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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2011

Los jornaleros del sector nuclear francs se rebelan

Andrs Prez
Ojal/SanchoPanzaLab

Los trabajadores temporales de la industria atmica se movilizan para lograr proteccin frente a los riesgos para la salud


Uno de los secretos mejor guardados del sector nuclear francs y de su apariencia de orden y de excelencia tcnica ha saltado por los aires en los ltimos das. Tras el accidente en el complejo nuclear de Marcoule, que caus un muerto y un herido grave, los empleados temporales del sector han lanzado varias movilizaciones y juicios en tribunales para exigir un estatuto profesional que les proteja. Autnticos jornaleros, subcontratados, nmadas que van de una planta a otra, reciben el 80% de las dosis de radiacin porque efectan los trabajos ms duros y peligrosos. "El accidente nuclear nosotros ya lo hemos sufrido. Cada da. No soporto ver que la gente de fuera se queda tan contenta cuando le dicen, despus de un accidente como el de Marcoule: No hay radiacin en el exterior'. Porque la ausencia de radiacin en el exterior que tanto tranquiliza, es radiacin que est en el interior. Nosotros ya nos la hemos llevado, y nuestros cnceres laborales ah estn". Quien habla as es Philippe Billard, empleado de un subcontratista del sector nuclear, uno de los primeros en ir a juicio y ganar, en 2010, y fundador de la asociacin Salud y Subcontratados Nucleares.

Tras las primeras acciones de su colectivo, se est acentuando la protesta de estos empleados, alrededor de 30.000, de los cuales 18.000 van de una central a otra a hacer el trabajo sucio, sin seguimiento mdico a largo plazo.

La semana pasada, estos jornaleros del sector nuclear francs celebraron un da de concentraciones a las puertas de las centrales, y presentaron ante el Ministerio de Energa una peticin firmada por 11.000 de ellos. En ella demandaban "estatuto nico de alto nivel" que equipare su proteccin sanitaria con las de los trabajadores de la elctrica EDF, del nmero uno mundial del sector nuclear, Areva, y del Comisariado de la Energa Atmica (CEA).

Los gigantes del sector, y el Ministerio de Industria galo, han decidido poner en marcha medidas de momento simblicas para mostrar que escuchan las reivindicaciones. El ministro Eric Besson anunci, el da de la movilizacin, que EDF "est dispuesto a renunciar a la subcontrata en cascada, es decir a subcontratistas que, a su vez, pasan contratos con otros subcontratistas". Si la promesa se cumple, tres sera el nmero mximo de peldaos de subcontratas en cascada. Y no como actualmente, con un sinfn de peldaos.

La propuesta figura en los informes de los tests de resistencia que han sido entregados a la Autoridad de Seguridad Nuclear a raz de la catstrofe de Fukushima, informes que en Francia, a diferencia de lo ocurrido en otros pases, integra el captulo laboral. De esa forma, el Gobierno francs evidenci que ha escuchado la que es nueva exigencia de las centrales sindicales, y especialmente de la Confederacin General del Trabajo (CGT), hegemnica en el sector, y que hasta hace slo unos meses, por su carcter pronuclear, prefera mantener en segundo plano este problema de los trabajadores.

Francia, que con 58 reactores de produccin de electricidad en actividad situados en 19 centrales es uno de los pases ms nuclearizados del mundo, haba intentado durante aos dar la impresin de que su sector atmico, controlado por los gigantes pblicos EDF, Areva y CEA, escapaba a la corriente de privatizacin y liberalizacin que, al presionar a la baja sobre los costes, favorece las subcontratas y reduce la seguridad.

Precariedad e inseguridad

Hace unos meses se dio un primer paso para reconocer el nexo entre subcontratas en cascada y falta de seguridad, cuando la Agencia de Seguridad Nuclear (ASN) sancion a los constructores del futuro EPR (reactor de tercera generacin) de Flammanville, en el norte de Francia. Al recurrir a subcontratistas en cascada, el operador EDF, el principal constructor de la ingeniera nuclear, Areva, y el principal constructor de la ingeniera civil, Bouygues, haban diluido las responsabilidades. Resultado: la ASN hall fallos en la calidad del hormign armado y tambin en las tuberas y vlvulas que un subcontratista italiano trado por subcontratistas de subcontratistas de las firmas responsables estaba instalando para un reactor que sigue retrasando su puesta en marcha.

