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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2011

Decadencia y cada de casi todos
Occidente y los dems en un mundo de talla nica

Pepe Escobar
Asia Times Online,

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Hace ms de 10 aos, antes del 11-S, Goldman Sachs predeca que los pases del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) alcanzaran a las 10 mayores economas mundiales, pero no hasta 2040. Pas una dcada y la economa china ya ocupa solita el nmero dos, Brasil es nmero siete, India 10, e incluso Rusia va llegando cerca. En paridad de poder de compras, o PPP en ingls, las cosas se ven an mejores. Desde ese punto de vista, China est en segundo lugar, India es ahora cuarta, Rusia sexta y Brasil sptimo.

No es sorprendente que Jim ONeill, quien acu el neologismo BRIC y es ahora presidente de Goldman Sachs Asset Management, haya estado subrayando que el mundo ya no depende del liderazgo de EE.UU. y Europa. Despus de todo, desde 2007, la economa de China ha crecido un 45%, la economa estadounidense menos de 1%,cifras suficientemente asombrosas como para hacer que cualquiera retire sus predicciones.

La ansiedad y el desconcierto estadounidense alcanzaron nuevas alturas cuando las ltimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indicaron que, por lo menos segn ciertas mediciones, la economa china sobrepasara a EE.UU. en 2016. (Hasta hace poco Goldman Sachs apuntaba a 2050 para ese cambio del primer lugar.)

Dentro de los prximos 30 aos, los mximos cinco sern probablemente, segn Goldman Sachs, China, EE.UU., India, Brasil y Mxico. Europa occidental? Adis!

Un sistema despojado de su esencia

Cada vez ms expertos estn de acuerdo en que Asia es ahora el ejemplo para el mundo, incluso mientras pone al desnudo vacos manifiestos en la narrativa de la civilizacin de Occidente. Pero hablar de la decadencia de Occidente es una propuesta inconcebible. Una referencia histrica es el ensayo de Oswald Spengler de 1918 con ese ttulo. Spengler, un hombre de su poca, pens que la humanidad funcionaba por medio de sistemas culturales nicos, y que las ideas occidentales no seran pertinentes o transferibles a otras regiones del planeta. (Id con ese cuento a los jvenes egipcios de la Plaza Tahrir.)

Spengler captur el Zeitgeist [espritu del tiempo] de otro tiempo dominado por Occidente. Vea las culturas como organismos que viven y mueren, cada una con su alma insustituible. El Este u Oriente era mgico mientras Occidente era faustiano. Misntropo reaccionario, estaba convencido de que Occidente ya haba alcanzado el estatus supremo disponible de una civilizacin democrtica, y por ello estaba destinado a constatar la decadencia de su ttulo.

Si piensas que esto suena como precursor del choque de civilizaciones de Huntington, te pueden perdonar, porque fue exactamente eso.

Hablando de choques de civilizaciones, not alguien ese maybe [tal vez] en un reciente artculo de portada de Time que retomaba temas "spenglerianos" y llevaba el ttulo La decadencia y cada de Europa (y Tal vez de Occidente)? En nuestro momento neo-spengleriano, Occidente es seguramente EE.UU., y cmo poda equivocarse hasta tal punto esa revista? Tal vez?

Despus de todo, una Europa que ahora est en una profunda crisis financiera estar en decadencia mientras siga inextricablemente entrelazada con "Occidente" y se siga ajustando a ste, es decir, Washington, incluso mientras presencia el ascenso econmico simultneo de lo que a veces se llama burlonamente el Sur.

Hay que pensar en el actual momento capitalista global no como un choque, sino como un cobro de civilizaciones.

Si Washington est ahora conmocionado y va con el piloto automtico es en parte porque, histricamente hablando, su momento como nica superpotencia del globo o incluso hper-potencia apenas dur los tristemente clebres 15 minutos de fama de Andy Warhol, desde la cada del Muro de Berln y el colapso de la Unin Sovitica al 11-S y la doctrina de George W Bush. El nuevo siglo estadounidense fue rpidamente estrangulado en tres etapas llenas de arrogancia 11-S (reaccin); la invasin de Iraq (guerra preventiva); y la catstrofe de 2008 en Wall Street (capitalismo de casino).

