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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2011

La hambruna enriquece a empresarios sin escrpulos en Somalia

Rasna Warah
Pambazuka

Traduccin del ingls para Rebelin por Atenea Acevedo


En septiembre de 2008 se registr el supuesto asalto, por parte de un grupo armado en el norte de Somalia, a un convoy que llevaba ayuda alimentaria y cuya operacin estaba a cargo de un acaudalado empresario somal y su esposa.

El dueo de la empresa que operaba el convoy culp del incidente a la Unin de Cortes Islmicas, pero fuentes internacionales e independientes de Somalia dijeron a los investigadores del Grupo de Monitoreo de Somalia que probablemente el ataque haba sido fabricado y los alimentos se haban desviado para su venta.

El Grupo de Monitoreo de Somalia, entidad creada por el Consejo de Seguridad de la ONU con el mandato de dar seguimiento a las violaciones del embargo a las armas en Somalia, present las conclusiones de su investigacin al Consejo de Seguridad en marzo de 2010.

Su informe seala que el Programa Mundial de Alimentos, principal proveedor de ayuda de este tipo en Somalia, haba otorgado 80% de los contratos de transportacin, cuyo valor se calcula en $160 millones de dlares, a tres empresarios somales al frente de un cartel monoplico en el pas y probablemente implicados en la desviacin de la ayuda.

Las fuentes entrevistadas por el Grupo de Monitoreo calculan que hasta 50% de la ayuda alimentaria se desva constantemente, no solo por las empresas de transportes, sino por personal del Programa Mundial de Alimentos y por ONG con operaciones en Somalia, entre ellas una organizacin fundada por la esposa de uno de los empresarios del cartel de transportistas.

El Grupo de Monitoreo indic, adems, que uno de los transportistas perteneciente al cartel tiene vnculos con la Unin de Cortes Islmicas, lo que plantea la posibilidad de que la ayuda alimentaria se est usando para financiar a grupos armados de oposicin.

El Grupo exhort al Secretario General de la ONU a iniciar una investigacin verdaderamente independiente de la oficina del Programa Mundial de Alimentos en Somalia, con autoridad para investigar los procedimientos y la realidad de las contrataciones de transportistas, y recomend que el Programa Mundial de Alimentos modifique sus procesos internos a fin de diversificar realmente la concesin de contratos.

El Programa Mundial de Alimentos rechaz la mayora de las acusaciones contenidas en el informe del Grupo de Monitoreo, pero prometi no hacer acuerdos con los transportistas mencionados en el documento y ampliar su cartera de contratistas para alentar la competencia.

No obstante, una investigacin de Associated Press (AP) sobre la ayuda humanitaria que llega a Somalia concluye que el Programa Mundial de Alimentos sigue dependiendo al menos de uno de estos transportistas para la entrega de la ayuda.

Adems, AP encontr miles de sacos de comida del Programa Mundial de Alimentos, del gobierno de Estados Unidos y del gobierno de Japn a la venta en los mercados de Mogadiscio.

En un artculo publicado este mes, AP revel el descubrimiento de ocho lugares dentro de la capital donde se venden alimentos provenientes de la ayuda. Entre los productos a la venta destacan el maz, los cereales y la Plumpynut, un alimento fortificado a base de cacahuate, especialmente diseado para menores desnutridos.

El artculo cita a un funcionario de Mogadiscio que cree que hasta la mitad de la ayuda alimentaria que se enva a Somalia es robada por empresarios sin escrpulos. Dijo tambin que tal vez la proporcin de alimentos robados era menor antes del influjo actual de ayuda alimentaria, pero que en las ltimas semanas la capital se ha visto inundada de alimentos en un proceso que carece prcticamente de control, lo que ha generado una bonanza para los empresarios. No sorprende que el Programa Mundial de Alimentos rechazara las conclusiones de esta investigacin y afirmara que es improbable semejante escala de supuestos robos y que solo se desva 1% de la ayuda alimentaria destinada a Somalia, declaracin respaldada por el gobierno somal, a pesar de que AP ha publicado fotografas que prueban la venta de alimentos guardados en sacos marcados como ayuda alimentaria en los mercados de Mogadiscio.

Este hecho no recibi tanta publicidad como podra esperarse, tal vez porque se ha visto ensombrecida por los llamados orquestados por agencias de ayuda para conseguir donativos, pues dependen de ellos para mantener sus operaciones.

Seguramente los gobiernos, las corporaciones y las empresas que hacen donativos a organizaciones benficas y ayuda humanitaria no tendran la misma disposicin a ser generosos con sus recursos si descubrieran que se roba gran parte de los alimentos cuyos costos han sufragado o la comida nunca llega a su destino.

La industria de la ayuda alimentaria, no solo en Somalia, sino en otras partes del mundo, est plagada de escndalos. Sin embargo, prcticamente ningn donante o periodista se atreve a informar del lado oscuro de una industria en pleno auge. Resulta mucho ms fcil mirar hacia otro lado y darse una palmadita en la espalda, y creer que se ha hecho algo por aliviar a un pueblo hambriento.

Si tenemos el valor de mirar con atencin constataremos que la ayuda alimentaria es un negocio multimillonario, un negocio que ha ayudado a un pequeo grupo a amasar una autntica fortuna sobre las espaldas de la gente que padece hambre.

Rasna Warah naci en Nairobi en 1962. Es articulista del diario nacional keniano Daily Nation y ha recibido reconocimientos por su labor con el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN-HABITAT) como editora de la publicacin trimestral Habitat Debate y la serie de informes State of the Worlds Cities. Es autora de la memoria Triple Heritage (1998) y editora de la antologa Missionaries, Mercenaries and Misfits (2008). Rasna Warah vive con su esposo en Malindi.

 

 

Fuente: http://pambazuka.org/en/category/features/76053

 



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