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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2011

La izquierda europea camino del desastre

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Ya no hay duda posible. Se est produciendo una reconfiguracin de la izquierda liberal en nuestro pas y seguramente a escala internacional. Ante el rotundo fracaso del reformismo, a la hora de gestionar la crisis econmica en los tres ltimos aos (Obama, Gordon Brown, Zapatero, Scrates, etc.), se busca desesperadamente recomponer una salida de izquierdas reformista y democrtica liberal-, que sea eficaz para reducir las consecuencias ms peligrosas de la crisis. Pero la cosa est difcil.

El Partido Popular Europeo, que ha conseguido mayoras en el Parlamento Europeo en casi todas las elecciones, ha salido reforzado ms todava con la crisis. Si descontamos la situacin alemana, donde la derecha est perdiendo las ltimas elecciones regionales, la poltica europea se hace ms derechista cada da que pasa y en EE.UU. parece que est pasando lo mismo. La errtica poltica del gobierno norteamericano muestra a las claras que no hay margen de maniobra para el reformismo, y quizs ello se exprese sobre todo a travs de esos aires de movilizacin popular que soplan en las velas de la extrema derecha, aglutinada en el Tea Party.

El estrechamiento de los mrgenes del reformismo es consecuencia del agotamiento del modo de produccin capitalista en su vertiente neoliberal y la intensificacin de la lucha de clases a escala internacional.

Hay importantes diferencias entre la crisis del 29 y la del 2007 y tambin grandes similitudes. Se trata de una crisis capitalista tpica de sobreproduccin, que Carlos Marx supo analizar y explicar hace ya un siglo y medio, pero el modo de produccin capitalista se encuentra hoy en da en un grado mucho ms avanzado de decadencia y descomposicin. Hay varios sntomas de ello, el ms importante es la incapacidad del actual orden mundial para resolver la crisis ecolgica, que como muestra el Informe Planeta Vivo 2010, exige un cambio en el modelo de desarrollo y superar la poltica econmica basada en la teora liberal del mercado. El fracaso de la Cumbre de Copenhague es un sntoma claro de esa impotencia, ante la enfermedad del capitalismo depredador que est destruyendo el planeta a velocidades insoportables.

Otro factor tambin muy importante es la existencia de una fuerte contestacin mundial a la hegemona del neoliberalismo. De ese modo, nos encontramos que, si bien la profundidad de la depresin econmica y la extensin de sus consecuencias son parecidas en ambas crisis, hoy en da existe un amplio frente de rechazo a la poltica imperialista e importantes reas geogrficas que intentan escapar de la subordinacin al imperialismo. Existe un importante ncleo de pases BRIC (Brasil, Rusia, India y China)-, con economa alternativa al neoliberalismo dominante, y esa alternativa tiene una enorme influencia mundial. Tambin exista un polo alternativo en 1929, la U.R .S.S., pero su capacidad econmica y su influencia poltica no eran en aquella poca ni mucho menos comparable a la del BRIC actual. Un grupo de pases que se encuentran ms cerca de la sostenibilidad econmica y el equilibrio ambiental que el actual bloque dominante.

La crisis capitalista de estos aos 2007-2011 se ha cebado con los pases desarrollados, sin tocar a penas a los pases en desarrollo: el BRIC como polo alternativo a los centros capitalistas ha conseguido mantener el equilibrio y el crecimiento en medio del naufragio de las economas ms desarrolladas. Es la causa de que a lo largo de los ltimos aos se haya hablado tanto de la prxima hegemona china en la economa y la poltica mundial; ahora China es ya la segunda economa del mundo y la primera exportadora mundial. Este punto, que considero fundamental en el anlisis de la coyuntura mundial, es pasado por alto en la mayora de las interpretaciones de la crisis econmica y sus consecuencias polticas. Por primera vez en 500 aos el centro de la poltica mundial y la vanguardia del desarrollo de la humanidad pueden pasar de Europa y sus colonias a otros pases perifricos, y del liberalismo capitalista a nuevas formas econmicas que todava no estn bien perfiladas, aunque tal vez podran clasificarse como capitalismo de Estado. Eso no ser todava el socialismo, pero s una forma de economa polticamente controlada, que pudiera superar los gravsimos problemas del desarrollo humano creados por el capitalismo liberal.

Sin embargo, el camino hacia ese futuro posible no ser fcil. Es claro que ninguna hegemona abandona su dominacin por las buenas. La estrategia que han diseado las democracias liberales de los pases desarrollados es una estrategia basada en la tensin blica. Se trata de una estrategia puramente defensiva aunque se manifieste como agresin militar, pues las potencias occidentales han considerado que la nica manera de mantener su control sobre la situacin mundial es la superioridad militar. Nada como esa poltica fascista constituye un sntoma ms claro de la decadencia del liberalismo.

Tradicionalmente el liberalismo ha confiado en la superioridad de sus ideas polticas y econmicas que se han impuesto mundialmente en los ltimos siglos. Los forjadores del liberalismo (Locke, Montesquieu, etc.) alabaron las bondades del mercado para dulcificar las costumbres brbaras de los hombres. Es justamente en el terreno econmico donde los pases imperialistas han perdido la hegemona a favor de las economas emergentes que se conocen bajo el nombre de BRIC. En mi opinin esa es la causa de que las potencias hegemnicas hayan decidido cambiar, no las reglas del juego! es un dato observable desde el Renacimiento y la conquista espaola de Amrica, que el ejrcito colonial acompaa siempre a la expansin comercial y al desarrollo industrial de la Europa capitalista-; pero s la cantinela que les acompaa, sustituyendo la hegemona econmica por la imposicin militar ms descarnada y fra, justificada con las mentiras ms burdas. Puro fascismo al estilo de Mussolini conquistador de Libia.

Es casi lgico que el electorado de los pases desarrollados vire hacia la derecha ms o menos extrema en esta coyuntura histrica. La manipulacin de la opinin pblica tiene su correlato en la mentalidad consumista del ciudadano en el mundo desarrollado. El peligro ms evidente es que la extrema derecha se instale permanentemente en el poder de las democracias liberales: la perpetuacin de Sarkozy y Berlusconi, la prxima victoria del PP en Espaa, la consolidacin de los gobiernos ultraconservadores de Europa del Este, el triunfo del Tea Party en la poltica norteamericana, etc. Lo que no es tan lgico es que la izquierda admita tranquilamente los peores crmenes del imperialismo celebrando la destruccin del pueblo libio. Es una ceguera que se pagar cara. Y es dentro de esas coordenadas que el reformismo europeo tiene que encontrar una nueva poltica econmica, con unos mrgenes de actuacin cada vez ms estrechos.

Cules son las lneas maestras de esa recomposicin? La aceptacin de la estrategia imperialista marcada por el comando militar ha sido un elemento constante del reformismo. Es verdad que en algunos momentos pueden llegar a permitirse una crtica oportunista del militarismo por intereses inmediatos; la esencia de la dominacin no es jams cuestionada desde esta perspectiva. Lo hemos visto con la guerra de Libia: aquellos que han defendido la intervencin de la OTAN y han proclamado la divisin de la izquierda por activa y por pasiva a causa de ello-, acabarn siendo los prximos idelogos del reformismo espaol. Y con ello arrastrarn a una parte de la izquierda, proveniente de los movimientos ms radicales. Hasta un movimiento tan serio y con tanta experiencia histrica como Bildu, corre el peligro de naufragar en esas aguas procelosas, como han naufragado ya otros navos menos consistentes.

La protesta que se ha producido en los pases musulmanes tiene su origen en una revuelta por hambre ante la subida de los precios de los alimentos; el hecho sorprendente de que esas movilizaciones hayan sido aprovechadas por el imperialismo para desmantelar Libia, lo que indica un control muy intenso de la situacin por parte del imperialismo. En Espaa y Europa en general, la movilizacin ante el endurecimiento de las condiciones de vida de los trabajadores, va a dar paso a la victoria a la derecha.

La recomposicin de la izquierda reformista quiere apoyarse en la ltima movilizacin popular. Las acampadas, manifestaciones, concentraciones, asambleas, huelgas, etc., aglutinadas alrededor del 15M (indignados, revolucin espaola, DRY, etc.), han constituido una respuesta social necesaria y saludable ante la gestin capitalista de la crisis econmica. Han tenido una importante repercusin mundial; y son a su vez consecuencia de una movilizacin internacional en el mundo musulmn. No obstante, la ambigedad de esas movilizaciones, cuyo objetivo expreso es la profundizacin de la democracia, pero cuyos resultados prcticos son pobres y hasta regresivos, deriva de su carcter puramente reactivo ante la crisis econmica. Falta una conciencia clara de oposicin al sistema de poder; para la mayor parte de los participantes de esos movimientos, el motivo de la movilizacin es una rabieta y un desahogo, un remedio para la soledad de la sociedad consumista sin consumo.