Mientras tanto, se puede argumentar que Europa todava tiene sus oportunidades no occidentales, que, en los hechos, la periferia suea cada vez ms con subttulos europeos, no estadounidenses. La Primavera rabe, por ejemplo, fij su atencin en las democracias parlamentarias al estilo europeo, no en un sistema presidencial estadounidense. Adems, por ansiosa que est desde el punto de vista financiero, Europa sigue siendo el mayor mercado del mundo. En una serie de campos tecnolgicos, rivaliza ahora o sobrepasa a EE.UU., mientras las regresivas monarquas del Golfo Prsico se dan el lujo de comprar euros (y bienes races de primera en Pars y Londres) para diversificar sus portafolios.

Sin embargo, con lderes como el neo-napolenico presidente Nicolas Sarkozy, el primer ministro David (de Arabia) Cameron, el primer ministro Silvio (bunga bunga) Berlusconi, y la canciller Angela (Querida Prudencia) Merkel, que en gran parte carecen de imaginacin o de sobresaliente competencia, Europa ciertamente no necesita enemigos.

Decadencia o no, podra encontrar un nuevo perodo de vida marginando su atlantismo y apostando audazmente por un destino euro-asitico. Podra abrir sus sociedades, economas y culturas a China, India y Rusia, mientras empuja a Europa del sur a que se conecte de modo ms profundo con una Turqua en ascenso, el resto de Medio Oriente, Latinoamrica y frica (y tampoco por medio de ms bombardeos humanitarios de la OTAN.

De otra manera, los hechos sobre el terreno indican algo que va mucho ms all de la decadencia de Occidente: es la decadencia de un sistema en Occidente que, en estos ltimos aos, est siendo despojado de su cruel esencia. El historiador Eric Hobsbawn captur el estado de nimo del momento cuando escribi en su libro Cmo cambiar el mundo que el mundo transformado por el capitalismo que Karl Marx describi en 1848 en pasajes de oscura, lacnica elocuencia es de manera reconocible el mundo de principios del Siglo XXI.

En un paisaje en el que la poltica se est reduciendo a un espejo (roto) que refleja las finanzas, y en el cual producir y ahorrar han sido suplantados por el consumo, salta a la vista algo sistmico. Como en la famosa lnea del poeta William Butler Yeats: El centro no se sostiene, y tampoco lo har.

Si Occidente deja de ser el centro, qu fue exactamente lo que anduvo mal?

Ests conmigo o contra m?

Vale la pena recordar que el capitalismo fue civilizado gracias a la incesante presin de valientes movimientos de la clase trabajadora y a la permanente amenaza de huelgas e incluso de revoluciones. La existencia del bloque sovitico, un modelo alternativo de desarrollo econmico (aunque deformado), tambin ayud.

Para contrarrestar a la URSS, Washington y los grupos gobernantes de Europa tuvieron que comprar el apoyo de sus masas defendiendo lo que nadie se sonroj al llamarlo el modo de vida occidental. Se forj un complejo contrato social, que involucr concesiones del capital.

Ya no. No en Washington obviamente. Y cada vez ms, tampoco en Europa. Ese sistema comenz a deshacerse en cuanto y hablen de triunfo ideolgico total! el neoliberalismo se convirti en la nica opcin. De ah parti una sola sper-autopista y barri directamente a los sectores ms frgiles de la clase media hacia un nuevo proletariado postindustrial, o simplemente a la condicin de "inempleables".

Si el neoliberalismo es el vencedor por el momento, es porque no existe ningn modelo realista, alternativo de desarrollo, y a pesar de ello lo que ha logrado est cada vez ms cuestionado. Mientras tanto, excepto en Medio Oriente, los progresistas en todo el mundo estn paralizados, como si esperaran que el viejo orden se disuelva por s solo. Por desgracia, la historia nos ensea que, en encrucijadas semejantes del pasado, es probable que se encuentren las uvas de la ira, la derecha al estilo populista, o cualquier otra cosa, o peor todava, el fascismo total.

Occidente contra el resto es una frmula simplista que ni comienza a describir un mundo semejante. Hay que imaginar, en su lugar, un planeta en el cual el resto trata de ir ms all de Occidente de diversas maneras, pero que tambin ha absorbido ese Occidente de maneras ms profundas de lo descriptible. Esa es la irona, entonces: s, Occidente decaer, incluido Washington, y a pesar de ello dejar por doquier detrs de s algo de su legado.

Perdonad, vuestro modelo apesta

Supn que eres un pas en desarrollo, que hace compras en el supermercado del desarrollo. Miras hacia China y piensas que ves algo nuevo un modelo de consenso que causa admiracin por doquier o ser as? Despus de todo, es posible que la versin china de un auge econmico sin libertad poltica no resulte ser un gran modelo a seguir para otros pases.

De muchas maneras, podra ser ms una especie de artefacto letal inaplicable, una bomba de racimo hecha de fragmentos del concepto occidental de modernidad casado con una frmula de base leninista donde un solo partido controla lo personal, la propaganda, y crucialmente- el Ejrcito Popular de Liberacin.

Al mismo tiempo, es un sistema que evidentemente trata de demostrar que, incluso aunque Occidente unific el mundo del neocolonialismo a la globalizacin eso no debe implicar que vaya a dirigir para siempre en trminos materiales o intelectuales.

Por su parte, Europa pregona un modelo de integracin supranacional como medio de solucionar problemas y conflictos de Medio Oriente a frica. Pero cualquier consumidor puede ver ahora la evidencia de una Unin Europea al borde de la ruptura en medio de interminables rias inter-europeas que incluyen revueltas nacionales contra el euro, descontento por el papel de la OTAN como Robocop global, y un estilo de continua arrogancia cultural europea que la incapacita para reconocer, por ejemplo, por qu el modelo chino tiene tanto xito en frica.

O digamos que nuestro consumidor mira hacia EE.UU., ya que ese pas todava es, despus de todo, la economa nmero uno del mundo, su dlar es todava la moneda de reserva del mundo, y sus fuerzas armadas siguen siendo nmero uno en poder destructivo y que todava tiene efectivos militares repartidos por gran parte del globo.

Eso ciertamente parecera impresionante, si no fuera por el hecho de que Washington est visiblemente en decadencia, oscilando a diestro y siniestro entre un populismo poco convincente y una ortodoxia rancia, promocionando el capitalismo de casino en un callejn durante su tiempo libre. Es una gigantesca potencia envuelta en una parlisis poltica y econmica a la vista de todo el mundo, y de modo no menos visible incapaz de encontrar una estrategia de salida.

Realmente, le compraras un modelo a alguno de ellos? De hecho, hacia dnde vamos a mirar estos das en busca de modelos en un mundo en creciente confusin?

Uno de los motivos cruciales de la Primavera rabe fueron los precios fuera de control de los alimentos, impulsados en gran parte por la especulacin. Protestas y disturbios en Grecia, Italia, Espaa, Grecia, Francia, Alemania, Austria y Turqua fueron consecuencias directas de la recesin global. En Espaa, casi la mitad de los jvenes de entre 16 y 29 aos una generacin perdida superformada est ahora sin trabajo, un rcord europeo.

Podr ser lo peor en Europa, pero en Gran Bretaa un 20% de los jvenes entre 16 y 24 aos carecen de empleo, aproximadamente el promedio del resto de la Unin Europea. En Londres, casi un 25% de las personas en edad de trabajar estn desocupadas. En Francia, un 13,5% de la poblacin es ahora oficialmente pobre, es decir, vive con menos de 1.300 dlares al mes.

Desde el punto de vista de muchos en Europa occidental, el Estado ya ha roto el contrato social. Los indignados de Madrid percibieron perfectamente el espritu del momento: No estamos contra el sistema, el sistema est contra nosotros.

Esto aclara la esencia del abyecto fracaso del capitalismo neoliberal, como explic David Harley en su ltimo libro: The Enigma of Capital. Dejaclaro cmo una economa poltica de desposeimiento masivo, de prcticas depredadoras hasta el punto del robo a plena luz del da, particularmente a los pobres y los vulnerables, a los poco sofisticados y a los que carecen de proteccin legal, se ha convertido en la orden del da.

Salvar Asia al capitalismo global?

