Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2011

Razones histricas, polticas y religiosas contra un Estado judo en Israel
Por qu Israel no puede ser un Estado judo

Sari Nusseibeh
Al-Jazeera

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El actual mantra del gobierno israel es que los palestinos deben reconocer a un Estado judo. Por cierto, los palestinos han reconocido clara y repetidamente el Estado de Israel como tal en los Acuerdos de Oslo de 1993 (que se basaron en la promesa israel de establecer un Estado palestino en un plazo decinco aos, una promesa que se ha desbaratado) y muchas veces desde entonces. Recientemente, sin embargo, dirigentes israeles han cambiado dramtica y unilateralmente los objetivos y ahora claman que los palestinos deben reconocer Israel como Estado judo.

En 1946, el Comit Anglo-Estadounidense de Investigacin concluy que la demanda de un Estado judo no formaba parte de las obligaciones de la Declaracin de Balfour o del Mandato britnico. Incluso en el Primer Congreso Sionista de 1897, cuando los sionistas buscaban establecer un hogar para el pueblo judo, no hubo ninguna referencia a un Estado judo. La Organizacin Sionista prefiri primero utilizar la descripcin Patria juda o Mancomunidad Juda. Muchos dirigentes sionistas pioneros, como Judah Magnes y Martin Buber, tambin evitaron el trmino claro y explcito Estado judo para su proyecto de una patria para los judos, y prefirieron en su lugar el concepto de un Estado democrtico binacional.

Hoy en da, sin embargo, las demandas de un Estado judo de los polticos israeles aumentan sin considerar lo que esto pueda significar, y sus partidarios afirman que sera tan natural como calificar a Francia de Estado francs. Sin embargo, si consideramos el tema desapasionadamente, la idea de un Estado judo es lgica y moralmente problemtica por sus implicaciones legales, religiosas, histricas y sociales. Por lo tanto hay que explicar las implicaciones del trmino, y estamos seguros de que una vez que se haga, la mayora de la gente y la mayora de los ciudadanos israeles, esperamos no aceptar esas implicaciones.

Numerosas implicaciones

En primer lugar, digamos que la confusin surge de inmediato en relacin con este tema porque el trmino judo puede aplicarse tanto a la antigua raza de los israelitas y sus descendientes, as como a los que creen enla religin juda y la practican. Generalmente se sobreponen, pero no siempre. Por ejemplo, algunos judos tnicos son ateos y hay personas convertidas al judasmo (dejando de lado el tema de si son aceptados por gente como los judos ultra-ortodoxos) que no son judos tnicos.

Segundo, tambin podemos sugerir que el hecho de que una nacin Estado moderna se defina por una etnia o una religin es de por s problemtico si no inherentemente contradictorio porque la nacin Estado moderna como tal es una institucin temporal y cvica, y porque ningn Estado en el mundo es o puede ser en la prctica tnico o religiosamente homogneo.

Tercero, el reconocimiento de Israel como Estado judo implica que Israel es, o tendra que ser, o una teocracia (si aplicamos la palabra judo a la religin del judasmo) o un Estado de apartheid (si aplicamos la palabra judo al origen tnico judo), o ambas cosas, y en todos estos casos, Israel ya no sera una democracia, lo que precisamente ha sido el orgullo de la mayora de los israeles desde la fundacin del pas en 1948.

Cuarto, por lo menos uno de cada cinco israeles un 20% de la poblacin segn el Bur Central de Estadsticas de Israel es tnicamente rabe (y en su mayora musulmanes, cristianos, drusos o bahas), y el reconocimiento de Israel como Estado judo como tal convertira automticamente a un quinto de la poblacin en extranjeros en su propia tierra nativa y abrira la puerta a que se los relegue legalmente, de un modo extremadamente antidemocrtico, a ciudadanos de segunda clase (o tal vez incluso a que sean despojados de su ciudadana y otros derechos), algo que nadie, mucho menos un dirigente palestino, tiene derecho a hacer.

Quinto, reconocer un Estado judo como tal en Israel significara desde el punto de vista legal que mientras que los palestinos ya no tendran derechos de ciudadanos, cualquier miembro de la judera mundial afuera de Israel (tal vez hasta 10 millones de personas), tendra derecho a plenos derechos de ciudadano en el pas, no importa dnde se encuentre actualmente en el mundo y sin tener en cuenta su actual nacionalidad. Por cierto, Israel admite pblicamente que no posee el pas en beneficio de sus ciudadanos sino que lo posee para siempre, en fideicomiso, por cuenta de los judos del mundo. Es algo que sucede en la prctica, pero que obviamente no es considerado como justo por los palestinos en los territorios ocupados incluida Jerusaln en especial ya que son constantemente desalojados de su patria ancestral por Israel para hacer sitio para colonos judos extranjeros, y porque niegan el mismo derecho a retornar y vivir a los palestinos de la dispora.

Sexto, significa que incluso antes de que comiencen las negociaciones sobre el estatuto final, los palestinos habran renunciado a los derechos a la repatriacin o a la compensacin de unos 7 millones de palestinos en la dispora; 7 millones de palestinos descendientes de los palestinos que en 1900 vivan en Palestina histrica (es decir lo que es actualmente Israel, Cisjordania incluido Jerusaln, y Gaza), que en esos das eran hasta 800.000 de sus 840.000 habitantes; y que fueron expulsados de su pas por la guerra, la expulsin violenta o el miedo.

Sptimo, reconocer un Estado judo en Israel un Estado que pretende anexar todo Jerusaln, Este y Oeste, y que llama a Jerusaln su capital eterna, indivisible (como si la ciudad, o incluso el mundo en s, fueran eternos; como si realmente estuvieran indivisos, y como si actualmente estuvieran reconocidos por la comunidad internacional como capital de Israel), significa ignorar completamente el hecho de que Jerusaln es tan sagrada para 2.200 millones de cristianos y 1.600 millones de musulmanes, como para entre 15 y 20 millones de judos en todo el mundo.

En otras palabras, sera privilegiar al judasmo por sobre las religiones del cristianismo y del Islam, cuyos adherentes comprenden en conjunto un 55% de la poblacin del mundo. Desgraciadamente se trata de una narrativa propagada incluso por el reputado autor judo y Premio Nobel Elie Wiesel, quien, el 15 de abril de 2010, coloc anuncios de pgina completa en The New York Times y en The Washington Post y afirm que Jerusaln se menciona ms de seiscientas veces en la Sagrada Escritura, y ni una sola vez en el Corn! No nos proponemos hablar en nombre de los palestinos rabes cristianos nativos excepto para decir que Jerusaln es de modo bastante obvio la ciudad de Jesucristo el Mesas pero como musulmanes creemos que Jerusaln no es la tercera ciudad ms sagrada del Islam como se afirma a veces, sino simplemente una de las tres ciudades sagradas del Islam. Y, por cierto, a pesar de lo que parece creer el seor Wiesel, Jerusaln ciertamente se menciona en el Sagrado Corn en Surat al-Isra' (17:1):

Glorificado sea Quien transport a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada de La Meca a la mezquita lejana de Jerusaln cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestros signos. l es Omnioyente, Omnividente (al-Isra 17:1).

Adems, si los musulmanes quisieran adoptar una narrativa similar, religiosamente exclusiva, podran sealar que aunque Jerusaln se menciona 600 veces en la Biblia, no se mencionani una sola vez como tal en la Tor, un hecho que cualquier concordancia bblica confirmar fcilmente. Por cierto, sin embargo, reconocemos la importancia del pas de Israel en la religin del judasmo incluso se menciona en el Corn, 5:21 solo pedimos que el gobierno israel sea recproco conesa cortesa y permita que los musulmanes hablen por s mismos al expresar lo que consideran, y siempre han considerado,sagrado para ellos.

Existe otro motivo, ms serio que los siete mencionados anteriormente, por el cual los dirigentes palestinos y por cierto ninguna persona responsable no pueden reconocer a Israel como Estado judo. Tiene que ver con la Alianza de Dios en la Biblia con los antiguos israelitas sobre la promesa de una patria para los judos. Dios dice a Abraham en la Biblia:

En aquel da hizo Jehov un pacto con Abram diciendo: A tu simiente dar esta tierra desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el ro Eufrates; 19 Los Cineos, y los Ceneceos, y los Cedmoneos, 20 y los Hetheos, y los Pherezeos, y los Raphaitas, 21 Y los Amorrheos, y los Cananeos, y los Gergeseos, y los Jebuseos.

Los antiguos israelitas van entonces y poseen esa tierra en los tiempos de Moiss, por comando de Dios, como sigue:

La suerte de muchos de los habitantes originales es entonces la siguiente:

Y esto contina an ms tarde en el tiempo, como sigue:

Por cierto es muy fcil escoger a gusto citas de la Sagrada Escritura que permiten u ordenan violencia. Uno podra citar, fuera de contexto, versos como el verso de la espada en el Sagrado Corn:

Uno incluso podra citar versos de nuevo fuera de contexto de las propias palabras de Jesucristo en los Evangelios, como sigue:

Democracia o Estado judo?

A pesar de todo, sigue siendo verdad que en el Antiguo Testamento Dios ordena que el Estado judo en la tierra de Israel surja a travs de la guerra y del desposeimiento violento de los habitantes originales. Adems, esta orden tiene sus races en la Alianza de Dios con Abraham (o ms bien Abram en esa poca) en la Biblia y por lo tanto forma uno de los dogmas cruciales del judasmo como tal, por lo menos como lo comprendemos. Nadie puede culpar a los palestinos y a los descendientes de los antiguos cananeos, jebuseos y otros que habitaban el pas antes que los antiguos cananeos (como lo muestra la propia Biblia) por un poco de inquietud respecto a lo que el reconocimiento de Israel como Estado judo significa para ellos, en particular para ciertos judos ortodoxos y ultraortodoxos. Nadie puede culpar a los palestinos por preguntar si el reconocimiento de Israel como Estado judo significa reconocer la legitimidad de la guerra ofensiva contra ellos por parte de Israel para arrebatarles lo que queda de Palestina.

No hace falta decir que esto ocurre con un trasfondo en el cual el movimiento de colonos israeles se apodera cada da de ms tierras en Cisjordania y Jerusaln (actualmente hay 500.000 colonos judos solo en Cisjordania) -ayudados, instigados y empoderados por el actual gobierno israel y expulsa u obliga a irse a ms y ms palestinos, de tantas maneras diferentes que necesitaramos volmenes para describirlas. Adems, hay informes crebles de que a pesar del acuerdo casi universal en los textos rabnicos a travs de los tiempos de que a pesar de que el comando divino de matar a los amalecitas fue un incidente histrico nico y aislado que se aplicaba solo a la raza de los antiguos amalecitas, existe ahora, en ciertas escuelas religiosas en Israel, gente que establece paralelos entre los palestinos de la actualidad y los antiguos amalecitas y sus semejantes (era aparentemente la opinin del rabino Mordechai Eliyahu, ex rabino jefe de Israel; vea tambin, por ejemplo el artculo de Shulamit Aloni 'Murder Under the Cover of Righteousness', CounterPunch, 8-9 de marzo de 2003).

En breve, el reconocimiento de Israel como Estado judo en Israel no es lo mismo que, digamos, el reconocimiento actual de Grecia como Estado cristiano. Involucra en el propio Antiguo Testamento una Alianza entre Dios y un Pueblo Elegido respecto a una Tierra Prometida que debera tomarse por la fuerza a costa de otros habitantes del pas y de no judos. Esa idea no se encuentra en otras religiones que conocemos. Adems, incluso voces seculares y progresistas de Israel, como el ex presidente de la Corte Suprema, Aharon Barak, comprenden el concepto de un Estado judo como sigue:

El Estado judo es el Estado del pueblo judo es un Estado al cual todo judo tiene derecho a retornar un Estado judo deriva sus valores de su patrimonio religioso, la Biblia es el libro bsico de sus libros y los profetas de Israel constituyen la base de su moralidad un Estado judo es un Estado en el cual los valores de Israel, la Tor, el patrimonio judo y los valores de la halach juda [ley religiosa] son las bases de sus valores. ('A State in Emergency', Ha'aretz, 19 de junio de 2005.)

Por lo tanto, en lugar de exigir que los palestinos reconozcan a Israel como Estado judo agregando ms all del chutzpah [descaro, N. del T.] el insulto y la injuria presentamos la sugerencia de que los dirigentes israeles reconozcan a Israel (propiamente) como un Estado civil, democrtico y pluralista en el cual la religin oficial es el judasmo, y cuya mayora es juda. Muchos Estados (incluidos los vecinos de Israel Jordania y Egipto, y pases como Grecia) tienen su religin oficial como el cristianismo o el Islam (pero otorgan igualdad de derechos civiles a todos los ciudadanos) y no existen motivos por los cuales los judos israeles no quisieran que la religin de su Estado sea oficialmente juda. Es una demanda razonable, y podra calmar los temores de los israeles judos de convertirse en una minora en Israel, y al mismo tiempo no provocara entre los palestinos y rabes el temor de que los somentan a una limpieza tnica en Palestina. La demanda de reconocimiento del judasmo como religin oficial de Israel, en lugar del reconocimiento de Israel como Estado judo, tambin significara que Israel siga siendo una democracia.

Sari Nusseibeh es profesor de filosofa en la Universidad Al-Quds en Jerusaln.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/09/201192614417586774.html

rCR



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