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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2011

El Gestell totalitario capitalista en crisis (sus diecisis leyes)

Jorge Veraza U.
Rebelin


I. Sobreacumulacin cualitativa de capital y Gestell capitalista (Introduccin)

Veinte aos despus de la [Cumbre de la Tierra de Ro o]Eco92 [en donde por vez primera se coloc en la agenda de Naciones Unidas el tema de la devastacin ambiental] las crisis ambiental, climtica, alimentaria, energtica, de salud, han empeorado a limites que uno pensara insoportables, pero la maniobra sigue siendo [en 2011] cmo navegar temas tan grandes sin cuestionar sus causas: el capitalismo y el modelo industrial de produccin y consumo.

(Silvia Ribeiro, 2011)1


Iniciemos con una breve Introduccin al tema, aludiendo a las caracterizaciones de la crisis, con base en el anlisis estadstico, as como en el anlisis emprico que permite reconocer la complejidad de la crisis, como crisis mltiple en la que confluyen la crisis financiera y la crisis de la economa real. En sntesis, es una crisis econmica pero que se vincula con una crisis alimentaria y, empricamente, tambin, es constatable una crisis de salud, una crisis ecolgica, una crisis energtica y geopoltica de la potencia hegemnica, etctera.

Pero despus de reconocer la necesidad de llevar a cabo este tipo de caracterizacin y de anlisis estadstico y emprico, as como con base en ste de llevar a cabo la denuncia de la ambicin de ganancias, de la inmoralidad, de la injusticia, de decisiones clasistas, de decisiones falaces, de inyeccin de billones a los banqueros y desproteccin y, an, ataque a la economa familiar y de la poblacin, tambin hay que reconocer la necesidad de una reflexin de fondo, de un acercamiento conceptual y metodolgico a la crisis que, precisamente, logre explicarla en su totalidad; cual intentara Jorge Beinstein2, hace dos aos, cuando, en resumen, nos deca que la crisis, para l, era una crisis de sobreproduccin ms una acumulacin de parasitismo que se ha ido gestando en el curso de distintas crisis previas, y que esto ha dado por resultado una crisis de subproduccin con la destruccin de fuerzas productivas correspondiente.

En su momento discut esta idea3 de Jorge Beinstein pero, en principio, hay que reconocer el esfuerzo de intentar dar respuesta al cmo y al por qu de la crisis, es decir, al cmo es que no simplemente estn conviviendo, en paralelo, la crisis econmica con la crisis alimentaria sino cul es la conexin de esencia, entre una y otra; o con la crisis de salud y la crisis ecolgica. No si estn coincidiendo en el tiempo o cmo una retroalimenta a la otra sino cmo es que se originan; cmo es que estn, en esencia, conectadas; cmo y porqu, es a lo que me refiero con la necesidad de un acercamiento conceptual y metodolgico de la crisis. Al respecto cabe decir lo siguiente.

En un reciente artculo Alejandro Nadal4 seala atinadamente que las intuiciones de Marx sobre el capitalismo son demasiado importantes para dejar su teora en el abandono y, de hecho, en la primera parte de su artculo, Nadal critica desde Marx las grandes limitaciones del anlisis de Hyman Minsky, uno de los autores citado para justificar la interpretacin de la crisis actual como una crisis confinada al sector financiero con base en la ambicin de los banqueros contrastada con las diversas fases de la coyuntura econmica. Pero Minsky casi no dice nada de lo que pasa en el sector real (no financiero) de la economa, dejando sin explicar las fuerzas que determinan la evolucin de la tasa de ganancia mientras que con base en la teora de Marx existen abundantes y rigurosos anlisis de corte marxista de uno de los rasgos ms interesantes de la economa estadounidense y de los principales pases europeos, a saber, la cada en la tasa de ganancia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX que revelan una reduccin muy importante de la rentabilidad del capital en Estados Unidos [y en dichos pases] a partir de los aos 60 hasta los 80; en la dcada de 1990 hay una recuperacin de la tasa de ganancia, aunque no se vuelve al nivel de la posguerra

Nadal concluye del siguiente modo su artculo:

Lo ms importante es su idea [de Marx] de que el principal obstculo a la acumulacin capitalista es el capital. Su enfoque permite integrar el anlisis de la economa real con los fenmenos de la esfera financiera. Esto es importante porque la salida de la crisis requiere modificaciones profundas en el sector financiero, pero ms que nada en las races del modo de produccin capitalista. Como escribi Keynes, el capitalismo internacional, pero individualista, no es un xito. No es inteligente, no es bello, ni justo. Y no produce los resultados que ofrece. Keynes pensaba en su transformacin profunda. Se necesitan iniciativas radicales para su remplazo.5

Nadal no especifica la manera en que propone combinar a Keynes con Marx; pero, indudablemente, ante la actual debacle del neoliberalismo patentizada en la crisis econmica y de civilizacin de 2008 a la fecha, solamente Keynes y Marx tienen algo sensato que decir. As que recobra plena actualidad la profunda comparacin de ambos pensamientos que de manera resolutiva favorable a Marx llevara a cabo Paul Mattick en su clebre Marx y Keynes6 de 1969. Por lo dems es la ley de la cada tendencial de la tasa de ganancia formulada por Marx la que permite integrar todos los aspectos del desarrollo econmico del capitalismo y, entonces, integrar la explicacin de la crisis econmica en sus distintos aspectos: la crisis financiera, la crisis comercial y la crisis a nivel de la produccin. Sin embargo resta por saber de qu manera puede conectarse esencialmente la crisis econmica como un todo con la crisis ambiental y las restantes crisis que sufrimos actualmente. Veamos.

En el preciso tenor del aporte de Mattick recuperador del de Grossmann7 dejemos de lado los trminos indicativos pero imperfectos de subproduccin o de sobreproduccin y retomemos el concepto fuerte de la Seccin tercera del Tomo III de El Capital de Marx para caracterizar al desarrollo capitalista y, en especial, sus crisis: la sobreacumulacin de capital. Propiamente Marx observa la crisis en la seccin tercera como una sobreacumulacin de capital cuantitativamente considerada o en trminos de valor. Pero, si queremos realmente vincular, en esencia, la crisis econmica o de valor con la crisis alimentaria, la crisis de salud, la crisis ecolgica, la energtica y la crisis geopoltica, etctera, debemos hablar de una sobreacumulacin de capital cualitativamente considerada o desde el punto de vista y perspectiva del valor de uso; precisamente, porque estas diversas crisis aluden a diversas dimensiones de los valores de uso que la sociedad consume o con los cuales metaboliza.

Y bien, es momento de decir unas palabras en esta Introduccin acerca de qu es eso de Gestell y, precisamente, totalitario. Lo que, como veremos, resulta ser casi una redundancia. Pues es apropsito de lo que denominara el Estado total8 asumido laudatoriamente por l que el terico nazi Carl Schmitt habla de la conformacin de una sociedad estatalmente cohesionada y coercionada a tal grado que funciona como un organismo nico en el que como una inmensa mquina bien aceitada, como un inmenso aparato o dispositivo (o Gestell) que se nos propone y enfrenta en toda su solidez y en donde cada parte se contesta con todas las dems, la economa con la poltica y la cultura, el sentimiento con las instituciones y cada miembro de la nacin con el destino de sta. As que Martn Heidegger retom este concepto de Schmitt que glorifica al totalitarismo, refuncionalizndolo filosficamente para aludir a una dimensin, a una cualidad surgida histricamente pero que parece dimanar de las profundidades del sery pas a hablar con toda propiedad filolgica de lo Gestell (das Gestell), esto es, algo as como lo aparato, lo dispuesto all y en lo que ha redundado la modernidad pero, tambin, siendo el dispositivo que posibilita trascender una tal civilizacin hacia una posmodernidad que, de manera oscura, Heidegger sugiere como transcapitalista aunque sin cuestionar jams al capital en las pginas finales de su clebre ensayo de 1934 La poca de la Imagen del Mundo9 y en La pregunta por la tcnica de 1937, escrito tan caro, por cierto, a Franois Lyotard10 y dems intelectuales posmodernistas. Tambin para Schmitt el Estado total nazi era una alternativa a la modernidad, al modo de vida reconocido como capitalismo cuya figura modelar era representada por la sociedad britnica y la estadounidense.

Ahora bien, la cuestin es que la sociedad burguesa contempornea se ha sistematizado mundialmente y cada parte se contesta con las dems no slo funcional y estructuralmente sino, incluso, geogrficamente de un modo perfectamente globalizado; y la crisis mltiple del capitalismo mundial contemporneo patentiza la existencia de un Estado total orgnicamente constituido como el que Schmitt y Heidegger figuraran pero de un modo que los rebasa y segn el cual las ambigedades tericas de cada uno quedan superadas en la precisin mundial de lo que existe y que hoy parece carsenos encima como una casa que se derrumba, para recobrar la clebre metfora de Federico Engels sobre las crisis capitalistas expuesta en su genial Esbozo de crtica a la economa poltica11 de 1843, mismo que diera pie a que Marx se decidiera a reorientar a partir de 184412 su crtica global a Hegel y a la sociedad burguesa partiendo no de la crtica del derecho sino de la crtica de la economa poltica, mbito en el cual encontr dice la anatoma de la sociedad civil base a su vez del Estado y del derecho, segn recuerda puntualmente en su clebre Prlogo del 5913. He aqu la imagen de un Gestell total que se derrumba.

Pero este Gestell lejos de superar al capitalismo, alias la modernidad, hacia una posmodernidad algo as como transcapitalista ms bien se nos muestra en su patencia actual como la realizacin ad nauseam del capitalismo; de suerte que, ste que durante la segunda posguerra se crey muy distinto que el nazismo en la misma medida en que los tericos de ste se encaprichaban en creer que su Estado hpercapitalista ese s y ahora s era la superacin franca del capitalismo judo ahora se nos muestra a nosotros, habitantes del siglo XXI y que vivimos extraados respecto de la historia del propio capitalismo, como si furamos de otro planeta, s, la globalizacin se nos muestra ahora a nosotros como una escenificacin mundial de lo que fuera el Estado total schmittiano y que el nazismo intentara poner en pie a sangre y fuego14 y muchsimo lodo15 por lo menos a escala nacional en Alemania.16

Ahora bien, en lo que sigue, intentar establecer las leyes de esta estructuracin histrica, esto es las leyes del capitalismo en tanto se ha realizado como un Gestell totalitario. As que hablaremos de leyes econmicas y de leyes polticas correspondientes; pero tambin de leyes sociales, culturales y psicosociales concordantes e imbricadas con aqullas, incluidas las leyes medioambientales as como psicosexuales y emocionales del caso.

Hablaremos, en fin, y de manera cientfico demostrativa mejor que narrada o descriptiva, del capitalismo mundial actual como estructuracin legaliforme17 y que, precisamente, no por error sino sistemticamente y por ley es que ha arribado a una crisis integral desde su economa hasta su cultura, un verdadero colapso que por s mismo no lo borra del mapa pero hace patente hasta para los propios grandes capitalistas la necesidad de remodelarlo; y a toda la humanidad le demuestra que debe revolucionar tal modo de vida hasta lograr construir una nueva sociedad y arrumbar como trasto viejo en el basurero de la historia al capitalismo so pena de que si no lo hace sucumba en tanto especie animal junto con el resto de las especies tanto vegetales como animales del planeta.


II. La ley de las alteraciones posibles del capitalismo y de su dominio sobre la clase obrera y la sociedad.

Ahora bien, dejando a un lado esta breve Introduccin, sealemos que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es, precisamente, la ley de la sobreacumulacin de capital, ley del desarrollo capitalista, ley de las crisis econmicas del capital e, incluso, ley del dominio del capital industrial sobre el resto de formas de capital, incluido del financiero. As que antes de seguir, debemos hacer un alto para explicar estas implicaciones o dimensiones de la ley formulada por Marx en su Seccin tercera del Tomo III de El Capital, a la que originalmente titul pero Engels modific este ttulo al encargarse de la edicin de este Tomo y notar que la parte final del captulo que tocaba temas decisivos no se encontraba redactada a fondo sino a penas esbozada, as que no cumpla cabalmente con lo que el ttulo de la seccin prometiera, de manera que lo simplific, es decir, disminuy su concrecin con una formulacin ms general: Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia(1 ley); pero Marx, como digo, titul la seccin Ley de la baja tendencial de la tasa general de ganancia en el desarrollo de la produccin capitalista18. Lo que de entrada ubica a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia no simplemente como ley de las crisis econmicas capitalistas (3 ley) y que permite explicarlas, que es como mucha veces se la interpreta reduciendo coyunturalmente sus alcances; pues, como vemos, se trata ms bien de una ley que funciona continuamente y no slo en las coyunturas de crisis en el curso de la historia del capitalismo a partir del momento en que ste ya se erige sobre la base de un modo de produccin que ya no es heredado y no adecuado a su concepto sino que ya ha sido producido por el propio capitalismo y le es plenamente adecuado, es su modo de produccin especfico. Lo que sucede bajo la figura de la gran industria maquinstica segn la expone Marx en su Maquinara y Gran Industria19 en la que ha llegado a redondeamiento un largo proceso de perfeccionamiento tecnolgico y social del modo de produccin capitalista, proceso que Marx denomina subsuncin real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital20.

Es resaltante, entonces, que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia ley de la subsuncin real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital, esto es, de cmo avanza cada vez ms la subsuncin bajo el capital del contenido real de este proceso sea ni ms ni menos que la ley del desarrollo capitalista (2 ley). Esto es, que hay desarrollo del capitalismo slo si hay desarrollo en el sometimiento del contenido real del proceso de trabajo humano. Slo si este proceso queda crecientemente sometido y distorsionado por el capital, slo as puede el capital desarrollarse. Y, bien, la ley que nos ocupa no es slo la ley de una coyuntura del capitalismo por ejemplo una coyuntura de crisis pero tampoco de slo una etapa o fase del mismo, sino del capitalismo en cuanto tal una vez que se para sobre sus propios pies tecnolgicos, por decirlo as. Una ley que causa efecto mientras el capitalismo exista. Pero, precisamente, su vigencia es tal que rige cada vez una configuracin distinta de la sociedad burguesa como un todo y, en particular, una configuracin distinta de la economa capitalista, un escenario histrico completamente modificado y distinto del cada vez anterior.

En efecto, la ley formulada por Marx es la ley del desarrollo capitalista. Esto es, la ley de las alteraciones posibles que el capitalismo puede mostrar a lo largo de su historia. No es la ley de una figura del capitalismo sino de todas las figuras posibles de ste por ms cambiadas o trastornadas que se nos muestren. As la formul y previ Marx y la historia del capitalismo especialmente la de sus crisis nos da la prueba mltiple y sobreabundante de la justeza de su formulacin. La tasa de ganancia continuamente est cayendo en el curso del desarrollo capitalista, as que continuamente intenta ser contrarrestada esta cada hasta que es imposible y, entonces, estalla la crisis econmica en tanto figura peculiar del desarrollo capitalista. Por eso es que la ley de Marx tambin explica las crisis econmicas y, adems, stas son el momento en que los trminos de dicha ley se vuelven patentes: la tasa de ganancia cae brutalmente a ojos vistas. Pero la ley se mantiene funcionando tambin cuando la tasa de ganancia crece; porque si lo hace es debido a que las causas contrarrestantes inherentes a la misma estn pudiendo detener y, an, revertir relativamente la cada de la ganancia.

Y el que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia sea la ley del desarrollo capitalista la ley de todas las alteraciones posibles de la sociedad burguesa y eso lo pruebe una y otra vez la historia del propio capitalismo cada vez que revienta una crisis econmica como la actual, no slo evidencia que la idea de Lenin21 de una fase superior del capitalismo que el denomina Imperialismo, una fase monopolstica y financiera, distinta a la fase que l denomina de libre competencia y que l dice que es la que conoci Marx dicho de Lenin que el stalinismo convirti en decreto es una idea formulada sobre la base de una interpretacin insuficiente de la teora de Marx y, en particular, de la ley del desarrollo capitalista establecida por ste, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Pero evidencia, adems, que el Imperialismo no es una fase del capitalismo sino una caracterstica propia de ste una vez que se ha vuelto sobreacumulativo, es decir, una vez que se nos muestra como capitalismo maquinsitico gran industrial y, precisamente, regido por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. As que si Lenin data la emergencia del Imperialismo capitalista hacia 1871, en realidad, ste ya viene de atrs, desde 1825, en que estalla la primera crisis de sobreproduccin del capitalismo, la primera crisis regida por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

Y tambin se vuelve evidente que cuando Jorge Beinstein22 intenta caracterizar la crisis econmica actual diciendo que por una parte se muestra como las restantes crisis del capitalismo, como crisis de superproduccin pero que, por otra parte, y debido a las alteraciones tecnolgicas y sociales actuales del capitalismo, muestra rasgos antes imposibles de ser observados y que le son caractersticos, s, que tambin es una crisis de subproduccin, es evidente que una idea tal que asume las alteraciones cualitativas del capitalismo como factores que trastornan su regulacin estructural, s, que una idea tal se basa simplemente en la incomprensin del significado preciso de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en tanto ley de la estructura legaliforme del capitalismo.

Por cierto, es comn encontrar interpretaciones de dicha ley que la vinculan esencialmente con lo que Marx denomina la sobreacumulacin de capital no digamos con la superproduccin y el subconsumo lo cual es correcto, pero no siempre se asume en estas interpretaciones que, entonces, porque la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es la ley de la sobreacumulacin de capital, por eso es que puede ser la ley del desarrollo histrico del capitalismo como un todo. Es lo que he intentado establecer en lo que antecede cohesionando estas tres dimensiones: cada de la tasa de ganancia, sobreacumulacin y desarrollo histrico, incluido el imperialismo y las crisis.

Pero, adems, dije que la ley que nos ocupa es tambin ley del dominio del capital industrial (4 ley); no slo es la ley de todas las alteraciones posibles de la sociedad burguesa, la ley del desarrollo capitalista, sino que todas las alteraciones posibles de dicha sociedad y todo posible desarrollo capitalista no puede sino ocurrir bajo el dominio del capital industrial y de ningn otro modo. Pues el desarrollo capitalista en cuanto tal se rige precisamente por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Y esta es la ley del dominio del capital industrial. Veamos cmo lo establece Marx (y que a Lenin le pas desapercibido cuando dijo que la nueva fase imperialista se caracterizaba precisamente porque ya no dominaba el capital industrial como fuera el caso de la fase librecompetitiva, segn l sino el capital financiero, fusin del industrial y el bancario).

La seccin primera del Tomo III de EL Capital23 expone el tema de la ganancia que es el motivo en torno al cual los mltiples capitales compiten; pero ocurre que al competir y contraponerse unos con otros no pueden sino interrelacionarse y as establecer una cohesin de todos ellos que, aunque contradictoria, es eficaz en contra de la clase obrera; y esto, la cohesin de los mltiples capitalistas como clase social unitaria, es lo que expone la Seccin segunda del Tomo III24 precisamente como sujeto social que intenta continuamente acrecentar la tasa de ganancia a travs de explotar ms a fondo a la clase obrera; pero como un cometido tal lo logran los capitalistas industriales solamente a travs de desarrollar continuamente el modo de produccin inmediato en trminos tecnolgicos, metdicos y organizacionales al interior del cual son explotados los obreros, el intento de explotacin continua y ms a fondo de la clase obrera redunda en alteraciones cualitativas primeramente tecnolgicas de la sociedad burguesa, redunda en un desarrollo histrico especficamente capitalista que siempre ocurre sobre los mismos motivos as que sigue una ley. Misma que es paradjica porque, de un lado, muestra como el capital logra explotar plusvalor absoluto y plusvalor relativo en mayor medida a la clase obrera, pero como lo logra necesariamente incrementando el capital constante, el peso especfico dentro del proceso de trabajo de la tecnologa y de todo el capital fijo, entonces, aunque la tasa de explotacin de plusvalor crece, la tasa de ganancia decrece. Paradoja incluida en la frmula de la tasa de ganancia: Pv/Kc+Kv. En la que si hacemos crecer Kc (capital constante) necesariamente disminuye la relacin Pv/Kc+Kv no obstante que hayamos incrementado Pv/Kv o tasa de explotacin de plusvalor. As que lo que Marx expone en la seccin tercera del tomo III de El Capital es la ley del paradjico dominio del capital industrial sobre la tecnologa y sobre el trabajo, la ley del paradjico dominio del capital industrial sobre la clase obrera y sobre el funcionamiento de la competencia sobre los mltiples capitales, la ley de que el capital slo puede explotar ms y as desarrollarse como ente histrico y desarrollar a la sociedad segn este motivo brutal en la medida en que socaba objetivamente las condiciones de la sobreacumulacin de capital.

De tal manera que si vemos verificarse la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en las crisis capitalistas, resaltantemente en la crisis de 1971-82 y en la actual crisis que estallara en la segunda mitad de 2008, debemos ser consecuentes y entender que se est verificando ni ms ni menos que la competencia entre los mltiples capitales por sobre toda condicin monoplica que realmente pueda existir; y que se est verificando algo as precisamente por el impulso irresistible de todo capital a explotar ms a fondo a la clase obrera, impulso que lo lleva a contraponerse contra todos los restantes capitales ms all de todo acuerdo que haya establecido previamente con ellos o ms all de cualquier lmite que le han impuesto, por ejemplo monoplico; as que la competencia entre los mltiples capitales est saliendo adelante como modo en que cada uno de estos y la suma de todos ellos busca establecer el dominio frreo sobre la clase obrera para explotarle cada vez ms plusvalor; la verificacin de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, es la verificacin de la ley del dominio del capital industrial sobre cualquier manejo financiero que realmente pueda existir.

Es ms, cualquiera de estos manejos por contrario que parezca con el talante del capital industrial, en realidad, se muestra ahora independientemente de lo que haya pensado el banquero o el jugador de bolsa en cuestin en el momento de su acto se muestra ahora ni ms ni menos que como instrumento al servicio del dominio del capital industrial, como el camino y mtodo paradjico o directo para que este dominio lograra verificarse autnticamente dadas las condiciones. Ahora todas las apariencias y es notorio que Lenin y otros muchos marxistas han quedado prisioneros de ellas se muestran impotentes, pues la escena la ocupa empricamente la esencia del capitalismo: el dominio del capital industrial y, precisamente, en su forma unilateral y brutal o como crisis econmica en la que patentemente el dominio del capital industrial como potencia social unitaria, como capital social, se muestra explotando a la clase obrera afanosamente y, an as, siempre de modo insuficiente; y se muestra as al tiempo en que despide a esta clase y la brutaliza tanto dentro como fuera del trabajo, y se muestra as actuando en contra de la clase obrera incluso a costa de actuar contra los restantes miembros de la clase capitalista, de irlos destruyendo uno por uno si esto es necesario para explotar ms a fondo a la clase obrera, etctera. Qu no har el capital industrial en contra de la sociedad y en contra de la Naturaleza en vista de llevar a cabo este que es el magno cometido de su dominio?

La respuesta ms concreta al respecto nos la ofrece la actual crisis econmica que por su propia fuerza se redimensiona como crisis de civilizacin, como crisis integral de todos los mbitos de la sociedad, como crisis de sobreacumulacin de capital o en donde ste se contradice consigo mismo, donde el capital es sobreabundante frente a s mismo o dnde el capital es el lmite para el propio capital, segn Marx lo formulara en el captulo XV de la seccin tercera del Tomo III25. En lo que sigue cabe explicar el cmo y el por qu de esta presencia del capitalismo recin formulada.


II.1 Las dos leyes generales de la sobreacumulacin cualitativa de capital y la argumentacin de Marx ms all del Tomo III de El Capital.

Como un mal chiste [Charles] Holliday [Presidente del Directorio del Bank of America] estaba all para explicarnos la economa verde y cmo las trasnacionales van a salvar el planeta (aunque el tema real era cmo salvar las trasnacionales a costa del planeta).

(Silvia Ribeiro, 2011)26

La cuestin se resuelve si entendemos que cuando la sobreacumulacin de capital se muestra bajo la figura de sobreacumulacin cualitativa de capital, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia se desarrolla, se concreta e, incluso, rige en tanto tal, slo en la medida en que se acompaa de un correlato cualitativo suyo, la ley de la creciente produccin de valores de uso nocivos, incluida la ley de produccin y reproduccin del medio ambiente como medio nocivo para la vida, en general, y de la humanidad, en particular. Antes de proseguir, expliquemos lo dicho apretadamente en este prrafo.

En primer lugar, cabe distinguir la presencia general de la sobreacumulacin de capital, consistente en que en el curso del desarrollo capitalista el capital industrial llega a acumular mayor cantidad de plusvalor que la que puede realizar. Por eso se dice que sobreacumula o que est sucediendo la sobreacumulacin de capital. Marx lo explica diciendo que en la competencia entre los mltiples capitales, estos intentan adquirir una mejor posicin por la va de incrementar la productividad de sus empresas introduciendo nuevas tecnologas que posibilitan que el trabajo humano produzca gran cantidad de bienes con el mismo esfuerzo que antes o con menor27. Pero esta introduccin de nuevas tecnologas generalmente involucra un aparato maquinsitico gran industrial o de capital constante ms grande y ms costoso. De suerte que en el curso del desarrollo capitalista, el monto del capital constante crece ms rpidamente que el monto del capital variable o dedicado a pagar los salarios de la clase obrera28. As es que para estar mejor posicionado en la competencia, el capitalista abarata sus mercancas echando a andar un proceso productivo con productividad aumentada; lo que al mismo tiempo redunda en que obtiene una mayor cantidad de plusvalor relativo explotando a unos obreros vueltos ms productivos29. Mientras que de otro lado, tenemos que el plusvalor slo brota del trabajo humano y no de las mquinas por poderosas que sean; brota del trabajo humano abstracto que es el que plasma valor y no del trabajo concreto que produce valores de uso y del que una de sus caractersticas es la mayor o menor productividad30. En definitiva, con la introduccin de tecnologas ms productivas, el capitalista explota ms cantidad de plusvalor relativo y abaratando sus mercancas se posiciona mejor en la competencia; pero hace esto a costa de socavar la fuente general del plusvalor tanto del relativo como del absoluto, pues acrecienta el monto en capital constante de manera ms rpida que lo que acrecienta al capital variable.

De tal manera que el capitalista industrial ve caer su tasa de ganancia, porque esta es la relacin entre la suma de plusvalor dividida por la suma del capital variable y del capital constante ahora masivamente acrecentado31. Evidentemente esta cada desalienta el inters de los capitalistas en invertir su capital cada vez de mayor tamao para echar a andar a un proceso de produccin agrandado pero con expectativas de ganancia cada vez menores. Este es el primer sentido del fenmeno de sobreacumulacin: el capitalista ha invertido demasiado plusvalor en capital constante adicional intentando acrecentar la productividad de su empresa; demasiado, porque ahora obtendr por cada peso que invierta una cantidad de plusvalor proporcionalmente menor cada vez. Por si fuera poco, el capital industrial se encuentra produciendo montaas de productos cada vez ms baratos mientras que los consumidores y compradores que deberan comprarlos y despus consumirlos decrecen en nmero y, por lo que respecta a los obreros en tanto compradores y consumidores, su capacidad de compra es del tamao de sus salarios y estos, en general, han decrecido en relacin al capital constante. As que el crecimiento en la escala de la produccin dice Marx se expresa en el capitalismo como tendencia creciente a que el consumo de los obreros sea cada vez ms insuficiente como para realizar el inmenso cmulo de mercancas que arroja el capital al mercado32. Por su parte, los compradores capitalistas tampoco pueden absorber el resto ni en lo que respecta a los bienes que utilizan para su consumo personal ni en lo que respecta a los bienes de capital con los que acrecientan su capital constante. Con el agravante de que si lo hicieran la tasa de ganancia caera an ms por las razones antedichas. As que, tambin, ha ocurrido un fenmeno de sobreacumulacin de capital porque lo que este vende condicionado por la acumulacin del plusvalor en el proceso productivo, la sociedad en su conjunto no lo puede comprar as que parte del nuevo plusvalor no podr ser realizado.

As las cosas, vemos que la sobreacumulacin de capital nos muestra una relacin cuantitativa entre la cantidad de plusvalor acumulada y la cantidad de plusvalor que deber realizarse pero que dada la cada de la tasa de ganancia ve obstaculizado este feliz destino.

Vemos, pues, que la expresin general de la sobreacumulacin de capital es dicha relacin cuantitativa; pero existe, tambin, una expresin particular de la sobreacumulacin de capital que es cualitativa y que est implicada en la anterior. Se trata de lo que denomino la sobreacumulacin cualitativa de capital. Y es que con base en la relacin cuantitativa antedicha entre el plusvalor que se acumula y el plusvalor que no puede ser realizado, ocurre otro proceso ahora referido a los productos del trabajo que arrojan esos capitales de productividad acrecentada. De tal manera que la competencia entre los mltiples capitales se expresa tambin adems de en relaciones de valor y de plusvalor en trminos de valor de uso. La sobreacumulacin cualitativa de capital alude al hecho de que conforme el capital sobreacumula plusvalor y entra al callejn sin salida de la cada de la tasa de ganancia, antes descrito, no slo produce grandes arsenales de valores de uso invendibles, incosumibles, superfluos relativamente para la sociedad porque sta no los puede comprar aunque podran satisfacer algunas necesidades de la misma; sino que, adems, estas montaas de valores de uso invendibles cada vez ms estn compuestas por montaas de valores de uso degradados, nocivos. Y eso ocurre, paradjicamente, en aras de poder venderlos. En definitiva, la sobreacumulacin cualitativa de capital nos muestra que el capital ya es cualitativamente sobreabundante, superfluo y an lesivo respecto de las necesidades de la historia y de la sociedad en la exacta medida en que los valores de uso que produce son incosumibles o su consumo es lesivo y an letal para la sociedad. Sin embargo, mientras sta se quita de encima tal cadena cancergena, esta cadena la somete tanto ms brutalmente porque aade a la explotacin del trabajo y la miseria, la degradacin de la vida humana porque se degrada la satisfaccin de las necesidades y se enferma a la poblacin corporal y mentalmente. Veamos con ms detenimiento cmo es que ocurre la produccin de valores de uso nocivos como parte de la sobreacumulacin cualitativa de capital. De donde veremos brotar la ley ya formulada de la creciente produccin de valores de uso nocivos (5 ley):

Marx implica en el texto del Captulo XV de la Seccin tercera del Tomo III de El Capital33 la sobreacumulacin cualitativa de capital conforme arriba a las conclusiones de la exposicin de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y de la sobreacumulacin llammosle cuantitativa o general de capital. Efectivamente, con gran visin no slo muestra que el capital es el lmite del capital, as que el capital es sobreabundante respecto del capital y esta sobreabundancia o superfluidad es lo que patentiza la sobreacumulacin de capital pero como este no es sino una relacin social, no puede suceder sino que siendo sobreabundante para s mismo en trminos cuantitativos y de valor resulte sobreabundante en trminos cualitativos u ontolgicos para la sociedad, resulte superfluo y an cargoso para la humanidad en trminos de valor de uso. De tal manera que la sobreacumulacin cualitativa de capital implica para la sociedad que el capital resulta en esencia sobreacumulativo cualitativamente para la sociedad, que el ser del capital en tanto cualidad histrica (o valor de uso histrico) ya est mostrando su lmite y relatividad histricas y que la sociedad pronto deber rebasar o superar esta lacra. Sin embargo, esta acepcin de la sobreacumulacin cualitativa de capital en clave humana, ontolgica e histrica rigurosa en la argumentacin propia del materialismo histrico que subtiende a la de la crtica de la economa poltica se apoya en otra dimensin menos amplia de esta sobreacumulacin cualitativa; sin embargo, Marx no la expone en el Tomo III de El Capital porque tiene que ver ya con el consumo humano en tanto factor de la economa capitalista; y este tema ya rebasa el nivel de abstraccin o nivel argumentativo en que se mueven los tres tomos de El Capital. En libros ulteriores del plan de seis de la Crtica de la Economa Poltica34, Marx debera exponer lo correspondiente. Intentar ofrecer la argumentacin respectiva del caso.

Conforme la tasa de ganancia decrece la competencia entre los capitales se vuelve cada vez ms virulenta e intentan abaratar costos por todos los medios. De entrada sobreexplotando a la fuerza de trabajo, es decir, depredndola en tanto valor de uso; y, luego, intentando conseguir insumos ms baratos as sean de peor calidad; as mismo intentan no pagar todos los costos de produccin, en especial los correspondientes a la limpieza o remocin de los detritus de la industria (las llamadas externalidades por la economa neoclsica) otros tantos valores de uso perfectamente nocivos, as que los arrojan al aire, al agua y al suelo polucionndolos gravemente, degradndolos en tanto valores de uso de toda la humanidad; pero, finalmente, la salida del capital siempre es productiva pues slo sta es integral35. Lo cual significa en este caso que diversos capitales intentarn producir nuevos valores de uso para colocarlos en el mercado en referencia a otras necesidades que las que ste se encuentra ya satisfaciendo; e intentarn, a su vez, en vista de colocar sus mercancas eficazmente que estas nuevas necesidades se conviertan en prioritarias para los consumidores. De tal manera que ya por el hecho de que necesidades secundarias o ulteriores se presenten como principales y originarias, comienza una degradacin del sistema de necesidades humano y de la fisiologa y de la psique de la humanidad; as fuera que estos nuevos valores de uso producidos por el capital fueran en cuanto tales no nocivos.

Pero el caso es que en la bsqueda de nuevos valores de uso que ofertar a los consumidores, importa ms el venderlos para realizar el plusvalor contenido en ellos que el satisfacer, en verdad, las necesidades de aquellos, as que frecuentemente resultaran valores de uso intrnsecamente nocivos. No slo sino que de modo sistemtico sern producidos valores de uso nocivos, porque tambin para la masa de estos nuevos valores sigue rigiendo la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia que los capitalistas intentarn contrarrestar abaratando costos a como de lugar cada vez ms presos de un virulento urgentismo que no parar mientes en vista de colocar el nuevo producto en el mercado simplemente dndole un aspecto agradable, presentable o atrayente pero descuidando su contenido nutricional o satisfaciente en general. As que en vista de aminorar la masa de productos invendibles que corresponde a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los mltiples capitales tendern a producir nuevos valores de uso cada vez ms nocivos. Por lo que el correlato de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y de la sobreacumulacin (cuantitativa) de capital no slo es la simple sobreacumulacin cualitativa de capital sino, tambin, su complejizacin perfeccionante, reflejada en la ley de la tendencia acrecentada de la produccin de valores de uso nocivos; y, por cierto, cada vez ms nocivos36.

Adems, como ya vimos, esta ley de generacin de valores de uso nocivos incluye otra ley: la ley de la tendencia acrecentada a producir y reproducir un medio ambiente en tanto medio nocivo para la vida en general y para la vida humana en particular37 (6 ley). Esto es as tanto porque el abaratamiento de costos angustiosamente perseguido conforme cae la tasa de ganancia, tiene un lugar privilegiado de ocurrencia en no cuidar los detritus que la industria arroja al aire, al agua y al suelo, precisamente porque la Naturaleza no se queja ni protesta; pero, tambin, porque extraer de la Naturaleza materias primas para la produccin industrial sin reponerlas abarata costos. Pero, as mismo, habr de producirse un medio ambiente nocivo por la va de producir industrialmente valores de uso nocivos. Lo cual ejemplifican a la perfeccin los organismos genticamente modificados o transgnicos38, pues no son slo valores de uso nocivos para la salud de quien los consume sino que su cdigo gentico lesivo para la biota incluida la humanidad prosigue replicndose ms all del acto del consumo, el cual en trminos metablicos se dice que destruye al bien en cuestin39. As que la Naturaleza se contamina con estos nuevos cdigos genticos modificados que le reportan ganancias al capital pero muertes, deformaciones y mil enfermedades a los seres vivos de todo el planeta, a nosotros en primer lugar.


