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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2011

El movimiento corre el serio peligro de quedarse parado, de dejar de moverse
Revitalizar el 15-M

Jos Lopez
Rebelin


El movimiento ciudadano iniciado el 15 de mayo de 2011 en el Estado espaol, inspirado en las revoluciones rabes e islandesa, el cual empez con muy buen pie, sin embargo, corre el serio peligro de quedarse en una mera ilusin. Como era de esperar, el sistema, que se sinti amenazado por dicho movimiento que lo cuestionaba, no se qued de brazos cruzados. Lo cual demuestra que dicho movimiento es potencialmente peligroso para las lites actuales (polticas y econmicas). Dicho movimiento ha conseguido, como mnimo, poner nervioso al sistema (ms que nunca hasta ahora, desde hace dcadas, pero todava insuficientemente), remover conciencias y amortiguar el desnimo y la apata, ha devuelto la ilusin a mucha gente, ha devuelto la confianza a muchos ciudadanos en s mismos. El pueblo, por lo menos una parte de l, ha recuperado un poco la esperanza, adems de haberse hecho un poco ms consciente. El pueblo ha empezado a despertar. Pero esto no es suficiente. El despertar puede ser efmero. Hace falta lograr resultados concretos. Cambiar el sistema, por supuesto, es una larga y dura lucha. Pero dicha lucha debe ir gradualmente a ms, en vez de a menos, debe ser constante. Tendr lgicamente altibajos, pero cuanto ms profundos y ms largos sean los bajos, mayores probabilidades de que la lucha finalmente se abandone. El movimiento 15-M sigue movindose, mucha gente se est implicando ejemplarmente. Pero, desgraciadamente, esto no es suficiente. En los ltimos meses (ayudado por el parntesis veraniego) parece que dicho movimiento est empezando a perder fuelle. No podemos consentir esto! Es imprescindible lograr en nuestras protestas las afluencias de mayo o junio! Debemos hacer que acuda ms gente (cada vez ms) a nuestros actos! Como digo, es lgico que se produzcan fluctuaciones en la lucha, pero cuando en los inevitables altibajos empieza a haber ms bajos que altos, mal asunto!, cuando se empieza a ver que ya no acude tanta gente, mal asunto!

Estamos en un momento crtico en el cual se puede decidir el futuro de la Spanish Revolution, su propia subsistencia. Si no se produce un cambio cuantitativo y cualitativo importante en la lucha de los indignados, dicha revolucin, dicha potencial revolucin, se quedar en una mera ilusin, en un mayo francs, en un bello sueo. Es cierto que en el extranjero est empezando a cundir el ejemplo, pero a nivel, por ahora, demasiado anecdtico. Es imperativo que el movimiento 15-M se replantee la estrategia a emplear para revitalizarlo, para darle mayor impulso. Como deca Rosa Luxemburgo, la gran revolucionaria alemana: No se puede mantener el justo medio en ninguna revolucin. La ley de su naturaleza exige una decisin rpida: o la locomotora avanza a todo vapor hasta la cima de la montaa de la historia, o cae arrastrada por su propio peso nuevamente al punto de partida. Y arrollar en su cada a aquellos que quieren, con sus dbiles fuerzas, mantenerla a mitad de camino, arrojndolos al abismo. Es hora de proporcionar el combustible necesario a la locomotora! El movimiento de los indignados debe moverse mucho ms. Si esto no ocurre en los prximos meses, o incluso semanas, corremos el riesgo de morir en el intento. No podemos escudarnos en que el sistema nos reprime, nos obvia o nos demoniza (esto era perfectamente previsible, y ocurrir cada vez ms). No podemos eludir la crtica y la autocrtica, sin las cuales es imposible avanzar, solventar nuestros inevitables errores. Es hora de que el 15-M se replantee por qu en aquellos das del pasado mayo todo pareca ir tan bien y ahora, sin embargo, todo parece perecer lentamente, salvo algunos episodios puntuales (en los cuales los indignados se movilizan ejemplarmente). Este ciudadano corriente va a intentar en este artculo aportar su granito de arena. Parece que se avecina un otoo caliente, pero la espera es demasiado larga. Las pausas tan largas entre periodos calientes son muy peligrosas pues la gente puede enfriarse irremisiblemente. Es muy difcil que las masas se movilicen, es muy difcil que salte la chispa. La chispa debe avivarse continuamente antes de que pueda apagarse por s misma, o de que sea apagada. Es, por consiguiente, imprescindible aprovechar todo lo posible dichos momentos histricos excepcionales en que las masas se encienden y deciden luchar. El fuego debe avivarse continua e intensamente. Cualquier parada demasiado larga puede ser mortal para el proceso.

A mi entender, como ya expliqu en su da en diversos artculos (todos ellos disponibles en mi blog), el 15-M naci con fuerza por los siguientes motivos: existen en Espaa condiciones objetivas para que la gente se rebele, para la revolucin (dichas condiciones van en aumento con el tiempo, la intensidad y sobre todo la duracin de la crisis juegan a favor de la revolucin), se us el pacifismo activo como mtodo de protesta (lo cual puso difcil al sistema ejercer su habitual hoja de ruta represiva, violenta, era ms difcil presentar a los indignados, ante la opinin pblica, como radicales violentos), se prescindi de banderas ideolgicas, al presentarse el 15-M como un movimiento ciudadano al margen de ideologas, de partidos, fue posible que mucha gente se aglutinara alrededor del mismo (se le puso difcil al sistema usar su habitual estrategia ideolgica basada en los prejuicios impregnados machacona pero sutilmente en las mentes de los ciudadanos durante aos y aos mediante los medios de desinformacin masiva, era ms difcil presentar a los indignados, ante la opinin pblica, como rojos trasnochados). Pero, en mi opinin, el factor decisivo que posibilit que el movimiento 15-M naciera como tal, que adoptara la fuerza que adopt, fue el hecho de que muchos ciudadanos, sobre todo jvenes, como no poda ser de otra manera, decidieran acampar en la Puerta del Sol, en pleno centro del Estado. La protesta se convirti as en permanente. Sol se convirti as en un smbolo. Y todo smbolo siempre da mucha fuerza a las masas. No por casualidad se produjeron en pleno agosto las manifestaciones para recuperar Sol cuando la polica expuls los restos que quedaban de la acampada revolucionaria.

En mi humilde opinin, levantar el campamento de Sol, y del resto de plazas del pas, fue un grave error estratgico por parte del 15-M. Se produjo un antes y un despus. Mientras haba acampadas, el 15-M era noticia casi todos los das, el movimiento estaba muy vivo. Como nos temimos muchos indignados, al levantar las acampadas, nos retirbamos del campo de batalla, el sistema ganaba sin dificultades. No por casualidad ahora el sistema procura por todos los medios posibles que no volvamos a acampar. Lo realmente peligroso para l son las acampadas, siempre que stas no se hagan en lugares apartados o poco concurridos. El sistema puede asumir perfectamente ciertas manifestaciones puntuales, que unos cuantos ciudadanos (incluso millones, como ocurri con las manifestaciones contra la guerra de Irak) tomen las calles por unas horas, pero otra cosa es cuando las calles son tomadas indefinidamente, como as ocurri con las acampadas del pasado mayo, no digamos ya si dichas acampadas se hubieran visto acompaadas de huelgas generales. No hay otra forma de forzar cambios sistmicos que acosando al sistema, que paralizando, de una u otra manera, el pas de que se trate. Podrn cambiar las formas de hacer esto, pero si el sistema no se ve acosado, si no se ve suficientemente presionado, no se producirn cambios, o en el mejor de los casos stos sern insuficientes. Las acampadas, junto con las asambleas populares, junto con las manifestaciones recurrentes, junto con los actos ms o menos simblicos de denuncia del actual sistema, junto con los actos concretos para defender los derechos ms elementales de ciertas personas (como las paralizaciones de los desahucios), junto con las huelgas (imprescindibles), todos ellos, son un gran medio para la revolucin, como los hechos nos han demostrado. Pero las acampadas fueron ese ingrediente fundamental que dio sabor a la Spanish Revolution. Sin las acampadas no se hubiera hablado del movimiento 15-M, no se hubiera hablado de revolucin (al margen de que estemos de acuerdo o no en tachar a dicho movimiento como revolucionario), por lo menos de posible revolucin. El factor diferencial del movimiento nacido el 15-M fue, sin duda, el hecho de existir acampadas permanentes en muchas ciudades simultneamente. Esto no quiere decir que el hacer las asambleas en los barrios no era posible ni necesario, pero no deban hacerse a costa de perder las posiciones tomadas en las plazas cntricas de las principales ciudades, deban complementarse a las acampadas y no sustituirlas. Volvamos a acampar! Volvamos a tomar las plazas indefinidamente! A raz de las manifestaciones previstas para el 15 de octubre debera plantearse el movimiento de los indignados el volver a plantar las tiendas en los centros de las ciudades. Pero esta vez intentando solventar los errores cometidos en el pasado, haciendo que las acampadas no se conviertan en un fin en s mismo. Yo creo que as el 15-M se revitalizara mucho. Aunque ahora lo tenemos mucho ms difcil pues el sistema sabe a qu atenerse, el factor sorpresa ya no existe.

