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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2011

Informe Poltico de Red Roja
El capital, trabajo muerto, devora la vida

Rebelin

La lucha por destruir el capitalismo y por el socialismo es el nico camino. No hay marcha atrs.


  1. La crisis del capitalismo, guerra social contra la clase obrera y los pueblos.

La crisis general del capitalismo, con su epicentro en la UE y en EE.UU., se profundiza y se amplia, sobre todo en los pases perifricos de la UE como el Estado espaol. Cada da es ms evidente que los estados mayores de la burguesa y sus gobiernos - ms plegados a sus intereses que nunca saben perfectamente que el capitalismo no tiene, al menos por ahora, solucin alguna a su crisis estructural. La barbarie es el horizonte que se prepara para la clase obrera y los pueblos, incluso si el capital es capaz de encontrar alguna va de recuperacin que ir seguida de otra crisis an mayor. El capitalismo, que es esencialmente una relacin social, no se hundir por s slo. Es preciso destruirlo y construir la alternativa.

El marco general de la actual fase del capitalismo, cada vez ms ntidamente perfilado, se caracteriza por una gran destruccin y concentracin de capital, por la intensificacin de los enfrentamientos interimperialistas en su lucha por los mercados y por las materias primas y, sobre todo, por la brutal ofensiva contra la clase obrera en los pases del centro del sistema y contra los pueblos de la periferia (Iraq, Yugoslavia, Afganistn, Libiay los que vendrn) para robarles sus recursos1.

Da tras da los agresores comprueban que sus ofensivas militares dirigidas a expoliar los recursos naturales de los pueblos no slo no resuelven la crisis, sino que los duros combates de la resistencia popular convierten a sus guerras imperiales en cinagas para sus tropas, que obtienen la destruccin y la matanza como nico saldo real.

Mientras tanto, la lucha de clases arrecia en el centro del sistema. El programa general que los imperialismos europeo y estadounidense estn decididos a imponer por encima de todo, a travs de sus representantes polticos de todos los pelajes, es el ataque en todos los frentes a los derechos laborales y sociales de la clase obrera y capas populares. Su objetivo central es apuntalar la competitividad de las multinacionales europeas en un mercado capitalista donde la competencia es feroz y las contradicciones interimperialistas se agudizan.

Los grandes centros de poder del capital y sus gobiernos saben perfectamente que la deuda es la consecuencia y no la causa de la crisis. La tasa de ganancia no ha hecho ms que caer desde los aos 70 del siglo pasado y no se recuper, ni siquiera de la mano de las grandes innovaciones en las tecnologas de la comunicacin, ni con los espectaculares descubrimientos de nuevos materiales de finales del siglo XX. La atona de la acumulacin y la cada en la inversin productiva y las "soluciones espaciales" como las deslocalizaciones o la libre circulacin de capitales explican la hipertrofia del sector financiero. La sobreacumulacin de capitales que no encontraban inversin rentable en la produccin de bienes y servicios se ha dirigido hacia los canales de la valorizacin ficticia de los activos financieros. Las enormes burbujas inmobiliarias y financieras no han hecho ms que posponer el estallido de la crisis, amplificndola de forma espectacular y colocando su epicentro en los centros imperiales del sistema, la UE y EE.UU.

La enorme destruccin de tejido productivo y de empleo, que no ha hecho ms que empezar y que es consecuencia directa de la crisis estructural del capitalismo, es la principal causa del dficit y de la deuda pblica. Pero en el capitalismo, la amplitud y la velocidad de la destruccin de empresas dependen de su fortaleza o debilidad en la competencia con otras empresas. Por ello, otra de las causas de fondo por las que se incrementa la deuda en el Estado espaol al igual que ocurre con Grecia, Portugal e Irlanda es la enorme debilidad de los sectores econmicos hoy fundamentales, la construccin y el turismo, tras la gran destruccin de tejido industrial, minero, agrcola y ganadero impuesta para la entrada en la UE. Todos los Estados en proceso de rescate son compradores netos de los monopolios alemanes y franceses, cuyos bancos suministraron los crditos para que se produjera el fabuloso endeudamiento privado (hasta el 50% del PIB asciende la deuda del sector inmobiliario en el Estado espaol).

A la cada de los ingresos del Estado como producto de la destruccin de empresas, hay que aadir la deuda contrada por los gobiernos para beneficio del capital. El escarnio mayor es que utilicen el pretexto de la deuda insinuando que somos unos manirrotos y que gastamos lo que no tenemos - para cumplir su gran objetivo: dejar reducido a la miseria todo lo pblico, privatizar lo rentable e imponer salarios y condiciones de trabajo semiesclavas como las que vienen sufriendo, resultado de las polticas de ajuste desde los aos ochenta, las trabajadoras y los trabajadores de pases perifricos, para saldar las deudas de sus gobiernos.

Que el dficit y la deuda pblica no son ms que el pretexto para perpetrar un ataque continuado y sin precedentes contra la clase obrera lo demuestra el hecho de que en todos los pases de la UE independientemente de su nivel de deuda - se estn tomando medidas semejantes: retraso en la edad de jubilacin y disminucin de las pensiones, aumento de los impuestos indirectos, reduccin del salario y despidos masivos de empleados pblicos, recortes en las prestaciones sociales y, sobre todo cambios en las leyes laborales destinados a asegurar que los patronos imponen sin traba alguna las condiciones de trabajo, los contratos, los salarios y los despidos.

El escndalo mayor es que el dficit pblico y la deuda han sido agravados por decisiones polticas de los gobiernos, antes del PP y despus por el PSOE, que han ido dirigidas, sin excepcin, a disminuir los ingresos del Estado provenientes de impuestos sobre el capital y las rentas ms altas. Por ejemplo a las rentas superiores a los 300.000 euros al ao se les han reducido los impuestos en los ltimos 15 aos en un 37% y se hace caso omiso al enorme fraude fiscal (25% del PIB, 10 puntos por encima de la media de la UE), concentrado en estos mismos grupos. Desde el punto de vista del gasto el resultado es el mismo. El dinero pblico se destina a financiar el pozo sin fondo de la banca privada (180.000 millones de euros en 2010, ms los miles de millones que se preparan para privatizar las cajas de Ahorro) y a subvencionar de mil maneras a los grandes monopolios (empresas inmobiliarias y automovilsticas). El gasto militar pblico empleado en la compra del armamento ms sofisticado para aniquilar pueblos como el afgano o el libio no cesa de aumentar (30.000 millones de euros en los ltimos meses). Tampoco paran de incrementarse la financiacin a la Iglesia y a sus estructuras educativas (10.000 millones de euros al ao), a la Casa Real o a las diversas policas y Guardia Civil.

En resumen, pretenden que el dficit y la deuda incrementada por polticas destinadas a engordar las arcas privadas, polticas militares criminales, represin o financiacin de parsitos como la monarqua o la iglesia, sean pagados por las trabajadoras y trabajadores y las clases populares.

  1. Una monumental ofensiva ideolgica.

Las pocas de crisis son momentos de gran inestabilidad y de alto riesgo para las clases dominantes. Son momentos de medidas violentas, de destruccin de empresas menos competitivas y de grandes oportunidades de ganancia para otras, aunque todas estn de acuerdo en reducir salarios e intensificar la explotacin. Momentos en que se intensifican los enfrentamientos a muerte entre las diferentes fracciones del capital, se reconfigura la estructura de poder interno, se crean nuevas formas de dominacin y sus gobiernos no tienen ms remedio que arrancarse las mscaras de legitimidad tras las que ocultaban su esencia opresora.

