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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2011

Ponencia impartida en el Curso Libertad en Internet: garantas y amenazas
Leyes de Mercado

Carlos Snchez Almeida
Nacin Red


1.- Hackers, grietas y burocracia

El ttulo de esta conferencia, segn el programa, tena que ser Por qu el legislador defiende la propiedad antes que la libertad?. Era un ttulo ms ilustrativo que el elegido finalmente, que he tomado prestado de la novela de ciencia ficcin de Richard Morgan, traducida en Espaa por Jess Gmez, publicada por Gigamesh, y disponible gratuitamente en las redes de intercambio y servidores de descarga de Internet que quiere cerrar la Ley Sinde.

S, el ttulo original era ms ilustrativo. Pero Leyes de Mercado resume a la perfeccin la situacin actual de nuestro Parlamento en lo que se refiere a la autora de su produccin legislativa, muy particularmente en lo relativo a las leyes destinadas a proteger la propiedad. Y tambin refleja la Realidad contra la que intentan en vano lucha los legisladores y los que les dictan las leyes. La novela de ciencia-ficcin Leyes de Mercado, que tengo en las manos en este momento en su versin papel, seguir disponible en su forma binaria en internet maana, pasado, y dentro de un ao. Diga lo que diga la Ley Sinde, el reglamento de la Ley Sinde, y cuantas leyes de mercado quiera dictar el prximo Gobierno delegado de los Mercados. Porque esa y no otra es en Internet la verdadera Ley impuesta por sus verdaderos ciudadanos.

Cuando me invitaron a estas jornadas los organizadores me remitieron una lista de normas impuestas por la burocracia universitaria, una burocracia necesaria para organizar la vida acadmica, pero absolutamente incompatible con la agitada vida de plazos, juicios y recursos que hemos de sobrellevar los abogados. De hecho, me consta que hay compaeros de profesin que han tenido que renunciar a dar conferencias universitarias para no tener que sufrir la burocracia. Yo hago lo que la mayor parte de abogados hacen con las leyes: me comprometo a cumplir con lo establecido, y luego aprovecho las grietas de la letra pequea.

Me pedan un abstract de la conferencia, y que remitiese el texto por anticipado. Algo imposible: ni yo mismo s de qu voy a hablar cuando me pongo a escribir: el abstract solo lo puedo hacer como resumen, cuando ya he acabado de escribir, si el telfono y el twitter me han dejado tranquilo. A veces envidio a aquellos que pueden trabajar de forma estructurada, con arreglo a un Orden inmutable. Yo convivo a diario con el Caos, y no sabra vivir de otra forma. Posiblemente por eso me gusta tanto Internet.

2.- Islas en la Red

El segundo ttulo de ciencia ficcin que citar hoy: Islas en la Red fue una novela publicada por Bruce Sterling, pionero del ciberpunk y tambin autor de The Hacker Crackdown (La caza de hackers. Ley y desorden en la frontera electrnica). Dos obras publicadas en 1988 y 1992, respectivamente, que auguraban lo que iba a ser Internet. Como dira el mismo Bruce en el prlogo a Quemando Cromo, de William Gibson, los escritores de ciencia ficcin son payasos sabios:

Somos Payasos Sabios que podemos saltar, dar cabriolas, hacer profecas y rascarnos en pblico. Podemos jugar con Grandes Ideas porque el extravagante colorido de nuestros orgenes de revista barata nos hacen parecer inofensivos.

El futuro profetizado por Bruce Sterling ya est aqu. Mercados conectados a la velocidad de la luz que chantajean a diario a sus Gobiernos delegados. Unos Gobiernos que han dejado de defender incluso a sus burguesas locales, ya que a su pueblo no lo defendieron nunca. Unos Gobiernos que deban encarnar el Orden, y que estn genuflexos ante el Caos de los parqus burstiles. Gobiernos de estados-nacin, celosos guardianes de sus fronteras fsicas, en un mundo donde el capital ya no tiene fronteras.

Bruce Sterling no fue el nico profeta de la Hacker Revolution. Antes de que los vendedores de chatarra electrnica usurpasen el ttulo, ser gur era otra cosa. Y si hay que hablar de un gur entre gurs, necesariamente tendr que citar a Hakim Bey, considerado por algunos como padre ideolgico de los hackers, y autntica autoridad en las leyes de las redes del Caos. Ttulos estos un tanto pretenciosos: un verdadero hacker no reconocera autoridad patriarcal alguna ni a su propio padre.

Mucho antes de que la ley de los mercados contaminase las redes, mucho antes de que Internet llegase al gran pblico, en aquellos oscuros tiempos de BBS y mdems ruidosos, Hakim Bey ya estableca las bases de la ciberutopa. Su ensayo de 1991, Zona Temporalmente Autnoma, anunciaba el #15M hace ya 20 aos:

El TAZ es un campamento de guerrilleros ontolgicos: golpean y corren. Mantn en movimiento a la tribu entera, aunque slo se trate de datos en el Web. El TAZ tiene que ser capaz de defensa: pero tanto su ataque como su defensa deben, siempre que puedan, eludir la violencia del Estado, que es una violencia sin sentido. El ataque se hace contra estructuras de control, esencialmente contra las ideas; y la defensa es la invisibilidad un arte marcial y la invulnerabilidad -un arte oculto entre los marciales. La mquina de guerra nomdica conquista antes de ser notada, y se desplaza antes de que el mapa pueda ser reajustado. Por lo que concierne al futuro, slo los autnomos podrn planificar la autonoma, organizarla, crearla. Es una operacin que se autoinicia, fundacional. El primer paso tiene algo de satori: la realizacin del TAZ comienza con el simple acto de su realizacin.

A lo largo de estos ltimos 20 aos, la red ha mantenido el pulso frente al Estado. Cada vez que el poder poltico ha intentado establecer fronteras legales en el territorio de la frontera electrnica, la red ha mutado para eludir la agresin. En la mayor parte de las ocasiones los hackers han actuado como tribus nmadas, como una ciberguerrilla siempre en movimiento. Para eludir la vigilancia tuvieron que echarse al monte de la Red, hasta que las condiciones objetivas permitiesen que la revuelta cristalizase en el mundo fsico.

Cada vez que enemigos de las libertades y defensores del Estado utilizan la palabra pirata en relacin a la red me hacen rer, precisamente porque con ello le dan la razn a Hakim Bey, que citaba la utopa pirata de Libertalia como paradigma de la Zona Temporalmente Autnoma. Las verdaderas repblicas de los piratas eran sus barcos: para los nuevos nmadas, la nica utopa posible era la Repblica Internet.

As fueron las islas en la red, reductos de libertad frente al pensamiento nico impuesto por Estados y Mercados. As fue hasta la primavera de 2011.

3.- Espaa: revolucin, reaccin y resistencia

La revolucin de las telecomunicaciones en Espaa corre pareja a los intentos del poder poltico de imponer su control sobre la sociedad de la informacin emergente, labor en la que encontrar un gran apoyo por parte de las empresas de medios de comunicacin, que generan un discurso reaccionario frente a un modelo de distribucin de informacin que no pueden controlar.

Pero con independencia de los intentos de control ejercidos desde la esfera poltica, policial y meditica, la red resiste el acoso del poder. Todo intento de control legislativo es respondido antes o despus mediante una evolucin tcnica que provoca la inmediata obsolescencia de la norma jurdica.

El esquema se repite cclicamente: la innovacin tecnolgica modifica de forma radical un status quo consolidado. Los beneficiarios del status quo que se derrumba reaccionan interesando del poder cambios legislativos para adecuar sus derechos a la nueva situacin tecnolgica. Y ante dicha normativa, surge una nueva evolucin tcnica: revolucin, reaccin y resistencia.

En breve seremos testigos de un nuevo captulo del proceso descrito. En el momento que se apruebe el reglamento de desarrollo de la Ley Sinde y se constituya la Seccin Segunda de la Comisin de Propiedad Intelectual en el Ministerio de Cultura, asistiremos a un cambio en la forma de distribuir enlaces en internet. A un problema jurdico se responder con una respuesta tcnica no prevista por el legislador, y la solucin legislativa dirigida a retirar contenidos o bloquearlos se quedar perdida en una nube.

4.- La legislacin TIC en Espaa: 20 aos contra la innovacin

La problemtica jurdica relacionada con las nuevas tecnologas era muy distinta hace veinte aos, y se centraba fundamentalmente en la proteccin jurdica del software: la ya derogada Ley de Propiedad Intelectual de 1987, as como tambin derogada Ley 16/1993, de 23 de diciembre, de incorporacin al Derecho Espaol de la Directiva 91/250/ CEE , de 14 de mayo, sobre la proteccin jurdica de programas de ordenador, unidas al artculo 534 bis del Cdigo Penal entonces vigente, establecan un marco que permita perseguir los delitos contra la propiedad intelectual de programas de ordenador. Y ese fue el cauce por el que muchos abogados entre los que me cuento- tomaron un primer contacto con la problemtica jurdica de las nuevas tecnologas. Eran discos flexibles de 5 y , muy lejanos de la nube actual, pero la persecucin entre titulares de derechos de autor y presuntos piratas del software haba comenzado.

Obsrvese que en el primer conflicto el legislador ya antepone la regulacin del derecho de propiedad a cualquier otro derecho o libertad. Pese a que la Constitucin Espaola estableca ya desde 1978 en su artculo 18.4 que La Ley limitar el uso de la informtica para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos, tuvieron que pasar 14 aos para que el legislador se preocupase por la intimidad informtica de los ciudadanos, y ni siquiera eso: la verdadera razn de la ya derogada Ley Orgnica 5/1992, de 29 de octubre, de Regulacin del Tratamiento Automatizado de los Datos de Carcter Personal, LORTAD, fue evitar que periodistas y detectives pudiesen pedir informacin sobre casos judiciales.

Empec a ejercer en 1987. Y recuerdo que durante mucho tiempo, incluso despus de la entrada en vigor de la LORTAD , pedir informacin sobre cualquier persona en los Juzgados de Barcelona era lo ms sencillo del mundo. No haba que acreditarse en ningn sitio, ni demostrar un inters legtimo: bastaba con rellenar un pequeo formulario annimo, poner el nombre de la persona sobre la que se buscaba informacin, y los atentos funcionarios de la seccin de informtica te devolvan el papelito lleno de datos sobre sumarios judiciales. Era evidente que tal sistema no poda sobrevivir entre los mltiples escndalos de corrupcin que llenaron los peridicos por aquellas fechas.

Tras la LORTAD lleg el Cdigo Penal, donde se incluyeron por primera vez delitos estrictamente informticos, como la interceptacin de correo electrnico, el acceso inconsentido por va telemtica a datos reservados o secretos de empresa, y los daos a programas y archivos binarios. Y con el Cdigo Penal, en 1995, tambin lleg la red al gran pblico, lo que hizo necesaria la creacin de brigadas policiales especializadas en controlar la red.

El Cdigo Penal de 1995 tuvo en su da una inmerecida fama de progresista: nada ms falso. Al tiempo que continuaba penando conductas como la insumisin al servicio militar, la ocupacin de pisos vacos o el aborto, dej fuera de su cobertura jurdica la pornografa infantil. Un cdigo que blindaba la propiedad en el mundo digital, penalizando la copia de programas de ordenador, los daos a la propiedad por va informtica, o la revelacin de secretos digitales de empresas y particulares, dej impune un delito contra la libertad de la magnitud de la pornografa infantil. A los autores del denominado Cdigo Penal de la Democracia les preocupaba ms la propiedad que la libertad.

Afortunadamente la omisin fue solventada en una reforma de 1999, pero ya para entonces las prioridades del legislador estaban claras: nueva Ley de Propiedad Intelectual en 1996, nueva Ley de Proteccin de Datos en 1999Y rpidamente redadas contra hackers, piratas y dems proscritos, y expedientes administrativos a la Asociacin contra la Tortura por publicar nombres de funcionarios condenados en Internet.

A partir del nuevo milenio los cambios se aceleran, y el ataque global a los derechos fundamentales tras los atentados del 11-S provocan un incremento de la represin legal en internet, siempre dirigido a blindar el derecho de propiedad en detrimento de derechos fundamentales como la intimidad o la libertad de expresin.

Un ejemplo: en noviembre de 2000 una mocin aprobada por unanimidad en el Senado insta al Gobierno a regular el correo electrnico en las empresas, garantizando la inviolabilidad de las comunicaciones. Han pasado 11 aos y tal legislacin brilla por su ausencia. Por el contrario, se han desarrollado muchas iniciativas legales tendentes a proteger la propiedad de las empresas en el marco digital, muy especialmente las de las televisiones de pago.

En el ao 2001 se inicia desde Kriptpolis una campaa contra el primer anteproyecto de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Informacin y Comercio Electrnico, denunciando su posible utilizacin como instrumento de censura y control. No olvidemos que los primeros anteproyectos incluso establecan un sistema obligatorio de registro para poder abrir una pgina web.

PP y PSOE tuvieron una actuacin absolutamente vergonzosa en lo que se refiere a la Ley de Internet, intercambiando sus papeles segn quin estuviese en el poder: as, en 2001 el PSOE se opuso a la LSSI , prometiendo su derogacin al llegar al poder. Lo que hizo al llegar al poder fue blindarla, para que cualquier Administracin pblica pudiese proceder al cierre de pginas que afectasen a su esfera de competencia.

Del mismo modo, ambos partidos pactaron reformar en el ao 2006 la Ley de Propiedad Intelectual, reduciendo a la mnima expresin las excepciones al derecho de autor, que de tal forma fue ampliado en el mbito digital. Se produjo la paradoja que mientras se reduca el mbito de la copia privada a su mnima expresin en el mbito domstico, prohibindolo a personas jurdicas, se ampliaba el canon de copia privada hasta el extremo, debindolo pagar tambin personas jurdicas, lo que llevara a Espaa a un ridculo internacional en el Tribunal de la Unin Europea.

Las sucesivas reformas penales acometidas por PP y PSOE en 2003 y 2010 no han hecho sino fortalecer la defensa de la propiedad inmaterial en internet, en detrimento de los derechos ciudadanos a la cultura y a la libertad de expresin. Los delitos contra la propiedad intelectual pasaron a perseguirse de oficio, se incentiv a las brigadas de investigacin tecnolgica a actuar contra pginas de enlaces, se crearon ex novo nuevos tipos penales para proteger el negocio de la televisin de pago, y se criminaliz toda actividad relacionada con el hacktivismo.

La Ley Sinde, Disposicin Final 43 de la Ley de Economa Sostenible, resume los despropsitos de todos estos aos. Una normativa dirigida a ampliar las atribuciones de la administracin pblica en internet, para as poder intervenir en un problema de derecho privado, se lleva a cabo prescindiendo hasta el extremo del poder judicial, y acaba siendo pactada por los partidos mayoritarios PP-PSOE y su bisagra perifrica CiU.

El reglamento de la Ley Sinde, en fase de redaccin en estos momentos, presenta en sus primeros borradores serias deficiencias: su disposicin ms preocupante es la que establece que en 72 horas los prestadores de servicios de intermediacin en de internet debern dar cumplimiento a las exigencias administrativas de retirada de datos o enlaces. El procedimiento administrativo gira alrededor del proveedor de contenidos que presuntamente infrinjan derechos de autor: a los prestadores de servicios de intermediacin se los deja al margen del procedimiento hasta el final, en una clara situacin de indefensin. Ello no obstante, y mucho antes de la aplicacin prctica de la Ley Sinde, ya se estn desarrollando soluciones tcnicas para compensar con cdigo informtico lo que no soluciona el cdigo jurdico

En todos y cada uno de los casos mencionados, las leyes nacieron obsoletas: solo sirvieron para incrementar las minutas de abogados especializados, as como la inventiva de programadores, hackers y webmasters. Toda ley absurda genera una solucin tcnica para esquivarla.

5.- Internet y poder meditico: historia de un desencuentro

Para entender las cclicas campaas de desprestigio que ha sufrido la red por parte de los medios de comunicacin convencionales basta con echar un vistazo al reparto de la propiedad de los grupos mediticos en Espaa. Es altamente recomendable la lectura de un artculo de Nria Almiron, Grupos privados propietarios de medios de comunicacin en Espaa: principales datos estructurales y financieros, publicado en la web de la Universidad de Navarra.

Editoriales, cadenas de libreras, peridicos, radios y televisiones en poder de las mismas manos: lo extrao sera que hablasen bien de internet. En cuanto descubrieron que no podran controlarla, y de esto hace mucho tiempo, comenzaron a cargar contra la red. A lo largo de la ltima dcada, y en particular desde la aprobacin de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Informacin, los medios de comunicacin espaoles han apoyado todos los intentos de control jurdico de internet, muy especialmente las modificaciones del Cdigo Penal y de la Ley de Propiedad Intelectual: se trata en ltima instancia de defender su cortijo.

Internet ha dado al traste con todos los viejos modelos de distribucin de obras culturales, en todos los sectores. Y salvo contadsimas excepciones, la industria meditica espaola no ha sabido reciclarse. Su nica estrategia ha sido apoyar hasta el final los intentos del poder poltico de controlar la red.

Modificaciones legales para blindar el negocio de televisin de pago, prohibir el press-clipping, limitar el alcance de la copia privada, o autorizar la retirada de contenidos de la red por parte de la administracin, han sido aplaudidas a rabiar por todos los grupos mediticos espaoles. No es extrao, en consecuencia, que las redes sociales donde eclosion el movimiento #15M considere hostiles a los medios de comunicacin tradicionales, situndolos al mismo nivel que a polticos y banqueros.

6.- Mayo del 11: desde la #leysinde al #15M

La aprobacin de la Ley 23/2006, de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, vino precedida por multitud de crticas en internet, y en particular en las redes y agregadores de blogs. Sin embargo, la norma se aprob con la prctica unanimidad del Congreso de los Diputados, evidenciando la escasa influencia que la red ejerca sobre la poltica real hace solo cinco aos.

Todo haba cambiado solo tres aos despus: la llegada al Ministerio de Cultura de Angeles Gonzlez-Sinde, en abril de 2009, fue contestada masivamente desde las redes sociales. Su proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Informacin, al objeto de permitir la retirada administrativa de contenidos sujetos a derechos de autor, encendi en diciembre de 2009 Twitter y Facebook. En pocos das el Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet tena ms de 250.000 seguidores en Facebook.

A lo largo de todo el ao 2010, la campaa contra la #leysinde fue tomando forma y aumentando seguidores. Coincidiendo con la aprobacin del proyecto el 19 de marzo en Consejo de Ministros, importantes pginas de enlaces espaolas llevan a cabo un cierre de 8 horas en protesta. El cierre anticipaba una protesta masiva de webs de enlaces 9 meses despus: el 19 de diciembre: a dos das de la votacin del proyecto en el Congreso, las pginas de enlaces espaolas se fundieron a negro durante 12 horas, con un mensaje contundente que apuntaba al sitio No al cierre de webs:

Si se aprueba la Ley Sinde, esta pgina desaparecer. Internet ser una tele ms, al servicio del poder. Por la libertad de expresin en la Red. No a la censura. No a la Ley Sinde. No al cierre de webs.

