, insista un alimento engordado a punto proveera cuatro platos de excelente carne Cmo dudar ante tal alternativa? El satrico escritor irlands no conoca los textos de la OCDE, pero ya en su poca los liberales proclamaban que la ley del mercado, aquella que en la Irlanda del siglo XIX ocasionara una de las hambrunas ms mortales de la historia de la humanidad, resolvera todos los problemas, incluido el de la superpoblacin. Con la nica condicin que se les d libertad absoluta. Los que proponan otra cosa slo podan ser dulces soadores o peligrosos agitadores.

Invocar la evidencia, la ausencia de opciones reales, constituye un procedimiento familiar dirigido a garantizar que las reformas, a veces un poco rusticas, se aceptarn sin resistencia. Antes que decidirse, muy razonablemente, a convertir a un nio saludable y bien alimentado en guiso o potaje, algunos descerebrados, no dudaban acaso en proponer en aquella poca salir de la miseria irlandesa con nuevos impuestos, derechos aduaneros, reforma agraria? Frente a tan dementes sugerencias, extravagantes, utpicas, el escritor imaginaba esta rplica: Que no me vengan a hablar de esas decisiones ni de medidas similares, mientras no exista la menor esperanza de que con valenta y sinceridad algn da se pueda intentar ponerlas en prctica.

Muchas de esas utpicas decisiones sin duda se han puesto en prctica, porque la comida irlandesa actual no incluye los nutritivos y excelentes alimentos que Swift imagin en otras pocas.

Fuente: http://boutique.monde-diplomatique.fr/preface-galbraith


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