La democracia parlamentaria aparece con claridad ante las clases populares como la dictadura del capital. El paro masivo, la cada brusca de las condiciones de vida y la desaparicin de las prestaciones sociales llevan a las mayoras a percibir con claridad que el Estado ya no es ms, ni an el simulacro, del Bienestar sino el estricto instrumento de clase de la burguesa para oprimir y reprimir a la clase obrera y para asegurar mediante intervenciones militares pagadas con dinero de los trabajadores su acceso barato y controlado a las materias primas.

En estos momentos, para el capital, es vital minimizar la movilizacin social y conjurar el riesgo de que la clase obrera y los pueblos organizados comprendan que lo importante no es el partido que gobierne, sino la clase social que tenga el poder. En definitiva, su objetivo prioritario es evitar que los pueblos asuman que es imposible utilizar el Estado burgus contra los intereses de las clases dominantes y que no hay camino alguno para que exista un gobierno de izquierdas en la UE.

La forma en la que PSOE y PP acaban de realizar la reforma constitucional, violentando las ms elementales reglas democrticas, y el contenido del nuevo artculo 135 de la Constitucin, la obligatoriedad de reducir el gasto social pblico en 70.000 millones anuales para cumplir los objetivos del dficit y el establecimiento de la prioridad absoluta del pago de la deuda y de sus intereses sobre cualquier otra partida de gasto, reflejan con claridad todas las valoraciones que se hacen en el prrafo anterior2. Lo que enciende para ellos todas las alarmas es que estas mismas valoraciones que hace unos meses podran haber sido acusadas de tremendismo - han pasado a ser expresiones frecuentes en conversaciones de centro de trabajo o de barrio popular, y lo que es ms peligroso, en consignas coreadas en manifestaciones multitudinarias.

Era imposible que argumentos justificatorios como que son medidas abstractas y sin eficacia prctica, destinadas tranquilizar a los mercados, fueran crebles para las clases populares a pesar de todo el despliegue meditico utilizado. Los trabajadores y trabajadoras vamos sabiendo que lo que tranquiliza a los mercados, nos aterroriza a [email protected] Sobre todo cuando la Reforma Constitucional va acompaada con algo tan brutalmente concreto como la prolongacin indefinida del encadenamiento (nunca mejor dicho) de contratos temporales o el mantenimiento del contrato de aprendizaje hasta los 30 aos. Estos hechos se incorporan a la conciencia popular y se percibe que se trata del ensimo ataque de los ltimos tiempos, que se est acompaando de brutales recortes en la sanidad y en la educacin pblicas y de que no es nada frente a lo que van a hacer.

El capitalismo, sus gobiernos y sus instituciones son, en momentos de crisis, ms vulnerables que nunca, si se acompaa del auge consciente y organizado de la lucha obrera y popular. Saben que ante las dimensiones de la crisis, la anarqua esencial que preside el comportamiento del capital, agudizada en momentos de slvese quien pueda, y la inevitable respuesta al brutal ataque que estn obligados a perpetrar contra la clase obrera, el riesgo de una situacin revolucionaria es real.

Su estrategia ante la imparable movilizacin social se construye en varias direcciones:

III. Las condiciones de la lucha en el Estado espaol.

III. 1. El nuevo contexto abierto tras el 15M

Ante la constatacin reiterada de la ausencia de voluntad y de la incapacidad de la izquierda institucional, poltica y sindical, para servir de cauce al enorme malestar social que se viene gestando en los ltimos aos, y ante la debilidad y dispersin del sindicalismo alternativo y de las organizaciones polticas de la izquierda coherente, la movilizacin popular ha tomado las calles.

Lo ha hecho de forma contradictoria en los contenidos y con diferente intensidad en las diversas ciudades y pueblos del Estado espaol.

Si bien los medios de comunicacin y las fuerzas polticas de la burguesa se han esforzado en resaltar y aplaudir contenidos como su carcter apoltico, ni de izquierdas ni de derechas, aquellos objetivos concernientes exclusivamente a la reforma de la Ley Electoral o a las listas abiertas,..etc, lo cierto es que la realidad, que no es ajena a la presencia en el movimiento de la mayor parte de las organizaciones anticapitalistas, les ha desbordado.

El contenido de clase irrumpa masivamente el 19 de junio, poco ms de un mes despus del 15M, en movilizaciones de cientos de miles de personas en las principales ciudades, sobre todo en Barcelona y Madrid. Lo haca de la mejor manera posible, profundizando en el carcter asambleario y unitario, sealando claramente el objetivo Contra el capitalismo y su crisis, enfrentando todas las contra-reformas adoptadas hasta entonces, denunciando la privatizacin de los servicios pblicos, los desahucios, los despidos, etc.

En contraste, es indispensable sealar la debilidad y la confusin que presidieron las acampadas del 15M en Euskal Herra, ocurridas inmediatamente despus e ignorando la espectacular victoria electoral de Bildu.

Otras movilizaciones masivas, absolutamente impensables en pleno mes de agosto, como las producidas contra el desalojo de la Plaza de Catalua y de la Puerta del Sol y la represin consiguiente, la impresionante e indita manifestacin anticlerical contra la visita del Papa y su financiacin con dinero pblico, las potentes movilizaciones de Catalua contra los recortes en la sanidad, las manifestaciones del 1 de septiembre en diferentes ciudades Contra la Reforma y contra la Constitucin Capitalista Monrquica y negadora de los derechos nacionales de los pueblos, las manifestaciones el pasado 18 de septiembre en decenas de ciudades del estado con el lema Banqueros y polticos, sacad vuestras manos de los servicios pblicos, o las recientes y potentes huelgas y movilizaciones contra los recortes en la enseanza en muchos puntos del Estado, muestran que efectivamente se est acumulando material altamente inflamable.

Una caracterstica general de toda esta escalada de movilizaciones masivas es la ausencia clamorosa en las convocatorias de las siglas mayoritarias, CC.OO. y UGT, excepto en las huelgas de la enseanza en las que las asambleas de docentes han desbordado a las burocracias sindicales.

Frente al hecho objetivo de que la movilizacin avanza en la calle, con la participacin mayoritaria de trabajadores y trabajadoras, en los centros de trabajo predomina el desnimo y el miedo. Esta situacin, frente a la que se da en otros pases como Grecia, est directamente relacionada con la hegemona de unos sindicatos que han hecho del entreguismo y la paz social sus seas de identidad.

III.2. El lento y complejo avance del sindicalismo alternativo en la reconstruccin del sindicalismo de clase.

Ante la ofensiva general del capitalismo y de sus gobiernos es preciso sealar que el desarrollo de la clase antagonista como "clase para s" avanza muy lentamente. Lo que marca el color general del cuadro es precisamente la debilidad del factor subjetivo y la hegemona ideolgica de las clases dominantes sobre las clases populares.

Nada se puede esperar de las burocracias sindicales de CC.OO y UGT, cmplices directos de la patronal y del gobierno en el debilitamiento del movimiento obrero con sus polticas de pacto social.

El sindicalismo alternativo, pese a los progresos que se estn produciendo en la confluencia programtica y en la realizacin de convocatorias unitarias, avanza lentamente en la construcin de la unidad de accin. Ms dificultades encuentra an su coincidencia con la izquierda sindical de nacionalidades como Euskal Herria y Galicia.

Red Roja emiti un Comunicado sobre la reunin sindical del 17 de septiembre y la reconstruccin del sindicalismo alternativo3 en la que tras constatar la enorme distancia que continua existiendo entre la brutal ofensiva del capital contra la clase obrera y sectores populares que apenas se ha iniciado - y que pretende liquidar todas las conquistas histricas del movimiento obrero en materia de derechos laborales y de proteccin social y la capacidad de respuesta de clase, apuntaba lo siguiente:

El nuevo contexto puesto en escena tras el 15M, an con todas sus contradicciones, abre nuevas posibilidades de fortalecimiento de la lucha popular en el que es necesario y posible fortalecer los contenidos de lucha de clase.

Red Roja, consciente de que la unidad en la lucha es nuestro nico arma, apoyar en cada territorio las movilizaciones convocadas para el 29 de septiembre y el 3 de octubre, as como las que se estn organizando para el 15 de octubre. As mismo sealamos la enorme importancia que tiene que las convocatorias de movilizaciones coincidan en el tiempo.

Red Roja apostar decididamente por favorecer el indispensable acercamiento entre diferentes posiciones y por hacer posible en cada territorio el clima de confianza y de unidad imprescindible para que la articulacin entre el sindicalismo alternativo y el movimento popular sirvan de cauce efectivo al sentimiento y a la voluntad de lucha que ya se est manifestando y que crecer ante los nuevos ataques que vendrn.

Las enormes dimensiones de la guerra social que el capitalismo y los gobiernos a su servicio perpetran contra la clase obrera y contra los pueblos, agudizada por la ms que probable victoria del PP en las prximas elecciones generales, nos exige que la unidad, desde posiciones de clase y de combate, pase por encima de cualquier otra consideracin y nos coloque a la altura de las circunstancias que la ms elemental coherencia de clase nos demanda.

En definitiva, la Huelga General no es slo una consigna. Lo fundamental es preparar las condiciones para que cuando se d, represente un avance en el nivel de organizacin y de conciencia de la clase obrera, a sabiendas de que la Huelga General no es la solucin ante las dimnsiones de la gerrra social que enfrentamos. Es, ser, un momento en un proceso de acumulacin de fuerzas, de desarrollo de la conciencia de clase, que nos debe preparar para llegar a la siguiente en mejores condiciones, incorporando a ms trabajadoras y trabajadores y sectores populares, en el seno de una guerra larga contra el capitalismo como sistema general.

Mientras tanto, las luchas concretas o sectoriales, como las importantes movilizaciones por la enseanza y la educacin pblicas, contra las hipotecas y por el derecho a la vivienda, o las que se dan en diferentes empresas y sectores ..etc, deben pasar de ser luchas parciales y aisladas, a cobrar pleno sentido como parte en un movimiento general de lucha anticapitalista obrera y popular y, solo en esa medida, como eslabones del proceso de acumulacin de fuerzas.

  1. 3. El caso Bateragune. Una nueva sentencia de un pribunal espaol contra el pueblo vasco.

Comunicado de red Roja. http://www.redroja.net/index.php/comunicados/509-una-nuena-sentencia-de-un-tribunal-de-excepcion-espanol-contra-el-pueblo-vasco

IV. Las elecciones del 20N y el avance de la propuesta programtica comn.

El adelantamiento electoral ha sido impuesto por los estados mayores de la burguesa espaola e internacional a un Gobierno PSOE que ha dilapidado todos los restos de credibilidad que pudiera haber tenido para las capas populares y que ya no les sirve para implementar los draconianos programas de ajuste en materia de relaciones laborales, de recorte de salarios y de pensiones, de avance en las privatizaciones de lo que queda de sector pblico y de liquidacin de prestaciones sociales que estn preparados.

La Reforma Constitucional ha sido el smbolo ms evidente de su enorme debilidad. Como decamos en nuestro comunicado 4 : Zapatero y Rubalcaba han decidido marcharse llevando hasta sus ltimas consecuencias el papel histrico de la socialdemocracia, y del PSOE en particular, servir de mamporreros al capital. Su propuesta de nuevo artculo 135 de la Constitucin podra parecer un esperpento y hasta un harakiri poltico: pocas semanas antes de las elecciones deciden ejecutar una de las propuestas estrella del PP dejando a su candidato con cara de pker en absoluto fuera de juego. Podra parecerlo, si no fuera porque ya no puede ocultarse una realidad que es cada vez ms del dominio pblico: no hay margen para los matices polticos en un capitalismo que se debate en una crisis general sin salida.

Las elecciones generales del prximo 20N llegan en un momento en el que la credibilidad del sistema poltico, incluyendo la propia Constitucin de 1978 est bajo mnimos. La ms que previsible victoria del PP se producir por el hundimiento del voto de izquierda que tena el PSOE y por la incapacidad de IU de constituirse en referente del malestar social y la movilizacin popular. El penoso episodio de su condena a IU-Extremadura por no haber votado a favor del PSOE para cerrar el paso a la derecha, junto a las declaraciones de sus lderes ofrecindose, una vez ms, a apoyar al PSOE o su negativa a cuestionar a la direccin de CC.OO., son ejemplos recientes que confirman su incapacidad absoluta para erigirse en alternativa alguna.

Red Roja plantea que la participacin electoral, entendida como un arma ms en la lucha revolucionaria, slo tiene sentido cuando la movilizacin de masas ha reconocido a un determinado referente poltico y no por autoproclamacin. Entendemos que la enorme diversidad poltica de los pueblos del Estados espaol, principalmente la derivada del hecho nacional, pero no slo por l, y la variedad de experiencias de lucha que ha producido una gran pluralidad en la izquierda poltica, sindical y social, exige que ese referente poltico sea unitario y se articule como un Frente o Bloque.

Por esas mismas razones el proceso de construccin de ese Bloque debe, inevitablemente, [de] realizarse desde la base, construyndose como expresin de la voluntad unitaria expresada en la lucha obrera y popular y reconocido por la misma.

Esas circunstancias no se dan y Red Roja no se presentar a las elecciones, entendiendo que el gasto de recursos y de esfuerzos que exige una campaa electoral no tiene sentido emplearlos en conseguir unos cuantos miles de votos, mxime cuando la lucha social entra en momentos lgidos y todas las fuerzas son pocas. Todo ello sin olvidar la vigencia de una drstica legislacin represiva, una Ley de Partidos que excluye a determinadas fuerzas del juego poltico o electoral y una Audiencia Nacional que encarcela a dirigentes como Otegi.

No partimos de ningn purismo anti-electoral, aunque que sabemos que el proceso est trucado en esencia, que sirve exclusivamente a la legitimacin institucional de los intereses de la burguesa y estamos [email protected] de que las condiciones para la transformacin social se engendran por la lucha de masas. La participacin electoral de una fuerza real, reconocida como tal por la clase obrera y capas populares, puede ser un instrumento ms de lucha, si se dan esas condiciones.

Por el contrario, Red Roja s "participar" en las elecciones. En un momento tan grave como el actual, cuando los partidos polticos institucionales se disfrazan de oponentes para mejor vender su mercanca, entendemos que es preciso desenmascararles, hablar con la gente de las causas reales de los desastres que nos caen encima, de sus verdaderos responsables y del programa alternativo. Vamos a hacerlo en las asambleas populares, en las fbricas, en las universidades, en los lugares de reunin de barrios y pueblos. Y lo que es ms importante vamos a invitar a todo tipo de organizaciones que compartan en lneas generales ese programa comn, que no es patrimonio nuestro porque ha sido ya propuesto en plataformas unitarias de todo tipo, a que lo expliquen con nosotras y nosotros.

Creemos que con ello contribuimos a realizar lo ms urgente: fortalecer la conciencia popular y mostrar que existen alternativas que sern posibles en la medida que la lucha, la organizacin y la movilizacin social las haga suyas.

5 de octubre de 2011

Notas:

1 Un anlisis general ms detallado puede encontrarse en el Informe Poltico aprobado por la Asamblea General de Red Roja del mes de julio de 2011 http://www.redroja.net/index.php/documentos/471-articular-la-resistencia-construir-poder-popular

2 El Comunicado de Red Roja Una Constitucin contra el pueblo puede consultarse en http://www.redroja.net/index.php/comunicados/480-la-constitucion-contra-el-pueblo

3 El Counicado puede verse en: http://www.redroja.net/index.php/comunicados/515-comunicado-de-red-roja-sobre-la-reunion-sindical-del-17-de-septiembre-y-la-reconstruccion-del-sindicalismo-de-clase

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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