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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2011

Entrevista a Jnatham F. Moriche
Nuestra democracia ha sido secuestrada por los mercados

Marcos Daz
Ambroz Informacin


El pasado agosto se cumplan cinco aos de colaboracin en Ambroz Informacin de nuestro paisano Jnatham F. Moriche, autor de una columna de anlisis poltico de la que ahora se toma un descanso de algunos meses. Firma habitual en medios alternativos como Rebelin o Kaosenlared, activista de movimientos sociales como ATTAC o Rumbo a Gaza y militante de Izquierda Unida, hemos querido, con ocasin de este punto y aparte, conversar con l sobre algunos de los asuntos que ocuparn un lugar destacado en el debate nacional e internacional durante el curso poltico que ahora comienza.

- Has dedicado muchos de tus artculos en Ambroz Informacin a la situacin de crisis econmica que atravesamos. En qu punto estamos dentro de este proceso?

- Conforme ha ido quedando en evidencia la incapacidad de las instituciones nacionales e internacionales para presentarle soluciones ticas y eficaces, la crisis econmica se ha transformado en crisis poltica. Y los mercados han aprovechado esta debilidad de los poderes pblicos para relanzar el proceso de globalizacin en clave de neoliberalismo radical y autoritario. Los Estados no slo no han puesto coto a los abusos del mercado, sino que se han convertido en paganos de sus desastres y rehenes de sus chantajes. Las polticas econmicas pblicas estn completamente subordinadas a la voluntad de agentes econmicos no democrticos. La reforma constitucional pactada por PSOE y PP en Espaa, siguiendo rdenes del Banco Central Europeo, es el ms reciente ejemplo de este violento secuestro de la poltica por parte de los mercados.

- Tu colaboracin en estas pginas comenz con un texto sobre la ofensiva israel contra Lbano en verano de 2006, con George W. Bush todava en la Casa Blanca. En estos cinco aos, cules han sido los grandes cambios en el campo de las relaciones internacionales?

- La demente operacin de cruzada emprendida por Bush, Blair y Aznar tras el 11-S destroz completamente el ya de por s injustsimo sistema de relaciones internacionales posterior a la Guerra Fra, y ha dejado un legado de violento desorden del que muy poco o nada ha sido reparado: las guerras de Afganistn e Iraq siguen dejando un escandaloso recuento diario de muertes; Guantnamo y otros tantos campos de concentracin y exterminio siguen operando; no se ha avanzado un slo paso en la resolucin del conflicto palestino... Y, por supuesto, ninguno de los tres genocidas de la cumbre de las Azores ha sido sometido a juicio por sus crmenes. Las tremendas decepciones que han supuesto Zapatero y Obama parecen descartar definitivamente la posibilidad de una reforma progresista desde dentro del sistema. Los cambios para bien que puedan llegar vendrn desde abajo y desde la izquierda, como estamos viendo en las heroicas revoluciones populares del mundo rabe frente a sus tiranos, o en la tenaz resistencia del pueblo griego a los ajustes salvajes que le han impuesto el BCE y el FMI. La nica excepcin es Amrica Latina, donde se han consolidado gobiernos progresistas como los de Brasil, Argentina, Venezuela o Bolivia, con notable xito en trminos de extensin de derechos sociales y bienestar colectivo.

- Pero, en medio de esta crisis y bajo esas presiones tremendas del mercado, hubiera sido posible hacer otra poltica, en Espaa o en otros pases europeos?

- Por supuesto! Constituyendo mayoras fuertes junto a otros partidos de izquierdas, sindicatos y movimientos sociales, los gobiernos socialistas de Espaa, Portugal o Grecia hubieran podido plantar cara al ataque de los mercados y defender sus servicios pblicos y derechos sociales. E incluso, actuando conjuntamente, hubieran podido promover una refundacin en clave progresista de la Unin Europea. Pero es que ni siquiera lo han intentado. En el Congreso, PP y PSOE se tiran los trastos a la cabeza, pero luego conviven muy civilizadamente en los consejos de administracin de Endesa, Telefnica o Caja Madrid. En esos intereses bastardos radica ese slido consenso de las fuerzas polticas mayoritarias. Las grandes organizaciones de la socialdemocracia espaola y europea estn absolutamente entrampadas en el discurso ideolgico y la trama de intereses del neoliberalismo.

- Y en este panorama, qu futuro aguarda a la Unin Europea?

- Ninguno. En su formato y orientacin actual, el proyecto europeo est muerto. La UE es slo un conjunto de instituciones intiles y carsimas, sin la menor legitimidad democrtica, que slo sirve como correa de transmisin de los mandatos del gran capital europeo. Cuando se present aquel engendro jurdico, engaosamente denominado Tratado Constitucional, fue rechazado por la ciudadana en las urnas. Ahora, se aprovecha la crisis para saltarse las formalidades y aplicar de modo imperativo las mismas medidas neoliberales que aquel Tratado contena. Resulta muy expresivo escuchar como, en la plaza Syntagma de Atenas, los manifestantes que defienden sus hospitales, escuelas y pensiones del chantaje de la deuda entonan las viejas canciones de la resistencia contra los nazis. Como alternativa a esta deriva mercantilista y autoritaria de la UE, la izquierda debe poner sobre la mesa un nuevo proyecto europeo, radicalmente democrtico y antagnico de la dictadura de los mercados.

- Volviendo a nuestro pas, quin, y por qu, crees que ganar las elecciones generales del 20 de noviembre?

- El PP, probablemente con mayora absoluta. Pero tambin con una abstencin muy alta, y con muchos votos nulos y blancos en las urnas. El electorado del PP crecer relativamente poco, ser el electorado de izquierdas el que se derrumbe, a causa de la enorme decepcin y rabia que ha producido el drstico volantazo a la derecha de Zapatero durante esta legislatura. Pero buena parte de la sociedad espaola progresista, aunque haya decidido no votar, s va a querer hacerse escuchar en sus crticas hacia un sistema poltico cuya credibilidad est, y con toda razn, por los suelos. Lemas como lo llaman democracia y no lo es, no nos representan o nuestros sueos no caben en vuestras urnas, que hemos escuchado en las movilizaciones del 15-M, son muy representativos de ese estado de nimo.

  - Sin embargo, no parece que Izquierda Unida u otros partidos a la izquierda del PSOE, mucho ms crticos con el neoliberalismo, vayan a crecer mucho en estas elecciones.

- La crisis del capitalismo ha supuesto tambin una importante crisis para la izquierda tradicional, en Espaa y en toda Europa. Hay mucha sensatez en los programas polticos de IU, Equo o Izquierda Anticapitalista, pero hay una absoluta insensatez en la vida orgnica de la izquierda poltica, empezando por esa interminable y absurda sopa de siglas que astilla al electorado progresista en cada llamada a las urnas. Que, en una situacin como la actual, al menos esas tres formaciones de mbito estatal no concurran en una nica plataforma electoral el prximo 20-N es una irresponsabilidad y una inmoralidad de tal calibre que justifica sobradamente la cautela y la distancia con que el movimiento 15-M y buena parte de la izquierda sociolgica observa a la izquierda poltica, por mucho que comparta lo esencial de sus programas electorales.

 

- Las movilizaciones de los indignados han supuesto una importante convulsin en el panorama poltico de nuestro pas, cul es tu impresin de este movimiento?

- El movimiento 15-M es una formidable maquinaria de pedagoga poltica, que ha devuelto la conversacin poltica al primer plano de la vida social, y ha demostrado una increble energa e inteligencia en acciones como la ocupacin de plazas pblicas o la obstruccin de desahucios hipotecarios. Su gran novedad radica en que, a diferencia de movilizaciones anteriores, no existen plataformas de partidos, sindicatos y movimientos que organicen las protestas, sino que estas se han auto-organizado desde la base y por s mismas, tomando la delantera a esa izquierda tradicional que durante los ltimos cuatro aos han fracasado en la tarea de constituir un sujeto poltico capaz de articular la indignacin de la sociedad frente a la catstrofe neoliberal.

- Como militante de IU, defendiste activamente vuestra abstencin en la investidura de Jos Antonio Monago como nuevo presidente extremeo tras las elecciones del 22-M. Cmo valoras tres meses despus aquella decisin?

- Fue la decisin correcta cuando se tom, y ahora lo es todava ms, cuando haber apoyado al PSOE nos hubiera convertido en socios de hecho del constitucionazo neoliberal, que los diputados y senadores socialistas extremeos en Madrid han respaldado. El presunto giro a la izquierda que entonces nos propona Fernndez Vara era igual de inverosmil que el que ahora plantea Prez Rubalcaba. Cayo Lara y la direccin federal de IU se equivocaron entonces al presionar y amonestar a la militancia y la direccin extremea por su abstencin, y se equivocan ahora cuando anticipan el apoyo de los diputados de IU a una hipottica investidura de Rubalcaba, una apuesta sobre una quiniela electoral muy arriesgada, y que adems despierta escasa simpata en el movimiento 15-M, que es hacia donde IU debera dirigir en este momento la mirada en busca de alianzas.

- Y qu papel juegan en este escenario los sindicatos?

- CCOO y UGT apenas han sido capaces de movilizarse, ms all de la chapucera huelga general de septiembre de 2010 y un puado de actos simblicos sin apenas repercusin, convocados ms bien para salvar la cara ante sus propias bases que para confrontar al gobierno y los poderes econmicos. Su modelo de sindicalismo de gestin naufraga porque el nuevo y ms agresivo neoliberalismo surgido de esta crisis considera que ya no tiene nada que negociar con las fuerzas del trabajo. Mndez y Toxo se sentaron gustosos a cenar con ngela Merkel, pero no han comparecido ante las asambleas de indignados de las plazas espaolas ni han satisfecho su demanda de movilizaciones ms contundentes. Es una situacin insostenible. Si no rompen abierta y radicalmente con el neoliberalismo, los grandes sindicatos se vern defendiendo la trinchera opuesta a la que ocupan los trabajadores a los que dicen representar.

- Y cmo encajarn todas estas piezas en la Espaa posterior al 20-N?

En materia de orden pblico y libertades civiles Rajoy ser mucho ms duro que Zapatero, pero en materia econmica no habr grandes diferencias porque el proceso de desmantelamiento del Estado de Bienestar ya est muy avanzado y porque, al fin y al cabo, los dueos de todo esto no estn en Madrid, sino en Bruselas o an ms lejos, y ni PP ni PSOE tienen un proyecto econmico propio que oponer a la emergencia econmica permanente del neoliberalismo. Mientras la izquierda poltica no se recomponga, la oposicin a la dictadura de los mercados slo podr expresarse en forma de accin directa y desobediencia civil en la calle. Parece inevitable, en Espaa y en toda Europa, un choque de trenes entre la legitimidad descendente de unas urnas semivacas y la legitimidad ascendente de unas calles y plazas desbordadas. En el resultado de este choque se perfilar la futura forma de nuestra democracia, si es que al cabo de esta crisis arribamos a un futuro democrtico, algo que a da de hoy no deberamos dar por seguro.

 

[Publicado originalmente en Ambroz Informacin n 19 (septiembre 2011); edicin digital disponible en www.radiohervas.es]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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