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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2011

A cuestas con la sanidad

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


En Espaa asistimos a una bochornosa situacin, el recorte de los presupuestos generales del Estado destinados a sanidad. El problema se llama externalizacin, eufemismo para negar que asistimos a una privatizacin de recursos fiscales. Financiamiento pblico para lucro privado. Ese es el misterio. Hacerlo posible supuso crear una ley ex profeso, conocida como ley 15/1997, aprobada por el PSOE y el PP, y la complicidad de la mayora de los grupos parlamentarios, excepto Izquierda Unida y el Bloque Nacionalista Gallego. Dicha ley autoriza la gestin y administracin de la salud a cualesquiera entidades de naturaleza o titularidad pblica admitida en derecho; ese es el quid de la cuestin, facilitar la provisin de servicios sanitarios a cualquier empresa privada.

Cabra esperar vergenza torera cuando el objetivo apunta a desmantelar la sanidad pblica. Pero se regodean, siendo habitual escuchar a los dirigentes de los grandes partidos polticos declarar con la boca chica que la sanidad pblica no est en peligro, mientras a espaldas de la ciudadana abren las puertas a entidades financieras y empresas constructoras que espantadas de la crisis prefieren invertir sobre seguro en el rea de la salud.

Varias son las formas utilizadas para legitimar el desembarco de los especuladores en sanidad. La primera, una trada, sealar el colapso, la ineficacia y la insostenibilidad del actual modelo de salud pblica, obliga a una reforma en profundidad si se quiere gozar de un sistema eficiente y seguro. Una vez introducido el tridente argumentativo, se habla del despilfarro y del gasto compulsivo fruto de una mala gestin. Lo mejor es racionalizar los recursos. palabra mgica. Lo dicho justifica cerrar los centros menos rentables y vender las instalaciones para recaudar fondos y aminorar el dficit pblico. Edificios, centros de salud, laboratorios, incluso hospitales son rematados o alquilados. Slo en Catalua se han clausurado las urgencias nocturnas en ms 40 centros de asistencia primaria, todos en barrios populares.

Se despiden mdicos, enfermeras y personal auxiliar o bien no se convocan nuevas plazas. Muchos galenos y enfermeras emigran. Alemania, Gran Bretaa y Suecia son destinos preferentes. El deterioro provocado de la Sanidad Pblica se explica por la anteriormente citada ley 15/1997, que incorpora el concepto beneficios privados en la gestin y administracin de la salud. La ecuacin ya no tiene secretos. La incgnita se despeja fcilmente. Una sociedad enferma es rentable para los empresarios.

Un informe elaborado por la Coordinadora Antiprivatizacin de la Sanidad Pblica (CAS) descubre qu empresas invierten en salud, y no son otras que Dragados-ACS, SACYR, Accciona, Begar-Plader, FCC-Madrid, Hispania y Apax-Partners. Antes de la crisis lo hacan en instalaciones deportivas, carreteras, torres de apartamentos, complejos tursticos, campos de golf; hoy sus ganancias provienen de la gestin y explotacin de la sanidad pblica. El negocio es redondo. Las cifras cantan. En Majadahonda, un pueblo de Madrid, el coste de construccin ms equipamiento de un hospital con capacidad para 615 camas suma la cantidad de 221 millones de euros. La Comunidad de Madrid pagar durante 30 aos a sus constructores, Dragados, un alquiler anual de 45 millones. Finalizado el periodo, Dragados se habr embolsado la suma de 1.350 millones de euros, sin contar los beneficios por explotacin de servicios complementarios, cafetera, aparcamiento, lavandera y otros. En siete aos, los inversores recuperan costes y los otros 27 representan beneficios brutos. Pero nadie repara en la corrupcin. El costo econmico del proyecto ha superado en cuatro veces el valor real de haber sido construido por la comunidad. Y lo ms grave, su puesta en funcionamiento, coincide con el cierre de otros servicios y camas en hospitales pblicos aledaos, con lo cual no hay una mejora de atencin para la ciudadana y los pacientes.

La decisin poltica de privatizar se centra en una frase: no hay dinero pblico para obras de infraestructura sanitaria. Sin embargo, otro informe seala la falsedad del argumento. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, gast 620 millones de euros en publicidad institucional entre 2008 y 2011. Cifra equivalente al costo global de los ocho hospitales que se han levantado durante su mandato, recurriendo a la iniciativa privada. En definitiva ha entregado la hacienda pblica para que la esquilmen constructores sedientos de dinero. En los hechos, el pueblo madrileo pagar cinco veces el valor real de las instalaciones.

Hacer de la salud un negocio ha llevado a introducir criterios perversos como el copago. Adems de los impuestos que todo ciudadano paga en su declaracin de la renta, se cobra una tasa cada vez que se acude al mdico, sea general o especialista. Los verdaderos beneficiados de este sistema son las compaas privadas de seguros mdicos. El argumento es pueril: es preferible pagar a una empresa privada y garantizarse la cobertura total y no depender de un sistema pblico colapsado e ineficiente. Para el capitalismo todo puede calcularse en trminos de costes y beneficios. Si la salud da dividendos, debe privatizarse. Por esta razn, y no otra altruista o de compromiso social, los dueos del dinero invierten en la construccin de hospitales, su gestin y administracin.

En Espaa, desde hace ms de una dcada, se ha apoderado de la sanidad pblica un grupo de 10 constructoras privadas. Saben dnde est el dinero y entran a saco. Aos atrs su fuente de ingresos provena de la construccin de autopistas de peaje, aeropuertos y viviendas de lujo. Hoy son megaproyectos y las inversiones en sanidad lo que les ofrece pinges beneficios. El resultado de privatizar la sanidad es nefasto. Las desigualdades se amplan, y la brecha entre ricos y pobres se profundiza. As, pasamos de un Estado del bienestar con servicios de salud de amplia cobertura a un Estado de beneficencia con salud para ricos y pobres. Unos podrn pagar y acceder a mejores servicios y la mayora de las clases populares debern conformarse con una sanidad degrada por voluntad poltica. La sociedad ser injusta, enferma y dbil. Pero ese no es un problema para los coyotes de la sanidad, al contrario, es la solucin perfecta para seguir ganando dinero, esta vez a costa de la salud.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/09/17/opinion/022a1mun 

rCR



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