II.2. Ley de la contradictoria degradacin creciente de la cultura y de la psicologa social de la sociedad burguesa, ley particular de la sobreacumulacin cualitativa de capital

Tal es la ley dual de la crisis econmica y, simultneamente, ecolgica del capitalismo tal y como la actual se nos presenta. Pues se trata de una ley de sobreacumulacin cuantitativa de capital y, a la vez, de sobreacumulacin cualitativa, as que de produccin creciente de valores de uso nocivos y de medio ambiente nocivo. De ah que la actual crisis sea, tambin, de salud y de alimentacin, etctera, as como de destruccin de todos los valores morales, polticos y culturales. Esto segn que se est verificando o est teniendo ocurrencia la ley de incremento de esquizofrenia y del incremento del sadomasoquismo social (7 ley). As que es tiempo de leer, de releer y de estudiar al Marqus de Sade40 para tener una imagen integral del carcter y perfil de los amos neoliberales y sus depredaciones de lesa humanidad blicas, econmicas, ambientales, polticas, culturales, as como sexuales, etctera; entre otras cosas, para no hacernos ilusiones respecto de ellos y del capitalismo y poder ver y prever a las claras sus pautas conductuales. Esta es la primera gran idea que quiero presentarles.

Pero antes de presentar nuestra segunda idea, debo aclarar la constitucin de la ley de sadomasoquismo y esquizofrenia crecientes como parte de la sobreacumulacin cualitativa de capital41; s, de aquella ley cultural y psicosocial como parte de esta ley econmica y civilizatoria. En efecto, la sobreacumulacin cualitativa de capital involucra no slo a la produccin de valores de uso nocivos sino, tambin, junto con ello y centrado por la produccin de dichos valores de uso de situaciones humanas crecientemente alienadas y directamente nocivas en trminos corporales y psicolgicos, as que crecientemente alienantes.

Adicionalmente, tenemos que entre las nuevas ramas industriales de acumulacin de capital que apuntan a contrarrestar la cada de la tasa de ganancia se vuelven cada vez ms importantes la industria de la prostitucin y de la drogadiccin, as como los del trfico de rganos y de personas, nios incluidos y todas arrojan al mercado productos cada vez ms sofisticados. Lo que para el caso significan valores de uso cada vez ms degradados y alienantes, cada vez ms nocivos y letales. Y todo ello ocurre, mientras el abaratamiento de costos corre la veta del despojo por cuenta del capital, de sectores de Naturaleza que ya se encontraban en manos de otros seres humanos; y, en primer lugar, del despojo de bienes comunales.

De tal manera que los treinta aos de neoliberalismo han sido particularmente enfticos en ofrecernos mltiples ejemplos de lo que no puede denominarse sino acumulacin originaria residual y terminal42, pues los despojos de bienes comunales y de pequeos productores que ocurren a favor de grandes empresas privadas muchas veces transnacionales son despojos de elementos residuales que todava haba dejado intactos la acumulacin originaria con la que diera inicio el capitalismo en cada nacin. Pero se trata, tambin, de una acumulacin originaria terminal, porque muchos de estos elementos residuales que el capital despoja y degrada son fundamentales para la existencia misma de la humanidad o de la biota en su conjunto. La contaminacin del agua y del aire son el caso ms patente y primero de una tal degradacin; pero la contaminacin gentica con cdigos artificialmente producidos por la industria pero letales para el medio ambiente, mostr una segunda faz an ms macabra (ni que decir de la nanotecnologa). Lo cual ocurri casi al mismo tiempo en que el resumen de todos los despojos y degradaciones de la Naturaleza por la industria capitalista se hacia patente bajo la forma del calentamiento climtico planetario o calentamiento global, con toda la caterva de eventos desastrosos y letales para millones de seres humanos que de aqu derivan. Tsunamis incluidos.

Y, bien, mientras ocurre esta sobreacumulacin cualitativa de capital y la ley de la produccin de valores de uso nocivos a las que les es inherente la acumulacin originaria residual terminal y, entonces, la ley de la tendencia a acrecentar la produccin y reproduccin de medio ambiente nocivo, los mltiples capitales siguen compitiendo entre s intentando contrarrestar angustiosamente la cada de la tasa de ganancia; as que todas las referidas catstrofes sociales y naturales les resultarn poco significativas ante la unilateral, monoltica y cada vez ms recalcitrante perspectiva de abaratar un costo o de incrementar la ganancia a costa de lo que sea.

As por ese camino es que se va formando en los seres humanos paso a paso y de un modo sistemtico a la vez que trgico un carcter psicolgico funcional con esta cruel testificacin aparentemente indiferente y con estos afanes angustiosos e innombrables, en primer lugar en el seno de la clase capitalista; un carcter preponderantemente sdico. Mientras que en las clases sometidas y en el pueblo en general que sufre impotente no slo el sometimiento, la explotacin y las degradaciones de todo tipo involucrados en la sobreacumulacin cualitativa de capital, se va cincelando como si se tratara de una monstruosa escultura un carcter psicolgico preponderantemente masoquista. Sin que esto quiera decir que el masoquismo no se extienda tambin entre la viciosa clase dominante y el sadismo entre la dominada y crecientemente humillada y resentida; por ejemplo, entre los cuerpos de polica como parte de volverlos eficientes y, por la misma absurda razn, entre los proxenetas y dealers de droga de toda laya, etctera.

Y ni ms ni menos, para que todos estos brutales despojos ocurran se requiere que el poder estatal y la poltica en general establezcan un contubernio con los capitales privados, de suerte que las leyes y el derecho se vean degradados crecientemente en el mismo sentido esquizofrnico, sdico y masoquista que el carcter de los ciudadanos y la poltica sociales.

Ni qu decir que la cultura en su conjunto tanto tica como esttica y sapiencial corre camino anlogo. Pues el capital dar prioridad y fomentar financieramente todas las investigaciones cientficas, creaciones estticas y propuestas morales que convaliden y fomenten las actuaciones del capital criminales y sangrientos despojos incluidos que soslayen la connivencia a nivel poltico y legal entre el Estado y las empresas privadas. Y en el colmo se generan crecientemente seres humanos que sufren todas estas plagas sin comprenderlas, pasndolas a atribuir con resentimiento al vecino o al otro ser humano en general o aquel grupo social o aquel despreciable grupo racial, a la estpida Naturaleza o al injusto o impenetrable Dios; seres humanos que pintarn y harn poesa y msica y que en estas artes expresarn su confusin al tiempo en que, conformistas, la aceptarn como forma de vivir, sufrir y gozar, convirtindose en promotores interesados sea afanosos o sea depresivos y ora conscientes ora inconscientes de todos los procesos de degradacin humana y natural inherentes a la sobreacumulacin cualitativa de capital.

Hay que decir, adems, que el consumo creciente de valores de uso nocivos y de medio ambiente degradado por parte de los seres humanos que sobrevivimos sobre el planeta nos degrada fisiolgicamente, vitalmente. E, incluso, emocionalmente tanto por lo que nuestra fisiologa degradada condiciona nuestras emociones como porque directamente las interacciones humanas y los mensajes culturales que consumimos son tambin crecientemente nocivos y degradan nuestras emociones y pensamientos. A partir de este momento, cuando valores de uso nocivos sistemticamente producidos en forma creciente son la columna vertebral de nuestra degradacin emocional porque nos degradan fisiolgicamente, a partir de este momento queda ya bien establecida la que formulamos ms arriba y hemos venido explicando: la ley de la tendencia creciente de esquizofrenia y de sadomasoquismo sociales. Siendo las irracionalidades del caso las que patentizan la mencionada esquizofrenia; segn que mueren millones por tsunamis e inundaciones provocados por el calentamiento climtico planetario, etctera, pero en la reciente reunin de Cancn sobre el medio ambiente (COP16) se revocaron uno a uno los acuerdos del Protocolo de Kyoto (11 de diciembre de 1997) para preservar el medio ambiente, cuando que incluso estos eran insuficientes. Y, as, a todo nivel los contrastes irracionales acompaan a las actuaciones sadomasoquistas del capitalismo.


III. La transformacin de las fuerzas productivas de la sociedad en tecnologas capitalistas nocivas y la reconstitucin del marxismo en el siglo XXI.

La segunda idea que quiero presentarles se abre con la pregunta de, en todo caso, cmo hemos llegado a esto, a este gestell totalitario? y la contestacin es como sigue. Tales condiciones histricas de vida y reproduccin de la sociedad como las que muestra el gestell totalitario capitalista actual, slo pueden ser posibles en la medida en que, las fuerzas productivas de la sociedad no slo ven crecer a su lado un arsenal de fuerzas productivas destructivas, esto es, tecnologa armamentista cada vez ms poderosa en tanto que destruye seres humanos y destruye riqueza material, bombas atmicas y de neutrones incluidas. Sino que, adems, las fuerzas productivas positivas la tecnologa capitalista normal ellas mismas, se transforman internamente y de modo creciente en fuerzas productivas subordinadas realmente al capital en tanto productoras no slo de plusvalor sino de valor de uso43. Y si las consideramos, medimos o evaluamos a partir del tipo de valor de uso que producen, observaremos que de ser fuerzas productivas se han transformado en tecnologa capitalista nociva; porque, precisamente, son productoras de valores de uso nocivos y producen, acrecentadamente, valores de uso nocivos y cada vez ms nocivos. Ejemplos de esto que digo son: la nanotecnologa44, los transgnicos, la narcoproduccin y el narcotrfico y toda la economa criminal, etctera; pero tambin, adems de la comida chatarra, el sistema alimentario normal que priva en todos los pases del orbe arrinconando cada vez ms las formas tradicionales de alimentacin45. Y esta mencin debe de sugerir al lector que tambin son crecientemente nocivos todos los valores de uso que se encuentran entre el sistema alimentario y la economa criminal. Es decir, los valores de uso producidos por todas las ramas industriales.

Ahora bien, la referida transformacin de las fuerzas productivas de la sociedad en tecnologas capitalistas nocivas constituye un evento histrico indito, pues ninguna poca humana anterior a la nuestra vio surgir en su seno nada parecido. Este evento sorprendente dada su complejidad y carcter indito ha sido difcil de ser comprendido por nuestros contemporneos; de hecho, al respecto, priva la mayor confusin. Porque de pronto parece que las fuerzas productivas son y significan todo lo contrario de lo que deberan ser y significar, son fuerzas que destruyen y lesionan y que en vez de impulsar hacia la satisfaccin y libertad humanas promueven insatisfaccin y opresin. Y si Marx asocia la emergencia de las revoluciones sociales y en especial de la Revolucin comunista al desarrollo de las fuerzas productivas46, los hombres del siglo XX, en especial de los de la segunda mitad del mismo, han credo que Marx haba estado preso de una ilusin prometica cuando dijo esto; misma que, en realidad, no sera sino una de las caras de la ideologa del progreso con la que el propio capitalismo se autoglorifica. Marx ha quedado preso de esta ideologa, creen constatar diversos intelectuales prominentes, muchos de ellos marxistas, a partir de la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha. Quien con mayor fuerza ha argumentado algo as, ha sido Herbert Marcuse en el Prlogo a su Hombre unidimensional47 tematizando distintos aspectos del asunto en los captulos del mismo. Y ya en el siglo XXI Armando Bartra, retomando el argumento marcusiano, lo profundiza y ampla enjundiosamente en las pginas de su El hombre de Hierro48.

Pero entindase que estos autores y otros anlogos cuando sostienen algo as revelan que ciertamente han estudiado el tema, le han seguido la pista en la realidad contempornea y se han preocupado en entender el argumento de Marx pero, desafortunadamente, matices importantes del mismo se les han escapado. Al parecer debido a la fuerte impresin que han recibido de las realidades que tenan ante s: de un lado, potentes tecnologas capitalistas emblemticas del progreso del capital y de su dominio sobre el mundo y, de otro lado, una clase obrera domada integrada al sistema y una revolucin socialista que de ninguna manera parece ser preponderantemente proletaria y, en fin, un capitalismo mundializado que se muestra como fortaleza inexpugnable y parece frustrar cualquier intento de revolucionarlo. El efecto psicolgico frustrante de esta presencia avasalladora parece ocupar militarmente todos los cerebros; y estos autores intentan rebelarse contra el mismo, superarlo y se desesperan por encontrar una salida creyendo encontrarla al renunciar a la idea de que las fuerzas productivas son satisfacientes, liberadoras y revolucionarias, pues que la realidad a la mano patentiza todo lo contrario. Tal es la mistificacin y fetichismo inherentes al Gestell totalitario capitalista como un todo.

