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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2011

Resea de" La salvacin del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la autoayuda"
Sobre la hegemona del discurso teraputico

Luis Roca Jusmet
Rebelin

La salvacin del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la autoayuda Eva Illouz ( traduccin de Santiago Llach) Buenos Aires : Ed. Katz, 2010, 315 pginas


La sociologa cualitativa proporciona hoy al ciudadano crtico elementos fundamentales para entender la sociedad contempornea. Al lado de los ms reconocidos ( Wallernstein, Sennett, Bauman...) hay socilogos ms jvenes pero que han desarrollado ya una actividad imprescindible. Entre estos destaca Eva Illouz, nacida en 1961 en Marruecos pero profesora de la Universidad Hebrea de Jerusaln. Su lnea de investigacin pasa por lo que podramos llamar la sociologa de las emociones. Hay dos titulos anteriores, publicados igualmente por Katz ( Intimidades congeladas y El consumo de la utopa romntica) que anteceden la magnfica triloga que concluye con el libro que nos ocupa.

Es interesante entender el sentido crtico que tiene este libro. No es crtico en el sentido de hacer una crtica desde un criterio determinado sino que lo es en el sentido de mostrar lo que hay detrs de un discurso ideolgico, que en este caso es el teraputico. No se trata de volver a la distincin absoluta de un Althusser cuando contrapone ciencia a ideologa pero s de recoger la posibilidad de un anlisis racional y emprico que muestre lo que un discurso oculta. Como sociloga de mirada amplia trabajar materiales diversos, que van desde lecturas de textos hasta entrevista y, por supuesto, trabajo de campo.

Se trata de distanciarse as de aquello que al presentarse como evidente nos atrapa sin posibilidad de crtica. Eva Illouz se presenta como una sociloga de la cultura que no quiere ser una "maestra de la sospecha" ( al estilo de Foucualt) sino una estudiosa del modo como el lenguaje de la terapia ha reformulado la identidad contempornea, constityndose a la vez como teora y como prctica. Teora que es utilizada para entendernos a nosotros mismos y a los otros y prctica que nos dice lo que debemos hacer. Pero no son slo los usos individuales los que hay que analizar sino sobre todo la manera como este discurso y sus efectos han invadido las instituciones ( empresa, escuela...) y en conjunto a toda la sociedad. Es lstima que la autora no utilice una nocin, la de imaginario, que podra ser clarificadora en este sentido. La autora formula una hiptesis interesante : las ideas ms exitosas ( como el psicoanlisis) son las que encajan en la vida social dando sentido a las experiencias contemporneas; proporcionan una gua delante de situaciones sociales conflictivas y son institucionalizadas y puestas en circulacin por las reders sociales. Es decir, que hay un abordaje pragmtico ya que son las que nos ayudan a hacer cosas, es decir a encararnos con cuestiones prcticas y darnos pautas para resolverlas. Aqu hay el aspecto postivo de una nocin althusseriana de ideologa tal como la recoga Terry Eagleton : la ideologa es bsicamente operativa. Otra hiptesis metodolgica es que los cambios culturales reciclan el viejo material cultural y coexisten con l. La pregunta especfica que se hace la sociloga es de que manera este nuevo discurso teraputico rearticula creencias anteriores. En todo caso hay que remarcar que como buena sociloga Eva Illouz no solo delimita la temtica y la temporalidad de su estudio sino tambin el espacio. En este sentido la sociedad de la que habla es EEUU pero no hemos de olvidar su papel hegemnico cultural en la sociedad capitalista globalizada y como este discurso teraputico del que nos habla es cada vez ms dominante en nuestra sociedad y especialmente en las instituciones educactivas.

Una buena parte del libro est dedicada al psicoanlisis. Como ya se ha planteado muchas veces independientemente de la polmica en torno a la consistencia de la teoria o la eficacia de su prctica est claro la influencia que ha tenido el psicoanlisis en la cultura actual. Hay un anlisis muy preciso de como las teorias de Freud fueron asimilndose en la sociedad norteamercicana y en el importante grupo de los psiquiatras, en lo que el llama la medicalizacin del psicoanlisis. Tambin como el psicoanlisis desemboca all en lo que se llam la Escuela del Yo, bien diferente de otras derivaciones como la lacaniana o la kleiniana, a las que no puede aplicarse los anlisis de la sociloga. Su influencia va entrando en diferentes espacios y prcticas sociales : la vida cotidiana, la familia... Todo ello en una lgica de redencin que no deja de transformar lo ms cotidiano en algo valioso e importante. Es una narrativa que convierte la rutina diaria en algo interesante sometido a una hermenutica en la que todo puede ser recuperado, en la que las sombras de lo irracional pueden ser iluminadas por la luz de lo racional. Se impone as un discurso articulado por los psiclogos y que est en sintona con el individualismo del capitalismo: racionalidad instrumental e inters propio. Pero es un discurso de la racionalidad paralelo al discurso emocional que cristalizar en las nociones estrella de inteligencia emocional y de competencia emocional.Est muy bien que se cuestionen de una vez estos dos conceptos que parecen intocables, incuestionables.Es, como dice la autora, el capitalismo emocional, donde los discursos emocional y econmico se moldean mutuamente. El axioma del control emocional, de la gestin emocional refleja por una parte la bsqueda instrumental de ganancias y por otra los modos contemporneos de control social en la escuela y en la empresa. Los psiclogos hicieron de las relaciones humanas una categora cultural de carcter problemtico.

