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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2011

Argelia y la Primavera rabe
La perspectiva desde el bosque

Muriam Haleh Davis
Jadaliyya.com

Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll


[Los residentes de Bois des Pins han protestado contra la construccin de un aparcamiento comercial y la destruccin de las tierras boscosas en Hydra, en las afueras de Argel. Fuente de la imagen: djazairess.com]

Argelia ha vuelto este mes a los titulares de la Primavera rabe, aunque por razones ms ambiguas que el levantamiento del estado de emergencia de febrero. Desde la cada de Gadafi, el papel de Argelia ha sido por un lado como bastin de la elite militar y por otro como un seguidor tranquilo del rgimen de Gadafi. La sospecha de que Argelia puede ser inmune a la Primavera rabe se relaciona con la falta de protestas masivas estilo Tahrir, junto con su buena disposicin a proporcionar refugio a los miembros del clan Gadafi y su falta de reconocimiento del Consejo Nacional de Transicin de Libia. El anuncio del 12 de septiembre de que el rgimen liberalizara los medios de comunicacin gestionados en su mayor parte por el Estado -en lnea con un conjunto de reformas anunciado en abril- se recibi con bastante escepticismo y ms todava tras los atentados contra los diarios El-Watan y El-Khabar dos das despus. Hay varios factores que no tienen buenos presagios para una Primavera rabe en Argelia: una poblacin fragmentada, la memoria todava fresca de una violenta guerra civil, la existencia de redes de padrinazgo financiadas por los petrodlares, un historial de corrupcin rampante a los niveles ms altos y lo que queda de una vaca retrica de guerra fra. Posteriormente, esto ha inducido a los astutos observadores de la poltica argelina, como John Entelis, a llegar a la conclusin de que Argelia es revolucionaria slo de nombre.

Desde luego no es mi intencin ofrecer una probabilidad estadstica de si la Primavera rabe se dar en Argelia. Tal anlisis considerara a la Primavera rabe como un producto modular que puede importarse tal cual y podra causarme bochorno en los meses, si no semanas, venideros. Lo que s puedo decir, despus de haber llegado recientemente a Argel, es que el funcionamiento del poder es considerablemente menos seguro de lo que pareca hace cinco aos.

En los ltimos meses, hay un lugar que se ha convertido en un smbolo poderoso de la brecha creciente entre el pueblo y le pouvoir, junto con la divisin cada vez mayor entre las credenciales revolucionarias y las prcticas autoritarias. Sin embargo, a diferencia de los smbolos que nos hemos acostumbrado a buscar, la lucha no tiene lugar en una plaza. Se escenifica en una obra, donde se pretende construir un aparcamiento donde antes haba un bosque. Por otra parte, la gente no grita al-sha`ab yurid isqat al-nizam (la gente quiere la cada del rgimen). Grita touche pas mon jardin (no toques mi jardn).

Bois des Pins: La brutalidad policial y el estancamiento jurdico

En julio, los habitantes de Bois des Pins descubrieron que su pequeo bosque de eucaliptos sera destruido y sustituido por un aparcamiento comercial de varias plantas. Enfurecidas porque no les haban avisado ni consultado, las personas se moviliz rpidamente, firmando peticiones y organizando manifestaciones. Recalcaron el legado sagrado de los rboles, smbolo del orgullo nacional a raz de la independencia. Adems, alegaron que el proyecto se estaba llevando a cabo ilegalmente, basndose en una ley que hace constar que la planificacin inmobiliaria slo puede realizarse despus de una investigacin pblica. Tambin existe una dinmica de clase que apoya esta lucha: mientras Hydra es un suburbio relativamente elegante, residencia de embajadas y expatriados, Bois des Pins es comparativamente menos pudiente.

Pero estas protestas pacficas se tornaron rpidamente violentas. El 8 de agosto, la polica antidisturbios hizo frente a los manifestantes y los atac con gases lacrimgenos, hiriendo gravemente a cinco personas y suministrando a youtube unas imgenes dramticas. M. Mahenni, residente de Bois des Pins, alega que la polica le golpe 32 veces. El 5 de septiembre, el Wali de Argel se neg a reconocer la legitimidad de las quejas oficiales contra l. En cambio, se ha llamado a veintin residentes a declarar que se enfrentan a diversos cargos, entre los que figuran agresiones a la polica, posesin de armas y atentar contra la propiedad pblica y privada.

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[La relacin entre Bouteflika y Gadafi ha dejado a muchos pensando qu papel jugar Argelia en la Primavera rabe. Fuente de la imagen: thefirstpost.co.uk]

Un nuevo poder colonial? Seis muyahides* denuncian el rgimen

Un aspecto notable de la lucha de Bois des Pins es la respuesta de lasmuyahides. Estas mujeres, que lucharon contra los franceses, personifican la guerra revolucionaria que legitima el estado argelino desde hace 50 aos. Sin embargo, en este momento histrico, Djamila Bouhired, Fattouma Ouzegane, Louisa Ighilahriz, Zoulikha Bedaddour, Malika Wahiba y Louisa Ouzarne han redactado una declaracin pblica que denuncia las acciones arbitrarias y violentas del Estado. Al condenar a los polticos que se aslan de la realidad sociopoltica de la mayora de los argelinos, resaltan los ideales de la Primavera rabe frente al aparato estatal represivo de Argelia. Quiz la Primavera rabe no sea un modelo para Argelia, pero s parece ofrecer un futuro imaginario coloreado con la verdadera herencia revolucionaria de Argelia contra los franceses. La ltima parte de su declaracin merece citarse en su totalidad: Argelia, junto con su historia insigne, no merece que se abuse de ella nuevamente, esta vez por parte de sus hijos. La polica sitia a Bois des Pins en Hydra y nos devuelve a 1957 cuando los paracaidistas del General Massu se apoderaron de los edificios y apartamentos de Argel durante la gloriosa batalla de la ciudad.

Las muyahides no son las nicas personas que cuestionan las cfredenciales revolucionarias contemporneas. Abdelghani Henni, residente de Bois des Pins, ha comparado tambin las acciones de la polica con las del ejrcito colonial de los aos 50. Otros argelinos comparan estas acciones con las del OAS (Organisation de l'arme secrte), el grupo francs terrorista que perpetr actos violentos tanto en Francia como en Argelia durante la Guerra de Independencia bajo el eslogan Argelia es francesa y seguir as. En un pas donde el colonialismo se ve como el pecado original par excellence y las palabras de Fanon todava pueblan el discurso nacional, esta comparacin es poco menos que hertica.

Sin duda, el tercermundismo del FLN (Front de Libration Nationale) suena cada vez ms cansino. En su sitio web, el-Moudjahid, al comentar los acontecimientos en Bois des Pins, reclam el derecho del Estado de construir lo que se considera necesario para el bien comn. Mientras tanto, otros partidos polticos aprovechan la oportunidad para criticar el rgimen actual. Hocine Ahmed y el FFS (Front des Forces Socialistes) han denunciado sin reservas las acciones de la polica y han llamado a que las fuerzas policiales se retiren de Bois des Pins. Sheik Abada Djaballah, lder islamista de la oposicin que encabeza el Frente para la Justicia y el Desarrollo, alega que Argelia podra experimentar un tsunami social debido a la falta de democracia, lo que da al rgimen una razn para pensar que el destino de unos cuantos rboles puede ser un presagio vivo de la Primavera Argelina.

La naturaleza de la revolucin: Ecologa y nacionalismo en Argelia

As que la pregunta es, qu tienen que ver los rboles con el nacionalismo? Si invocamos el color verde cuando mencionamos Argelia, se refiere ms al Islam que a la ecologa. Pero las dos cosas estn relacionadas; mientras la legitimidad poltica en Argelia ha tirado siempre de la retrica islmica, en otros momentos se enraiz en un ecologismo radical.

La independencia nacional se bas en la soberana poltica y ecolgica, y la emergencia de Argelia como actor nacional se reflej en una identidad rabe islmica y una serie de iniciativas ecologistas. La reforestacin, por ejemplo, fue una prioridad despus de la guerra para demostrar que Argelia protegera y se beneficiara de sus propios recursos naturales, lo que fue imposible bajo el rgimen colonial explotador. De la misma forma que la poltica francesa de desarrollo (mise en valeur) fue una demostracin humanista de la capacidad del hombre para conquistar la naturaleza, los funcionarios argelinos buscaron una visin del desarrollo que correspondiera al marco nacionalista radical. Los intentos del Presidente Houari Boumediene de reforestacin durante los aos setenta culminaron en el barrage vert (la represa verde), diseada para proteger el norte de Argelia del inexorable avance del desierto. Pero el proyecto slo tuvo xito parcialmente, ya que slo se plantaron 160.000 hectreas de las tres millones previstas.

El xito de esta visin, sin embargo, se encuentra no slo en el nmero de rboles plantados. Los residentes de Bois des Pins han observado que algunos de estos rboles los plantaron voluntarios en los aos 70. Como seal un residente hemos luchado por este espacio verde. Es importante, por tanto, ver la historia del bosque adems de la poltica de los rboles. Los residentes de Hydra estn luchando por los rboles. Pero invocan el ideal de un bosque -una conciencia medioambiental que est relacionada con el autorretrato revolucionario de Argelia- y utilizan este legado histrico para desacreditar al rgimen actual.

Esta conciencia ecolgica tambin est relacionada con las maneras en que el capitalismo ha dictado el curso de la planificacin urbanstica en Argelia. La ciudad de Argel, conocida en otros tiempos como la ciudad blanca, es ahora ms clebre por sus viviendas de hormign de las que se ha beneficiado una elite de inversores, amasando grandes fortunas con este negocio en los ltimos 20 aos. Hay cada vez menos espacios verdes y la crisis de la vivienda ha dado como resultado un paisaje de hormign. El bosque seala la exigencia de que el gobierno argelino responda a las necesidades econmicas, sociales y, en ltimo trmino, ecolgicas de sus ciudadanos. Pero estas transformaciones parecen tan lejanas que el gobierno argelino ahora se compara con los colonos franceses contra los que luch en los aos 50. Este nexo de lucha poltica, imaginario histrico y conciencia ecolgica demuestra que los aires de la Primavera rabe quiz lleguen a Argelia, pero que, igual que con la nocin de revolucin, tales brisas no aparecern como fenmenos predefinidos ni ofrecern una trayectoria poltica cierta.

* Nota de la traductora: femenino plural de "muyahid", combatiente islmico en lengua rabe.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/2653/algeria-and-the-arab-spring_a-view-from-the-forest djazairess.com]

rCR



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