Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2011

Espaa
Todos tienen prisa por institucionalizar al 15-M

ngeles Diez
Rebelin


El domingo 2 de octubre la periodista de origen Iran Nazanin Armanian, titulaba su columna del peridico Pblico El 15- M frente al 20-N. En ella recriminaba al movimiento que sigue debatiendo sobre el nmero de ngeles que caben en la punta de un alfiler, en vez de formar una alternativa electoral democrtica y unitaria ante las prximas elecciones que tendrn lugar en Espaa el 20 de noviembre. Urga a que el movimiento cree un frente amplio se entiende electoral-, y pona como ejemplo de lo que debera hacer: sumarse a la hoja de ruta de la organizacin Democracia Real Ya. El 17 de julio, Beln Barreiro, expresidenta del CIS (Centro de Investigaciones Sociolgicas), directora de la fundacin Alternativas, vinculada al PSOE, y miembro del Comit de Estrategia del PSOE, en una larga entrevista tambin a Pblico deca que Muchos de los que estn en el 15-M acabarn en un partido y aada que el 15-M puede perdurar transformndose y entrando en los partidos [.] Todo depender de la capacidad de las formaciones para absorberlo. Intelectuales progresistas como Nazanin y gestores del PSOE coinciden pues en lo que esperan y desean para el 15-M.

Tambin en algunos grupos de trabajo y comisiones del movimiento, a ttulo individual, surge este planteamiento en distintas asambleas. Siempre obteniendo, hasta ahora, un generalizado rechazo por la mayor parte de los participantes.

El 26 de septiembre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, relacionaba al 15-M con los golpes de Estado en la presentacin del libro de Jos Bono presidente del Congreso y miembro del PSOE- sobre la Revolucin Francesa diciendo que abogan "por un principio de democracia directa" bajo el que, ha advertido, "se puede esconder un golpe de Estado", como en la Francia de 1793. En ese acto, Bono afirm refirindose a los indignados:"Si quieren negar el valor de las urnas, aunque fuese perdiendo, me quedo con las urnas siempre antes que con las masas parisinas". Al acto asista buena parte de la clase poltica, encabezada por el presidente del Gobierno, Jos Luis Rodrguez Zapatero, y el lder del PP, Mariano Rajoy; y una parte importante del mundo empresarial como el Corte Ingls.

Parece claro que todo el espectro poltico de izquierda ms o menos institucionalizada, desde el PSOE, a intelectuales progresistas, hasta la izquierda minoritaria, comparten expectativas. En los ltimos dos meses, en los medios de comunicacin masivos, tambin se aprecia una tendencia -casi campaa- a favor de poner orden en un movimiento que est resultando difcil de embridar. Ni amaina su capacidad movilizadora, ni se diluye en alguna de las identidades mltiples que lo nutren, ni abandona los principios que lo hicieron emerger el 15 de Mayo: no nos representan; lo llaman democracia y no lo es; vamos despacio porque vamos lejos.

El hecho de que haya tanta unanimidad en plantear la institucionalizacin del 15-M, incluso que surja este tema en algunos de las personas que forman parte del movimiento (personas que a su vez militan en organizaciones: sindicales, asociaciones de vecinos, partidos polticos, etc.) plantea un par de cuestiones para reflexionar. La primera, el inters de las organizaciones de izquierda, la tradicional y la ms moderna, la ms institucionalizada y la menos, por nutrir sus filas y/o capitalizar la potencia del movimiento que, como dice la sra. Barreiro, parece que se trata de un movimiento que se identifica con la ideologa de izquierdas. Para los asesores del candidato a presidente Rubalcaba, los guios al 15-M -se transforme o no en una plataforma poltica-, pueden tener inters para contrarrestar el ascenso del PP; para tener una plataforma afn con la que interactuar, pactar, negociar, o en ltimo extremo porque incluso como voto til pueden ser votantes del PSOE. Para otra parte de la izquierda institucional como IU se trata de un movimiento que de forma natural puede hacerla repuntar electoralmente pues el miedo a la derecha (ppista o psoista) conducir a las personas del 15-M, que se abstuvieron o votaron en blanco en las pasadas elecciones, a apoyarlos ahora en las urnas. Para otros grupos de izquierda que parecen aspirar a la institucionalidad como Izquierda anticapitalista o Democracia real ya, tambin es el movimiento un campo en disputa ya que ellos s recogern las verdaderas aspiraciones del movimiento, sern su voz en las instituciones. Entre estos grupos de izquierda minoritaria el desprecio que muestran hacia los participantes del 15-M est muy generalizado y lo expresa de forma muy ilustrativa la periodista Nazann cuando acusa al voto en blanco de la indignacin popular de fantasioso, infantil, voluntarista y simplista.

La segunda cuestin que nos plantea el inters de todos por que el 15-M sea una organizacin poltica o se decida a apoyar a alguna organizacin poltica, tiene que ver con los recelos hacia la potencialidad implcita del movimiento para ser algo ms, mucho ms, que flor de primavera. Los planteamientos abstractos, genricos pero de gran calado, se van concretando poco a poco en los barrios, en las luchas sectoriales que las gentes del 15-M van alimentando. As ha sido el caso de la movilizacin contra los recortes en educacin en la comunidad de Madrid; los sindicatos mayoritarios han ido perdiendo el paso. Las asambleas se han convertido poco a poco en asambleas con espritu del 15-M, en las que los maestros, algunos sindicados, otros no, reivindican que en las mesas donde se deciden las movilizaciones estn delegados de los institutos de zona elegidos como tales por las asambleas, no de los afiliados, sino de todo el personal de los centros. En la ltima de estas asambleas se plante que los sindicatos dejaran por escrito que no negociarn nada que no salga de estas asambleas.

La presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, en la misma intervencin pblica de la que hablbamos antes dijo: "Bajo la apariencia de inocentes movilizaciones se esconde la deslegitimacin de nuestro sistema representativo. Daba en el clavo.

Para las organizaciones institucionalizadas esto es un sinsentido. Puede alguien en su sano juicio creerse que esto que tenemos no es una democracia? Una cosa son los lemas y otra muy distinta si nos los empezamos a tomar en serio, si comenzamos a creer que ciertamente este sistema, este y no otro, es el resultado de una transicin fallida hacia una democracia que no ha llegado a ser, por ms que se vista de lagarterana. No es seguro, pero en la trayectoria del movimiento 15-M, si analizamos la coyuntura en la que surge, el carcter y los contenidos de las ms importantes movilizaciones, encontraremos precisamente eso, un cuestionamiento del sistema poltico. Un hacer explcito que las reglas de este juego estn amaadas, que no nos sirven para hacer que la poltica est al servicio del pueblo y no al servicio de los intereses econmicos. Eso fue y eso es todava lo que nos sac a todos a las calles, no slo en Madrid sino en el resto de Espaa.

Durante todo este tiempo los intentos de convertir al 15-M en una sigla ms del abanico de siglas que inundan las protestas sociales han sido sistemticos y abundantes. Las resistencias de la mayora de los participantes han sido tambin grandes. La consciencia de que ser una sigla ms que aporta gente en las calles es el principio del fin que ronda nuestras cabezas. En una de las Asambleas Populares en la que participan las asambleas de barrios y pueblos de Madrid algunas personas plantearon precisamente crear un grupo 20-N para, de cara a las elecciones, concretar propuestas, interactuar con los partidos y los medios etc. Todo el mundo escuch, ese es uno de los logros del movimiento, pero la propuesta no cont con la aceptacin de la mayor parte de los asistentes. No se trataba de un bloqueo, se trataba de una intuicin generalizada: una transformacin real no puede transitar por los caminos ya trazados. Esos caminos sabemos a donde conducen, en concreto a lo que tenemos ahora.

Los intentos de normalizacin e institucionalizacin del movimiento, aun teniendo por las izquierdas institucionalizadas y las derechas diferentes pretensiones -en el caso de las primeras instrumentalizar y capitalizar, en el de las segundas, delimitar y reprimir- tendran, creo, un mismo resultado: la disolucin del 15-M.


* La autora es Dra. en CC. Polticas y Sociologa y profesora de la UCM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter