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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2005

La democracia comienza por casa

Joseph E. Stiglitz


La administracin Bush ha hecho de la expansin de la democracia el centro de su poltica exterior. sta es una profesin an ms noble que simplemente la creciente hegemona americana. La pregunta es, Realmente Bush lo dice en serio, y entiende l autnticamente qu significa democracia?

La administracin Bush alab las elecciones municipales de Arabia Saudita, pero que sucede con los derechos de la mujer-incluso sus derechos al voto? Recibieron con agrado (si no participaron activamente en) la destitucin del lder venezolano elegido democrticamente, pero contina apoyando al dictador del ejrcito Pakistan. Critica al Presidente ruso Vladimir Putin, pero slo despus que va contra los intereses de negocios. Y puede preocupar la concentracin de medios de comunicacin en Rusia, pero guarda silencio ante la concentracin de medios de comunicacin en Italia.

Hay una mancha de hipocresa en un sentido ms fundamental. La administracin Bush tiene razn para realzar la importancia de las elecciones sin las cuales la democracia es inconcebible. Pero la democracia trae consigo mucho ms que elecciones peridicas, y la legitimidad de elecciones depende de la confianza del pblico en el propio proceso electoral. En este aspecto, las ltimas dos elecciones presidenciales americanas no han sido apenas modelos para el mundo.

El otrora Presidente Jimmy Carter cuyo centro de Atlanta supervisa las elecciones alrededor del globo, tiene sus dudas sobre si la reciente eleccin de Amrica mantiene las normas que los Estados Unidos deben tener. Donde el anterior Presidente Bill Clinton busc asegurar que se registraran todos los americanos en edad de votar para que votaran, los Republicanos han intentado cambiar estos adelantos, poniendo obstculos en ambos procesos el de registro y votacin. La tecnologa moderna facilita el seguimiento en papel de las mquinas de votacin a bajo costo; an as varios estados que usan las mquinas de votacin electrnicas optaron por no proporcionar este mnimo resguardo.

Ms all de las elecciones, los ciudadanos pueden realizar el voto efectivo en el gobierno solo si estn bien informados. Por esa razn las leyes de derecho, a saber, son tan importantes. Claro est, los polticos prefieren trabajar en secreto, sin vigilancia. Nadie puede imaginar la contratacin de un obrero, a quien se le permita no informar a su patrn sobre lo que l est haciendo en el trabajo. Los polticos trabajan para la ciudadana -qu tiene el derecho de saber lo que sus empleados estn haciendo.

Los ciudadanos tambin tienen el derecho de saber cmo se gasta su dinero, y quin est siendo consultado para hacer la poltica. Ellos tienen el derecho a saber si Enron y las compaas petroleras estn haciendo la poltica energtica. Ellos tienen el derecho a saber por qu Amrica, y el mundo, fueron engaados por las falsas demandas sobre armas de destruccin masiva en Irak.

Mi investigacin se centra en las consecuencias de asimetras en la informacin para el funcionamiento de la economa. Pero una falta de fidelidad en la informacin tiene igualmente, si no ms, consecuencias severas para los procesos polticos.

La decisin de ir a la guerra contra Irak es el ejemplo ms dramtico de esto, pero han existido muchos otros en la Amrica de Bush. Proveer el subsidio de los medicamentos en los Seguros mdicos del Estado, y en el programa de salud de Amrica para los ancianos, pueden haber sido la decisin correcta. Pero restringir la movilidad del gobierno de negociar con las compaas farmacutica era un puro obsequio, y nada justifica la divulgacin de informacin groseramente torcida sobre los costos-ahora estimados en un exceso de ms de 1.1 trillones durante la prxima dcada. ste es tres veces la cantidad original pensada por la administracin Bush.

Hoy, la administracin Bush est comprometida en una campaa de desinformacin sobre una crisis del seguro social. Mientras algo debera hacerse, la magnitud del problema apenas representa una crisis. Por el contrario, el sistema casi podra erigirse sobre un fundamento slido durante los prximos 75 aos con una fraccin de lo gastado en los cortes de los impuestos en los aos 2001 y 2003.

La buena informacin no requiere slo del derecho a saber, sino tambin el derecho a decir -la diversificacin en los medios de comunicacin. Existen, como las hemos notado, las quejas justificadas sobre la falta de diversidad en la televisin Rusa, todava Bush no ha opuesto los esfuerzos por la Comisin de Comunicaciones Federales de Amrica para debilitar las leyes con respecto a la concentracin de medios de comunicacin.

La democracia tambin requiere del reconocimiento de los derechos del individuo. Cuando se socavan los derechos de cualquier individuo se arriesgan los derechos de todos. Bajo la administracin Bush, los Estados Unidos ha minado los derechos civiles bsicos, como el habeas corpus que garantiza los recursos de los individuos a la revisin judicial cuando el estado los arresta. La detencin extendida de docenas de individuos en Guantnamo -sin causa o juicio- es una supresin bsica de este derecho. Afortunadamente, aun cuando Bush no entiende tales principios bsicos, las cortes Americanas s lo entienden. Ellos estn ahora, aunque tardamente, obligando a su administracin a cumplirlos.

En definitiva, Qu valor tiene el derecho a votar sin el reconocimiento del derecho a una cierta norma mnima de vida, como lo prev la Declaracin Universal de los Derechos Humanos? En pases dnde la mayora de la poblacin vive por debajo del nivel de subsistencia, la compra de votos es tambin muy fcil. Pero los nicos derechos econmicos que la administracin Bush reconoce son los derechos de la propiedad intelectual, mientras pone los intereses de compaas farmacuticas por delante de los pacientes con enfermedades mortales, y la libre movilidad de capital que ha tenido un efecto tan devastador en muchos pases.

La democracia de Amrica sigue siendo la envidia de muchos en el mundo, y es bueno que la administracin Bush, sea ahora el nmero uno en la expansin de la democracia forzada. Pero la administracin sera mucho ms creble -y tuviera mucho ms xito- si echara una mirada ms ntima en casa, si examinara sus propias prcticas ms honestamente, y si realmente se comprometiera en una discusin ms ancha sobre lo qu significa democracia.

*Joseph E. Stiglitz, ganador de un premio Nbel en economa, es profesor de economa en la Universidad de Columbia y fue presidente del Consejo de Consejeros Econmicos del Presidente Clinton y economista jefe y vicepresidente primero del Banco Mundial. Su ms reciente libro es Los Locos Aos Noventa: Una Nueva Historia de la Dcada ms Prspera del Mundo.

Traduccin de Cubasi




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