Mientras tanto, Pekn est demasiado ocupado volviendo a mezclar su destino como Reino del Medio global desplegando ingenieros, arquitectos, y trabajadores de la infraestructura, del tipo que no bombardea, de Canad a Brasil, de Cuba a Angola como para ser distrado por afanes atlanticistas en MENA (es decir la regin que incluye a Medio Oriente y el Norte de frica).

Si Occidente tiene problemas, el capitalismo global ha recibido un respiro cun breve no lo sabemos por la emergencia de una clase media asitica, no solo en China e India, sino tambin en Indonesia (240 millones de personas en un modo de auge) y Vietnam (85 millones). Nunca termino de maravillarme al comparar los milagros instantneos y la burbuja inmobiliaria actual en Asia con mis primeras experiencias al vivir all en 1994, cuando esos pases todava estaban en los aos del Tigre Asitico, anteriores a la crisis financiera de 1997.

Solo en China, 300 millones de personas solo un 23% de la poblacin total vive actualmente en reas urbanas medianas o grandes y gozan de lo que siempre se llama rentas disponibles. Ellos, en los hechos, constituyen de por s una nacin, una economa que ya es dos tercios de la de Alemania.

El McKinsey Global Institute seala que la clase media china comprende ahora un 29% de los 190 millones de grupos familiares del Reino del Medio, y llegarn a un asombroso 75% de 372 millones de grupos familiares en 2025 (si, claro est, el experimento capitalista de China no ha cado a algn precipicio para entonces y su potencial burbuja inmobiliaria/financiera no se ha reventado y ahogado a la sociedad).

En India, con su poblacin de 1.200 millones, ya hay, segn McKinsey, 15 millones de grupos familiares con un ingreso anual de hasta 10.000 dlares; en cinco aos, se proyecta que 40 millones de grupos familiares, o sea 200 millones de personas, estarn en ese grupo de ingresos. Y en India en 2011, como en China en 2001, el nico camino va hacia arriba (de nuevo mientras ese respiro dure).

Los estadounidenses tal vez lo consideren irreal (o comiencen a hacer sus maletas de expatriados), pero una renta anual de menos de 10.000 dlares significa una vida confortable en China o Indonesia, mientras que en EE.UU., con un ingreso familiar mediano de unos 50.000 dlares, uno es prcticamente pobre.

Nomura Securities predice que en solo tres aos, las ventas minoristas en China sobrepasarn las de EE.UU. y que, de esa manera, la clase media asitica ciertamente puede salvar por un tiempo al capitalismo global, pero a un precio tan elevado que la Madre Naturaleza est urdiendo una venganza catastrfica seria a travs de lo que sola ser llamado cambio climtico y que ahora es conocido de un modo ms vvido como tiempo extrao.

De vuelta a EE.UU.

Mientras tanto, en EE.UU., el presidente Barack Obama, premio Nobel de la Paz, sigue insistiendo excepcionalmente en que vivimos en un planeta estadounidense. Si esa lnea sigue resonando en el interior, sin embargo, es an ms difcil de vender en un mundo en el cual el primer caza jet stealth (oculto) chino realiza un vuelo de prueba mientras el secretario de Defensa de EE.UU. visita China.

O cuando la agencia noticiosa Xinhua, hacindose eco de su amo Pekn, se enfurece contra los polticos irresponsables de Washington que fueron las estrellas del reciente circo del techo de la deuda, y apunta a la fragilidad de un sistema salvado de la libre cada por la promesa de la Reserva Federal de hacer llover dinero gratuito sobre los bancos durante por lo menos dos aos.

Tampoco muestra Washington algo que se parezca a ingenio en su enfrentamiento con la dirigencia de su mayor acreedor, que tiene 3,2 billones (millones de millones) de dlares de reservas en moneda estadounidense, un 40% del total global, y siempre se intriga ante la continua exportacin letal de democracia para tontos de las costas estadounidenses a las zonas de guerra Af-Pak, Iraq, Libia y otros puntos lgidos en el Gran Medio Oriente. Pekn sabe perfectamente que cualquier otra turbulencia en el capitalismo global generada por EE.UU. podra reducir drsticamente sus exportaciones, llevar al colapso de su burbuja inmobiliaria y lanzar a las clases trabajadoras chinas a un modo revolucionario bastante duro.

Esto significa a pesar de recientes voces de la variedad Rick Perry/Michele Bachmann en EE.UU. que no hay ninguna maligna conspiracin china contra Washington u Occidente. De hecho, tras al salto de China ms all de Alemania como principal exportador del mundo y su denominacin como fbrica del mundo, yace un cantidad significativa de produccin que est controlada en realidad por compaas estadounidenses, europeas y japonesas.

De nuevo, decadencia de Occidente, s, pero Occidente ya est tan profundamente involucrado en China que no va a desaparecer tan pronto. Quienquiera suba o baje, queda, desde ahora, solo un sistema de desarrollo de fuente nica en el mundo, que se deshilacha en el Atlntico, y vive un auge en el Pacfico.

Si alguna esperanza de Washington sobre cambios en China constituye un espejismo, cuando tiene que ver con el monopolio global del capitalismo, quin sabe cul ser finalmente la realidad?

Vuelta al pramo

Los "cocos" proverbiales de nuestro mundo Osama bin Laden, Sadam Hussein, Muamar Gadafi, Mahmud Ahmadineyad (qu raro, todos musulmanes!) tienen el propsito evidente de actuar como otros tantos mini agujeros negros que absorben todos nuestros temores. Pero no salvarn a Occidente de su decadencia, o a la nica superpotencia del castigo merecido.

Paul Kennedy, de Yale, ese historiador de la decadencia, indudablemente nos recordara que la historia barrer con la hegemona estadounidense con la misma seguridad que el otoo reemplaza al verano (con la seguridad con la que se barri con el colonialismo europeo, a pesar de las guerras humanitarias de la OTAN).

Ya en 2002, en los preparativos para la invasin de Iraq, el experto en el sistema mundial Immanuel Wallerstein coloc el debate de esta manera en su libro La decadencia del poder estadounidense: La cuestin no es si EE.UU. est en decadencia, sino si encontrar un camino para caer airosamente, sin demasiado dao para s mismo o el mundo. La respuestadesde entonces ha sido bastante clara: no.

Quin puede dudar de que, 10 aos despus de los ataques del 11-S, la gran historia global de 2011 haya sido la Primavera rabe, que en s es ciertamente una trama secundaria de la decadencia de Occidente? Mientras Occidente se revolcaba en un lodazal de miedo, islamofobia, crisis financiera y econmica, e incluso, en Gran Bretaa, en disturbios y saqueos, desde el Norte de frica a Medio Oriente, la gente arriesg sus vidas para intentar la democracia occidental.

El sueo ha sido desbaratado, por lo menos en parte, gracias a que la medieval Casa de Saud y sus aclitos del Golfo Prsico intervinieron groseramente, entrometindose con una implacable estrategia de contrarrevolucin, mientras la OTAN ayudaba al cambiar la narrativa a una campaa de bombardeo humanitario con el fin de reafirmar la grandeza occidental.

Como dijo brutalmente el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen: Si no se es capaz de desplegar tropas ms all de las fronteras propias no se puede ejercer influencia en el campo internacional, y entonces esa brecha ser colmada por potencias emergentes que no comparten necesariamente los mismos valores y pensamientos.

Por lo tanto, resumamos la situacin mientras 2011 se orienta hacia el invierno. En lo que respecta a MENA, el propsito de la OTAN es mantener a EE.UU. y a Europa dentro del juego, a los miembros del BRICS afuera, y a los nativos en sus sitios. Mientras tanto, en el mundo Atlntico, las clases medias apenas subsisten en silenciosa desesperacin, incluso mientras, en el Pacfico, China est en auge, y globalmente todo el mundo retiene el aliento a la espera de que el prximo zapato econmico caiga en Occidente (y luego el siguiente).

Es una lstima que no haya un TS Eliot para que describa este destartalado pramo medieval que se apodera del eje atlantista. Cuando el capitalismo entre a la unidad de cuidados intensivos, los que paguen la cuenta del hospital sern siempre los ms vulnerables, y la cuenta se paga invariablemente con sangre.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge . Su ltimo libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con l en: [email protected] .

(Publicado con permiso de Tomdispatch)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/MI27Dj02.html 

rCR



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