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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2011

Chvez, Evo y Obama (Primera Parte)

Fidel Castro Ruz
Cubadebate


Hago un alto en las tareas que ocupan la totalidad de mi tiempo en estos das, para dedicar unas palabras a la singular oportunidad que ofrece para la ciencia poltica el sexagsimo sexto perodo de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El acontecimiento anual demanda un singular esfuerzo de los que asumen las ms altas responsabilidades polticas en muchos pases. Para estos, constituye una dura prueba; para los aficionados a ese arte, que no son pocos ya que a todos afecta vitalmente, resulta difcil sustraerse a la tentacin de observar el interminable pero instructivo espectculo.

Existen, en primer lugar, infinidad de temas peliagudos y conflictos de intereses. Para gran nmero de los participantes es necesario tomar posicin sobre hechos que constituyen flagrantes violaciones de principios. Por ejemplo: qu posicin adoptar sobre el genocidio de la OTAN en Libia? Desea alguien dejar constancia de que bajo su direccin el gobierno de su pas apoy el monstruoso crimen realizado por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, cuyos sofisticados aviones de combate, con o sin piloto, llevaron a cabo ms de veinte mil misiones de ataque contra un pequeo Estado del Tercer Mundo que cuenta apenas con seis millones de habitantes, alegando las mismas razones que ayer se utilizaron para atacar e invadir Serbia, Irak, Afganistn y hoy amenazan con hacerlo en Siria o cualquier otro pas del mundo?

No fue precisamente el Gobierno del Estado anfitrin de la ONU quien orden la carnicera de Vietnam, Laos y Cambodia, el ataque mercenario de Baha de Cochinos en Cuba, la invasin de Santo Domingo, la Guerra Sucia en Nicaragua, la ocupacin de Granada y Panam por las fuerzas militares de Estados Unidos y la masacre de panameos en El Chorrillo? Quin promovi los golpes militares y los genocidios en Chile, Argentina y Uruguay, que costaron decenas de miles de muertos y desaparecidos? No hablo de cosas ocurridas hace 500 aos, cuando los espaoles iniciaron el genocidio en Amrica, o hace 200 cuando los yanquis exterminaban indios en Estados Unidos o esclavizaban africanos, a pesar de que todos los hombres nacen libres e iguales como deca la Declaracin de Philadelphia. Hablo de hechos ocurridos en las ltimas dcadas y que estn ocurriendo hoy.

Estos hechos no pueden dejar de recordarse y repetirse cuando tiene lugar un acontecimiento de la importancia y el relieve de la reunin que se realiza en la Organizacin de Naciones Unidas, donde se pone a prueba la entereza poltica y la tica de los gobiernos.

Muchos de ellos representan a pases pequeos y pobres necesitados de apoyo y cooperacin internacional, tecnologa, mercados y crditos, que las potencias capitalistas desarrolladas han manejado a su antojo.

A pesar del monopolio desvergonzado de los medios masivos de informacin y los mtodos fascistas de Estados Unidos y sus aliados para confundir y engaar a la opinin mundial, la resistencia de los pueblos crece, y eso puede apreciarse en los debates que se estn produciendo en Naciones Unidas.

No pocos lderes del Tercer Mundo, pese a los obstculos y las contradicciones indicadas, han expuesto con valenta sus ideas. Las propias voces que emanan de los gobiernos de Amrica Latina y el Caribe no contienen ya el acento lacayuno y bochornoso de la OEA, que caracteriz a los pronunciamientos de los Jefes de Estados en dcadas pasadas. Dos de ellos se han dirigido a ese foro; ambos, el presidente bolivariano Hugo Chvez, mezcla de las razas que integran al pueblo de Venezuela y Evo Morales, de pura estirpe indgena milenaria, vertieron sus conceptos en esa reunin, uno a travs de un mensaje y el otro a viva voz, respondiendo al discurso del Presidente yanki.

Telesur transmiti los tres pronunciamientos. Gracias a eso pudimos conocer desde la noche del martes 20 el mensaje del Presidente Chvez, ledo detenidamente por Walter Martnez en su programa Dossier. Obama pronunci su discurso la maana del mircoles como Jefe de Estado del pas anfitrin de la ONU, y Evo pronunci el suyo en las primeras horas de la tarde de ese propio da. En aras de la brevedad tomar prrafos esenciales de cada texto.