Pienso que la intencin de estos autores es buena y ms an por ser revolucionaria; sin embargo, es evidente que no han superado la referida mistificacin, fetichismo global y el correspondiente efecto psicolgico frustrante, as que la realidad emprica los ha congelado; de suerte que al fetichismo capitalista de la tecnologa y al fetichismo stalinista de las fuerzas productivas tcnicas como presuntas condicionantes absolutas de la revolucin, no han sabido oponerles sino otro fetichismo pero de signo negativo: el fetichismo de las fuerzas productivas malficas, el cual no slo tiene races romnticas y en el voluntarismo revolucionario anarquista o en el de un Lenin49 o un Sorel50 sino, tambin, en la as llamada filosofa de la vida. Misma que en el tercer tercio del siglo XIX e inicios del XX ya con Bergson51, domin el pensamiento filosfico de la burguesa, influyendo en la reflexin de Martin Heidegger52 sobre la tcnica y en mltiples autores; incluidos Horkheimer53 y Adorno54 de la escuela de Frankfurt, a la que tambin perteneciera Marcuse, l mismo discpulo de Heidegger.

Tal parece que la desesperacin por encontrar una salida revolucionaria en una poca que no parece serlo, hizo caer a Marcuse y a quienes lo siguen, por ejemplo a Andr Gorz con su Adis al proletariado55 en una ilusin empirista consistente en identificar falazmente la idea de Marx de fuerzas productivas con la realidad avasalladora que tena Marcuse ante s, entre otras cosas porque esta realidad mostraba algo as como una alta productividad. De ah que nada ms fcil que decir que se trataban de potentes fuerzas productivas. Pero la cuestin es que si el pensamiento queda preso en la empirie ya no puede pensar el concepto, ningn concepto y tampoco el de fuerzas productivas. Porque los conceptos son universales mientras que la empirie ofrece lo universal inmediatamente fusionado con lo particular (in rem); y muchas veces esta fusin incluye una contradiccin pero que el empirismo no registra sino que todo lo acepta como hecho positivo.

El equivoco empirista al respecto se vuelve patente si somos atentos a la incoherencia en la que concluye, cuando dice: las fuerzas productivas capitalistas de altsima productividad y, precisamente, debido a esta altsima productividad son fuerzas de alienacin tanto ms potentes cuanto mayor es su productividad. Es decir que se est argumentando en una forma pretendidamente dialctica pero que en realidad es pseudodialctica y absurda, s, se est argumentando que las fuerzas productivas no son fuerzas productivas; pero esta incoherencia se enmascara apenas porque se introduce en medio la idea de alta productividad. Lo cual, en realidad, acrecienta la incoherencia. Pues se estara diciendo que las fuerzas productivas no son productivas y que menos lo son cuanto ms productivas son. De pronto no se le tiene confianza al pensamiento, al revolucionario le tiemblan las rodillas ante el enemigo formidable y pierde la confianza en s mismo y como ve que el enemigo se afianza en los hechos ya slo quiere tener para s mismo otros hechos contrarios a los del enemigo, acciones y no pensamientos, algo cierto en medio de tanta confusin, un acto definitivo sin duda ninguna, sin incertidumbre sin pensamiento56. Pero hete all que el concepto de fuerzas productivas es un pensamiento y no puede sino mantener su universalidad bien afianzada. Ni ms ni menos, las fuerzas productivas son fuerzas productivas y en tanto que los son producen satisfaccin a las necesidades humanas y en tanto que satisfacen autnticamente no pueden sino propiciar el despliegue de la libertad humana, asa capitalista a que nos referimoscesidad particular para la que supuestamente esto enferman y degradan y, finalmente, terminan p que se oponen a situaciones y relaciones humanas en las que sta sea oprimida, relaciones de dominio y esclavitud de todo tipo. Las fuerzas productivas son revolucionarias en tanto que son productivas y son productivas en tanto que son satisfacientes. Esta coherencia fundamental es ontolgica y antropolgica y ninguna realidad particular puede removerla. As que sorprende que Marcuse, Bartra y otros de pronto hayan credo que las fuerzas productivas no son fuerzas productivas o, bien, que las fuerzas productivas a las que ellos llaman fuerzas productivas no se comportan como debiera ser una fuerza productiva sino a la inversa. Vase aqu como el empirismo se combina con el nominalismo, simplemente porque estos hombres le dan el nombre de fuerzas productivas a una realidad emprica que ellos tienen la creencia de que es la figura puesta en pie, precisamente, de las fuerzas productivas.

Pero lo que tenemos, en verdad, es todo lo contrario. Tenemos ante nosotros un objeto hibrido que muy poco tiene de fuerza productiva; me refiero a aquella parte cuya plasmacin objetiva o produccin logra satisfacer una necesidad humana autntica o, en otros trminos, cuya satisfaccin beneficia y, an, plenifica al ser humano. Este artefacto tecnolgico inscrito en el modo de produccin capitalista, esta tecnologa capitalista estoy diciendo en su mayor parte no es fuerza productiva; precisamente, porque no cumple con estas determinaciones: que sus productos satisfagan necesidades humanas. Pues esta tecnologa produce objetos que continuamente dejan insatisfecho al que los consume o que lo enferman y degradan y, finalmente, terminan por distorsionar su sistema de necesidades y la necesidad particular a la que supuestamente estn encaminados a satisfacer57.

Adems, la tecnologa capitalista a que nos referimos involucra en su ser ofrecrsenos como una impostura de fuerzas productivas; que se sostiene como tal en la medida en que, por un lado, arroja a la realidad y puede decirse ms bien que vomita gran cantidad de productos y, de otro lado, satisface magramente alguna necesidad humana mientras degrada, aliena y deja insatisfechas las necesidades humanas, entre ellas aquella que en magra medida satisface. El caso es en verdad enredado; pero es posible llevar a cabo una distincin crtica fundamental que nos puede guiar para aclararlo y para no confundirnos ante ninguna variante concreta del mismo que topemos en la realidad emprica.

En efecto, las fuerzas productivas son realidades siempre positivas nunca neutrales ni menos negativas en referencia a la satisfaccin de necesidades humanas58. Por supuesto que la operacin de una fuerza productiva en un momento dado puede ser positiva para un ser humano o un grupo de seres humanos y negativa para otro o para la siguiente generacin; pero esta limitacin que bien puede ser ejemplificada con un hato de cabras apto para satisfacer mltiples necesidades humanas pero que puede terminar por depredar y devastar una regin con implicaciones negativas para un grupo humano colindante o para la siguiente generacin, una limitacin tal deja de todas maneras en pie el aspecto positivo al que me refiero en relacin a la satisfaccin de las necesidades humanas; y, por otro lado, de ninguna manera esa limitacin podemos identificarla con contradiccin interna de la fuerza productiva como para considerarla que en cuanto tal no es fuerza productiva; esto es, que de ninguna manera satisface, libera o revoluciona o desaliena59.

Por su parte, las tecnologas capitalistas pueden ser en su totalidad o en su mayor parte fuerzas productivas; pero pueden no serlo de ninguna manera o serlo slo parcialmente o en magra medida, cual es el caso de las tecnologas capitalistas, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX y de manera avasalladora a partir de la dcada de los ochenta del mismo. Tecnologas cada vez ms nocivas no slo para el medio ambiente sino directamente para la fisiologa y la psique humanas tanto por su funcionamiento como por el tipo de valores de uso nocivos que producen.

Por eso es que al respecto, hablar de incremento de la productividad resulta equvoco. Son tecnologas de alta productividad slo en un sentido abstracto y unilateral que de ninguna manera cumple con el concepto concreto de productividad, tal y como Marx utiliza este concepto en El Capital cuando nos habla de creaciones de valores de uso o incremento de la productividad del trabajo por la introduccin de una mquina, etctera. Pues en todos los casos, el concepto de productividad Marx lo contextualiza y determina en referencia al hecho de que el producto satisface una necesidad, esto es, es autnticamente un valor de uso positivo satisfaciente y plenificante60. Mientras que la presunta alta productividad de la tecnologa capitalista actual slo alude a que arroja una gran masa de productos mayor que la de una tecnologa previa arrojaba. Pero para Marx tanto las fuerzas productivas como la productividad se determinan en referencia al ser humano, son factores propiamente histricos y antropolgicos; y, precisamente, en referencia al valor de uso es que son fuerzas productivas y productividad; y los valores de uso lo son en referencia a necesidades humanas61.

Cabe aqu traer a cuento una frase clebre de Marx que ste utiliza no para eventos econmicos meros sino histrico revolucionarios (as que parcialmente inclusivos, de todas maneras, de eventos econmicos). Ciertamente: Ser radical es tomar las cosas por la raz. Pero la raz del hombre es el hombre mismo62. Y bien, para saber en realidad qu es una fuerza productiva hay que ser radical en este profundo sentido. Y as no los confundiremos con las escenificaciones enmascarantes que pone ante nosotros el capitalismo con montaas cada vez ms altas de productos como presunta prueba cuantitativa de algo que debiera probarse ms bien cualitativamente.

Adems, Marx nos entrega los instrumentos conceptuales con los cuales dar cuenta de la gnesis de un engendro como el que nos ocupa. Su teora de la subsuncin real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital63 incluye una teora de la subsuncin real de las fuerzas productivas bajo esta relacin social histrica: historia crtica de la tecnologa64, la denomina. Por eso he dicho ms arriba que en el curso del desarrollo capitalista tal y como lo testificamos actualmente constatamos que las fuerzas productivas positivas entre ellas la tecnologa capitalista normal o que en su totalidad o en su mayor medida es fuerza productiva son sometidas por el capital cada vez ms a fondo y no slo en cuanto a su forma de uso sino en cuanto a su realidad prctico material. As que por eso hablo de que se trata de fuerzas productivas subsumidas realmente bajo el capital. Y es esta subsuncin real de fuerzas productivas bajo el capital, la responsable de la conversin de fuerzas productivas positivas tanto precapitalistas como capitalistas en mera tecnologa capitalista nociva o preponderantemente nociva y que por ende, va dejando de ser crecientemente fuerza productiva.

De tal suerte que no son las fuerzas productivas sino esta tecnologa lo que no satisface, lo que enferma y aliena, lo que no propicia condiciones de libertad sino de sometimiento y lo que se convierte en un obstculo franco a la revolucin social, especialmente la socialista. Mientras que las fuerzas productivas en la medida en que realmente existen todava en nuestro mundo siguen siendo satisfacientes, plenificantes, liberadoras y revolucionarias. Incluso lo que de fuerza productiva contiene sepultado y entrampado en su estructura una tecnologa capitalista nociva como el automvil65, como los transgnicos o como la produccin de nylon y polister, etctera, por slo mencionar algunos ejemplos de entre cientos de miles.

No est por dems, sin embargo, ofrecer un ejemplo recentsimo y todava en curso y en disputa social que ilustra la conversin de fuerzas productivas e, incluso, fuerzas productivas capitalistas intrnsecamente positivas en meras tecnologas capitalistas nocivas pero que aparentan ser fuerzas productivas. As pues cito a Gilberto Lpez y Rivas66:

Los trabajos de ingeniera en Belo Monte [Brasil], que se proponen dos megadesviaciones canalizadas del lecho original de uno de los principales afluentes del Amazonas, con excavaciones comparadas a las que se hicieron para construir el Canal de Panam, impactaran la vida de los pueblos indgenas asentados en las riberas del ro Xing y regiones aledaas, quienes perderan sus territorios base material de su existencia y reproduccin como entidades colectivas, recursos naturales incluida el agua, formas tradicionales de organizacin social, economa y subsistencia, as como el acceso a la navegacin fluvial; asimismo, provocaran la migracin abrupta hacia la regin de al menos 100 mil personas, con el caos social u humano que esto representa; la muerte de millones de peces, aves y otras especies animales, as como la prdida irreparable de una rica y variada biodiversidad. En suma, se trata de un etnocidio y un ecocidio, ambos de lesa humanidad.

Este ejemplo es por dems resaltante debido a que aunque Lpez y Rivas no llega a establecer la distincin entre fuerzas productivas capitalistas propiamente dichas y tecnologas capitalistas nocivas, s registra con toda puntualidad un momento mediador entre estos extremos, a saber, la conversin de las fuerzas productivas capitalistas en fuerzas destructivas capitalistas o propias de la guerra. Por eso es que puede tratar el caso de Belo Monte como si se tratara de una guerra de las empresas capitalistas y del Estado brasileos contra los pueblos indgenas de la regin; y aunque no se dispare un solo tiro, la aplicacin de esas fuerzas productivas convertidas en destructivas suscita un verdadero etnocidio, como l justamente seala.

