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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2011

Esto es "Manga"
Poltica exterior grfica

John Feffer
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Cuando viv en Japn a finales de los aos noventa, me impresionaron la increble cantidad y variedad de "mangas" o revistas de historietas. Uno poda entrar a un negocio de mangas y encontrar toda un ala dedicada a su gnero particular: mangas de golf, historietas sobre los yakuza (mafiosos) japoneses, seccin que se concentran exclusivamente en robots gigantescos. Decas lo que te interesaba -o cul era tu fetiche-y haba una serie manga para ti. A diferencia de EE.UU., donde los jvenes representan el pblico primordial de las revistas de historietas, una inmensa cantidad de mangas japonesas atrae a adultos, que leen los gruesos libros en el metro o en cafs. Durante la prolongada crisis econmica de Japn, no era poco comn que asalariados despedidos pretendieran ante sus familias que iban al trabajo y en su lugar pasaban todo el da en cafs de manga, mangakissa, leyendo historietas sobre, entre otras cosas, asalariados.

Los libros de historietas para adultos han necesitado un poco ms para encontrar una audiencia en EE.UU. La industria editorial tuvo que crear primero un nuevo nicho de mercadeo, presumiblemente ms respetable, promoviendo el trmino novela grfica. Aunque no fue la primera novela grfica, Maus, el ardiente relato del Holocausto de Art Spiegelman, estableci firmemente el nuevo gnero en el mercado dominante cuando el primer volumen apareci en 1986 (de ah pas a ganar un Pulitzer en 1992). Desde entonces, los novelistas grficos no han dudado en encarar una amplia gama de tpicos serios, incluida la poltica exterior.

En lo que se podra calificar de compensacin csmica, nuestros polticos se han hecho adecuado a las historietas vanse los recientes debates republicanos o los escndalos en el Congreso a medida que nuestras historietas se han hecho ms sustancialmente polticas. Novelistas grficos Post-Maus, una era que futuros historiadores podran apodar PM, han publicado descripciones del sitio de una ciudad bosnia, la vida en el ejrcito iraqu, y el conflicto israel-palestino.

En realidad, son todos tpicos encarados por un solo periodista/artista, el malts-estadounidense Joe Sacco. En Safe Area Gorazde, por ejemplo, Sacco visita la ciudad bosnia a mediados de los aos noventa, cerca del fin de la guerra, y encuentra una ciudad repleta de sombros relatos. Sacco es un narrador convincente que no evita sacar a la luz sus propios lados flacos o describir con detalle grfico los horrores que escucha. Porque son visuales y, sin embargo, no tan reales como secuencias documentales, las imgenes de violencia y asesinato exigen atencin y no nos atrevemos a apartar los ojos. Tambin hay momentos en Safe Area Gorazde de triunfo doloroso, de individuos que de alguna manera logran sobrevivir a marchas forzadas y a francotiradores y matanzas indiscriminadas. Las novelas grficas, al poner caras a los nombres, suministran una especificidad que puede concretizar abstracciones de poltica exterior como limpieza tnica y responsabilidad de proteger.

Sacco no es el nico novelista grfico que encara asuntos internacionales. Guy Delisle, un caricaturista franco-canadiense, ha pasado la ltima dcada o algo as en una serie de ciudades asiticas. Esas experiencias han producido tres novelas grficas: Shenzhen, Pyongyang, y Burma Chronicles. En la ltima, describe con detalle estupefacto los desafos que enfrentan expatriados de las ONG, en este caso de Mdicos sin Fronteras, donde su esposa trabaja como administradora. Permisos de trabajo rechazados, los doctores no pueden viajar a reas del pas donde ms los necesitan; presentes solo por tolerancia del gobierno, los trabajadores de las ONG se preocupan de que su trabajo ayude a fortalecer el rgimen. En un punto, Delisle comienza a ensear a varios birmanos el arte de animacin solo para descubrir que, bajo una dictadura, no hay reas seguras, y las amistades con extranjeros son por definicin una propuesta peligrosa.

Como sugiere el trabajo de Delisle, las novelas grficas se prestan para describir sitios que son difciles de visitar o de filmar libremente para un documental. No solo queremos leer sobre Corea del Norte, o Birmania, o Gorazde, queremos ver esos lugares. Con su capacidad de suministrar yuxtaposiciones cinemticas y anotaciones explicativas, las novelas grficas proveen al viajero de silln un tour multidimensional filtrado a travs de narrativas altamente personalizadas. Este deseo de viajar a travs de imgenes por el tiempo y el espacio data de la poca de las pinturas rupestres. Antes de escribir, nuestros progenitores embadurnaban de pigmento las paredes para transportar a sus audiencias a otros sitios, otros tiempos.

Irn es otro sitio difcil de visitar que ha generado su porcin de novelas grficas. La ms famosa son los dos volmenes de Perspolis de Marjane Satrapi, que cuenta la conmovedora historia de una muchacha que crece en Irn justo antes y despus de la revolucin de 1979 y su vida transnacional despus. Esta historia iran, escrita originalmente en francs, se convirti en un xito de ventas en EE.UU. En nuestro mundo globalizado, puede que las novelas grficas se traduzcan a travs de las fronteras con ms facilidad que novelas o memorias, porque el texto va casi siempre subordinado a las imgenes, que necesitan poca o ninguna traduccin.

La nueva novela grfica de Amir y Khalil, Zahras Paradise, se desarrolla en Irn despus de las disputadas elecciones presidenciales de 2009. Zahras Paradise narra la bsqueda de un manifestante desaparecido llamado Mehdi. La madre y el hermano del manifestante se desviven por encontrar a Mehdi y al hacerlo revelan el laberntico, kafkiano, mundo del Irn contemporneo. Es una historia de frustracin y furia, una historia que hay que ver para creer.

Las novelas grficas ofrecen lo que la televisin hace tan rara vez, porque la TV debe entretener ante todo. Las novelas grficas, por su parte, pueden ocupar el territorio medio entre el sobrio anlisis de un texto y la hiprbole parpadeante de la caja boba. Las novelas grficas pueden explicar, no solo entretener. Consideremos el informe de la comisin del 11-S, un documento denso que Sid Jacobson y Ernie Colon convirtieron en un libro de historietas para adultos. El informe original fue un xito de ventas, pero la mayora de los compradores no se esforzaron en leer todo el documento. El libro de historietas, por otra parte, es irreprimiblemente legible, completo con una lnea de tiempo extrable y una postdata en forma de libreta de calificaciones que descalifica al gobierno por su reaccin ante las recomendaciones de la comisin.

Por cierto, no toda novela grfica explica con xito los titulares de las noticias. Bluewater Comics, que ha logrado atencin por su dudoso proyecto de convertir a Michele Bachmann y a Mitt Romney en superhroes, public recientemente Wheres Muammar?, una mini-novela grfica sobre Muamar Gadafi, basada en los famosos rompecabezas Wheres Waldo. Comet el error de bajarla a mi telfono, porque no haba otra manera de evaluarla. La serie de imgenes al estilo de afiches termina en la Casa Blanca con el dictador libio en cama entre los Obama bajo una pancarta que dice Terroristas bienvenidos. Las novelas grficas son un formato, con sus ventajas y desventajas, y pueden ser tan ofensivamente estpidas como cualquier novela, poema, o pelcula.

A pesar de Wheres Muammar?, las novelas grficas poseen numerosas virtudes en su capacidad de contar historias que pueden mantener el inters. Nunca reemplazarn enteramente el anlisis tradicional de poltica exterior aunque sea solo porque los eruditos no saben dibujar, la mayora de los acadmicos tienen que publicar, y la mayora de los periodistas tienen que producir algo entregable durante sus becas de investigacin sabticas de todo un ao. Pero cada vez ms, en nuestro mundo globalizado, queremos ver en qu nos metemos. Y las novelas grficas nos pueden llevar all.

John Feffer es codirector de Foreign Policy in Focus, donde apareci originalmente este artculo.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/09/22/graphic-foreign-policy/

rCR



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