Chvez no pudo asistir personalmente a la cumbre de Naciones Unidas, tras 12 aos de lucha sin descanso un solo da que puso en riesgo su vida y afect su salud y hoy lucha abnegadamente por su plena recuperacin. Era difcil sin embargo que su mensaje valiente no abordara el tema ms lgido de la histrica reunin. Lo transcribo casi ntegramente:

Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organizacin de las Naciones Unidas, [] para ratificar, en este da y en este escenario, el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina a convertirse en un pas libre, soberano e independiente. Se trata de un acto de justicia histrico con un pueblo que lleva en s, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo.

El gran filsofo francs Gilles Deleuze, [] dice con el acento de la verdad: La causa palestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo ha padecido y sigue padeciendo. Y tambin es, me atrevo agregar, una permanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya est inscrita en la memoria heroica de la condicin humana. [] Mahmud Darwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde el sentimiento y la conciencia de este amor: No necesitamos el recuerdo/ porque en nosotros est el Monte Carmelo/ y en nuestros prpados est la hierba de Galilea./ No digas: si corrisemos hacia mi pas como el ro!/ No lo digas!/ Porque estamos en la carne de nuestro pas/ y l est en nosotros.
Contra quienes sostienen, falazmente que lo ocurrido al pueblo palestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene con implacable lucidez: En todos los casos se trata de hacer como si el pueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubiera existido nunca. Es, cmo decirlo, el grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia.

la resolucin del conflicto del Medio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino; este es el nico camino para conquistar la paz.

Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino; duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crmenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las vctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los rabes. No olvidemos, adems, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza tnica practicada por el Estado colonialista israel.

una cosa es rechazar al antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista le imponga un rgimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un punto de vista tico, quien rechaza lo primero, tiene que condenar lo segundo.

el sionismo, como visin del mundo, es absolutamente racista. Las palabras de Golda Meir, en su aterrador cinismo, son prueba fehaciente de ello: Cmo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlos. No hay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que exista un pueblo llamado palestino, que se considera l mismo como palestino y que nosotros llegamos, los echamos y les quitamos su pas. Ellos no existan.

Lase y relase ese documento que se conoce histricamente como Declaracin de Balfour del ao 1917: el Gobierno britnico se arrogaba la potestad de prometer a los judos un hogar nacional en Palestina, desconociendo deliberadamente la presencia y la voluntad de sus habitantes. Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron en paz, durante siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismo comenz a reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se exacerbara la tragedia del pueblo palestino, consumndose la expulsin de su territorio y, al mismo tiempo, de la historia. En 1947 la ominosa e ilegal resolucin 181 de las Naciones Unidas recomienda la particin de Palestina en un Estado judo, un Estado rabe y una zona bajo control internacional (Jerusaln y Beln). Se concedi, [] el 56% del territorio al sionismo para la constitucin de su Estado. De hecho, esta resolucin violaba el derecho internacional y desconoca flagrantemente la voluntad de las grandes mayoras rabes: el derecho de autodeterminacin de los pueblos se converta en letra muerta.

contra lo que Israel y Estados Unidos pretenden hacerle creer al mundo, a travs de las transnacionales de la comunicacin, lo que aconteci y sigue aconteciendo en Palestina, digmoslo con Said, no es un conflicto religioso: es un conflicto poltico, de cuo colonial e imperialista; no es un conflicto milenario sino contemporneo; no es un conflicto que naci en el Medio Oriente sino en Europa.

Cul era y cul sigue siendo el meollo del conflicto?: Se privilegia la discusin y consideracin de la seguridad de Israel, y para nada la de Palestina. As puede corroborarse en la historia reciente: basta con recordar el nuevo episodio genocida desencadenado por Israel a travs de la operacin Plomo Fundido en Gaza.