Pero en este caso se trata, ms matizadamente observado, de tecnologas capitalistas nocivas, pues que el efecto no es slo de etnocidio y, entonces, anlogo al de una guerra de seres humanos contra seres humanos sino que tambin est involucrado el ecocidio. As que ocurre la produccin masiva de valor de uso nocivo y las potentes tecnologas capitalistas nocivas generadoras tanto del etnocidio como del ecocidio slo en muy magra medida involucran algo as como una fuerza productiva o si quiera una fuerza productiva transformada en destructiva. Y no se trata de la conversin de fuerzas destructivas blicas en tecnologas capitalistas nocivas, como podra ser el caso de una bomba atmica que adems de etnocidio produjera en su entorno ecocidio, como sucediera en Hiroshima y Nagasaki. Sino que aqu directamente fuerzas que parecen ser productivas pues que transforman la Naturaleza aparentemente en un sentido til para la humanidad, han dejado de ser fuerzas productivas; son directamente tecnologas capitalistas nocivas, segn digo. Y por eso generan ecocidio y tambin etnocidio.

As que con esta simple distincin radical entre fuerzas productivas y tecnologa capitalista nociva es posible resolver mltiples paradojas que nos arroja a la cara la realidad contempornea. Y no nos vemos en la necesidad de deplorar el desarrollo de las fuerzas productivas o de despedirnos del proletariado o, finalmente, repudiar la revolucin proletaria en cuanto tal. Sea uno de estos despropsitos o una combinacin de dos de ellos o todos juntos. Pues hay autores que mantienen todava la idea de Revolucin socialista pero sin creer que debe ser proletaria; y otros que aunque creen lo anterior no por ello se despiden definitivamente del proletariado aunque ya no le confan plenamente; y otros an que se atienen a la revolucin socialista proletaria y dicen confiar en el proletariado pero rechazan a las fuerzas productivas o simplemente desvinculan la emergencias de la tal revolucin respecto de las fuerzas productivas. En todo esto hay combinaciones y variantes diversas pero el fondo de las mismas siempre es el mismo: caer en la confusin de que la tecnologa capitalista nociva que tenemos en frente es lo mismo que fuerzas productivas. Confusin que ha provocado que la mayor parte de los marxistas del siglo XX y de lo que va del XXI enarbolen un marxismo sin fuerzas productivas verdadero despropsito as que de fondo un marxismo impotente; y precisamente ante el Gestell totalitario capitalista actual es necesario que el marxismo se ponga a la altura de los tiempos, se reconstituya y recupere su potencia social, poltica y humana precisamente por la va de recuperar integralmente su propio concepto de fuerzas productivas en vista de analizar crtica y transformadoramente toda la realidad contempornea y cualquier aspecto de sta.

Una vez puestas las cosas en claro podemos pasar a un siguiente paso de nuestro argumento.


III.1. Produccin de valores de uso nocivos mediante tecnologas capitalistas nocivas y tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista.

En efecto, arribamos a una sntesis, pues debido a lo dicho, tenemos que la referida ley del incremento de la produccin de valores de uso nocivos, se desdobla y acompaa de la ley del desarrollo creciente de tecnologa destructiva y de la transformacin creciente de las tecnologas destructivas en tecnologas nocivas (8 ley) mediante las que se despliega, sistemticamente, un tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista67. Y, ahora, por supuesto deberemos explicar lo recin dicho.

Evidentemente, es debida a la existencia de la subsuncin real de las fuerzas productivas de la humanidad bajo el capital que tenemos ante nosotros las referidas tecnologas capitalistas nocivas y que la ley del desarrollo de las fuerzas productivas no ha sido anulada por el desarrollo capitalista del siglo XX pero s fundamentalmente trastornada y parcialmente sofrenada al imponerle o someterla bajo la ley del desarrollo creciente de tecnologas nocivas. Y es tambin evidente que de esta ley recin mencionada, deriva la existencia de esa otra ley que mencionramos paginas ms arriba (Ad. II.1) y que recin hemos vuelto a traer a cuento: la ley del incremento de produccin de valores de uso nocivos. As que al respecto ya hemos dado en lo que antecede las explicaciones pertinentes. Pero al mostrar la articulacin de ambas leyes la del desarrollo de tecnologas nocivas y la de la produccin de valores de uso nocivos se vuelve forzoso reconocer que el tiempo de trabajo socialmente necesario se altera cualitativamente. Por eso introduzco el siguiente nuevo concepto que deber explicar ms abajo, el del tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista.

En efecto, Marx habla del tiempo de trabajo socialmente necesario en general vlido para cualquier poca histrica, como el tiempo en el que el trabajo plasma valor68; as que este tiempo de trabajo socialmente necesario en general es premicial para la existencia del capitalismo. Y los tres tomos de El Capital se sustentan en este concepto y sus correlatos; como, por ejemplo, el tiempo de trabajo socialmente negativo69 que se despliega en la circulacin de mercancas (tiempo de circulacin) y que hay que restar del tiempo de trabajo socialmente necesario productor de mercancas. Pero el caso es que el propio desarrollo capitalista toma esta premisa suya que es el tiempo de trabajo socialmente necesario y la transforma cada vez; primero, acelerndolo, reduciendo cada vez ms el tiempo de trabajo socialmente necesario que en un momento previo se requera para la produccin de ste o aquel producto. Y, an ms, el desarrollo capitalista no slo transforma al tiempo de trabajo socialmente necesario sino que lo trastorna en la medida en que lo somete a sus requerimientos econmicos e histricos.

En efecto, el sometimiento del tiempo de trabajo socialmente necesario bajo el capital es un producto continuo de la subsuncin real del proceso de trabajo y de las fuerzas productivas de la sociedad bajo el capital en la medida en que estas fuerzas productivas son trastocadas en tecnologa nociva que producen valores de uso nocivos, mismos que no pueden sino alterar lo que son las necesidades humanas. Con lo cual el contenido de lo socialmente necesario queda trastocado y, por ende, queda trastocado lo que debemos entender por tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista.

De tal manera tenemos, de un lado, al tiempo de trabajo socialmente necesario en general premisa de la existencia de la sociedad burguesa y, de otro lado, al tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista producido histricamente en el curso del desarrollo de la sociedad burguesa, en particular de su modo de produccin inmediato. Y el tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista no es sino el correlato de la alteracin patolgica de las necesidades humanas, determinada sta porque los seres humanos bajo el capitalismo nos vemos obligados a metabolizar los valores de uso nocivos que de continuo vomita la industria capitalista de forma creciente.

Seguimos siendo seres humanos pero con metabolismo fisiolgico y psicolgico completamente alterados patolgicamente. Y esta alteracin es nuestra forma de vida diaria normal bajo el capitalismo. Nuestro sistema de necesidades y casi cada una de estas tomadas en cuanto tales se encuentra trastornado lesvamente. Y nuestros organismos se encuentran enviciados con el tipo de valores de uso nocivos que han conformado y sometido a nuestros cuerpos y mentes. De tal manera que el capitalismo impone una nueva medida e ndole de tiempo de trabajo socialmente necesario, el tiempo de trabajo socialmente necesario capitalista que se distingue radicalmente del tiempo de trabajo socialmente necesario y que, an, es su opuesto.

Qu es el tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista? Es el tiempo de trabajo en el que ocurre la plasmacin de valor que lleva a cabo el trabajo humano incluido como apndice de las mquinas capitalistas nocivas o tecnologas capitalistas nocivas. Se sigue plasmando valor con base en el tiempo de trabajo socialmente necesario; pero se trata de algo que es socialmente necesario porque el capital lo ha trastocado funcionalmente en referencia a sus necesidades de acumulacin, as que es simultneamente, fisiolgica y psicolgicamente lesivo as que, tambin, socialmente lesivo, destructivo.

El tiempo de trabajo socialmente necesario en general satisfaciente, saludable y plenificante ya casi ha dejado de existir y, en su lugar, se nos presenta con su jeta de endriago el tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista que tiene que ver con necesidades trastocadas imposibles de satisfacer, patolgicas y que generan vaciedad tanto fisiolgica como psicolgica o su contrario una llenura rebosante que nos pone siempre al borde de la nausea. En efecto, como dijera Marx, el mundo moderno no satisface y cuando parece hacerlo, esto es, que se encuentra satisfecho consigo mismo es vulgar70 y, an, letal.

De suerte que cada vez ms la sociedad humana como un todo se desva de su condicin humana, se aliena no slo econmica, poltica y culturalmente sino, incluso, se aliena en cuanto a las premisas antropolgico materiales de su existencia y, bsicamente, de sus necesidades. La sociedad burguesa se aleja cada vez ms de lo socialmente necesario y del trabajo socialmente necesario en la exacta medida en que construye en su seno lo socialmente necesario capitalista y el trabajo socialmente necesario capitalista. Es esta una manera de volverse superflua y de obligar a ser revolucionada y destruida pero, mientras tanto, constituye una extensin y profundizacin de la enajenacin y del sufrimiento humanos y un suspenso de la posibilidad de la revolucin socialista; y quiz an de la imposibilizacin de sta. Pues la humanidad y el planeta Tierra en su conjunto puede perecer antes de poder llevar a cabo dicha revolucin y, precisamente, mientras la humanidad y la biota toda sobreviven conformados dentro de la sociedad burguesa as vuelta monstruosa. He aqu un autntico retroceso histrico catastrfico constituido con base en la tecnologa capitalista nociva y sus efectos. El gigantismo de la Modernidad, conocido por Gramci, Benjamin y Heidegger se transform en Monstruosismo, Gore y Snuff realmente existentes.

De tal suerte que aunque hay tiempo de trabajo socialmente necesario, como ste es especficamente capitalista, ya no podemos hablar de que su reduccin mediante tecnologas nocivas cada vez ms potentes signifique progreso humano. Al contrario significa creciente decadencia y retroceso histrico. Y el incremento de productividad de estas tecnologas es tambin una productividad especficamente capitalista, no la socialmente necesaria en general sino la socialmente necesaria capitalista. Y aqu nos encontramos redondeando el proceso de enajenacin que vive la sociedad bajo el capital y entendemos el profundo significado de la idea de Marx de que la sociedad burguesa es la sociedad de la total enajenacin71.

En realidad todo lo dicho hasta aqu y lo que sigue, constituye el contenido de lo que debe entenderse por el concepto de subsuncin real del consumo bajo el capital, es decir, la subsuncin real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital que funciona con tecnologas capitalistas nocivas y que por ende produce crecientemente valores de uso nocivos, as que subsume realmente al consumo y a las necesidades humanas. Lo que redunda en el trastrocamiento del tiempo de trabajo socialmente necesario en general en tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista recin expuesto.


III.2. El desarrollo de la contradiccin valor de uso-valor al interior del tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista bajo el mercado mundial actual

Segn lo dicho, arribamos a la siguiente idea sinttica: el tiempo de trabajo socialmente necesario especficamente capitalista est conformado nada menos que por la dualidad del tiempo de trabajo socialmente necesario y tiempo de trabajo social nocivo (el capitalista). Esta dualidad contradictoria, es la expresin de la contradiccin valor de uso-valor inherente a la mercanca72, constituida por tiempo de trabajo socialmente necesario no nocivo pero, una vez que se desarrolla el mercado mundial, la contradiccin valor de uso-valor se vuelve determinante o recae sobre el mismo tiempo de trabajo socialmente necesario escindindolo, como digo, en tiempo de trabajo socialmente necesario y tiempo de trabajo social nocivo. Al interior de esta contradiccin crece, cada vez ms, el tiempo de trabajo social nocivo (9 ley) en proporcin anloga a como crece el capital constante a costa del capital variable en tanto factores dinmicos de la Ley general de la acumulacin de capital73 y de la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia74.

La cuestin es que con el desarrollo del mercado mundial capitalista estructurado a partir de la contradiccin valor de uso-valor, tenemos no slo que esta contradiccin encuentra su desarrollo mximo y por as decirlo se redondea o vuelve sobre s misma; sino que, precisamente por eso, recae sobre sus propias premisas, a saber: el tiempo de trabajo socialmente necesario y la productividad, as como las necesidades humanas.

Esto es lo que, en general y en esencia, ha puesto en escena y lo sigue poniendo la actual crisis econmica y ecolgica mundial del capitalismo.

Ahora bien, con base en lo dicho valores de uso nocivos, tecnologas nocivas y tiempo de trabajo social nocivo, as como necesidades degradadas en funcin de la subsuncin real del consumo bajo el capital cabe explicar que como parte fundamental de los valores culturales degradados en el curso de la sobreacumulacin cualitativa de capital se degradan los valores estticos de la sociedad segn una paradjica ley de fealdad snuff y gore crecientes (11 ley) tal y como lo ejemplifican la esttica de los Marasalvatrucha, de los narcoajusticiamientos y de los feminicidios en todo el pas.

Y otra parte a no olvidar de la degradacin cultural es la de los valores espirituales en acuerdo a la ley de crecimiento del fundamentalismo religioso (12 ley) . As como la degradacin cientfica y filosfica en acuerdo a la ley del crecimiento del credo neoliberal de pensamiento nico as como de la positivizacin idiotizante de las ciencias sociales y de la instrumentalizacin irresponsable de las naturales (13 ley), prdida de gestin democrtica incluida en todas ellas y de banalizacin creciente de sus temticas de investigacin. Lo que nos entrega sintticamente una ley de mentiras crecientes y de mentiras presentadas como verdad en las ms variadas versiones y en todos los mbitos de la sociedad.

Con lo cual dejamos formuladas las leyes 11 a 13 que acompaan a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia o ley de la sobreacumulacin de capital.


IV. La crisis en Mxico bajo el Imperio norteamericano

Ahora bien, en pases como Mxico, dominados frreamente por el imperialismo, en este caso norteamericano y las empresas transnacionales internacionales no slo norteamericanas, se aade una paradoja adicional a todo lo dicho.

IV.1. Ejercito Industrial de Reserva no nacional sino internacional a favor del capital imperial y reproduccin ampliada negativa de capital en Mxico (14 ley)

A saber, no slo la sobreacumulacin de capital se desdobla y acompaa con la sobreacumulacin cualitativa de capital y sus leyes correspondientes arriba mencionadas (1 a 13) , de tal manera que a la degradacin de valores de uso en general y de fuerzas productivas en particular, as como, en singular, de valores ticos, sociales, polticos y culturales (10 ley) se aade algo ms.

En efecto, en pases como Mxico aplastados por el yugo imperialista, se aade a la sobreacumulacin de capital cuantitativa y cualitativa, el hecho de que la reproduccin ampliada de capital ve modificado crecientemente su esquema y este hecho antiprogresivo en verdad es una ley que nos rige (14) mostrndose como reproduccin ampliada negativa75, de la que forma parte la desindustrializacin creciente del pas y la destruccin de las cadenas productivas tecnolgicas, al tiempo en que crecen las tecnologas destructivas y las nocivas y la economa criminal se convierte en el componente particular ms importante del PIB nacional (40% en 2009).

Bajo tales condiciones, se ofrece la paradoja de un pas del que emigran treinta millones de mexicanos cuya fuerza de trabajo no puede ser empleada en su territorio sino en Estados Unidos. As que la reproduccin ampliada negativa de pases como el nuestro, se acompaa de la formacin de un Ejercito Industrial de Reserva no nacional sino internacional a favor del capital imperial76.


IV.2 La ley del Neoliberalismo entreguista mexicano

De tal suerte que la economa mexicana muestra un comportamiento que se explica por la paradjica ley dual de esquema de reproduccin ampliada negativa y, simultneamente, de sobreacumulacin cualitativa de capital; dupla reproductiva y sobreproductiva que se acopla a la reproduccin ampliada de capital del Imperio Estados Unidos ya tambin sobreacumulativa en trminos cuantitativos o de valor y cualitativos o de valor de uso y erigida sobre tecnologas destructivas y nocivas. As puede quedar formulada la 14 ley que explica la actual situacin de la crisis mundial del capitalismo.

V. La ley capitalista de destruccin creciente y sistemtica del principio de placer

En sntesis, a la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, de la sobreacumulacin cuantitativa de capital, se acopla su fantasma, la ley de la tendencia de la tasa de goce y afirmacin fisiolgica y psicolgica de los seres humanos, as como social y cultural de estos mismos a decrecer77, ley de la sobreacumulacin cualitativa de capital que as queda formulada segn su figura ms concreta y radical (15 ley).


VI. La ley capitalista de degradacin de la poltica y la emergencia de la poltica revolucionaria o autntica

En Mxico, los rasgos monstruosos de esta doble legalidad reproductivo-sobreproductiva capitalista, se evidencian a cada paso; incluso el deterioro de la poltica y los polticos del pas. La crisis poltica estructural que vive Mxico desde 1982, hoy se agudiza virulentamente no casualmente sino siguiendo una ley de la creciente degradacin del quehacer poltico dentro del capitalismo (16), en particular el perifrico y las diversas figuras de reproduccin ampliada negativa que muestra. La respuesta la tiene y la est dando la humanidad proletarizada, es decir, el pueblo obligado a una resistencia en mltiples frentes y cada vez ms a una lucha omnilateral y solidaria, generosa y anti sectaria78.


VI.1. Conclusin.

Ahora debo abordar un aspecto conceptual decisivo que creo vale mucho la pena tratar en medio de un tiempo de turbulencia, en medio de una crisis compleja y total como la que estamos viviendo. En efecto, creo que es muy importante volver a la coherencia, tener los pies muy bien plantados sobre la tierra y poder observar los movimientos del enemigo con tranquilidad y, al mismo tiempo, sus contradicciones. No nosotros caer en sus contradicciones sino aprovechar las del enemigo para combatirlo eficazmente terica y prcticamente.

Pero es precisamente el caso de que en un tiempo as no es difcil que caigamos nosotros mismos en las contradicciones del enemigo; porque siendo este el capitalismo, constituye todo nuestro modelo de vida, nos constituye. Pondr un ejemplo recientemente acaecido en las discusiones que tuvieron lugar en la segunda edicin del ya clebre seminario sobre la crisis econmica y ecolgica actual organizado por John Saxe-Fernndez en la UNAM79.

El Maestro y Doctorante Jos Gandarilla expres con agudeza algo que, de alguna manera, rondaba en la cabeza de todos nosotros participantes en dicho seminario. Pues a su parecer la crisis actual es tan grave y tan integral que llega a ser dijo una especie de crisis del modelo mismo. Y ello en el contexto de que poco antes Atilio Born hiciera referencia a la crisis del modelo socialdemcrata de gestin poltica en los momentos actuales, esto es, de que en los das que corren hasta este modelo de gestin del capitalismo entraba en crisis. Pero Jos Gandarilla radicaliza la idea, pues se refiere a una crisis de modelo del capitalismo en cuanto tal. Es decir, no se refiere solamente a una contradiccin, un agotamiento o una crisis del modelo neoliberal en tanto figura peculiar de capitalismo. Sino del modelo del capitalismo en cuanto tal, repito. Es en este punto donde quiero intervenir porque ms all de la buena intencin aqu involucrada, tenemos que el pensamiento crtico-cientfico est quedando prisionero en las convulsivas contradicciones de la crisis actual, as que tiende a concebirla de manera incoherente; y hay que sacarlo de esta trampa. Debemos y podemos rescatarnos.

Ciertamente, el capitalismo en cuanto tal o como aqu se dice: como modelo (que no es ningn modelo de algo digno a seguir sino, precisamente, modelo de enajenacin omnilateral) no se encuentra en crisis. Ms bien, si somos consecuentes, entenderemos que en el curso de la crisis actual dicho modelo se est realizando, se encuentra integrndose y, precisamente, a costa de nosotros. Al capitalismo mundial le faltaban mbitos por integrar pero ahora est logrando tal empresa. As que es la propia lgica del capitalismo el capitalismo como modelo la que se est haciendo valer ahora hasta en nuestros cuerpos. Antes, dicha lgica se hacia valer solamente a nivel de la circulacin, y a nivel de la explotacin del plusvalor; nuestros cuerpos no estaban sometidos a la misma; pero, en estos momentos, las clulas de nuestro cuerpo estn siendo regidas en su reproduccin biolgica cotidiana de acuerdo a la lgica del capitalismo. Todo tipo de animales y plantas se venan reproduciendo biolgicamente pero cada vez ms se empiezan a reproducir segn la lgica del capital. El modelo capitalista no est en crisis sino realizndose; y eso es lo que nos duele y mata y lo que hay que combatir.

Ahora bien, en cuanto en mayor nmero de mbitos el capitalismo se realice, no solamente a nivel econmico y poltico sino, tambin, a nivel cultural, ecolgico, sexual, emocional y fisiolgico, esto es, en cuanto mayor nmero de mbitos no mantienen vnculos con el capital solamente tangenciales sino que se encuentran sometidos a este no slo formalmente sino que se encuentran realmente sometidos a la acumulacin de capital, el dolor va a seguir creciendo. Y, entonces, debemos organizarnos en referencia a cada uno de estos mbitos y a todos en su conjunto.

Hubo pocas en que haba que organizarse polticamente, haba que organizarse a nivel econmico y, adems, haba que llevar a cabo la lucha ideolgica; misma que se enderezaba para confrontar al capital a nivel econmico y a nivel poltico. Pero ahora hay que llevar a cabo una lucha ideolgica para confrontarlo integralmente como cultura; no solamente a nivel econmico y poltico. Y adems de llevar a cabo una tal lucha ideolgica que implique una confrontacin integral, debemos organizarnos prcticamente. En el entendido de que el curso mismo de esta crisis nos ir aupando, nos ir empujando conforme no se restablezcan las condiciones de desarrollo sino que dicho curso degradante se profundice cinco, diez, veinte aos, como dijera Atilio Born en su antedicha intervencin.

Por eso vale ms que estemos advertidos acerca de que debemos organizarnos en cada uno y en todos los niveles que el capital est subordinando realmente a su proceso de acumulacin.


Notas

1Silvia Ribeiro; El peligro camino hacia Ro+20; en: La Jornada; Mxico, 29 de enero de 2011. Pg. 28.


2 Jorge Beinstein; Rostros de la crisis. Reflexiones sobre el colapso de la civilizacin burguesa; Ponencia presentada en el Seminario Internacional Colapsos ecolgico-sociales y econmicos, realizado del 29 al 31 de 0ctubre de 2008 - Universidad Nacional Autnoma de Mxico.

3Jorge Veraza U.; Crisis econmica y Crisis de la forma neoliberal de civilizacin, en: Revista Argumentos. Estudios crticos de la sociedad, Nueva poca, Ao 23; Universidad Autnoma Metropolitana; Mxico, mayo-agosto 2010. Pgs. 123-160.

4 Alejandro Nadar; La Crisis y la tasa de ganancia; La Jornada; Mxico, 8 de diciembre del 2010, Pg. 34.

5 Ibdem.

6 Paul Mattick; Marx y Keynes: los lmites de la economa mixta (1962); Ediciones Era; Mxico, 1985.

7 Henryk Grossmann; La ley de la acumulacin y del derrumbe del sistema capitalista : una teora de la crisis (1929); Ed. Siglo XXI; Mxico, 1979.

8Carl Smidtt; El concepto de lo poltico; texto de 1932 con un prlogo y tres corolarios; Ed. Alianza; Madrid, 1999.

9 Martin Heidegger: La poca de la imagen del mundo (1938); en Caminos de bosque, Ed. Alianza, Madrid, 1995.

10Jean Franois Lyotard; La posmodernidad explicada a los nios (1992); GEDISA; Barcelona, 1987.

11 Friedrich Engels; Esbozo de crtica de la economa poltica; Ed. Grijalbo; Mxico, 1962.

12 Karl Marx; Manuscritos econmico-filosficos de 1844 (1844);Ed. Cultura Popular; Mxico, 1976.

13Karl Marx; Karl Marx; Contribucin a la Crtica de la economa poltica (1859); Ed. Siglo XXI; Mxico, 1990. Prlogo.