Y ese movimiento que ha encandilado a la izquierda espaola y europea ha sido el puente para integrarse en el bloque dominante, en el frente de la guerra contra Gadafi. Una obra de ingeniera social digna del club Bilderberg; ha debido ser planeada desde alguna agencia de informacin al servicio de la OTAN. Una guerra para amortiguar las contradicciones del sistema, deshacer la oposicin de izquierda y conseguir algunos trabajitos para la destruccin creativa del capitalismo con suculentos beneficios asegurados pues en Libia hay petrleo. El guin est escrito desde hace tiempo, pero hay que adaptarlo a la poca. De ese modo, la izquierda europea ha vuelto a repetir su debacle de hace un siglo, cuando en 1914 la socialdemocracia vot los crditos de guerra, aceptando y apoyando la primera guerra mundial.

La lucha de la clase subalterna por su emancipacin, es larga, pesada y dura; requiere de caracteres humanos fuertes. Es lgico que muchos abandonen cansados. Hubo hombres que lucharon un da y fueron buenos. Ahora lo que necesitamos es una conferencia -en Zimmerwald o donde sea-, que denuncie la traicin reformista de tantos comunistas y socialistas de boquilla, y proponga una nueva lnea de trabajo a la izquierda de verdad en Europa.

Mientras tanto, los reformistas se han desmelenado: preparan su vuelta al poder agitando al pueblo, calentando motores entre los manifestantes del 15M en algunos lugares sostienen la movilizacin desangelada despus del verano. Celebran la victoria de la OTAN en Libia, como su propia victoria. Su labor insidiosa consiste en captar la voluntad popular rebelde amortiguando su oposicin al sistema; se trata de gestionar el holocausto desmantelando la izquierda crtica, justificando la guerra de la OTAN , expulsando a los militantes de partidos y sindicatos fuera de la movilizacin popular, tendiendo sin que se note la mano al capital financiero,... Detrs de ese juego est la nueva izquierda de Rubalcaba y su equipo. Esa izquierda homologable, respetuosa con la democracia liberal y los derechos humanos de los ricos!, manipula las esperanzas de los pobres de este mundo para tener un trocito de gloria en el paraso de la prensa de mayor tirada y poderse jubilar con una renta de miles de euros por los servicios prestados.

Y con ello arrastrarn a la clase obrera a la ilusin de un mundo mejor, mientras comprobamos que los crmenes del capitalismo aumentan sin cesar. Se llevarn tras de s a una parte de la izquierda, proveniente de los movimientos ms radicales (ocupas, libertarias, izquierdistas, anticapitalistas, feministas, ecologistas, defensoras de los derechos animales, etc.), en fin, jvenes rebeldes en pleno desencanto del izquierdismo militante, a los/las que les ha llegado la hora de reciclarse para volver al redil de la sociedad bienpensante. Pero el margen para esa operacin es cada vez ms estrecho. Los jvenes rebeldes pueden perder la perspectiva de una integracin digna ante la violencia de la crisis. Tal vez por eso socialistas de toda la vida han encontrado su alma izquierdista radical y andan indignndose al lado de gente que ha empezado a caminar por la senda de la desesperacin.

Hemos llegado a un punto en que ya se divisa el fascismo rampante. Antes de que sea demasiado tarde, la izquierda que ha rechazado esta guerra tiene reunirse en una Conferencia Socialista Internacional y declarar solemnemente su oposicin a la Guerra de Civilizaciones, disfrazada de Guerra Contra el Terrorismo o Guerra Preventiva: millones de cuerpos cubren los campos de batalla...en Palestina, Lbano, Irak, Afganistn, Pakistn, Yemen, Libia, Congo, Ruanda, Burundi, la guerra que ha producido este caos es el resultado del imperialismo.

Hay algunos destellos de esperanza, pero nada invita a saltar de alegra. El euro podra hundirse el prximo ao, provocando una crisis social de hondo calado histrico. Pero si bien esos movimientos populares que se han producido la pasada primavera, constituyen un buen principio para la recomposicin de una izquierda que apueste por una alternativa al sistema social capitalista, no podemos olvidar que el reformismo est echando sus redes en ese caladero para recomponer su propio proyecto poltico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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