La seguridad de Palestina no puede reducirse al simple reconocimiento de un limitado autogobierno y autocontrol policiaco en sus enclaves de la ribera occidental del Jordn y en la franja de Gaza, dejando por fuera no solo la creacin del Estado palestino, sobre las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusaln oriental como su capital, los derechos de sus nacionales y su autodeterminacin como pueblo, sino, tambin, la compensacin y consiguiente vuelta a la Patria del 50% de la poblacin palestina que se encuentra dispersa por el mundo entero, tal y como lo establece la resolucin 194.

Es increble que un pas (Israel) que debe su existencia a una resolucin de la Asamblea General, pueda ser tan desdeoso de las resoluciones que emanan de las Naciones Unidas, denunciaba el padre Miguel DEscoto cuando peda el cese de la masacre contra el pueblo de Gaza, a finales de 2008 y principios de 2009.

Es imposible ignorar la crisis de Naciones Unidas. Ante esta misma Asamblea General sostuvimos, en el ao 2005, que el modelo de Naciones Unidas se haba agotado. El hecho de que se haya postergado el debate sobre la cuestin palestina, y que se le est saboteando abiertamente, es una nueva confirmacin de ello.

Desde hace ya varios das Washington viene manifestando que vetar en el Consejo de Seguridad lo que ser resolucin mayoritaria de la Asamblea General: el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU. Junto a las Naciones hermanas que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), en la Declaracin de reconocimiento del Estado palestino, hemos deplorado, desde ya, que tan justa aspiracin pueda ser bloqueada por esta va. Como sabemos, el imperio, en este y en otros casos, pretende imponer un doble estndar en el escenario mundial: es la doble moral yanqui que viola el derecho internacional en Libia, pero permite que Israel haga lo que le d la gana, convirtindose as en el principal cmplice del genocidio palestino a manos de la barbarie sionista. Recordemos unas palabras de Said que meten el dedo en la llaga: Debido a los intereses de Israel en Estados Unidos, la poltica de este pas en torno a Medio Oriente es, por tanto, israelocntrica.

Quiero finalizar con la voz de Mahmud Darwish en su memorable poema: Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra est la seora de la tierra, la madre de los comienzos,/ la madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina./ Seora: yo merezco, porque t eres mi dama, yo merezco vivir.

Se seguir llamando Palestina: Palestina vivir y vencer! Larga vida a Palestina libre, soberana e independiente!

Hugo Chvez Fras

Presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Cuando la reunin se inici en la maana siguiente sus palabras estaban ya en el corazn y la mente de las personas all reunidas.

El lder bolivariano nunca fue enemigo del pueblo judo. Hombre de particular sensibilidad, detestaba profundamente el brutal crimen cometido por los nazis contra nios, mujeres y hombres, jvenes y ancianos en los campos de concentracin donde tambin fueron vctimas de atroces crmenes e intento de exterminio los gitanos, que nadie sin embargo recuerda y nunca se mencionan. Igualmente cientos de miles de rusos perecieron en esos campos de exterminio como raza inferior en el concepto racial nazi.

Cuando Chvez regres a su pas, procedente de Cuba, la noche del jueves 22 de septiembre, se refiri con indignacin al discurso pronunciado por Barack Obama en las Naciones Unidas. Pocas veces lo escuch hablar con tanto desencanto sobre un lder al que trataba con determinado respeto, como una vctima de la propia historia de la discriminacin racial en Estados Unidos. Nunca lo consider capaz de actuar como lo habra hecho George Bush y conservaba un recuerdo respetuoso de las palabras intercambiadas con l en la reunin de Trinidad y Tobago.

Ayer estuvimos oyendo un conjunto de discursos, anteayer tambin, all en Naciones Unidas, discursos precisos como el de la presidenta Dilma Rousseff; discurso de alto valor tico como el del presidente Evo Morales; un discurso que pudiramos catalogar como un monumento al cinismo, el discurso del presidente Obama, es un monumento al cinismo que su propia cara delataba, su propia cara era un poema; un hombre llamando a la paz, imagnate t, Obama llamando a la paz, con qu moral? Un monumento histrico al cinismo el discurso del presidente Obama.

Discursos precisos, orientadores, estuvimos oyendo: el del presidente Lugo, el de la presidenta argentina, fijando posiciones valientes ante el mundo.