Pero, insisto, las acampadas, son un medio y no un fin. Un medio de propaganda, de darse a conocer ms ante la ciudadana, un medio para que contactemos fsicamente unos indignados con otros, los indignados con el resto de ciudadanos, para que el movimiento sea real y no slo virtual (la revolucin no puede hacerse slo a golpe de ratn, no debe estar slo en las redes sociales de Internet, debe tener una presencia muy clara, masiva, y continua en las calles). Las acampadas constituyen la manera, por lo menos una manera que ha dado resultados, de que la incipiente revolucin se haga realmente visible ante la ciudadana. La experiencia adquirida en las anteriores acampadas debe servirnos para que ahora se hagan mejor, para que nos organicemos mejor, para evitar los problemas que tuvimos. En particular, como ya dije en La estrategia de la #SpanishRevolution, para tomar decisiones primero intentemos el consenso y si no lo logramos recurramos a las mayoras, cuanto ms amplias mejor, pero no dejemos que unos pocos individuos se impongan sobre la mayora, no dejemos que unos pocos obstaculicen el avance. Debemos evitar hacer demasiadas asambleas, que slo pueden producir cansancio y hasto, debemos evitar hacerlas en das laborables, cuando muchos trabajadores no pueden acudir, debemos ahora centrarnos en objetivos concretos a corto plazo. En mi modesta opinin, como ya expres en Qu es la democracia real?, debemos centrarnos sobre todo en la cuestin democrtica, en seguir el ejemplo islands: que el pueblo construya su democracia, que participe activamente en la nueva Constitucin.

El gran objetivo a corto plazo (corto en cuanto a que debe ser el primero en el tiempo, pero no en cuanto a que se vaya a lograr en poco tiempo) del movimiento 15-M debera ser la regeneracin democrtica de nuestro pas, es decir, un proceso constituyente. La cuestin Monarqua vs. Repblica se nos presenta como ineludible. El pueblo debe poder construir su rgimen poltico sin limitaciones. Hasta ahora esto no ha sido posible. El pueblo espaol slo pudo elegir en su da (y no en las mejores condiciones, con la amenaza de un rgimen franquista que diriga la Transicin) entre Monarqua o nada. Ya es hora de hacer una nueva transicin, una verdadera transicin, sin miedo, sin amenazas. Si logramos una democracia poltica suficiente, en la cual haya una ley electoral donde se cumpla el principio elemental una persona, un voto, en la cual haya mandato imperativo (es decir, que los polticos estn obligados a cumplir su programa electoral), en la cual haya revocabilidad (que cualquier cargo pblico elegido pueda ser expulsado inmediatamente de su cargo si as lo decide el pueblo en referndum), en la cual se use con frecuencia el referndum (siempre vinculante) para las cuestiones de mayor calado, en la cual se lleve a la prctica una eficaz separacin de todos los poderes (sobre todo respecto del poder econmico), sin la cual es imposible superar la dictadura de los mercados y los bancos, entre otras medidas concretas y perfectamente realizables (de ellas hablo con todo detenimiento en el captulo El desarrollo de la democracia de mi libro Rumbo a la democracia), lograremos que el pueblo empiece a tener el verdadero poder. As se podr iniciar una dinmica que nos posibilite tambin superar el actual sistema, el capitalismo, que nos permita expandir la democracia por todos los rincones de la sociedad, llegando a su ncleo: la economa. Sin democracia poltica es imposible la democracia econmica, es imposible una economa al servicio del ser humano, es imposible una sociedad en la cual el inters general predomine sobre los particulares, en vez de al revs. Sin democracia econmica la democracia poltica est en retroceso o en peligro (como muy bien estamos comprobando). Este crculo vicioso, esta pescadilla que se muerde la cola, esta dependencia mutua entre democracia poltica y democracia econmica, slo puede romperse empezando por desarrollar la democracia poltica. La democracia poltica, la democracia en las ideas, conducir, no muy tarde, a la democracia econmica. Cuando todas las ideas, cuando todas las opciones polticas, tengan las mismas opciones (o lo ms parecidas posible), entonces el sentido comn, el inters general, se ir imponiendo de forma natural. Sin igualdad (de oportunidades) la democracia est tocada de muerte. No hay democracia real sin igualdad real. La igualdad, y la otra cara de la misma moneda, la libertad, es el ingrediente fundamental de la verdadera democracia.

Nuestro actual sistema no es realmente democrtico porque no hay igualdad, porque unas ideas se imponen sobre otras artificialmente, porque unas opciones polticas juegan con mucha ventaja con respecto a otras. No se trata tanto de que planteemos nuevas opciones (aunque esto es tambin necesario), no se trata tanto de que se presenten nuevos partidos polticos (sobran ejemplos de partidos pequeos que no han logrado nada, ms que unos pocos representantes en las instituciones en el mejor de los casos), se trata sobre todo, primordialmente, de cambiar las propias reglas del juego poltico para que ste sea realmente democrtico, para que dichos partidos minoritarios tengan reales opciones de dejar de ser marginales o anecdticos, se trata de salir del callejn sin salida del bipartidismo, sustentado en el monopolio ideolgico de los partidos financiados por el capital. No creo que se produzca el milagro de que surja un nuevo partido que rompa con dicho bipartidismo sin cambiar las mismas reglas de nuestra actual democracia. El capital lo tiene todo muy atado, casi todo. Si jugamos a su juego, a su manera, nos vencer. Debemos hacer otro juego, debemos luchar para que el juego se haga con otras reglas, con unas reglas donde partidos minoritarios tengan reales opciones de dejar de serlo, donde puedan exponer sus ideas en pblico, no slo en horas intempestivas, donde puedan enfrentarse dialcticamente a los grandes partidos, cara a cara, de igual a igual. La democracia no consiste en que unas ideas, supuestamente mayoritarias, tengan ms opciones que otras, supuestamente minoritarias, sino en que todas las ideas sean igualmente conocidas y discutidas para que los ciudadanos elijan las que ms le convenzan, para que ellos sean quienes determinen el carcter mayoritario o minoritario de las ideas, y no ciertas lites.