14 La historia de esta expropiacin de los trabajadores ha sido grabada en los anales de la humanidad con trazos de sangre y fuego, en: Karl Marx; El Capital, Tomo I, Vol. 3; Ed. Siglo XXI; Mxico, 1984, Captulo XXIV La llamada acumulacin originaria; Pg. 894.

15Si el dinero, como dice Augier, <>, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies, en: Karl Marx; El Capital, Tomo I, Vol. 3; Ed. Cit., Captulo XXIV La llamada acumulacin originaria; Pg. 950.

16 En La subsuncin del consumo bajo el capital. Dominacin fisiolgica y psicolgica en la sociedad contempornea; Ed. Itaca; Mxico, 2008., he expuesto esta idea del capitalismo actual como Gestell totalitario en tanto forma de realizacin de la subsuncin real del consumo bajo el capital concepto que ms abajo expondremos mientras que aqu lo he relacionado con las leyes constitutivas del capitalismo contemporneo desde las econmicas hasta las culturales, que son simultneamente las de una condicin en las que domina la subsuncin real del consumo bajo el capital.

17 Ernst Bloch; Proceso y estructura (1966) en: Las nociones de gnesis y estructura; Ediciones Nueva Visin; Buenos Aires, 1976. (Varios autores), Tomo I: Proceso y Estructura. Filosofa. Fenomenologa y Psicoanlisis. Pgs. 35-89.

18 Negritas mas.

19 Karl Marx; El Capital, Tomo I, Vol. 1; Ed. Cit., Captulo XIII Maquinara y Gran Industria.

20 Karl Marx; El Capital, Tomo I, Vol. 1; Ed. Cit., Captulo XIV. Plusvalor absoluto y plusvalor relativo, as como La subsuncin formal y subsuncin real del proceso de trabajo al capital en: Karl Marx; Captulo VI Indito; Ed. Siglo XXI; Mxico, 1974.

21 Vladimir Ilich Lenin; Imperialismo fase superior del capitalismo (1916); Ed. El Caballito; Mxico, 2002.

22 Jorge Beinstein; Op. cit.

23 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Seccin I: La transformacin del plusvalor en ganancia y de la tasa de plusvalor en la tasa de ganancia.

24 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Seccin II: La transformacin de la ganancia en ganancia media.

25 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Captulo XV Desarrollo de las contradicciones internas de la ley.

26 Silvia Ribeiro; Ibd.

27 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Capitulo XIII La ley en cuanto tal.

28 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 3, Seccin VII: El proceso de acumulacin de capital.

29 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 1, Seccin III, Captulo X El concepto de plusvalor relativo.

30Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 1, Seccin I, Capitulo I. 2 El doble carcter del trabajo y Seccin tercera, Captulo VI Capital constante y capital variable

31 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 1, Capitulo VII La tasa de plusvalor y Tomo III, Vol. 6, Captulo XIII La ley en cuento tal.

32 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Captulo XV Desarrollo de las contradicciones internas de la ley.

33 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Capitulo XV Desarrollo de las contradicciones internas de la ley.

34 Karl Marx; Contribucin a la Crtica de la economa poltica (1859) (Prlogo); Ed. Siglo XXI; Mxico, 1990.

35 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Capitulo XIV Causas que contrarrestan la ley.

36 Cfr. Jorge Veraza U.; Leer El Capital hoy. Pasajes selectos y problemas decisivos; Ed. Itaca-Ed. Paradigmas y utopas; Mxico, 2007.

37 Jorge Veraza U.; Op. Cit., Captulo XII Subsuncin real del consumo al capital, reproduccin y desarrollo capitalistas. Continuacin. La Seccin tercera del Tomo II y Seccin tercera del tomo III.

38 Cfr. Accin Ecolgica, Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo, Re Interamericana de Agriculturas y Democracias (RIAD); El ABC de los Transgnicos; Editado por Accin Ecolgica y el Instituto de Estudios Ecolgicos del Tercer Mundo; Ecuador, 1999.

39 Cfr. Jorge Veraza U. Subsuncin real del consumo bajo el capital y biotecnologa en Subsuncin real del consumo al capital. Dominacin fisiolgica y psicolgica en la sociedad contempornea. Ed. Cit.

40 Cfr. Jorge Veraza U. Justine o la crtica poltica, tica y psicosocial; contenido en Revista Polis. Investigacin y Anlisis sociopoltico y psicosocial, Vol. 7, Nm. 1; UAM-Xochimilco; Mxico, 2011.

41 Jorge Veraza U.; Para la historia emocional del siglo XX; Ed. Itaca; Mxico, 2003.

42 Sobre este concepto Cfr. Jorge Veraza U. Economa y poltica del agua; Ed. Itaca, Mxico, 2007.

43 Jorge Veraza U. Karl Marx y la tcnica desde la perspectiva de la vida; Contenido en: Revista Criticas de la Economa Poltica, No. 22/23; Ediciones el Caballito; Mxico, 1984.

44 ETC Group y Fundacin Heinrich Bll; La inmensidad de lo mnimo. De los genomas a los tomos; ETC Group- Fundacin Heinrich Bll; S.L, 2003.

45 Jorge Veraza U. (coord.); Los peligros de comer en el capitalismo; Ed. Itaca; Mxico, 2007.

46 Karl Marx; Contribucin a la Crtica de la economa poltica (1859) (Prlogo); Ed. Cit.

47 Herbert Marcuse; El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologa de la sociedad industrial avanzada; Ed. Ariel; Barcelona, 1999.

48 Armando Bartra; El hombre de Hierro: los lmites sociales y naturales del capital; UACM; Mxico, 2008.

49 Cfr. Vladimir Ilich Lenin; El Imperialismo fase superior del capitalismo; Ed. Cit.

50 Cfr. Georges Sorel; El sindicalismo revolucionario; Ed. Juan Pablos; Mxico, 1975.

51 Cfr. Henri Bergson; La evolucin creadora; Ed. Cactus; Buenos Aires, 2007.

52 Cfr. La pregunta por la tcnica, Contenido en: Martn Heidegger; Conferencias y Artculos; Ed. del Serbal; Barcelona, 1994.

53 Cfr. Max Horkheimer; Crtica de la razn instrumental; Ed. Trotta; Madrid, 2002.

54 Cfr. Theodor W. Adorno y M. Horkheimer; Dialctica de la Ilustracin; Ed. Akal; Madrid, 2007.

55 Andr Gorz; Adis al proletariado: Ms all del socialismo; Ed. Viejo Topo; Barcelona, 1982.

56 Jorge Veraza U.; Para pensar la opresin y la emancipacin desde la posmodernidad: Crtica a la dialctica del amo y el esclavo en Hegel, Editorial Itaca, Mxico, 2005.

57 Cfr. Jorge Veraza U. Karl Marx y la tcnica desde la perspectiva de la vida; Ed. Cit.

58 Ibd.

59 Ibd.

60 Karl Marx; Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrise) 1857-1858; Ed. Cit. Pg. [387] Pero, in fact, si se despoja la riqueza de su limitada forma burguesa, qu es la riqueza [esto es el valor de uso] sino la universalidad de las necesidades, capacidades, goces, fuerzas productivas, etctera, de los individuos, creada en el intercambio universal? [[Qu, sino]] el desarrollo pleno del dominio humano sobre las fuerzas naturales, tanto sobre las de la as llamada naturaleza como sobre su propia naturaleza? [[Que, sino]] la elaboracin absoluta de sus disposiciones creadas sin otro presupuesto que el desarrollo histrico previo, que convierte en objetivo a esta plenitud total del desarrollo, es decir, al desarrollo de todas las fuerzas humanas en cuanto tales, no medidas con un patrn preestablecido? [[Qu, sino una elaboracin como resultado de]] la cual el hombre no se produce en su carcter determinado sino que produce su plenitud total? [[ Cmo resultado de]] la cual no busca permanecer como algo devenido sino que est en el movimiento absoluto del devenir? (Negritas entre corchetes mas).

61 Ibd.

62 Karl Marx; En torno a la crtica de la filosofa del derecho de Hegel y otros ensayos; Ed. Grijalbo; Mxico, 1962; Pg. 3.

63 Cfr. Karl Marx; Captulo VI. Indito; Ed. Cit.

64 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit. Tomo I, Vol. 2, Captulo XIII Maquinaria y gran industria 1 Desarrollo de la mquina, Nota al pie No. 89

65 Jorge Veraza U. El Siglo de la Hegemona mundial de Estado Unidos. Gua para comprender la historia del siglo XX, muy til para el XXI; Ed. Itaca; Mxico, 2004.

66Gilberto Lpez y Rivas Carta abierta y urgente a Dilma Rousseff; La Jornada; Mxico, 29 de enero de 2011. Pg. 19

67 Cfr. La subordinacin real del consumo al capital o el tiempo de trabajo socialmente nocivo como necesidad estructural, en el Captulo Subsuncin real del consumo al capital y economizacin de la sociedad. El Gestell totalitario. Contenido en: Jorge Veraza U. Subsuncin real del consumo bajo el capital. Dominacin fisiolgica y Psicolgica en la sociedad contempornea. Ed. Cit.

68 Cfr. Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Captulo V Proceso de Trabajo y proceso de Valorizacin.

69 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Seccin IV Transformacin de capital mercantil y de capital dinerario en capital dedicado al trfico de mercancas y en capital dedicado al trfico de dinero (capital comercial).

70 Karl Marx; Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858; Ed. Cit. Pgs. [387] y [388] En la economa burguesa y en la poca de produccin que a ella corresponde esta elaboracin plena de lo interno aparece como vaciamiento plena, esta objetivacin universal, como enajenacin total, y la destruccin de todos los objetivos unilaterales determinados como sacrificio del objetivo propio frete a un objeto completamente externo. Por eso el infantil mundo antiguo aparece por un lado como superior. Por otro lado, lo es en todo aquello en que se busque configuracin cerrada, forma y limitacin dada. Es satisfaccin desde un punto de vista limitado, mientras que el [[mundo]] moderno deja insatisfecho o all donde aparece satisfecho consigo mismo es vulgar.

71 En: Karl Marx; Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858; Ed. Siglo XXI; Mxico, 1989: En la economa burguesa y en la poca de la produccin que a ella corresponde esta elaboracin plena de lo interno, aparece como vaciamiento pleno, esta objetivacin universal, como enajenacin total, y la destruccin de todos los objetivos unilaterales determinados, como sacrificio del objetivo propio frente a un objetivo completamente externo Pg. [388] . (Analizaremos ms adelante cmo la forma ms extrema de la enajenacin, en la cual el trabajo, la actividad productiva, aparece respecto a sus propias condiciones y su propio producto en la relacin del capital con el trabajo asalariado, es un punto de pasaje necesario y por ello contiene en s, an cuando en forma invertida, apoyada sobre la cabeza, la disolucin de todos los presupuestos limitados de la produccin y, ms bien, produce y crea los presupuestos no condicionados de la produccin y, por ello, las condiciones materiales plenas para el desarrollo universal, total de la fuerza productiva de los individuos.) Pg. [414]

72 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 1, Captulo I: La Mercanca.

73 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo I, Vol. 3, Seccin sptima El proceso de acumulacin de capital.

74 Karl Marx; El Capital; Ed. Cit., Tomo III, Vol. 6, Seccin tercera Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia.

75 Nicolai Bujarin; El imperialismo y la acumulacin de capital. Ed. Tiempo Contemporneo; Buenos Aires, 1974.

76 Cfr. Jorge Veraza U.; La autonoma del capital mundial y la migracin obrera internacional; en Revista Relaciones, Nm. 11-12;UAM-Iztapalapa; Mxico, 1996.

77 Cfr. Jorge Veraza U.; Hiptesis sobre la formulacin de una problemtica emocin. (Comentario a la poesa); Revista Itaca, Nm. 3, Estacional; Mxico, Primavera 1985.

78 Cfr. Jorge Veraza U.; Subsuncin real del consumo bajo el capital y luchas emancipatorias del fin de siglo XX (Internndose en el XXI) Contenido en: Subsuncin real del consumo al capital. Dominacin fisiolgica y psicolgica en la sociedad contempornea; Ed. Cit.

79 Seminario Internacional Crisis econmica-ecolgica. Retos y alternativas (Ciudad Universitaria-UNAM; Mxico, 8-11 de Noviembre de 2010). Panel de discusin: La Crisis (Martes 9 de Noviembre de 2010); Auditorio del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.


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