Cuando se inici la reunin de Nueva York la maana del mircoles 21 de septiembre, el Presidente de Estados Unidos, tras las palabras de la Presidenta de Brasil que inici los debates, y despus de la presentacin de rigor ocup el podio e inici su discurso.

En siete dcadas, ―comenz diciendo― cuando la ONU impidi que hubiese una Tercera Guerra Mundial, seguimos en un mundo marcado por el conflicto y plagado de pobreza; cuando proclamamos nuestro amor por la paz y odio por la guerra, sigue habiendo convulsiones en el mundo que nos ponen a todos en peligro.

No se sabe cul sera el momento en que segn Obama, la ONU impidi una Tercera Guerra Mundial.

Asum el cargo en un momento de dos guerras para Estados Unidos, una guerra contra el extremismo, que nos llev a la guerra; en primer lugar, Osama Bin Laden y su organizacin Al-Qaeda seguan libres. Hoy establecimos una nueva direccin, al final de este ao las operaciones militares en Iraq van a terminar, vamos a tener relaciones normales con un pas soberano, miembro de la comunidad de naciones. Esa alianza se fortalecer con el fortalecimiento de Iraq, de su fuerza de seguridad, de su gobierno, de su pueblo y tambin de sus aspiraciones.

De qu pas est realmente hablando Obama?

Al poner fin a la guerra en Iraq, Estados Unidos y sus aliados comenzarn la transicin en Afganistn; tenemos un pas en Afganistn que puede asumir la responsabilidad del futuro de su pas, a medida que lo hacen vamos sacando nuestras propias fuerzas y vamos construyendo una alianza solidaria con el pueblo afgano. No debe haber duda, entonces, de que la ola de la guerra est revirtindose.

Asum el poder cuando miles de estadounidenses servan en Afganistn y en Iraq, al final de este ao ese nmero va a reducirse a la mitad y seguir disminuyendo. Esto es fundamental para la soberana, tanto de Iraq como de Afganistn y tambin esencial para el fortalecimiento de la ONU y de Estados Unidos, cuando construimos nuestra propia nacin; adems, estamos saliendo de all con una posicin fuerte. Hace 10 aos haba una herida abierta y hierros retorcidos, un corazn roto en el centro de esta ciudad; hoy cuando se levanta una nueva torre simboliza la renovacin de Nueva York; hoy Al-Qaeda tiene ms presiones que nunca, su liderazgo ha sido degradado, Osama Bin Laden, un hombre que mat miles de personas de docenas de pases, ya no pondr en peligro la paz del mundo.

De quin fue aliado Bin Laden, quin realmente lo entren y arm para combatir a los soviticos en Afganistn? No fueron los socialistas, ni los revolucionarios en ninguna parte del mundo.

Esta dcada ha sido muy difcil, [] pero hoy estamos en la encrucijada de la historia, con la oportunidad de movernos de manera decisiva hacia la paz, para hacerlo debemos volver a la sabidura de los que crearon esta institucin. Las Naciones Unidas y su Carta, insta a que nos unamos para mantener la paz y la seguridad internacionales.

Quin tiene bases militares en todas partes del mundo, quin es el mayor exportador de armas, quin posee cientos de satlites espas, quin invierte ms de un milln de millones de dlares anuales en gastos militares?

Este ao ha sido un momento de grandes transformaciones, ms naciones han avanzado para mantener la paz y la seguridad y ms individuos estn reclamando su derecho a vivir en paz y en libertad.

Cita luego los casos de Sudn del Sur y Costa de Marfil. No dice que en el primero, las trasnacionales yanquis se lanzaron sobre las reservas petroleras de ese nuevo pas, cuyo presidente en esa propia Asamblea de la ONU, dijo que era un recurso valioso, pero agotable y propona el uso racional y optimo del mismo.

Tampoco expres Obama que la paz, en Costa de Marfil, fue alcanzada con el apoyo de los soldados colonialistas de un eminente miembro de la belicosa OTAN que acaba de lanzar miles de bombas sobre Libia.

Menciona poco despus a Tnez, y atribuye a Estados Unidos el mrito del movimiento popular que derroc al gobierno de ese pas, un aliado del imperialismo.

Ms asombroso todava, Obama pretende ignorar que Estados Unidos fue el responsable de que en Egipto se instalara el gobierno tirnico y corrupto de Hosni Mubarak, que ultrajando los principios de Nasser, se ali al imperialismo, arrebato a su pas decenas de miles de millones y tiraniz a ese valeroso pueblo.

Hace un ao, ―afirma Obama― Egipto haba tenido un presidente durante casi 30 aos. Durante 18 das los ojos del mundo estaban centrados en la plaza Taghir, donde los egipcios de todas las partes de la sociedad, jvenes, nios, mujeres, hombres, musulmanes y cristianos, demandaban sus derechos universales. Vimos en esos manifestantes la fuerza de no violencia que nos ha llevado de Nueva Delhi a Selma y vimos que el cambio lleg a Egipto y al mundo rabe por medios pacficos.

Da a da frente a las balas y a las armas el pueblo libio no renunci a su libertad, y cuando fueron amenazados por esa atrocidad que hemos visto mucho en los ltimos siglos, la ONU respet su Carta, el Consejo de Seguridad autoriz las medidas necesarias para evitar una masacre en Libia. La Liga rabe exigi esta intervencin, hubo una alianza y una coalicin para evitar el avance de las fuerzas de Gaddafi.

Ayer los lderes de una nueva Libia tomaron su lugar aqu, con nosotros, y esta semana las Naciones Unidas y Estados Unidos estn abriendo su nueva embajada en Trpoli.

He aqu cmo la comunidad internacional debe funcionar, y debera funcionar: las naciones que se unan para buscar la paz y la seguridad y los individuos que exigen sus derechos.

Todos nosotros tenemos la responsabilidad de apoyar a la nueva Libia, el nuevo gobierno libio que enfrenta transformar esta promesa en una bendicin para todos los libios.

El rgimen de Gaddafi acab, Gbagbo, Ben Ali, Mubarak, ya no estn en el poder. Osama Bin Laden se ha ido, y la idea de que el cambio solamente puede llegar por la violencia ha sido enterrado junto con l.

Observen la forma potica con que Obama despacha el asunto de Bin Laden, cualquiera que haya sido la responsabilidad de este antiguo aliado, ejecutado con un disparo en el rostro delante de su esposa y sus hijos, y lanzado al mar desde un portaaviones, ignorando costumbres y tradiciones religiosas de ms de mil millones de creyentes y principios jurdicos elementales establecidos por todos los sistemas penales. Tales mtodos no conducen ni conducirn jams a la paz.

Algo est pasando en nuestro mundo, prosigue respecto a Libia― la manera como las cosas han sido es como ser en el futuro. La mano de la tirana ha terminado, los tiranos han sido ignorados y el poder lo tiene ahora el pueblo. Los jvenes rechazan la dictadura, rechazan la mentira de que algunas razas, algunos pueblos, algunas etnias no merecen la democracia.
La promesa en papel de que todos nacemos libres y con el mismo derecho cada vez est ms cerca de ser realidad [] La medida del xito es si las personas pueden vivir en una libertad, dignidad y seguridad sustentable, y la ONU y sus miembros deben hacer lo necesario para apoyar estas aspiraciones bsicas, y tenemos ms trabajo que hacer en este sentido.
De inmediato la emprende contra otro pas musulmn donde como es conocido, sus servicios de inteligencia junto a los de Israel, asesinan sistemticamente a los cientficos ms destacados de la tecnologa militar.

Acto seguido amenaza a Siria, donde la agresividad yanqui puede conducir a una masacre mucho ms espantosa que la de Libia: Hoy, hombres, mujeres y nios han sido asesinados y torturados por el rgimen de Siria; miles han sido asesinados, muchos durante el perodo sagrado del Ramadn; miles han atravesado la frontera de Siria.

El pueblo sirio ha mostrado dignidad y valenta en su bsqueda de justicia, protestando pacficamente y muriendo por los mismos valores que esta institucin defiende. Ahora bien, la cuestin es sencilla: Vamos a apoyar al pueblo sirio o vamos a apoyar a sus opresores? La ONU ya ha aplicado sanciones a los lderes sirios. Apoyamos la transferencia de poder que responda al deseo del pueblo sirio, y muchos se nos han unido en este esfuerzo; pero por el bien de Siria y la paz y seguridad del mundo debemos hablar con una sola voz: no hay excusa para la accin. Ha llegado el momento para que el Consejo de Seguridad sancione al rgimen de Siria y apoye al pueblo sirio.