Otro planteamiento que adquirir una gran importancia ser el de la comunicacin. Aqu es donde los psiclogos en general impondrn su planteamiento y su poder. Hay que verbalizar las emociones, hay que hablar de ellas para gestionarlas y para negociarlas. Aqu es donde se une el discurso de los psiclogos con el discurso feminista, en contra de la supuesta incapacidad masculina para entender y expresar las emociones. El discurso teraputico de los psiclogos ( apuntalado por las feministas) sera el siguiente : hay que conocer las propias emociones y saber expresarlas ( inteligencia intrapersonal) y hay que entender las emociones de los otros y empatizar con ellas ( inteligencia interpersonal). La conceptualizacin posterior ser la competencia emocional, con lo cual dividimos a los humanos en competentes e incompetentes emocionales. En nuestro pas estamos viviendo esta discurso hegemnico de una manera invasiva en el campo educativo. La cuestin ligada es la competencia en la comunicacin : todo lo que puede decirse es mejor que lo que se calla. Eva Illouz cuestiona esta formulacin : es siempre mejor transformar las emociones en un discurso conceptual ? no estamos racionalizando excesivamente las emociones ? no estamos sometiendo nuestras vivencias a unas determinadas categoras culturales ?.

El cdigo teraputico combina la competencia moral, profesional y la emocional en el modelo del buen gestor. El buen gestor de una empresa o una institucin es el buen gestor de su propio yo. El imperativo es controlar y controlarse. Pero quien controla, para quin y para qu ? Esta sera la pregunta clave. No estamos privilegiando una razn instrumental en la que la vida es un conjunto de tcnicas y procedimientos que anulan la singularidad de la experiencia humana ?

Una cuestin clave que presenta la sociloga es que la emocin pura no existe, lo que hay siempre es "una estructura del sentimiento" ( como dira el gran socilogo Raymond Williams), una organizacin ideolgica de lo que que sentimos que le da forma y sentido. Aqu estara bien hacer una analoga con lo que dice el neurocientfico Antonio Damasio ( al que slo cita puntualmente) cuando plantea que la emocin es corporal y el serntimiento conceptual ( es una codificacin conceptual). Una visin complementaria, en la que uno insiste en el proceso menatl y la otra en el cultural. Tambin es interesante el cuestionamiento de la "biblia" actual de psiclogos y prsiquiatras

( el DSM-IV), que nos transforma a todos en posibles perturbados, para gozo de las industrias faramacuticas. Aqu hay una vinculacin con el tema del biopoder o la biopoltica que Eva Illouz no desarrolla y que queda como cuestin para elaborar ms a fondo.

Una tesis bsica de la autora es, en todo caso, que este discurso psicolgico-teraputico tiene como funcin una nueva clasificacin y jerarquizacin social que divide a los miembros de una sociedad determinada en competentes e incompetentes sociales. Otra tesis importante es que la terapia se ha convertido enla lingua franca de unos servicios en alza en los paises industriales avanzados que da juego a unos yoes cada vez ms desorganizados a que manejen su vida. Y la tercera, muy interesante, es que la psicologa resucita viejas formas de teodicea que acabn dando sentido al sufrimiento humano. Aqu me gustara recordar la lucidez de Nietzsche cuando deca que lo que le resulta insoportable al ser humano es que su sufrimiento no tenga sentido. Ser entonces el discurso teraputico una continuidad del discurso moral cristiano ?

El libro es muy potente pero le hara una crtica. Las referencias concretas que hace a Michel Foucuault y a Richard Sennettt en tono crtico me parecen un desperdicio, ya que deja pasar una reflexin en profundidad entre sus estudios y estos dos autores, a los que trata superficialmente. Sennett lleva aos estudiando esta "tirana de la intimidad" de la que nos habla Eva Illouz y lo hace con muchos matices y estudios que vale la pena considerar y que complementan lo que dice la sociloga. Respecto a Foucualt lo mismo, y no slo en el tema de la biopoltica sino tambin para sealar la diferencia con la propuesta tica de Foucuault de autodomino basado en los clsicos. Sobre todo caundo ste plantea que para l no existe este "yo autntico" que busca el discurso teraputico sino slo una identidad a construir. Un tema pendiente sobre el que hay que volver.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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