Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2011

Reducir la semana laboral para afrontar los retos del siglo XXI

Florent Marcellesi
El Ecologista


El estudio 21 horas: Por qu una semana laboral ms corta puede ayudarnos a prosperar en el siglo XXI, que resume este artculo (1), argumenta que liberar tiempo del trabajo remunerado puede ayudar a vivir de forma mucho ms sostenible y satisfactoria.

Los retos ecolgicos y sociales del siglo XXI nos incitan ms que nunca a promover soluciones innovadoras para iniciar la transicin hacia un mundo sostenible y equitativo. En este marco, la crisis sistmica es una oportunidad sin precedentes para poner en cuestin algunas ideas del pensamiento actual hasta el momento intocables. La semana laboral de 35-40 horas es una de estas ideas: estructura las sociedades industrializadas en torno a un modelo que nos empuja a trabajar ms, para ganar ms y consumir ms y convierte el tiempo, as como el trabajo, en una mercanca normal y corriente.

Muchos y muchas de nosotros/as consumimos ms all de nuestras posibilidades econmicas y ms all de los lmites de los recursos naturales, aunque de formas que no mejoran en absoluto nuestro bienestar y felicidad (en Espaa, las tasas de paro y pobreza superan el 20%). Dicho de otro modo, una economa basada en el continuo crecimiento econmico y el pleno empleo en los pases de ingresos altos, a su vez basados en el trabajo productivo y remunerado a tiempo completo, hace imposible lograr los objetivos urgentes de reduccin de emisiones de carbono o de lucha contra las desigualdades cada vez mayores (2).

Por tanto, apostar por la gran transformacin significa romper el poder del viejo reloj del trabajo heredado del capitalismo industrial para liberar tiempo para vivir vidas sostenibles, sin aadir nuevas presiones. Siguiendo los pasos del informe 21 horas de la New Economics Foundation, consideramos que una semana laboral mucho ms corta es uno de los pilares de esta gran transformacin socio-ecolgica. Aunque la gente podra elegir entre trabajar ms horas o menos horas, proponemos que la norma que el gobierno, el empresariado, los sindicatos, las personas trabajadoras, y la ciudadana en general esperan sea una semana laboral de 21 horas (3) o su equivalente distribuido a lo largo del ao. De hecho, los experimentos llevados a cabo con un nmero menor de horas de trabajo, en Francia o Estados Unidos, parecen indicar que, con unas condiciones estables y un salario favorable, esta nueva norma de 21 horas no slo tiene xito entre la gente, sino que adems puede resultar coherente con la dinmica de una economa baja en carbono.

Asimismo, las razones por las que se proponen las 21 horas semanales se pueden clasificar en tres categoras, que reflejan tres esferas interdependientes, o fuentes de riqueza, que derivan 1. de los recursos naturales del planeta, 2. de los recursos, bienes y relaciones humanas 3. de una economa prspera. Estas argumentaciones se basan en la premisa de que debemos reconocer y valorar esas tres esferas y asegurarnos de que funcionan a la vez por el bien de una justicia social y ambiental.

1. Proteger los recursos naturales del planeta.

Avanzar hacia una semana laboral mucho ms corta ayudara a romper el hbito de vivir para trabajar, trabajar para ganar, y ganar para consumir. La gente podra llegar a estar menos atada al consumo intensivo en carbono y ms apegada a las relaciones, al ocio (no productivista), y en general a lugares y actividades que absorban menos dinero y ms tiempo. Ayudara a que la sociedad se las arreglara sin un crecimiento tan intensivo en carbono y recursos naturales, y a dejar tiempo para que la gente viva de forma ms sostenible. Como lo indica el propio Informe 21 horas (p. 22): Muchas de nuestras elecciones como consumidores son en nombre de la conveniencia. Compramos comida procesada, platos precocinados, verduras preparadas y empaquetadas, vehculos de motor, billetes de avin, y una serie de aparatos elctricos porque en principio parece que nos ahorran tiempo. La mayora de estas compras implican un elevado gasto de energa, carbono, y materiales de desecho. Si pasramos mucho menos tiempo ganando dinero, tendramos ms tiempo para vivir de forma diferente, y menor necesidad de comprar por la pura conveniencia.

2. Justicia social y bienestar para todo el mundo.

Una semana laboral normal de 21 horas podra ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma ms homognea entre la poblacin, reduciendo el malestar asociado al desempleo, a las largas horas de trabajo y al escaso control sobre el tiempo. Hara posible que tanto el trabajo remunerado como el no remunerado fuera distribuido de forma ms igualitaria entre hombres y mujeres; que los padres y madres pudieran pasar ms tiempo con sus hijos e hijas y que ese tiempo lo pasaran de forma diferente; que la gente pudiera tener una mejor transicin de la actividad remunerada a la jubilacin y, en definitiva, tener ms tiempo para ocuparse de los dems, de participar en actividades locales, y de hacer otras cosas que sean de la eleccin de cada uno. De forma crucial, permitira que la economa esencial prosperara gracias a un mayor y mejor uso de los recursos humanos no mercantilizados a la hora de definir y cubrir las necesidades individuales y compartidas.

3. Una economa fuerte y prspera.

Un nmero menor de horas de trabajo podra ayudar a que la economa se adaptara a las necesidades de la sociedad y el medio ambiente, en vez de que la sociedad y el medio ambiente se vean subyugados a las necesidades de la economa. El mundo empresarial se beneficiara de que cada vez ms mujeres pudieran entrar, a 21 horas semanales, en el mundo laboral; de que los hombres tuvieran una vida ms completa y equilibrada; y de que hubiera un menor estrs en el lugar de trabajo asociado con los juegos malabares que supone compaginar el trabajo remunerado y las responsabilidades del hogar. Tambin podra ayudar a poner fin a un modelo de crecimiento econmico basado en el crdito, a desarrollar una economa ms elstica y adaptable, as como a salvaguardar los recursos pblicos de inversin en una estrategia industrial baja en carbono, as como aquellas otras medidas que ayuden a una economa sostenible.

Ahora bien, cambiar de norma, es decir ir a contra corriente, no es tarea sencilla. Adems de las muy posibles resistencias de las empresas, de las personas trabajadoras y sindicatos o del mundo poltico, no podemos obviar el riesgo de que la pobreza aumente al reducir el poder adquisitivo de aquellas personas con salarios bajos o de que haya unos pocos puestos de trabajo nuevos ya que la gente que tiene trabajo acepta hacer horas extras. Por otro lado, la propuesta de reduccin de la jornada laboral entra dentro de una transicin amplia y gradual que afecta a muchos mbitos a la vez (educacin para la sostenibilidad, cambio de modelo productivo, redistribucin de las riquezas, reformas democrticas y polticas, etc.).

Por tanto, vemos necesario:

Cambiar las expectativas: en la historia hay muchos ejemplos de normas sociales aparentemente rgidas que cambian muy rpido (el voto de la mujer por ejemplo). Existen algunos signos de condiciones favorables que estn empezando a emerger para cambiar las expectativas de lo que sera una semana laboral normal. Entre los cambios que podran ayudar se incluyen el desarrollo de una cultura ms igualitaria, una mayor concienciacin del valor del trabajo no remunerado, un fuerte apoyo gubernamental para actividades no mercantilizadas, y un debate nacional sobre la forma en la que utilizamos, valoramos y distribuimos el trabajo y el tiempo. Por ejemplo, es ms que necesario un debate amplio, a nivel estatal y local, sobre lo que definimos como riqueza (4) al igual que se empez, aunque de forma limitada, en Francia (vase los trabajos de la comisin Stiglitz), Reino Unido o en la OCDE (con su indicador del mejor vivir).

Lograr un menor nmero de horas de trabajo: incluyen una reduccin gradual de las horas a lo largo de una serie de aos en consonancia con los incrementos salariales anuales; un cambio en la forma en que se gestiona el trabajo para desincentivar las horas extras; una formacin activa para combatir la falta de aptitudes y para conseguir que las personas que llevan mucho tiempo sin trabajo vuelvan a formar parte del mercado laboral; una gestin de las gastos del empresariado que sirva para recompensar ms que para penalizar la contratacin de ms personal; garantizar una distribucin de los bienes ms estable e igualitaria; la introduccin de regulaciones para normalizar las horas que promuevan acuerdos flexibles a los trabajadores, como por ejemplo el trabajo compartido, ampliaciones de excedencias por cuidados y aos sabticos; as como una mayor y mejor proteccin para los autnomos contra los efectos de los salarios bajos, muchas horas de trabajo, e inseguridad en el trabajo.

Garantizar un salario justo: entre las opciones para resolver el impacto que una semana laboral ms corta pueda tener sobre los salarios se incluyen la distribucin de los ingresos y de la riqueza por medio de mayores impuestos progresivos; un salario mnimo ms elevado; una reestructuracin radical de las prestaciones sociales; un comercio de emisiones de carbono diseado para la redistribucin de la renta a los hogares necesitados; ms y mejores servicios pblicos; e incentivar la actividad y el consumo no mercantilizados.

Mejorar las relaciones de gnero y la calidad de la vida familiar: es necesario garantizar que las 21 horas tengan un impacto positivo en vez de negativo sobre las relaciones de gnero y la vida familiar a travs de unas condiciones de empleo flexibles que animen a una distribucin ms igualitaria del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres; un sistema universal y de alta calidad de atencin y cuidado infantil que encaje con el horario del trabajo remunerado; un aumento del trabajo compartido y ms lmites a las horas extras; jubilacin flexible; medidas ms firmes que impongan la igualdad salarial y de oportunidades; ms empleos para hombres relacionados con el cuidado y la enseanza en escuela primaria; ms cuidado infantil, programas de ocio y tiempo libre, as como de cuidado de adultos utilizando modelos producidos de forma conjunta de diseo y prestacin; as como el aumento de oportunidades para la accin local de forma que se puedan construir barrios en los que todo el mundo se sienta seguro y pueda disfrutar.

A modo de conclusin, pensamos que plantear una semana laboral de 21 horas no es solo un ejercicio provocativo y prospectivo para alimentar el debate y luchar contra la inercia, es tambin un ejercicio realista para reconciliar la proteccin del Planeta, la justicia social y la economa.


(1) Este artculo se basa en: Anna Coote, Jane Franklin and Andrew Simms (2010): 21 horas: Por qu una semana laboral ms corta puede ayudarnos a prosperar en el siglo XXI, New Economics Foundation. Disponible en su versin original en ingls en: http://www.neweconomics.org. Traducido al castellano por Ecopoltica y disponible en http://www.ecopolitica.org/

(2) Hoy en da en las economas ms industrializadas, conseguir el empleo total trabajando 35-40h/semanas supondra crecer a un 6-7% al ao durante 3-5 aos. Sin embargo, ni es posible ni deseable porque la competencia de los pases emergentes (China, India, Brasil, etc) lo impide y, sobre todo, porque crecer a este nivel tendra un impacto brutal sobre el planeta, ms an del que ya ocasionamos y supera la capacidad del carga del planeta (en un 50% a nivel mundial segn WWF, Informe Planeta Vivo, 2010).

(3) 21 horas es una cifra que se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaa donde se realiz el informe inicial pasa en el trabajo remunerado, y es un poco ms de lo que de media se pasa en el trabajo no remunerado. En Espaa segn el Instituto de la Mujer, de media la gente pasa 24,5 horas a la semana al trabajo remunerado y 29,4 horas al trabajo domstico.

(4) Por ejemplo, si el tiempo medio dedicado al trabajo domstico no remunerado y al cuidado de la infancia en Gran Bretaa en 2005 fuera valorado en trminos de salario mnimo, valdra el equivalente al 21 % del producto interior bruto del Reino Unido.


 

Florent Marcellesi , coordinador de Ecopoltica , y Aniol Esteban, Responsable del rea de economa ambiental de la New Economics Foundation . Ambos son miembros del Consejo de Redaccin de la revista Ecologa Poltica

Publicado en El Ecologista, n70, otoo 2011.

http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/09/13/reducir-la-semana-laboral-para-afrontar-los-retos-del-siglo-xxi/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter