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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2011

Puede Washington pasar de ser Potencia del Pacfico a ser socio pacfico?
2012 sacudir Asia y el mundo

John Feffer
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Hace tiempo que EE.UU. se presenta como una potencia del Pacfico. Estableci el modelo de contrainsurgencia en las Filipinas en 1899 y derrot a los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Enfrent a chinos y norcoreanos para mantener dividida la pennsula coreana en 1950, y arm hasta los dientes a los taiwaneses. Actualmente, EE.UU. mantiene las fuerzas armadas ms poderosas en la regin del Pacfico, apoyadas por una constelacin de bases militares, alianzas bilaterales, y cerca de 100.000 militares.

Sin embargo, ha llegado al pico de su presencia e influencia en el Pacfico. El mapa geopoltico est a punto de ser rediseado. El Noreste de Asia, el rea del mundo con la mayor concentracin de poder econmico y militar, est al borde de una transformacin regional. Y EE.UU., todava preocupado de Medio Oriente y cojeando con una economa atascada y anquilosada, ser la excepcin.

Las elecciones sern parte del cambio. El prximo ao, surcoreanos, rusos y taiwaneses irn todos a elecciones. En 2012, el Partido Comunista Chino tambin ratificar su eleccin de un nuevo dirigente para reemplazar al presidente Hu Jintao. Ser el hombre de quien se espera que presida sobre el ascenso del pas del segundo puesto al pinculo de la economa global.

Pero a Washington le reservan una verdadera sorpresa. Es posible que el catalizador del cambio podra ser el pas en la regin que hasta ahora ha cambiado lo menos: Corea del Norte. En 2012, el gobierno norcoreano anunci a los cuatro vientos a su pueblo su promesa de crear kangsong taeguk, o sea un pas de economa prspera y fuerte en lo militar. Ahora Pyongyang tiene que cumplir de alguna manera esa promesa en das de escasez de alimentos, estancamiento econmico generalizado, e inseguridad poltica. Este sueo de 2012 impulsa a Pyongyang a hacer grandes esfuerzos diplomticos y eso, por su parte, ya est creando enormes oportunidades para potencias clave en el Pacfico.

Washington, que ya ha enfocado durante aos el arsenal pequeo, pero en desarrollo, de Corea del Norte, apenas ha prestado atencin a los eventos ms importantes en Asia. La inminente transformacin de Asia tampoco ser un tpico importante en nuestra propia eleccin presidencial del prximo ao. Argumentaremos sobre puestos de trabajo, atencin sanitaria, y si el presidente es un socialista o su opositor republicano un luntico. Aparte de algunas diatribas rituales contra China, Asia merecer poca mencin.

El presidente Obama, ansioso de no dar municin a su oponente, tratar de no jugar con poltica asitica, que ya est en autopiloto. Por lo tanto, mientras otros se apresuran a rehacer Asia del Este, EE.UU. estar sufriendo su propia forma peculiar de deriva continental.

Pyongyang muestra sus encantos

El 15 de abril de 1912, en un lugar recndito del imperio japons, naci un beb en una familia cristiana orgullosa de su patrimonio coreano. El 100 aniversario del nacimiento de

Kim Il Sung, fundador de Corea del Norte y lder dinstico, tendr lugar el prximo ao. Normalmente, un evento semejante tendra poca importancia para cualquiera fuera de los 24 millones de norcoreanos y algunos coreanos en otros sitios. Pero este centenario tambin marca la fecha en la cual el rgimen norcoreano ha prometido que finalmente tendr lugar un cambio de la situacin.

A pesar de sus pretensiones de autosuficiencia, Pyongyang ha demostrado ampliamente que solo se las puede arreglar con ayuda de sus amigos. Hasta hace poco, sin embargo, no se puede decir que Corea del Norte haya logrado un buen desempeo en sus relaciones con otros.

Reaccion, por ejemplo, de una manera particularmente dura, ante las polticas ms belicistas adoptadas por el nuevo presidente surcoreano Lee Myung Bak, cuando asumi su cargo en febrero de 2008. Los disparos contra un turista surcoreano en el balneario del Monte Kumgand en julio de ese ao, el hundimiento del barco de la marina surcoreana, el Cheonan, en marzo de 2010 (Pyongyang todava afirma que no fue culpable), y el bombardeo de la Isla Yeonpyeong de Corea del Sur ms adelante ese ao aceleraron una cada en las relaciones entre el norte y el sur. Durante ese perodo, el Norte prob un segundo artefacto nuclear, lo que llev incluso a su aliado ms cercano, China, a reaccionar disgustado y a apoyar una declaracin de condena de la ONU. Pyongyang tambin se las arregl para enajenar an ms a Washington al revelar en 2010 que ciertamente impulsa un programa para producir uranio altamente enriquecido, de grado de armas, algo que haba negado continuamente.

Esas acciones tuvieron dolorosas consecuencias econmicas. Corea del Sur anul casi todas las formas de cooperacin. La segunda prueba nuclear del Norte puso fin a todo acercamiento econmico incipiente con EE.UU. (El gobierno de Bush haba sacado a Corea del Norte de su lista de terrorismo, y haba habido indicios de que otras antiguas sanciones podran ser abandonadas tarde o temprano como parte de un calentamiento de las relaciones.)

Lo nico que no fue afectado fue la relacin del Norte con China, en gran parte porque Beijing est engullendo cantidades importantes de minerales valiosos y tiene acceso a puertos a cambio de la cantidad precisa de alimento y energa para mantener al pas en auxilio vital y al rgimen a flote. Entre 2006 y 2009, la ya anmica economa norcoreana se contrajo, y la escasez crnica de alimentos volvi a agudizarse.

A estas dificultades econmicas hay que agregar otras polticas. La dirigencia del pas ha superado de lejos la edad de jubilacin, ya que el lder Kim Kong Il de 70 aos es ms joven que la mayora del resto de la elite gobernante. Nombr como sucesor a su hijo ms joven, Kim Jeong Eun, pero lo nico que ese muchacho misterioso parece tener a su favor es el parecido con su abuelo, Kim Il Sung.

A pesar de todo, Corea del Norte no parece estar ms cerca del colapso total ahora que durante crisis anteriores como la devastadora hambruna de mediados de los aos noventa. Un Estado enteramente represivo y una sociedad civil inexistente parecen asegurar que no se aproxime ninguna revolucin de color o una Primavera de Pyongyang. La espera de que el rgimen norcoreano desaparezca tranquilamente en la noche es como esperar a Godot.

Pero eso no significa que el cambio sea incierto. Para vigorizar su desvencijada economa y dar una manita poltica al prximo lder en el ao de kangsong taeguk, Corea del Norte inici repentinamente una posicin favorable a acuerdos.

La reciente visita de Kim Jong Il a Siberia para encontrar al presidente ruso Dmitri Medvedev, por ejemplo, caus unos pocos levantamientos de cejas entre conocedores. En una reunin en una base militar rusa cerca del Lago Baikal, el lder norcoreano lleg a plantear por primera vez en mucho tempo la posibilidad de una moratoria en la produccin y ensayos de armas nucleares. Ms sustancialmente, concluy un acuerdo preliminar sobre un gasoducto que por s solo podra transformar la poltica de la regin. Transferira gas natural desde el Lejano Este ruso rico en energa a travs de Corea del Norte a Corea del Sur, en auge econmico pero sedienta de energa. El acuerdo podra significar hasta 100 millones de dlares al ao para Pyongyang.

La nueva ofensiva de encanto del Norte no tendra ninguna esperanza de xito si un cambio similar de actitud no hubiera comenzado tambin en el Sur.

El error de clculo de la aplanadora

Al asumir el cargo, el presidente conservador surcoreano Lee Myung Bak, conocido como la Aplanadora, prometi cambiar la base de las relaciones coreanas. Diez aos de poltica de acercamiento con el Norte haban, dijo Lee, producido una relacin asimtrica. El Sur, insisti, suministraba todo el dinero, y el Norte haca muy poco a cambio. Lee prometi una relacin basada solo en quid pro quo.

Lo que obtuvo en su lugar fue donde las dan las toman: retrica ms dura y accin militar. En ltima instancia, aunque el Norte no conquist amigos de esa manera ms all del paralelo 38, la nueva era de hostilidad tampoco fue favorable al gobierno de Lee. Los surcoreanos miraron con horror mientras una relacin relativamente pacfica se acercaba peligrosamente a un conflicto militar.

El partido gobernante de Lee sufri una derrota en las elecciones parciales en abril pasado, y en agosto, reemplaz a su ministro de unificacin de la lnea dura por un sujeto ms conciliador. A pesar de mantener su insistencia en una disculpa por el hundimiento del Cheonan y el bombardeo de Yeonpyeong el partido gobernante busca maneras de restaurar los vnculos comerciales y de volver a suministrar ayuda humanitaria al Norte. Desde el verano, representantes del Norte y del Sur se han reunido dos veces para discutir el programa nuclear de Pyongyang. Aunque las dos partes no han logrado un progreso sustancial, se ha preparado la escena para la reanudacin de las Conversaciones entre Seis Partes entre las dos Coreas, Rusia, Japn, China y EE.UU. que se rompieron en 2007.

Incluso si el partido opositor no barre del poder a los conservadores en las elecciones de 2012, es probable que Corea del Sur abandone la lnea dura de Lee. En septiembre, su probable sucesor como candidato del partido gobernante en 2012, Park Geun-Hye, critic abiertamente la actitud de Lee en un artculo en Foreign Affairs en el que pidi una "trustpolitik" [poltica de confianza].

Un proyecto que Park decidi mencionar es una lnea ferroviaria inter-coreana que tal vez transformara la Pennsula Coreana en un conducto para el comercio regional. Es un eufemismo. La restauracin de la lnea y su conexin con el Ferrocarril Transiberiano de Rusia conectara a la pennsula coreana con Europa, reducira el tiempo de embarque de bienes de un extremo de Eurasia al otro en casi dos semanas, y ahorrara a Corea del Sur hasta entre 34 y 50 dlares por tonelada en costes de flete. Por su parte, el gasoducto, que Corea del Sur aprob a fines de septiembre, podra reducir sus costes de gas en hasta un 30%. Para el segundo importador por su tamao del mundo de gas natural, representara importantes economas.

Los pasos econmicos serios hacia la reunificacin de Corea no son solo un sueo, en otras palabras, tambin significan un buen negocio. Incluso en los peores momentos del reciente perodo de alejamiento, es notable que los dos pases hayan logrado preservar el complejo industrial Kaesong ubicado justo al norte de la Zona Desmilitarizada. Dirigido por administradores surcoreanos y empleando ms de 45.000 norcoreanos, la zona empresarial es un beneficio inesperado para ambas partes. Ayuda a empresas surcoreanas que enfrentan competencia de China, incluso si suministra moneda dura y empleos bien pagados al Norte. El ferrocarril y el gasoducto ofreceran beneficios mutuos similares.

Segn la sabidura convencional, Corea del Norte tiene una sola carta de cambio, su pequeo arsenal nuclear, al que nunca renunciar. Pero un agente inmobiliario vera la situacin de otro modo. Lo que Corea del Norte realmente posee es ubicacin, ubicacin, ubicacin, y por fin parece dispuesta a sacar provecho de su posicin crtica en el corazn de la regin econmica ms vital del mundo.

La lnea de ferrocarril unira las dos regiones econmicas mayores del mundo en un inmenso mercado eurasitico. Y el gasoducto, combinado con proyectos de energa verde en China, Corea del Sur, y Japn, podra comenzar a separar gradual a Asia del Este de su dependencia del petrleo Medio Oriental y por lo tanto de los militares de EE.UU. que aseguran el acceso y protegen las vas martimas.

Puesto de otra manera, esos proyectos y otros semejantes que estn al acecho en el futuro eurasitico son significativos no solo por lo que conectan, sino por lo que excluyen: EE.UU.

Dejados de lado

El gobierno de Bush previ la actitud de Lee Myung Bak frente a Corea del Norte, descartando la zanahoria y blandiendo el garrote. En 2006, sin embargo, Washington haba dado media vuelta y comenzaba a acercarse seriamente a Pyongyang. El gobierno de Obama tom otra direccin, adoptando finalmente una poltica de paciencia estratgica, un eufemismo para ignorar a Corea del Norte y esperar que no le diera una pataleta.

No ha funcionado. Corea del Norte se ha lanzado adelante a toda velocidad con su programa nuclear. La campaa area de EE.UU. y la OTAN contra la Libia de Muamar Gadafi, quien haba renunciado a su programa nuclear para lograr mejores relaciones con Occidente, solo reforz la creencia en Pyongyang de que las bombas nucleares representan la mxima garanta de su seguridad. El gobierno de Obama sigue insistiendo en que el rgimen muestre su seriedad respecto a la desnuclearizacin como condicin previa para reanudar las conversaciones. Incluso aunque Washington envi recientemente una pequea ayuda para las inundaciones, se niega a ofrecer alguna ayuda alimentaria. Por cierto, en junio, la Cmara de Representantes aprob una enmienda a la ley de agricultura que prohbe toda ayuda alimentaria a ese pas, no importa cun necesaria sea.

Aunque probablemente el gobierno enve a su representante, Stephen Bosworth a Corea del Norte ms adelante en este ao, nadie espera que resulten cambios importantes en la poltica o las relaciones. Con un inminente ao de eleccin presidencial, no es probable que el gobierno de Obama gaste capital poltico en Corea del Norte no cuando los republicanos indudablemente etiquetaran cualquier nueva accin como apaciguamiento de un Estado terrorista.

Obama asumi el mando con el deseo de apartar la poltica estadounidense de su enfoque en Medio Oriente y reafirmar la importancia de EE.UU. como potencia del Pacfico, en particular ante la creciente influencia regional de China. Pero el presidente ha invertido ms en drones que en diplomacia, sustentando la guerra contra el terror a costa del tipo de acercamiento ms atrevido hacia adversarios que Obama haba insinuado como candidato. Mientras tanto, el gobierno est dispuesto a simplemente esperar hasta que las prximas elecciones hayan pasado a la historia y para entonces, podra ser demasiado tarde para ponerse al da con los eventos regionales.

Despus de todo, Washington ha contemplado como China se convirti en el mximo socio comercial de casi cada pas asitico. De la misma manera, los vnculos econmicos entre China y Taiwn se han profundizado considerablemente, una realidad ante la cual incluso el partido de oposicin de esa isla se ha tenido que rendir. El gobierno de Obama decidi recientemente no molestar demasiado a Beijing vendiendo cazabombarderos jet F-16 avanzados a Taiwn, y prefiri una simple modernizacin de los F-16 que compr en los aos noventa, una seal evidente de una relativa decadencia de EE.UU. en la regin, sugiere el analista del cuadro general, Robert Kaplan.

Luego existe el coste total de la presencia militar de EE.UU. en el Pacfico, que parece ser un objetivo jugoso para los recortadores del presupuesto en Washington. Miembros clave del Congreso como los senadores John McCain y Carl Levin ya han sealizado su ansiedad respecto al elevado coste de una realineacin estratgica en Asia que involucra, entre otras cosas, una expansin de la base militar de EE.UU. en Guam y una renovacin de las instalaciones en Okinawa. En respuesta a una pregunta sobre potenciales recortes militares, el nuevo secretario adjunto de Defensa, Ashton Carter, confirm que la reduccin de las tropas y bases de EE.UU. en el extranjero est sobre la mesa.

No se puede decir que el futuro de Asia del Este est garantizado, ni que un auge econmico y la integracin regional sean el nico escenario. Virtualmente cada pas en la regin ha aumentado sus gastos militares. Abundan los puntos de tensin, en particular en las aguas ricas en energa que varios pases reivindican como propias. No es probable que el asombroso crecimiento de China sea sustentable a largo plazo. Y es posible que Corea del Norte decida arreglrselas como desamparada econmicamente pero seguir siendo una potencia militar de fuerza adecuada.

A pesar de todo, las tendencias para 2012 y despus apuntan a mayor acercamiento en la pennsula coreana, a travs del Estrecho de Taiwn, y entre Asia y Europa. Ahora mismo, EE.UU., a pesar de toda su influencia militar, no forma realmente parte de este cuadro emergente. No ser hora de que EE.UU. reconozca airosamente que sus aos como superpotencia del Pacfico han pasado y piense creativamente sobre cmo convertirse en su lugar en un socio pacfico?

John Feffer es codirector de Foreign Policy in Focus en el Institute for Policy Studies,

Escribe su columna regular World Beat, y publicar un libro sobre Islamofobia con City Lights Press en 2012. Sus ensayos pueden ser ledos en su sitio en la web.

Copyright 2011 John Feffer

2011 TomDispatch. All rights reserved.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175449/



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