En No al cierre de webs se colg un manifiesto que sera ledo por ms de cuatro millones de personas en un par de das. En dicho manifiesto (ver anexo) se solicitaba a los ciudadanos que no se limitasen a protestar en internet: que saliesen a la calle: Sal a la calle, explcaselo a tus vecinos, a tus amigos, a tus compaeros de trabajo. y explcaselo a todas aquellas personas que conozcas, muy especialmente a aquellas que viven desconectadas de Internet.

El cierre de pginas de cine y series de televisin, de gran audiencia en internet, provoc que el mensaje llegase a amplias capas de la poblacin. La movilizacin en listas de correo y redes sociales hara el resto: en las horas previas a la votacin en el congreso los diputados recibieron miles de correos de protesta.

El 21 de diciembre la votacin parlamentaria es seguida con avidez a travs de su emisin en streaming por Internet. Se produce la circunstancia que el mismo da que en el Parlamento espaol se debate la Ley Sinde, en el Parlament de Catalunya se est procediendo al debate de investidura del candidato a Presidente de la Generalitat, Artur Mas. CiU vota en contra de la Ley Sinde, que resulta rechazada por el Congreso de los diputados.

El 25 de enero, tras mltiples presiones de la industria editorial, se alcanza un pacto entre PP, PSOE y CiU para resucitar el proyecto de Ley Sinde en el Senado. A los pocos das empez a gestarse el proyecto #nolesvotes, primero en Twitter y despus desde el web Nolesvotes.com y el wiki.nolesvotes.org

#nolesvotes naci como un proyecto aglutinador: su aspiracin no era otra que sumar descontentos, primero en la red y despus en la calle, sirviendo de caja de resonancia al profundo malestar de la sociedad frente a la actuacin de la clase poltica. Desde enero hasta mayo, fue uno de los hashtags de referencia en la internet espaola, y sirvi como altavoz a todas las iniciativas que se fueron sucediendo para evidenciar el malestar de la sociedad con respecto a la situacin poltica y econmica. Al revisar mi TL de esas fechas, es curioso ver los hashtags que se van sumando poco a poco a #nolesvotes: #sinfuturo, #sinmiedo, #estadodelmalestar, #indignaos, #reacciona, #democraciarealya y #15M. Un estudio en profundidad sobre la influencia de dichos hashtags en la explosin de Mayo del 11 puede consultarse en la web del Instituto Universario de Investigacin en Biocomputacin y Fsica de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza.

7.- Repblica Internet: una advertencia para el futuro

El anlisis del #15M y su evolucin posterior no es objeto de esta conferencia, limitada a los conflictos entre propiedad y libertad, y la escasa autonoma del legislador espaol con respecto a los verdaderos titulares del poder: el poder econmico y meditico. Ello no obstante, s me interesa dejar aqu una advertencia para el futuro: si es atinada o no, solo despus de algunos aos podr evaluarse adecuadamente.

Desde mis primeros textos en internet, y hablando precisamente del derecho de reunin, vengo diciendo que pese a que la red permite crear organizaciones a coste muy reducido, esa fuerza de la red es tambin su principal debilidad, porque solo se toma en serio a un movimiento poltico cuando es capaz de llenar las avenidas. En marzo de 2009, al comenzar mi ltima serie de conferencias, disponible en http://www.culturalibre.org, dej escrito lo siguiente:

Las nuevas tecnologas cambian la forma de ejercer los derechos. Pero en ltima instancia, los derechos de reunin y manifestacin quedan en letra muerta si no se ejercitan: de nada nos sirven si no pensamos movernos del silln.
Quizs el gran reto del siglo XXI no sea ms que ste: entender que no podemos confiar en nadie ms que en nosotros mismos. Entender que si de verdad es cierto que la soberana reside en el pueblo, ha llegado la hora de que el pueblo ejerza sus propias responsabilidades de forma directa, sin delegaciones ni intermediarios.
Ms all de la crisis econmica, vivimos una crisis de sistema. Nuestros intermediarios polticos han demostrado su inutilidad para gestionar los inmensos desequilibrios que genera un sistema social injusto. Pero de poco sirve quejarnos de ellos, mientras nos desentendemos de la toma de decisiones que slo a nosotros nos corresponden.
Slo cuando el Estado y el Mercado nos dejen sin proteccin social, empezaremos a entender que slo somos partculas elementales, que nada pueden conseguir en solitario. Tenemos que reconstruir en el mundo real, y no slo en Internet, las redes sociales destruidas por el individualismo salvaje. Y eso slo puede hacerse llevando nuestra asamblea virtual permanente a las calles, a las fbricas, a los despachos.
Ha llegado el momento de que los habitantes de la sociedad conectada se pongan de pie, abandonando el sedentarismo del consumidor indolente. Las pantallas son armas de doble uso: pueden servir tanto para comunicarnos como para encadenarnos. De nosotros depende, en ltima instancia, escoger el camino.
Tenemos las herramientas, Internet y los ciberderechos: ha llegado la hora de utilizarlas en el mundo real.

Durante todo 2009, 2010 y buena parte de 2011 no he cesado de pedir que la red saliese a la calle. En mayo de 2009 fuimos poco ms de 300 peatones a la Plaza del Rey de Madrid, para protestar ante el Ministerio de Cultura. En diciembre de 2009 ya fuimos unos cuantos ms. Desde mayo de 2011 ya han salido a la calle unos cuantos cientos de miles, quizs millones. Pero ahora me pregunto si no es quizs el momento de reflexionar.

La red no es nada sin la calle, pero la movilizacin callejera por s misma no sera nada sin internet. Al consultar este texto con mi amigo Ricardo Galli me hizo una inteligente observacin sobre uno de los puntos dbiles del ciberpunk, y en general del ciberactivismo de los aos 90: el presentar la red como un espacio nuevo, de otra gente, otra repblica paralela o alternativa a la realidad.

Ricardo tiene razn: el dualismo internet-mundo real es un error, especialmente si lo llevamos a la accin poltica. La red somos las personas, las mismas que viven en la democracia o repblica de su barrio. El ciberpunk pareca proponer a la gente emigrar a otro estado diferente, casi como ofrecerles una colonia en la Luna. La prctica cotidiana de los ltimos meses nos ha demostrado que toda accin poltica pasa simultneamente por la calle y por la red, porque la red ya es la mitad de lo real, y para algunos la mejor mitad.

En consecuencia, y despus de aos diciendo que la red tena que salir a la calle, no voy a decir aqu que haya que hacer el camino inverso, de la calle a la red: no, eso ya es imposible. Lo que me planteo es lo siguiente: si en buena parte hemos llegado aqu gracias al trabajo solidario de miles de personas organizadas en red, si es esa misma red solidaria la que mantiene activo el movimiento #15M no ser la red lo primero que intente desactivar el poder? No ser necesario que nos mantengamos alerta para evitar que nuestro principal bastin sea tambin nuestro punto ms vulnerable?

Ellos defienden su propiedad: lo han hecho durante milenios, y lo seguirn haciendo. Seguirn comprando a polticos para que blinden sus privilegios, y seguirn teniendo todos los recursos durante mucho tiempo, muy especialmente en el terreno meditico.

No lo olvidemos, especialmente cuando llegue el fro a las calles. Cuando el Estado y el Mercado se alen de nuevo para imponer leyes y constituciones redactadas al dictado del poder financiero, Leyes de Mercado, leyes a medida de los detentadores de la propiedad, no podremos contar con los medios de comunicacin que pertenecen a esos mismos propietarios.

Internet es nuestro ltimo baluarte, y vendrn por ella. Estemos alerta para cuando llegue ese momento, porque para defender la libertad en la red solo contaremos con nosotros mismos.


Valencia, 30 de septiembre de 2011.

Carlos Snchez Almeida es abogado del Bufet Almeida, adems de ser uno de los juristas ms activos en la defensa de los derechos civiles en Internet. Escribe habitualmente en el blog Jaque Perpetuo. Ahora tambin es colaborador de Nacin Red.

http://www.nacionred.com/privacidad/leyes-de-mercado-por-carlos-sanchez-almeida


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