Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2011

Democracia y capitalismo: dos conceptos antagnicos

Ricardo Salgado
Rebelin


Uno de los asuntos ms importantes en el desarrollo de una lucha de liberacin tiene que ver claramente con el lenguaje que se utiliza. Los polticos tradicionales utilizan conceptos de trascendental para los pueblos, con fines puramente demaggicos, fenmeno que se repite y se pasa de una generacin a otra de la clase gobernante, esto en su afn por continuar incrementando su papel de gendarme de la clase dominante.

Por esa razn es muy importante resaltar la naturaleza de los conceptos, muchas veces conocidos por acadmicos, pero que no trascienden los muros de los centros de conocimiento. Una de las palabras ms manoseadas por las clases polticas tradicionales, guiados por el patrn diseado por los Estados Unidos desde hace ms de 70 aos, es la democracia; se ha hecho un festn de este vocablo que encierra, desde la Grecia de Aristteles una sola definicin, muy simple: el gobierno de los que son ms. Sin embargo, se ha impuesto la idea de que capitalismo y democracia son la misma cosa, algo que en la realidad ha sido contantemente negado.

Muchas veces se habla de democracia social, democracia econmica, democracia poltica, o se llega al extremo de integrar con mayor cinismo conceptos opuestos por definicin como democracia liberal. La democracia, forma de gobierno opuesta a la plutocracia, donde rigen minoras privilegiadas organizadas en oligarquas, implica no solo el posicionamiento de los pueblos frente a procesos electorales, sino tambin su papel como soberano que ocupa la posicin ms alta en la toma de decisiones de una nacin. No se puede concebir un rgimen democrtico que omita el bienestar y el progreso de la sociedad; que genere igualdad, y privilegie los derechos fundamentales de la ciudadana.

De este modo, la maliciosa manipulacin del concepto, y su asociacin con el capitalismo como la formacin socioeconmica que permite a la humanidad alcanzar sus ms caros anhelos, es ms bien una instrumentalizacin del sistema, que, de ese modo encuentra una opcin para aislar y distorsionar los fines de la democracia. El capitalismo, contrario a lo que se nos dice una y otra vez, al generar profundas desigualdades en las sociedades, limita constantemente la participacin de los ciudadanos, a quienes controla a travs de muchos sortilegios que incluyen la manipulacin meditica, o la creacin de libertades y necesidades, como el consumo de bienes y servicios, que multiplica exponencialmente la destruccin del ambiente, y estimula los excesos en detrimento del desarrollo integral de la sociedad.

La base fundamental del capitalismo es la propiedad privada, pero su forma esencial de operar se sustenta en el libertinaje de mercado; se adjudican a este propiedades, caractersticas casi divinas que le hacen casi un ente en s mismo. Aqu debemos ver una diferencia sustantiva para contrarrestar la masiva enajenacin meditica a la que nos enfrenta el sistema. La idea de propiedad privada no contraviene per se la idea de democracia; es la acumulacin incontrolada de riqueza y desigualdad que produce el mercado la que tiende a producir dictaduras de grupos radicales que imponen sus intereses econmicos.

Debemos asimilar la idea de que, contrario a lo que manejamos en nuestro lenguaje diario, a mayor perfeccionamiento de la democracia, debe existir menos injusticia, menos desigualdad, y, por lo tanto, menos preponderancia del mercado sobra la conduccin, o falta de esta, del Estado.

El problema entonces nos lleva a aspectos singulares, caractersticos de cada sociedad. Las realidades, no de cada nacin tienen aspectos diferenciados, y nicos que obligan a entender nuestras sociedades sin moldes, sin estereotipos, estigmas o determinismos de ninguna ndole. La realidad hondurea, aunque comparte histricamente muchas de las desgracias que nos son comunes a todas las naciones de Amrica Latina, presenta retos conceptuales nicos, que deben asociarse con las condiciones del pas.

Las condiciones materiales del pas son sustancialmente distintas a las de otros pases, y, por tanto, la va de generacin de desarrollo son bastante complejas. El desarrollo escaso producido por el capitalismo dependiente demuestra, fehacientemente, una mala interpretacin de las potencialidades del pas. Las clase dominante entendi errneamente desarrollo con acumulacin ilimitada e incesante de dinero, lo que, naturalmente, la ha condenado a ser una clase arcaica de tercer categora en el mundo de hoy. La idea de aplicar modelos como el de las ciudades modelo, no solo no funcionaron en el pasado, sino que estimularon el subdesarrollo, incluso de la misma clase dominante.

Otro tab que se ha impuesto a lo largo de los aos, a pesar de los resultados desastrosos, es el de la inversin extranjera, la cual ha recibido incontables beneficios, exoneraciones y favores de parte de la corrupta estructura patrocinada por el capital privado. Sin embargo, esta inversin que se invoca todos los das como tabla de salvacin de la economa del pas, despus de ms un siglo de concesiones, ha sido la fuerza motriz del atraso, y del empobrecimiento del pueblo; al mismo tiempo, ha servido para limitar el acceso del pueblo hondureo a la oportunidad de gozar de acceso abierto y universal al desarrollo de la cultura, del arte, o al acceso a derechos fundamentales como la salud o la educacin.

Los resultados hablan por s solos; adems, cuando los capitalistas privados locales invocan a la inversin extranjera para desarrollar el pas, encontramos oculta una demostracin de la falta de inters de la clase dominante en impulsar el desarrollo del pas. Prefieren seguir exprimiendo al Estado, haciendo negocios en el rea de bienes y servicios, o en el mercado especulativo del dinero. El Estado sigue comprando energa a precios exorbitantes, los bancos siguen recibiendo pagos del Estado por que este custodie su dinero, mientras el capital para inversin prcticamente no existe.

Es evidente que la clase dominante, ni es democrtica ni piensa comprometerse con el desarrollo del pas. Naturalmente, no debemos esperar que se interese en el bienestar de las mayoras. El pas necesita impulsar una nueva clase hegemnica, que promueva la democracia, el bienestar y el desarrollo econmico del pas, basada en el desarrollo y fortalecimiento del intercambio comercial interno, que sea consecuente con la proteccin y uso racional de los recursos naturales; que deje al Estado el control de reas estratgicas para la seguridad nacional, como la generacin de energa, o el suministro de agua potable, y se encargue de trabajar en la difcil tarea de alcanzar la soberana alimentaria: todos tenemos derecho a comer.

Esta nueva clase hegemnica, que no es otra que el pueblo integrado a la produccin, debe contar con el control del Estado, y, en ltima instancia, conquistar el poder del pas, y debe ejercer presin para desplazar a la clase dominante, de tal forma que la democracia vaya sustituyendo a la plutocracia actual, mientras el pueblo soberano obtiene su acceso a sus derechos, educacin de alta calidad, un sistema de salud preventivo que sustituya al curativo actual, y a su patrimonio natural.

No cabe duda que la tarea de imaginar la patria nueva es fundamental para avanzar, por lo pronto esta misin tiene ya actores, que debern construir esa imagen de la sociedad que queremos, mientras tanto, debemos ir aprendiendo a hablar con propiedad, y decir cada cosa con el significado que realmente tiene.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter