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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2011

Libia y la gran mentira: utilizar a organizaciones de derechos humanos para emprender guerras

Mahdi Darius Nazemroaya
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La guerra contra Libia est construida sobre un fraude. El Consejo de Seguridad de la ONU aprob dos resoluciones contra Libia sobre la base de afirmaciones no demostradas, en concreto la de que el coronel Gadafi estaba matando a su propio pueblo en Bengasi y Libia. En su forma exacta, la afirmacin era que Gadafi haba ordenado al ejrcito libio asesinar a 6.000 personas tanto en Bengasi como en otras partes del pas. Estas afirmaciones se difundieron ampliamente, pero siempre se explicaron vagamente. Sobre la base de esta afirmacin Libia fue llevada al Consejo de Seguridad de la ONU en su sede en Nueva York y expulsada del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

En una amplia campaa meditica contra Libia tambin se utilizaron falsas afirmaciones acerca de ejrcitos de mercenarios africanos en Libia y acerca de ataques areos contra civiles. Estas dos afirmaciones se han dejado despus de lado y se han ido volviendo cada vez ms opacas. Sin embargo, las afirmaciones acerca de las masacres se utilizaron en un marco legal, diplomtico y militar para justificar la guerra de la OTAN contra Libia.

Utilizar los derechos humanos como un pretexto para la guerra: la Liga Libia por los Derechos Humanos y sus afirmaciones no demostradas

Una de las muchas fuentes de la afirmacin de que Gadafi estaba matando a su propio pueblo es la Liga Libia por los Derechos Humanos (LLHR, por sus siglas en ingls). En realidad, la LLHR fue fundamental para conseguir que la ONU se implicara gracias a sus afirmaciones especficas en Ginebra. El 21 de febrero de 2011 la LLHR consigui que otras 70 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) enviaran cartas al presidente Obama, a la Alta representante de la UE, Catherine Ashton y al Secretario General de la ONU, Ban-ki Moon, pidiendo una intervencin internacional contra Libia, invocando la doctrina de la Responsabilidad de proteger. En realidad, slo 25 miembros de esta coalicin afirman ser grupos de derechos humanos.

La carta es la siguiente:

Los abajo firmantes, organizaciones no gubernamentales de derechos humanos y humanitarias les urgimos a movilizar a la ONU y a la comunidad internacional y a emprender una accin inmediata para detener las atrocidades generalizadas que est perpetrando actualmente el gobierno libio contra su propio pueblo. No puede continuar el inexcusable silencio.

Como saben, se calcula que en los ltimos das las fuerzas del coronel Moammar Gadhafi ha asesinado deliberadamente a cientos de manifestantes pacficos y a personas inocentes por todo el pas. Slo en la ciudad de Bengasi un doctor inform haber visto al menos 200 cadveres. Los testigos informan de que una mezcla de comandos especiales, mercenarios extranjeros y personas leales al rgimen han atacado a los manifestantes con cuchillos, rifles de asalto y armas de gran calibre.

Los francotiradores disparan contra manifestantes pacficos. Se ha utilizado la artillera y helicpteros contra masas de manifestantes. Los responsables de los hospitales informaron de muchas vctimas con disparos en la cabeza y el pecho, y de una a la que un misil areo haba dado en la cabeza. Se ha informado de que los tanques estn en las calles y aplastan a personas inocentes. Los testigos informan de que los mercenarios estn disparando indiscriminadamente desde helicpteros y desde los tejados. Se ha visto a mujeres y nios saltando del Puente Giuliana en Bengasi para escapar. Muchos de ellos murieron por el impacto del salto al agua mientras que otros se ahogaron. El rgimen libio est tratando de esconder todos estos crmenes cortando el contacto con el mundo exterior. Las lneas de internet o telefnicas han sido cortadas o interrumpidas.

No hay duda aqu acerca de la intencin. Los medios de comunicacin del gobierno han publicado amenazas abiertas prometiendo que los manifestantes se encontraran con una respuesta violenta y atronadora.

En consecuencia, el gobierno de Libia est cometiendo unas graves y sistemticas violaciones del derecho a la vida tal como est garantizado por la Declaracin Universal de Derechos Humanos y el Acuerdo Internacional sobre Derechos Civiles y Polticos. Los ciudadanos que tratan de ejercer sus derechos bsicos a la libertad de expresin y de reunin estn siendo masacrados por el gobierno.

Adems, el gobierno de Libia est cometiendo crmenes contra la humanidad, tal y como lo define el Memorando Explicativo al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Los asesinatos masivos de civiles inocentes por parte del gobierno libio equivalen a unos ataques particularmente odiosos que constituyen una grave agresin a la dignidad humana. Como han confirmado muchos testimonios orales y de vdeo recogidos por organizaciones de derechos humanos y agencias de noticias, los ataques del gobierno libio contra su poblacin civil no son acontecimientos aislados o espordicos, sino que estas acciones constituyen una poltica y una prctica generalizadas y sistemticas de atrocidades cometidas intencionalmente, incluyendo el asesinato, la persecucin polticau otros actos inhumanos que llegan al umbral de crmenes contra la humanidad.

Responsabilidad de proteger

Segn el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, ustedes tienen una clara e inequvoca responsabilidad de proteger al pueblo de Libia. La comunidad internacional, por medio de la ONU, tiene la responsabilidad de utilizar los medios diplomticos, humanitarios y otros adecuados, de acuerdo con los Captulos VI y VIII de la Carta, para ayudar a proteger a la poblacin libia. Dado que manifiestamente las autoridades nacionales libias no estn protegiendo a su poblacin de crmenes contra la humanidad, los medios pacficos seran inadecuados, los Estados miembros estn obligados a emprender una accin colectiva de forma oportuna y decisiva, por medio del
Consejo de Seguridad, de acuerdo con la Carta de la ONU, incluyendo el Captulo VII.

Adems, les
urgimos a convocar una Sesin Especial de urgencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cuyos miembros, segn la Resolucin de la AG de la ONU 60/251, tienen la obligacin de tratar situaciones de violaciones graves y sistemticas de los derechos humanos. La sesin debera:

-Pedir a la Asamblea General que suspenda la
condicin de miembro del Consejo de Libia, de conformidad con el Artculo 8 de la Resolucin 60/251, que se aplica a Estados miembros que cometen graves y sistemticas violaciones de los derechos humanos.

-Condenar firmemente la masacre de sus propios civiles por parte de Libia, y exigir
que acabe de inmediato.

-Desplegar inmediatamente una misin de expertos independientes que recopilen hechos relevantes y documenten violaciones de las leyes internacionales en relacin a los derechos humanos y crmenes contra la humanidad para acabar con la impunidad del gobierno libio. La misin debera incluir una investigacin mdica independiente sobre las muertes y una investigacin sobre las trabas ilegales que ha puesto el gobierno libio al acceso y tratamiento de los heridos.

-Pedir al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU y a los Procedimientos Especiales del Consejo que sigan de cerca la situacin y emprendan las acciones necesarias.

-Pedir al Consejo que contine atento a esta cuestin y aborde la situacin libia en su prxima XVI sesin regular en marzo.

Los Estados miembros y los altos cargos de la ONU tienen la responsabilidad de proteger al pueblo de Libia de lo que son crmenes evitables. Les urgimos a utilizar todas las medidas y niveles disponibles para poner fin a estas atrocidades por todo el pas.

Les urgimos a enviar un claro mensaje de que la comunidad internacional, el Consejo de Seguridad y el Consejo de Derechos Humanos en su conjunto no sern observadores pasivos de estas atrocidades generalizadas. La credibilidad de la ONU y muchas vidas inocentes estn en juego
[1].

Segn Physicians for Human Rights [Mdicos por los Derechos Humanos]: [Esta carta], que se prepar siguiendo las orientaciones de Mohamed Eljahmi, el clebre defensor de los derechos humanos libio y hermano del disidente Fathi Eljahmi, afirma que las atrocidades generalizadas cometidas por Libia contra su propio pueblo equivalen a crmenes de guerra y que los Estados miembros emprendan acciones por medio del Consejo de Seguridad segn la doctrina de la Responsabilidad de Proteger [2].

Entre los firmantes de la carta se incluyen Francis Fukuyama, United Nations Watch (que vela por los intereses de Israel y, segn fuentes israeles, organiz toda la sesin contra Libyan Arab Jamahiriya [Libia]), Bnai Brith Human Rights Commission, Cuban Democratic Directorate y toda una serie de organizaciones enfrentadas a los gobiernos de Nicaragua, Cuba, Sudn, Rusia, Venezuela y Libia. Algunas de estas organizaciones son vistas con hostilidad como organizaciones creadas para emprender campaas contra pases que estn enfrentados con Estados Unidos, Israel y la Unin Europea. Vase en el Anexo la lista de firmantes.

La LLHR est relacionada con la Federacin Internacional de Derechos Humanos (FIDH), que tiene su base en Francia y est relacionada con el National Endowment for Democracy (NED). La FIDH est activa en muchos lugares de frica y en actividades en las que est implicado el National Endowment for Democracy en el continente africano. Ambas, la FIDH y la LLHR, emitieron tambin un comunicado conjunto el 21 de febrero de 2011 en el que ambas organizaciones pedan a la comunidad internacional que se movilizara y apelara a la Corte Penal Internacional, al tiempo que tambin hacan una afirmacin contradictoria de que de 400 a 600 personas haban muerto desde el 15 de febrero de 2011 [3]. Por supuesto, eran unas 5.500 personas menos que la afirmacin de que se haba masacrado a 6.000 personas en Bengasi. La carta tambin promova la falsa idea de que un 80% del apoyo a Gadafi provena de mercenarios extranjeros, algo que ms de medio ao de combates demuestra que no es cierto.

Segn el Secretario General de la LLHR, el Dr. Sliman Bouchuiguir, la LLHR no poda validar las afirmaciones acerca de las masacres en Bengasi cuando se le pidi demostrarlo. Cuando se le pregunt cmo un grupo de 70 ONG de Ginebra poda mantener las afirmaciones hechas por la LLHR en la capital suiza, el Dr. Buchuiguir respondi que la base era una red de estrechas relaciones. Esto es una farsa.

Las suposiciones no son ni pruebas ni razn para empezar una guerra con una campaa de bombardeos que ha durado casi medio ao y ha costado muchas vidas inocentes, incluyendo nios y ancianos. Lo que es importante sealar aqu es que el Consejo de Seguridad de la ONU decidi sancionar a Libia sobre la base de esta carta y las afirmaciones de la LLHR. Ni el Consejo de Seguridad de la ONU ni los Estados miembros que estaban a favor de la guerra se tomaron siquiera la molestia de investigar una sola vez las afirmaciones. En una sesin en Nueva York, el embajador indio ante la ONU hizo referencia a esto cuando su pas se abstuvo en la votacin. As, al denominada guerra humanitaria se emprendi sin ninguna prueba.


Nota del editor de Global Research: U.N. Watch, que promovi activamente la declaracin de la LLHR, tiene relaciones formales con el Departamento de Estado estadounidense. Fue establecido durante el gobierno Clinton en 1993, bajo la presidencia de Morris B. Abram, un ex representante permanente estadounidense ante la ONU en Ginebra. U.N. Watch est formalmente aliado al American Jewish Committee [Comit Judo Estadounidense] (AJC), un poderoso lobby poltico pro-israel con sede en Nueva York.


La relacin secreta entre la LLHR y el Consejo de Transicin

Las afirmaciones de la Liga Libia por los Derechos Humanos (LLHR) se coordinaron con la formacin del Consejo de Transicin. Esto resulta claro cuando se hace evidente la estrecha y reservada relacin entre la LLHR y el Consejo de Transicin. Lgicamente, la administracin Obama y la OTAN tambin tenan que formar parte de ello.

Sea lo que sea el Consejo de Transicin y sean cuales sean las intenciones de quienes lo apoyan, est claro que est siendo utilizado como una herramienta por Estados Unidos y otros. Es ms, cinco miembros de la LLHR eran miembros o se convertiran en miembros del Consejo de Transicin inmediatamente despus de que se difundieran las afirmaciones contra Libia. Segn Bouchuguir, entre las personas relacionadas con la LLHR o miembros de ella estn Mahmoud Jibril y Ali Tarhouni.

El Dr. Mahmoud Jibril es una figura del rgimen libio que fue introducido en los crculos del gobierno libio por Saif Al-Islam Qaddafi. Se le habra dado de forma democrticamente el puesto de primer ministro del Consejo de Transicin. Sus implicaciones con la LLHR suscitan algunas cuestiones acerca de la organizacin.

Por otra parte, el economista Ali Tarhouni se convertira en el Ministro del petrleo y finanzas del Consejo de Transicin. Tarhouni es el hombre de Washington en Libia. Se form en Estados Unidos y estaba presente en las principales reuniones sobre los planes para cambiar de rgimen en Libia. Como ministro del petrleo y de finanzas lo primero que hizo fue privatizar y casi entregar los recursos energticos y la economa de Libia a corporaciones y gobiernos extranjeros de la coalicin dirigida por la OTAN contra Libia.

El Secretario General de la LLHR, Sliman Bouchuiguir, incluso ha admitido en privado que muchos miembros influyentes del Consejo de Transicin son amigos suyos. Surge una autentica cuestin de intereses. Sin embargo, la relacin secreta entre la LLHR y el Consejo de Transicin es mucho mas que una cuestin de conflicto de intereses. Es una cuestin de justicia y de manipulacin.

Quin es Sliman Bouchuiguir?

Sliman Bouchuguir es un desconocido para la mayora, aunque fue autor de una tesis doctoral que ha sido ampliamente citada y utilizada en crculos estratgicos en Estados Unidos. Esta tesis se public en 1979 en forma de libro, The Use of Oil as a Political Weapon: A Case Study of the 1973 Arab Oil Embargo [El uso del petrleo como arma poltica: un estudio del embargo de petrleo rabe en 1973]. La tesis trata del uso del petrleo como arma de guerra por parte de los rabes, pero se puede aplicar fcilmente a los rusos, iranes, venezolanos y otros. Examina el desarrollo econmico y el bienestar econmico, y tambin se puede aplicar a vastas regiones, incluyendo toda frica.

La tesis analtica de Bouchuguir es reflejo de una importante lnea de pensamiento tanto en Washington como en Londres y Tel Aviv. Es la encarnacin de una mentalidad preexistente, que incluye los argumentos del asesor de seguridad estadounidense, George F. Kennan, para mantener una postura de disparidad por medio de una guerra constante de mltiples facetas entre Estados Unidos y sus aliados, por una parte, y el resto del mundo por otra. Se puede recurrir a esta tesis para impedir que los rabes, u otros, se conviertan en potencias econmicas o en amenazas. En trminos estratgicos, las economas rivales se definen como amenazas y como armas. Esto tiene unas graves connotaciones.

Por otra parte, Bouchuiguir hizo su tesis en la universidad George Washington y fue dirigida por Bernard Reich, politlogo y profesor de relaciones internacionales. Ha trabajado y ocupado puestos en organismos como el Colegio de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, la Escuela de Operaciones Especiales de las Fuerzas Areas de Estados Unidos, la Facultad de la Guerra del Cuerpo de Marines y el Centro Shiloah en la Universidad de Tel Aviv. Ha sido consultor sobre Oriente Prximo para el Instituto de Relaciones Exteriores del Departamento de Estado estadounidense y recibido ayudas econmicas, como la Subvencin del Programa de Investigacin de la Academia de Defensa y la Subvencin German Marshalt. Reich tambin pertenece o perteneci al equipo de redaccin de diarios como Israel Affairs (desde 1994 hasta ahora), Terrorism: An International Journal (1987-1994) y The New Middle East (1971-1973).

Esta claro que Reich est unido a los intereses israeles. Incluso ha escrito un libro acerca de la especial relacin entre Estados Unidos e Israel. Tambin ha sido un defensor de un Oriente Prximo que favorable a Israel. Esto incluye una consideracin especial del Norte de frica. Su trabajo tambin se ha centrado en la importante interrelacin estratgica entre la Unin Sovitica y Oriente Prximo, y tambin en la poltica israel en el continente africano.

Est claro por qu Reich supervis la tesis de Bouchuiguir. El 23 de octubre de 1973, Reich ofreci un testimonio ante el Congreso estadounidense con el ttulo de El impacto de la guerra de octubre de Oriente Prximo, claramente relacionado con el embargo de petrleo de 1973 y el objetivo de Washington de adelantarse a acontecimientos similares en el futuro o de controlarlos. Hay que preguntarse cunto influy Reich a Bouchuiguir y si Bouchuiguir propugna las mismas opiniones estratgicas que Reich.

El Nuevo Norte de frica y una Nueva frica

Ms que simplemente un Nuevo Oriente Prximo, se est creando una Nueva frica, cuyas fronteras estarn an ms trazadas en sangre, como en el pasado. La administracin Obama y sus aliados han abierto una puerta para una nueva invasin de frica. El Comando frica de Estados Unidos (AFRICOM, por su siglas en ingls) abri las salvas de la guerra por medio de la operacin Odisea del Amanecer antes de que la guerra contra Libia fuera transferida a la operacin Protector Unificado de la OTAN.

Estados Unidos ha utilizado a la OTAN para continuar con la ocupacin de la Europa de despus de la Segunda Guerra Mundial. Ahora utilizar al AFRICOM para ocupar frica y crear una OTAN africana. Est claro que Estados Unidos quiere una dilatada presencia militar en Libia y frica bajo el disfraz de misiones de ayuda humanitaria ypara combatir el terrorismo, el mismo terrorismo que ahora se est avivando en Libia y frica.

Se est preparando el camino parauna intervencin en frica con el pretexto de lalucha contra el terrorismo. El general Carter Ham afirm: Si furamos a emprender una accin humanitaria, cmo lo hacemos de forma eficaz y controlando el trfico areo, la gestin del aerdromo [y] este tipo de actividades? [4]. En realidad, la pregunta del general Ham es un argumento de perogrullo para crear asociaciones militares africanas que se integren entre ellas, as como nuevas bases que podran incluir el uso de ms drones militares contra Libia y otros pases africanos. The Washington Post y The Wall Street Journal (WSJ) han dejado claro que el Pentgono est tratando de establecer ms bases de drones en frica y enla pennsula Arbiga para expandir sus guerras [5]. En este contexto, el Comando del AFRICOM afirma que existen relaciones entre Al-Shabaab en Somalia, al-Qaeda en el Magreb islmico en el norte de frica y Boko Harem en Nigeria. [6]

La guerra de Libia es un fraude 

El General Ham ha afirmado: Tengo la plena confianzaen que si la ONU no hubiera tomado esta decisin, Estados Unidos no se hubiera puesto a la cabeza con un gran apoyo, y con toda seguridad muchas personas en Bengasi que hoy estn vivas no lo estaran [7]. Esto no es verdad y est muy lejos de la realidad. La guerra ha costado ms vidas de las que se podran haber salvado. Ha arruinado a un pas y ha abierto la puerta hacia frica a un proyecto neocolonial.

Las afirmaciones de la Liga Libia por los Derechos Humanos (LLHR) nunca se sostuvieron o se verificaron. Se debe cuestionar la credibilidad de la ONU as como la credibilidad de muchas organizaciones humanitarias y de derechos humanos que casi presionaron en favor de una guerra. El Consejo de Seguridad de la ONU es, en el mejor de los casos, un organismo irresponsable, queclaramente ha actuado al margen del debido proceso legal. Parece que este mismo modelo se est repitiendo contra la Repblica rabe Siria, ya que individuos y organizaciones, apoyados por potencias extranjeras a las que no les importan nada las autnticas reformas democrticas o la libertad, estn haciendo las mismas afirmaciones.

Mahdi Darius Nazemroaya es socilogo e investigador asociado del Centre for Research on Globalization (CRG). Est especializado en Oriente Prximo y Asia Central. Durante ms de dos meses permaneci en Libia y tambin fue corresponsal de Flashpoints, que es un programa con sede en Berkeley, California.

NOTAS:

[1] United Nations Watch et al., Urgent Appeal to Stop Atrocities in Libya: Sent by 70 NGOs to the US, EU, and UN, 21 de febrero de 2011:

<http://www.unwatch.org/site/apps/nlnet/content2.aspx?c=bdKKISNqEmG&b=1330815&ct=9135143>

[2] Physicians for Human Rights, PHR and Human Rights Groups Call for Immediate Action in Libya, 22 de febrero de 2011:

<http://physiciansforhumanrights.org/press/press-releases/news-2011-02-22-libya.html>

[3] The International Federation for Human Rights (FIDH) and the Libyan League for Human Rights (LLHR), Massacres in Libya: The international community must urgently, 21 de febrero de 2011:

<http://www.fidh.org/IMG/article_PDF/article_a9183.pdf>

[4] Jim Garamone, Africa Command Learns from Libya Operations, American Forces Press Service, 15 de septiembre de 2011:

<http://www.defense.gov/news/newsarticle.aspx?id=65344&reason=1>

[5] Gregory Miller y Craig Whitlock, U.S. assembling secret drone bases in Africa, Arabian Peninsula, officials say, The Washington Post, 20 de septiembre de 2011; Julian E. Barnes, U.S. Expands Drone Flights to Take Aim at East Africa, The Wall Street Journal (WSJ), 21 de septiembre de 2011.

[6] Garamone, Africa Command Learns, Op. cit.

[7] Ibid.


ANEXO: FIRMANTES DE LA CARTA URGENTE PIDIENDO LA INTERVENCIN EN LIBIA

12 de febrero de 2011, Ginebra, Suiza

1. Hillel C. Neuer, United Nations Watch, Suiza

2. Dr. Sliman Bouchuiguir, Libyan League for Human Rights, Suiza

3. Mary Kay Stratis, Victims of Pan Am Flight 103, Inc., USA

4. Carl Gershman, President, The National Endowment for Democracy, USA

5. Yang Jianli, Initiatives for China, USA Ex prisionero de conciencia y superviviente de la masacre de la Plaza de Tiananmen Square

6. Yang Kuanxing, YIbao Escritor chino, firmante original de la Carta 08, el manifiesto pidiendo la reforma poltica en China

7. Matteo Mecacci, Parlamentario, Nonviolent Radical Party, Italia

8. Frank Donaghue, Physicians for Human Rights, USA

9. Nazanin Afshin-Jam, Stop Child Executions, Canad

10. Bhawani Shanker Kusum, Gram Bharati Samiti, India

11. G. Jasper Cummeh, III, Actions for Genuine Democratic Alternatives, Liberia

12. Michel Monod, International Fellowship of Reconciliation, Suiza

13">Esohe Aghatise, Associazione Iroko Onlus, Italia

14. Harris O. Schoenberg, UN Reform Advocates, USA

15. Myrna Lachenal, World Federation for Mental Health, Suiza

16. Nguyn L Nhn Quyn, Vietnamese League for Human Rights, Suiza

17. Sylvia G. Iriondo, Mothers and Women against Repression (M.A.R. Por Cuba), USA

18. David Littman, World Union for Progressive Judaism, Suiza

19. Barrister Festus Okoye, Human Rights Monitor, Nigeria

20. Theodor Rathgeber, Forum Human Rights, Alemania

21. Derik Uya Alfred, Kwoto Cultural Center, Juba Sudn de Sur

22. Carlos E Tinoco, Consorcio Desarrollo y Justicia, A.C., Venezuela

23. Abdurashid Abdulle Abikar, Center for Youth and Democracy, Somalia

24. Dr. Vanee Meisinger, Pan Pacific and South East Asia Womens Association, Tailandia

25. Simone Abel, Ren Cassin, Reino Unido

26. Dr. Francois Ullmann, Ingenieurs du Monde, Suiza

27. Sr Catherine Waters, Catholic International Education Office, USA

28. Gibreil Hamid, Darfur Peace and Development Centre, Suiza

29. Nino Sergi, INTERSOS Humanitarian Aid Organization, Italia

30. Daniel Feng, Foundation for China in the 21st Century

31. Ann Buwalda, Executive Director, Jubilee Campaign, USA

32. Leo Igwe, Nigerian Humanist Movement, Nigeria

33. Chandika Gautam, Nepal International Consumers Union, Nepal

34. Zohra Yusuf, Human Rights Commission of Pakistan, Pakistn

35. Sekou Doumbia, Femmes & Droits Humains, Mali

36. Cyrille Rolande Bechon, Nouveaux Droits de l'Homme, Camern

37. Zainab Al-Suwaij, American Islamic Congress, USA

38. Valnora Edwin, Campaign for Good Governance, Sierra Leona

39. Patrick Mpedzisi, African Democracy Forum, Sudfrica

40. Phil ya Nangoloh, NamRights, Namibia

41. Jaime Vintimilla, Centro Sobre Derecho y Sociedad (CIDES), Ecuador

42. Tilder Kumichii Ndichia, Gender Empowerment and Development, Camern

43. Amina Bouayach, Moroccan Organisation for Human Rights, Marruecos

44. Abdullahi Mohamoud Nur, CEPID-Horn Africa, Somalia

45. Delly Mawazo Sesete, Resarch Center on Environment, Democracy & Human Rights, RD Congo

46. Joseph Rahall, Green Scenery, Sierra Leona

47. Arnold Djuma, Solidarit pour la Promotion Sociale et la Paix, Ruanda

48. Panayote Dimitras, Greek Helsinki Monitor, Grecia

49. Carlos E. Ponce, Latina American and Caribbean Network for Democracy, Venezuela

50. Fr. Paul Lansu, Pax Christi International, Belgica

51. Tharsika Pakeerathan, Swiss Council of Eelam Tamils, Suiza

52. Ibrahima Niang, Commission des Droits Humains du Mouvement Citoyen, Senegal

53. Virginia Swain, Center for Global Community and World Law, USA

54. Dr Yael Danieli, International Society for Traumatic Stress Studies, USA

55. Savita Gokhale, Loksadhana, India 56. Hasan Dheeree, Biland Awdal Organization, Somalia

57. Pacifique Nininahazwe, Forum pour le Renforcement de la Socit Civile, Burundi

58. Derik Uya Alfred, Kwoto Cultural Center, Sudn del Sur

59. Michel Golubnichy, International Association of Peace Foundations, Rusia

60. Edward Ladu Terso, Multi Media Training Center, Sudn

61. Hafiz Mohammed, Justice Africa Sudan, Sudn

62. Sammy Eppel, B'nai Brith Human Rights Commission, Venezuela

63. Jack Jeffery, International Humanist and Ethical Union, Reino Unido

64. Duy Hoang, Viet Tan, Vietnam

65. Promotion de la Democratie et Protection des Droits Humains, RD Congo

66. Radwan A. Masmoudi, Center for the Study of Islam & Democracy, USA

67. Mara Jos Zamora Solrzano, Movimiento por Nicaragua, Nicaragua

68. John Suarez, Cuban Democratic Directorate, USA

69. Mohamed Abdul Malek, Libya Watch, Reino Unido

70. Journalists Union of Russia, Rusia 

71. Sindi Medar-Gould, BAOBAB for Womens Human Rights, Nigeria

72. Derik Uya Alfred, Kwoto Cultural Centre, Sudn

73. Sr. Anne Shaym, Presentation Sisters, Australia

74. Joseph Rahad, Green Scenery, Sierra Leona

75. Fahma Yusuf Essa, Women in Journalism Association, Somalia

76. Hayder Ibrahim Ali, Sudanese Studies Center, Sudn

77. Marcel Claude Kabongo, Good Governance and Human Rights NGO, RD Congo

78. Frank Weston, International Multiracial Shared Cultural Organization (IMSCO), USA

79. Fatima Alaoui, Maghrebin Forum for environment and development, Marruecos

80. Ted Brooks, Committee for Peace and Development Advocacy, Liberia

81. Felly Fwamba, Cerveau Chrtien, RD Congo

82. Jane Rutledge, CIVICUS: World Alliance of Citizen Participation, Sudfrica 83. Ali AlAhmed, The Institute for Gulf Affairs, USA

84. Daniel Ozoukou, Martin Luther King Center for Peace and Social Justice, Costa de Marfil

85. Dan T. Saryee, Liberia Democratic Institute (LDI), Liberia

Individuos: Dr. Frene Ginwala, ex portavoz de la Asamblea Nacional SudafricanaFrancis Fukuyama, filsofo Mohamed Eljahmi, activista libio de derechos humanos Glenn P. Johnson, Jr., tesorero, Victims of Pan Am Flight 103, Inc., padre de Beth Ann Johnson, vctima del bombardeo de Lockerbie Fuente : U.N. Watch (Vase nota 1)

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=26848

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