Ha quedado acaso algn pas excluido de las amenazas sangrientas de este ilustre defensor de la seguridad y la paz internacional? Quin concedi a Estados Unidos tales prerrogativas?

En la regin, debemos responder a los llamados por el cambio. En Yemen, mujeres, nias, hombres se han reunido en las plazas, todos los das, con la esperanza de que su determinacin y el derrame de su sangre lleve a un cambio. El pueblo estadounidense apoya esas aspiraciones. Debemos trabajar con los vecinos y los socios en el mundo para buscar un camino que lleve a una transicin pacfica del gobierno de Saleh, y que haya elecciones libres y justas lo ms pronto posible.

En Bahrein se han tomado medidas para la reforma en la rendicin de cuentas. Estamos contentos con ello, pero se requiere mucho ms. Somos amigos de Bahrein, y seguiremos exigindoles al gobierno y a los opositores que busquen un dilogo significativo que llegue a cambios pacficos y cumpla los deseos del pueblo. Creemos que el patriotismo de Bahrein puede ser mayor que el sectarismo que le separa; es difcil, pero se puede lograr.

No menciona en absoluto que all se encuentra una de las mayores bases militares de la regin y que las transnacionales yanquis controlan y disponen a su antojo de las mayores reservas de petrleo y gas de Arabia Saudita y los Emiratos rabes.
Creemos que cada nacin debe tener su propio camino para lograr satisfacer las aspiraciones de los pueblos. No podemos estar de acuerdo con todos aquellos que se expresan polticamente, pero siempre vamos a estar defendiendo los derechos universales que fueron apoyados por esta Asamblea, derechos que dependen de elecciones libres y justas, gobiernos transparentes y que rindan cuentas, respeto por los derechos de las mujeres y las minoras, justicia igual y justa. Eso merece nuestro pueblo. Estos son los elementos de la paz que pueden durar.

Estados Unidos va a seguir apoyando a las naciones que van hacia la democracia con mayor comercio e inversin, para que la libertad sea seguida por la oportunidad. Continuaremos nuestro compromiso con los gobiernos, pero tambin con la sociedad civil, estudiantes, empresarios, partidos polticos, la prensa, los medios.

Hemos condenado a los que violan los derechos humanos e impiden que lleguen a esos pases. Castigamos a los que violan esos derechos, y siempre vamos a servir como una voz de aquellos que han sido silenciados.

Despus de esta larga perorata, el insigne Premio Nobel entra en el espinoso tema de su alianza con Israel que por cierto, no figura entre los privilegiados poseedores de uno de los ms modernos sistemas de armas nucleares y medios capaces de alcanzar objetivos distantes. Conoce perfectamente bien cuan arbitraria e impopular es esa poltica.

S que esta semana hay un tema que es fundamental en este sentido, para estos derechos. Es una prueba para la poltica exterior de Estados Unidos cuando el conflicto entre Israel y palestinos contina. Hace un ao estuve en este podio e inst para que hubiese una Palestina libre. Cre entonces, y lo creo hoy, que el pueblo palestino merece su Estado, pero tambin dije que una paz genuina solo puede lograrse entre israeles y palestinos mismos. Un ao despus, a pesar de muchos esfuerzos de Estados Unidos y otros, las partes no han podido salvar sus diferencias. Ante este estancamiento he planteado una nueva base de negociaciones, lo hice en mayo ltimo. Esa base es clara, es conocida para todos: los israeles deben saber que cualquier acuerdo debe tener garantas para su seguridad; los palestinos deben conocer las bases territoriales de su Estado. Yo s que muchos han estado frustrados por la falta de avances, y yo tambin lo he estado y lo estoy. La cuestin no es la meta que buscamos, sino cmo logramos esa meta.

La paz exige mucho trabajo, la paz no va a llegar por resoluciones ni declaraciones ante la ONU, si fuese tan fcil ya se hubiera logrado. Los israeles y los palestinos deben sentarse, y van a vivir juntos, son ellos los que deben buscar una solucin viable en sus fronteras, deben buscar una solucin sobre Jerusaln, sobre los refugiados. La paz depende del acuerdo entre aquellos que deben vivir juntos despus que culminen nuestros discursos, mucho despus de que nosotros hayamos votado.

Se extiende a continuacin en una larga perorata para explicar y justificar lo inexplicable y lo injustificable.

No hay duda al respecto de que los palestinos han visto esto retrasado por demasiado tiempo, y es justamente porque creemos tanto en las aspiraciones del pueblo palestino que Estados Unidos ha invertido tanto tiempo y tanto esfuerzo en construir un Estado palestino y negociaciones que puedan cumplir esta meta del Estado palestino; pero hay que entender esto tambin, Estados Unidos hizo un compromiso con la seguridad de Israel, es esencial; nuestra amistad es profunda y duradera con este Estado israel.

El pueblo judo ha formado un Estado exitoso y merece reconocimiento y relaciones normales con sus vecinos, y los amigos de los palestinos no le hacen ningn favor al ignorar esta verdad.

cada lado tiene aspiraciones legtimas, y eso es parte de lo que hace la paz, algo tan difcil, y el plazo final solamente podr romperse cuando cada parte aprenda a estar en los zapatos del otro, cada parte pueda ver el mundo a travs de los ojos del otro. Eso debemos alentarlo, debemos promover esto.

Mientras tanto, los palestinos permanecen desterrados de su propia patria, sus casas son destruidas por monstruosos equipos mecnicos y un muro odioso, mucho ms alto que el de Berln, separa a unos palestinos de otros. Lo mejor que poda haber reconocido Obama es que los propios ciudadanos israeles estn ya cansados del derroche de recursos invertidos en la esfera militar, que los priva de paz y de acceso a los medios elementales de vida. Igual que los palestinos, ellos estn sufriendo las consecuencias de esas polticas impuestas por Estados Unidos y los elementos ms belicosos y reaccionarios del Estado sionista.

A medida que hacemos frente a estos conflictos y a estas revoluciones debemos reconocer y recordar que [] la paz verdadera depende de crear la oportunidad que hace que la vida valga la pena ser vivida, y para ello debemos confrontar enemigos comunes de la humanidad: las armas nucleares, la pobreza, la ignorancia y la enfermedad.

Quin entiende este galimatas del Presidente de Estados Unidos ante la Asamblea General?

Acto seguido postula su ininteligible filosofa:

Para hacer frente a la destruccin mundial debemos luchar por un mundo sin armas nucleares; en los ltimos dos aos comenzamos a andar ese sendero. Desde la Cumbre en Washington muchas naciones han comenzado a garantizar asegurar su material nuclear contra los posibles terroristas.

Puede haber terrorismo mayor que la poltica agresiva y belicosa de un pas cuyo arsenal de armas nucleares podra destruir varias veces la vida humana en este planeta?

Estados Unidos va a continuar trabajando para prohibir la prueba de materiales nucleares y de los materiales para estas armas nucleares, nos sigue prometiendo Obama. Hemos comenzado, entonces, a avanzar en el sentido correcto. Estados Unidos est comprometido a cumplir con sus obligaciones; pero cuando cumplimos con nuestras obligaciones esperamos que las instituciones tambin ayuden a limitar la expansin de estas armas [] Irn no ha podido demostrar que su programa de armas nucleares es pacfico.

Vuelve con la matraquilla! Pero esta vez Irn no est sola; la acompaa la Repblica Democrtica de Corea.
Corea del Norte todava tiene que tomar medidas para reducir sus armas y reducir su beligerancia contra el Sur. Hay un futuro de muchas oportunidades para los pueblos de esas naciones si sus gobiernos cumplen con sus obligaciones internacionales; pero si continan en el sendero fuera del derecho internacional, deben sentir mayores presiones de aislamiento, por eso es que nuestro compromiso hacia la paz y la seguridad exigen que esto se haga de esta manera.

Continuar maana.


Fuente: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2011/09/25/chavez-evo-y-obama-primera-parte/



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