La revelacin de que 30.000 descontaminadores, fontaneros, electricistas y otros oficios del sector nuclear un tercio del total no son titulares, sino precarios, y que aun as entran en zona roja y zona naranja en los momentos ms peligrosos, ha terminado de daar el mito.

De ah que, para el Gobierno y las grandes firmas francesas que necesitan exportar sea urgente intentar calmar la protesta de los jornaleros para que desaparezca la mala imagen que podra empezar a tener el veterano parque nuclear francs. En 2009, una auditora oficial efectuada en el complejo nuclear de Cadarache una gigantesca instalacin nuclear al norte de Marsella demostr que los 2.200 trabajadores subcontratados en la central sufren el doble de accidentes y reciben el doble de dosis de radiacin que los otros 3.800 trabajadores fijos.

El horno radiactivo accidentado el 12 de septiembre, situado en el complejo de Marcoule, empleaba a 350 personas, 140 de ellas subcontratadas. A partir de diciembre de 2010 se realizaron all dos huelgas para exigir mejores condiciones de seguridad, protesta que los empleados tambin utilizaron para reclamar un estatuto nico de los trabajadores del centro.

"Ya no estamos en la poca en que te quitabas el dosmetro en los momentos clave para que nadie se diera cuenta de que habas superado la dosis anual, y as poder seguir teniendo contratos da a da para ganarte la vida", explica a Pblico uno de estos jornaleros del sector nuclear, Jean Nel, que participaba en las movilizacin en las puertas de la central de Tricastin (Rdano). "Pero lo que s sigue, es que cada ao, ao tras ao, llego al mximo de dosis autorizadas, que no tengo seguimiento mdico a largo plazo, y que voy de una central a otra sin que me reconozcan la antigedad", aade. El jueves pasado, la ASN certific que en el horno accidentado haba residuos nucleares con una radiactividad casi 500 veces superior a la que reconoci inicialmente la empresa.

La dosis mxima anual autorizada para los trabajadores del sector nuclear en Francia es de 20 milisieverts por ao, cuando la de la poblacin general es de un milisievert. Antes de 2003, estaba autorizado que estos trabajadores recibieran 50 milisieverts por ao. "Un trabajador sometido ao tras ao a la dosis mxima admisible, al final de su carrera tiene diez veces ms probabilidades de sufrir un cncer que un trabajador que haya sido sometido al nivel mximo de exposicin al amianto", explica un sindicalista CGT perteneciente al Alto Comit para la Informacin sobre el Sector Nuclear. Entre los 30.000 nmadas del sector nuclear francs no es nada extrao hablar de este tipo de enfermedades, mientras parece ser un tab en las altas esferas del tomo francs y su corte de ingenieros del Cuerpo de Minas, crema selecta salida de otra lite, la Escuela Politcnica.

Monocultivo industrial

Para estos trabajadores tambin es fcil y habitual burlarse de todo periodista extranjero que llega preguntando si de hecho no se exponen a tales riesgos simplemente porque as ganan un salario inmenso. "Yo originariamente soy de oficio fontanero, y de esta regin entre Tricastin y Marcoule. En qu quiere que empezara a trabajar, si por aqu lo nuclear es la nica industria?", cuenta Jean Nol de este tramo del Valle del Rdano donde, efectivamente, el tomo es desde hace 50 aos una especie de monocultivo industrial, al lado de los viedos.

"Ahora, tras 20 aos, gano 1.600 euros netos, ms 60 euros de gastos al da si me mandan a la otra punta de Francia. Es decir, que me tengo que meter en un camping y comer mal y pronto cuando trabajo lejos... A que tambin usted se arriesgara a un cncer por ese dinero?", bromea Nol haciendo rer a sus colegas.

A los sindicalistas que han lanzado este movimiento les cost un esfuerzo titnico comenzar a convencer de que vala la pena un movimiento de protesta. Estos jornaleros estaban acostumbrados a bajar la mirada, a ir de un sitio a otro en solitario para trabajar, y a no protestar por las dosis que reciben cuando entran en zona contaminada. La web www.ma-zone-controlee.com, creada hace meses por Gilles Raynaud, uno de estos nmadas, ha empezado a crear lazos de una punta a otra de Francia.

En la protesta de la semana pasada, algunos ya empezaron a verse las caras y, en medio de la msica y una barbacoa bajo los reactores, preparar la prxima accin. "No estara mal que nuestros camaradas espaoles del sector nuclear empezaran a contar cosas va web", reclama a este diario Raynaud.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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