Yo creo que si el movimiento 15-M se centra en cuestiones muy concretas y a corto plazo, realistas, pero sin olvidar las de largo plazo, las ms ambiciosas, sin renunciar a los sueos, sino que posibilitndonos acercndonos a ellos con resultados tangibles menos ambiciosos, pero suficientemente ambiciosos, entonces dicho movimiento recibir un importante impulso, dicho movimiento se acelerar. Mientras dicho movimiento se limite a denunciar el estado actual de las cosas, o se limite a proponer muchas medidas, tal vez demasiadas, entonces correr el serio riesgo de frenarse a s mismo, de morir por s mismo. Vamos lentos porque vamos lejos, proclaman muchos indignados. Y tienen en parte razn. Pero tambin corremos el riesgo de ir tan lentos, de fijarnos objetivos tan lejanos, que finalmente dejemos de seguir caminando. Si logramos alcanzar en dicho largo camino hitos ms cercanos, concretos y reales, entonces lograremos seguir caminando, no olvidar el destino hacia el que nos dirigimos. La utopa es necesaria, pero tambin es necesario alcanzar ciertos resultados reales de camino. Como dice Eduardo Galeano: La utopa est en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos ms all. Por mucho que camine, nunca la alcanzar. Entonces, para qu sirve la utopa? Para eso: sirve para caminar. Pero si de camino no logramos ciertos resultados concretos corremos el serio riesgo de dejar de caminar por considerarlo estril. La utopa se hace ms accesible a medida que nos acercamos al horizonte, a medida que de camino logramos amortizar el camino andado, el esfuerzo realizado. Los xitos parciales nos dan fuerzas para lograr el xito total, por lo menos para no renunciar a l. No puede ganarse una guerra sin ganar batallas. Si la gente logra ciertas cosas concretas en un tiempo prudencial, se dar cuenta de que la lucha merece la pena, de que sirve para algo, luchar ms (siempre que no se conforme con migajas, siempre que no pierda de vista la raz de los problemas). Si no, tarde o pronto, abandonar la lucha colectiva, se centrar slo en la individual, en el slvese quien pueda, en la pura supervivencia. Es imprescindible fijarse objetivos a corto, a medio y a largo plazo.

El movimiento 15-M se ha fijado diversos objetivos, alcanzables en distintos plazos. Se han logrado importantes xitos, pero sobre todo simblicos. No se trata ya slo de recuperar Sol, de evitar que tal o cual familia sea desahuciada (que es de por s todo un alivio para muchas familias, adems de un importante aliciente para la ciudadana), o de protestar contra el actual sistema, se trata tambin, sobre todo, de lograr xitos de mayor calado, que impliquen cambios en el sistema poltico-econmico. Se trata de cambiar el sistema, lo cual no podr hacerse de golpe, lo cual deber hacerse, inevitablemente, gradualmente. Y para ello, se trata sobre todo de posibilitar una dinmica que posibilite dichos cambios sistmicos. Se trata de reactivar el desarrollo democrtico. Se trata de pasar de la involucin democrtica, no ya slo estancamiento, a la evolucin democrtica, la cual no ser posible sin la revolucin democrtica que desatasque dicha evolucin paralizada o invertida.

Yo pienso que es hora de que el movimiento de los indignados se centre en objetivos polticos de cierto calado a corto plazo. Si no logramos nada a corto plazo, no seguiremos luchando, nos cansaremos. Sin lograr nada a corto plazo, los objetivos a largo plazo no se alcanzarn nunca, se abandonarn, la utopa ser siempre utopa, y no un posible y deseable futuro. Tan peligroso es pedir poco (como una simple reforma de la ley electoral, perfectamente asumible por el sistema) como pedir demasiado. Hay que ser idealista, pero tambin realista. Lo primero, lo crucial tal vez, es desatascar la tubera para que el agua pueda fluir, es romper la presa para que el ro pueda seguir avanzando y llegue algn da al mar. La democracia debe dar un salto cualitativo importante para que realmente sea democracia. El primero y ms esencial objetivo debe ser la democracia real. ste debiera ser el gran objetivo del 15-M. Hay que centrarse en un concepto sencillo y contundente (como lo es el de la democracia real ya) y hay que darle un contenido suficiente, pero tampoco excesivo, al menos por ahora. As, alrededor de una causa concreta de calado, pero fcilmente asimilable a una idea central, es cmo creo yo que la gente podr sumarse masivamente al movimiento 15-M. No es suficiente que dicho movimiento despierte la simpata de la mayora de los ciudadanos (como parecen reflejar muchas encuestas), es imprescindible que dicha mayora se movilice tambin, forme parte de l. Por supuesto que el sistema nos lo pondr difcil (cada vez ms), pero deberemos superar los obstculos con insistencia, con paciencia, con originalidad, con astucia. El camino ya est, en sus lneas generales, trazado. Recorrmoslo! Pero aprendamos a readaptarnos a cada paso, aprendamos a levantarnos cuando nos caigamos.

A mi entender, el movimiento 15-M tiene los siguientes retos (algunos de los cuales ya se estn empezando a realizar, pero todava queda mucho trabajo por delante, que no conviene demorar ms, que conviene intensificar): 1) establecer una metodologa de trabajo comn en todas las asambleas (en las cuales se decida todo primero por consenso, si es posible, y si no es posible mediante mayoras); 2) mediante democracia directa elegir portavocas y coordinadores en cada asamblea local que a su vez elijan a ciertos coordinadores generales de todo el Estado (todos estos lderazgos deben ser rotatorios, deben ser en todo momento elegibles, revocables y controlados por las bases), la portavoca es crucial en todo movimiento popular (ver #SpanishRevolution 5.0: La importancia de la portavoca y #SpanishRevolution 5.1: La importancia de la portavoca (II)); 3) fijarse un programa poltico mnimo y centrarse, sobre todo, por ahora, en l (como ya he dicho, en mi opinin, el gran objetivo debera ser un proceso constituyente popular, con el mximo protagonismo de los ciudadanos, siguiendo el ejemplo islands); 4) toma de contacto con partidos polticos, sindicatos y organizaciones sociales (de toda ndole, siempre que estn de acuerdo con el gran objetivo bsico) para coordinar acciones, pero manteniendo siempre la independencia del movimiento 15-M, respetando el apartidismo que tan buenos resultados ha dado, gracias al cual muchos ciudadanos han podido liberarse de prejuicios; 5) expansin del movimiento por toda la sociedad (universidades, instituciones pblicas, barrios, ciudades, pueblos y sobre todo tambin empresas, los trabajadores deben tener un papel esencial en el movimiento, pues de ellos depende el funcionamiento de la sociedad, pues ellos son quienes pueden paralizar su funcionamiento, pues ellos son quienes pueden poner en jaque al sistema mediante huelgas sectoriales o generales); 6) establecer una estrategia ms ambiciosa de toma ms intensa y continua de las calles (como ya dije, creo que es tiempo de volver a hacer acampadas, si es posible en los centros de las ciudades, hay que tomar las calles, de una u otra manera, se admiten sugerencias); 7) fomentar el activismo (tanto colectivo como individual); 8) hacer todos los esfuerzos posibles para hacerse or ante la ciudadana, usando todos los medios posibles, es decir, hacer una labor mucho ms intensa de propaganda, promocionando pginas web, libros, artculos, repartiendo octavillas en las calles, Etc., etc. etc.

Obviamente, se podr estar de acuerdo con algunas cosas dichas por m, se podr estar en desacuerdo con otras, tal vez con todas. Obviamente, yo puedo estar equivocado en muchas de las cosas que digo. Pero yo creo que es evidente que es imprescindible este debate, ahora que an estamos a tiempo, de cara a la gran movilizacin del 15 de octubre. Yo creo que no podemos hacer la vista gorda ante el hecho de que las manifestaciones de los indignados no estn siendo ahora tan concurridas, por lo menos no estn creciendo como debieran. No debemos conformarnos con lo logrado hasta el momento! Del 15-M debemos pasar al 15-O. El 15-O se va a convertir en la gran prueba de fuego de esta incipiente revolucin ciudadana. El movimiento 15-M debe despegar definitivamente, debe sufrir un fuerte impulso. Crecer o morir. Avanzar o morir. La Spanish Revolution debe transformarse simplemente en Revolucin. La revolucin potencial debe ser real. Debemos, simultneamente, seguir promocionando la revolucin mundial (sin la cual no ser posible cambiar el sistema, que es mundial), pero no podemos estar hipotecados a lo que se haga o no en el extranjero, debemos inspirarnos en otras revoluciones (Islandia es un claro ejemplo a seguir), debemos a su vez ser fuente de inspiracin, pero debemos seguir actuando en nuestro pas. No podemos esperar pasivamente la revolucin mundial, cada pas debe ir practicndola, contagindose unos pases a otros. Nuestra democracia tiene mayores carencias que las de nuestros vecinos europeos, nuestro Estado democrtico se pone cada vez ms en evidencia. Aqu tenemos ms fcil desenmascarar a la falsa democracia! Aqu tenemos muchos ms motivos para indignarnos, para rebelarnos, para hacer la autntica revolucin que se necesita: la conquista de la verdadera democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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