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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2005

Vida y obra de Karol Wojtyla
El final de un cruzado anticomunista y conservador

Andrea DAtri
La Verdad Obrera

Mientras Karol Wojtyla agonizaba, los comentaristas reducan el perfil del Papa al de casi un santo y mrtir del ltimo cuarto de siglo. Pero, apenas fallecido, los medios tuvieron que matizar esa biografa iconoclasta de Wojtyla. Hoy, progresistas y no tanto, hablan de las dos caras del Papa, del aspecto conservador y una cara social antineoliberal, contradicciones que habran convivido bajo la misma sotana: de su apego al Opus Dei y de su condena a la deuda externa; de su prdica contra los homosexuales, la anticoncepcin y el aborto y de su lucha por la paz en el mundo. A decir verdad, no vemos tales contradicciones e intentaremos justificarlo en este artculo


Los marxistas, aunque ideolgicamente no los compartimos, respetamos los sentimientos religiosos de los pueblos, que ven en el Papa a una representacin de sus creencias. Sin embargo, la Iglesia es una institucin que interviene en la vida poltica de los pueblos y siempre ha estado del lado de las clases dominantes.

El inicio de su reinado fue un escndalo. De manera nunca aclarada, el cardenal Luciani autodenominado Juan Pablo I- falleci (asesinado?) a los treinta y tres das de asumir. Wojtyla ya haba obtenido bastantes votos durante la eleccin de Luciani. Muerto ste, el polaco obtuvo el cargo, despus de ms de cuatrocientos aos de Papas italianos.

Un polaco para el deshielo

Juan Pablo II como gust en llamarse-, asume en 1978. En su pas natal, haca varios aos que arreciaban las huelgas que eran reprimidas a sangre y fuego, y en el resto de los estados obreros haba descontento contra la burocracia estalinista. La asuncin del Papa confluye con la poltica del imperialismo iniciada por Carter de acoso a los estados obreros en nombre de una supuesta defensa de los derechos humanos (despus de la derrota de Vietnam).

Esta poltica va a ponerse en prctica rpidamente en Polonia, en donde los trabajadores se organizaban clandestinamente en el sindicato Solidaridad, la Iglesia intervino en este proceso, cooptando a su direccin y tratando de evitar que se transformara en un verdadero organismo de las masas que derribara a Jaruzelski y avanzara hacia una revolucin poltica, eliminando a la casta burocrtica aliada al imperialismo. El temor de la Iglesia no era infundado, porque la oleada de huelgas y el malestar de las masas impuls fuertes tendencias, entre los obreros de Solidaridad, que denunciaban el conciliacionismo de Walesa y votaban en su contra dentro del sindicato.

En 1979, Wojtyla visit Polonia y fue recibido por manifestaciones multitudinarias. En 1980, el paro del astillero dirigido por Lech Walesa se convirti en huelga general y el gobierno tuvo que negociar. Dos meses despus, fue reconocido el sindicato Solidaridad, con diez millones de afiliados. Posteriormente la poltica del Papa va a ser funcional a la alianza neoliberal y anticomunista Reagan y Thatcher.

El resultado tambin lo podemos ver en Polonia. En 1990, Lech Walesa asumi la presidencia de Polonia tras la cada definitiva de los regmenes del Este aplicando los planes neoliberales contra los trabajadores. El Papa apoyar posteriormente a la burocracia restauracionista de Gorbachov.

Evangelizacin y tortura

Los analistas, en estos das, contrapusieron el papel de Wojtyla en la restauracin capitalista de los estados del Este con su peregrinaje por los pueblos latinoamericanos, mostrando sus visitas a nuestro continente como ejemplo de su mensaje evangelizador junto a los pobres. Nada ms lejos de esto.

Lo cierto es que las convulsionadas dcadas del 60 y 70 en Amrica Latina originaron diversas tendencias al interior de la Iglesia, tales como la Teologa de la Liberacin, el Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, las Comunidades Eclesiales de Base, etc., que cuestionaban relativamente a la jerarqua eclesistica y la orientacin que impuso la Iglesia.

Obispos que decidieron casarse, sacerdotes que se enrolaron en la guerrilla y curas que salieron a trabajar como obreros y a vivir en las villas miserias pusieron en peligro las firmes estructuras jerrquicas de la Iglesia. Algunos, incluso, reivindicaban el marxismo, mientras los seminarios y conventos se despoblaban cada vez ms.

Wojtyla prest atencin a este asunto desde el primer da, en que emiti su encclica Redemptor Hominis, que resalta la idea de que no hay solucin a los problemas humanos por fuera de la Iglesia Catlica. Fue entonces que la palabra liberacin, que se utilizaba habitualmente en los documentos episcopales latinoamericanos, fue cambiada por la de evangelizacin.

Como haba sucedido con la conquista espaola con la cruz y con la espada, cuatrocientos aos despus, el Papa emprendi en primera persona la re-evangelizacin de Latinoamrica, disciplinando y silenciando a los pastores dscolos e imponiendo nuevos obispos en el lugar de los reformistas.

En El Salvador, despus de que los militares asesinaran al obispo Romero, Wojtyla nombr en su lugar a un hombre del Opus Dei, el mismsimo capelln de las fuerzas armadas. Una abierta provocacin.

En Nicaragua, acercndose al cura Ernesto Cardenal, que ocupaba un cargo en el gobierno sandinista, le dijo ante las cmaras de todo el mundo: Usted debe arreglar su situacin con la Iglesia. Sin embargo, en el mismo lugar, hizo caso omiso del pedido de miles de personas que le pidieron una oracin por los jvenes asesinados por la contra.

Y en su primer viaje a la Argentina, cuando vino a exigir la rendicin en la guerra de Malvinas, no dijo ni una palabra sobre los miles de desaparecidos, las torturas y crmenes de la dictadura, ni siquiera sobre los curas y monjas asesinados por los militares.

Ecumenismo y deuda externa

Entre los aspectos que la prensa considera progresivos se encuentran sus polticas ecumnicas, entre ellas, el pedido de perdn por los errores de la Iglesia y por su profundo antisemitismo.

Pero su inters en unir a los hermanos mayores, como le deca a los judos, y a los hermanos menores, como llamaba a los musulmanes, slo tena el sentido de unificar las filas de los monotestas en una resistencia implacable contra cualquier intento de modernizacin.

Es que las polticas neoliberales que l mismo ayud a propagar venan acompaadas de un marcado laicismo, que pona en riesgo el papel predominante de las religiones, y por lo tanto, de la Iglesia. El imperialismo, no por progresista, sino porque avistaba el crecimiento poblacional como una de las principales causas de la pobreza, impulsaba polticas antinatalistas, despenalizacin del aborto y legislacin en materia de anticoncepcin y derechos reproductivos, a travs de la ONU y el desarrollo de conferencias internacionales.

Wojtyla, estratgicamente, eligi hacer causa comn con otras religiones ante esta liberalizacin de las costumbres y la vida cotidiana de las masas. Fue as que comenz a condenar la poltica que generaba pobreza en todo el mundo, mientras tildaba a la anticoncepcin y las polticas a favor del aborto de imperialistas.

En Argentina, estos temas fueron evidente moneda de cambio entre el gobierno de Menem y el Episcopado. Los obispos hablaban de la pobreza... Menem instauraba el Da del Nio por Nacer y acallaba sus crticas.

Sin embargo, a pesar de su tarda prdica contra la pobreza, nunca march preso ningn cura por enriquecimiento ilcito. El escndalo del Banco Ambrosiano, que salpic muy fuertemente al Vaticano y puso a la luz sus negociados multimillonarios, estafas, vnculos con la mafia italiana y logias derechistas, se meti bajo la alfombra. Y los dlares, bajo el colchn del sucesor de Pedro...

Anticoncepcin y pedofilia

Nunca antes, como durante su mandato, la Iglesia vivi tantas denuncias de curas pedfilos, abusadores y violadores de nios, nias y adolescentes, seminaristas, fieles, monjas, etc.

A ninguno de estos curas se los excomulg, ni se les quitaron sus atributos como pastores de la Iglesia. Muchos de ellos fueron llevados a Roma, para que no fueran enjuiciados. Otros fueron obligados al retiro y el silencio. En Argentina, por ejemplo, a varios de ellos se los protegi en una casa espiritual para reeducarlos.

Sin embargo, las opiniones de Wojtyla sobre materia de anticoncepcin, sexualidad, aborto, derechos de las mujeres, homosexualidad, etc. fueron de lo ms reaccionarias. Su colaborador ms estrecho en este campo fue el cardenal Ratzinger quien ocupa el cargo que corresponda al del Inquisidor de siglos anteriores, es decir, custodio del dogma de la Iglesia frente a los herejes.

Si antes usaban la hoguera, fundamentalmente contra las mujeres insumisas, ahora el SIDA, la violencia domstica y los abortos clandestinos se encargan del trabajo sucio, mientras la Iglesia se sigue oponiendo al uso de preservativos, la legalizacin del aborto y la igualdad de gnero.

Sus mandatos cannicos indignan, ponen los pelos de punta y, a veces dan risa. Sepa que esta gente que no tiene nada que hacer ms que disfrutar de sus millones, tambin ha dedicado sesudos tratados sobre la New Age y acerca de cmo debe celebrar misa un sacerdote celaco, ya que segn dice la santa Iglesia, las hostias sin nada de gluten son materia invlida para la Eucarista (Carta a los presidentes de las comisiones episcopales sobre la comunin de los celacos). Pero si la fe mueve montaas, quizs el pobre hombre pueda comer ese pedacito de pan y no morir en el intento...



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