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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2011

Resea de "Las pseudociencias. Vaya timo!"
Un epistemlogo que de joven recorri los barrios obreros de Buenos Aires

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo, septiembre de 2011

Mario Bunge, Las pseudociencias. Vaya timo!, Laetoli, Pamplona, 2010, 247 pginas (edicin de Alfonso Lpez Borgooz, traduccin de Rafael Gonzlez del Solar; prlogos de Alfonso Lpez Borgooz, Cristina Corredor y Rafael Gonzlez del Solar)


Confundir es hacer idntico lo distinto. La confusin puede ser involuntaria o deliberada. La confusin involuntaria es el precio que pagamos por la ignorancia, el apresuramiento, la improvisacin o la superficialidad. La confusin deliberada, en cambio, es un delito, ya que es un engao. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se identifica la libertad con la libre empresa o el libro comercio, el derecho a la defensa con la agresin armada, la socializacin de los medios de produccin con la estatalizacin y la propaganda con la informacin (p. 196).

Es un ejemplo, uno entre muchos posibles, de la agudeza, el ingenio, la inmensa cultura cientfica y humanista, la profundidad epistmica y el documentado pensamiento crtico de este enorme librepensador de nuestra poca, el gran fsico y filsofo argentino Mario Bunge, este destacadsimo e incansable cultivador de la filosofa de la ciencia, de la historia de las ciencias y de las tcnicas, de la economa, de la sociologa, de la psicologa experimental y del pensamiento poltico crtico y de tantos otros mbitos.

Las pseudociencias. Vaya timo!, est formado por tres breves prlogos y once captulos de desigual tamao. El origen del libro surge del inters del editor de Laetoli, Serafn Senosiin, y del editor del volumen, Alfonso Lpez Borgooz, de reunir en castellano los artculos ms significativos publicados por Mario Bunge dedicados, en general, a clarificar el principio de demarcacin entre ciencia y pseudociencia (p. 14), as como otros trabajos relacionados. El propio Bunge ayud a la seleccin de textos.

La definicin de pseudociencia dada por el autor puede ser expresada en los trminos siguientes: todo campo de conocimiento que no sea cientfico y que se anuncia o presenta como tal, slo pues en este caso, es pseudocientfico o falsa ciencia. Ejemplos de ello: la parapsicologa y el psicoanlisis, no, en cambio, la historia o la psicologa (Bunge tiene la valenta de incluir a la economa ortodoxa en el mbito de las pseudociencias, y no en el de las protociencias o ciencias emergentes). Lo que Bunge entiende por ciencia, ms concretamente, por ciencia fctica o emprica (la psicologa para l sera un ejemplo de esto ltimo) queda netamente expresado en la definicin que da y explica en las pginas 130-133. El dcuplo ordenado dado por el autor puede cohibir al lector/a pero no hay nada incomprensible en l. Por lo dems, tomando pie en el clebre artculo de 1973 de Robert K. Merton, el ethos de la ciencia bsica sigue siendo para el fsico y filsofo argentino el universalismo, el altruismo, el escepticismo organizado y el comunismo epistmico, esto es, el deseo y la prctica de compartir mtodos y hallazgos.

Cabe destacar aqu el que, en mi opinin, es el captulo central del libro, Qu es la ciencia? Es importante distinguirla de la pseudociencia?, pp. 129-190, respuesta del autor a las crticas que suscit su ensayo A skeptics beliefs and disbeliefs (New Ideas in Psychology, 9, 2, 1991), incluido tambin como captulo 7 del volumen, Creencias y dudas de un escptico. Igualmente, su magnfica conferencia de 2007: Escepticismo poltico, pp. 193-207, el captulo X del libro, y La conexin pseudociencia-filosofa-poltica, pp. 209-228, una versin modificada del captulo XIII de su excelente libro de 2010 Matter and Mind. A Philosophical Inquiry.

Pero incluso en artculos breves, en intervenciones puntuales como en un artculo de 2009 publicado en El Escptico, Por fin llegaron los extraterrestres!, recogido aqu como captulo IX, podemos encontrarnos con joyas gnoseolgicas y polticas como la siguiente: Mi explicacin de la ceguera econmica de mis escpticos amigos es que proceden de otro mundo: no viven en el mundo real de los despidos, expropiaciones, bancarrotas, corrupcin e incompetencia empresarial. Nosotros, los amigos de la revista, debimos haber previsto que un solo ojo escptico ver la mitad del mundo de la supersticin y de la pseudociencia: la que se refiere a la naturaleza. Para poder advertir las supersticiones populares que ataen tanto a la sociedad como a la naturaleza se precisan dos ojos escpticos (p. 192).

Como es inevitable, algunas de las tesis del autor, algunas de sus posiciones crticas ante, por ejemplo, el idealismo ontolgico que rodea algunas interpretaciones de la mecnica cuntica, no han podido ser expuestas con detalle en un libro de estas caractersticas. Cuando as ocurre, Bunge siempre da referencias a obras suyas donde podemos ver desarrollos ms detallados. No hay, pues, nada gratuito en sus afirmaciones. Algunas repeticiones tambin son inevitables en un volumen como ste.

Un autor como Bunge exige, sera una ofensa no hacerlo as, una aproximacin que no sea meramente una apologa de su libro y de su obra, por lo dems excelente y recomendable sin reservas. Me permito por ello sealar cinco notas crticas, dudas ms bien.

1. La n-ordenada de 10 elementos con la que Bunge define conocimiento cientfico emprico puede presentar algn problema formal y no tan formal. La S, la sociedad, la segunda componente de la n-pla, no queda delimitada completamente. Sociedad es equivalente a nacin o a estado, o tiene un carcter ms amplio? El dominio D habla de entidades reales, pasadas, presentes o futuras; luego, por tanto, no est delimitado: el futuro no tiene lmites definidos. El mismo trasfondo filosfico que el autor seala en la componente 4 es una perspectiva general, que es, a su vez, muy general, donde defiende una ontologa dinamicista, un gnoseologa realista y un ethos de bsqueda de la verdad, que permiten, en todo los casos, variantes no siempre conciliables. El mismo fondo de conocimiento del que habla, la componente K de la n-pla, puede en un determinado momento presentar una coleccin de teoras, hiptesis y datos actualizados no siempre consistentes entre s ni en una buena armona en momentos de cambio o revolucin cientfica. La n-pla, presentada con diez elementos, parece ampliarse en su explicacin y contener dos elementos ms.

2. El psicoanlisis, como era de esperar, no es considerado de forma positiva por Bunge. No es incorrecto que as lo haga, pero es discutible la etiqueta de pseudociencia que le adjudica. Entre otras razones, porque no est nada claro que muchas tendencias psiconalticas se presenten como ciencia o se publiciten como tal. Siguiendo la propia lgica bungiana, podra tratarse de un conocimiento acientfico, como lo es, el ejemplo es del autor, la critica literaria. Tampoco est claro que el psicoanlisis, como tradicin de saber y de prcticas anexas, no haya tenido ninguna aportacin de inters desde que Freud irrumpiera en escena.

3. El existencialismo para Bunge (p. 47) rechaza la lgica y, en general, la racionalidad. Adopta, en su opinin, una ontologa superficial, casi ininteligible e incluso ridcula y no necesita semntica, epistemologa ni tica. Bunge est pensando en la obra de Heidegger pero no est nada claro que su afirmacin pueda extenderse a todo tipo de existencialismo. Si el personalismo de izquierdas fue una forma de existencialismo, la tica de Simone Weil refuta la afirmacin. Que una filosofa no produzca ningn estmulo para el desarrollo de la ciencia no la descalifica de entrada. Otros nudos puedan estar en su horizonte y ser abonados por ella. El arte, la poltica o la tica, por ejemplo.

4. El marxismo, as, en singular, confunde en opinin del autor la lgica y la ontologa; adolece de una escasa lgica formal; infravalora el papel de la cultura, la poltica y la ideologa; su gnoseologa es de un realismo ingenuo que no deja sitio a la naturaleza simblica de las matemticas o de la fsica (p. 48). Largo etctera. De qu tradicin marxista est hablando el autor de Materialismo y ciencia? En qu autores est pensando? La obra de, por ejemplo, Geymonat, Zeleny, Casari o Sacristn no refutaran todas o casi todas sus afirmaciones? El artculo donde Bunge traza esta aproximacin no es opinin superada. Est fechado en 2006. Tampoco parece un hallazgo haber incluido a los cientficos de orientacin marxista Bernal y Haldane entre pensadores estalinistas sin citar perodo y acepcin usada de un concepto sin duda algo borroso.

5.Bunge, no es la nica vez, trata a Heidegger de forma algo peculiar. Se mofa de l y, en mi opinin, y sin que sirva de halago indirecto a la obra del autor de Sein und Zeit, y mucho menos a la intervencin poltica siempre ocultada o envuelta en sombras de este nacional-socialista no arrepentido, no siempre con buenas armas hermenuticas [1]. Por ejemplo, habla del idealismo de Heidegger y cita para ello, irnicamente, la siguiente afirmacin: Im wort, in der Sprache werden und sind erst die Dinge", un paso de la obra de 1935, re-editada en 1953, "Einfhrung in die Metaphysik". Una traduccin aproximada podra ser la siguiente: "En la palabra, en el lenguaje es donde las cosas llegan a ser y son por primera vez". La que se da en el volumen altera un poco el sentido de lo afirmado: nicamente en la palabra, en la lengua, las cosas devienen y son (p. 232). El "das Sein des Seiendes", que suele traducirse por "el Ser de los Entes", y que puede encontrarse en muchos textos de Heidegger, da pie a un juego bungiano un poco pueril: l dice ser incapaz de traducirlo, cmo podra hacerlo? El ser del Ser? El Ser del ser? El ser del ser? El Ser del Ser? La fcil broma combinatoria no tiene alcance en mi opinin. La misma cita de la pgina 192 de Ser y Tiempo, que se reproduce en el volumen en la pgina 163, que le permite preguntarse por qu habramos de considerar que este galimatas, intraducible incluso al alemn decente, es filosofa seria?, es parte, slo parte, de un razonamiento heideggeriano, no diga que sea correcto ni comprensible, al que, citado as, corta su potencial ilacin lgica, si la hubiera claro est.

En la solapa interior del libro, se comenta que la formacin humanstica y poltica del autor se enraiz en los barrios obreros de Buenos Aires que de joven recorri con su padre, mdico y destacado diputado socialista argentino. A los 19 aos, Mario Bunge fund la Universidad Obrera Argentina (UOA). Ese coraje poltico, esa cosmovisin socialista, es tambin parte de la filosofa que subyace a este excelente volumen de obligada lectura, otra aportacin ms de esta coleccin imprescindible dirigida por Javier Armentia y editada por Laetoli en colaboracin con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crtico.

Nota:

[1] Agradezco a Nicols Gonzlez Varela, Irene Iglesias y ngel Ferrero la ayuda dispensada en este punto.


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