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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2011

Ocupad Wall Street!
Lo ms importante del mundo es nuestro movimiento

Naomi Klein
The Nation/ICH

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Tuve el honor deque me invitaran a hablar en Ocupad Wall Street el jueves por la noche. Ya que la megafona est (lamentablemente) prohibida y todo lo que dije tuvieron que repetirlo cientos de personas para que otros lo pudieran or (es decir un micrfono humano), lo que realmente dije en la Plaza de la Libertad tuvo que ser muy breve. Por ello, lo que sigue, es una versin ms larga, completa, del discurso.

Os amo.

Y no lo dije solo para que cientos de vosotros griten te amamos de vuelta, aunque obviamente es una posibilidad adicional del micrfono humano. Decid a los dems lo que quieres que te digan a ti, solo que ms fuerte.

Ayer, uno de los oradores en el mitin de los trabajadores dijo: Nos encontramos los unos a los otros. Ese sentimiento captura la belleza de lo que se est creando aqu. Un espacio totalmente abierto (as como una idea tan grande que no se puede contener en ningn espacio) para toda la gente que quiere un mundo mejor para encontrarse los unos con los otros. Estamos tan agradecidos.

Si hay una cosa que yo s es que el 1% adora las crisis. Cuando la gente se deja llevar por el pnico, est desesperada y nadie parece saber qu hacer, es el momento ideal para que las corporaciones impongan su lista de deseos de polticas favorables: privatizar la educacin y la seguridad social, recortar los servicios pblicos, librarse de las ltimas restricciones al poder corporativo. En medio de la crisis econmica, es lo que est pasando en todo el mundo.

Y slo hay una cosa que puede bloquear esta tctica, y por suerte, es algo muy grande: El 99%. Y ese 99% est saliendo a las calles, de Madison a Madrid, para decir No. No pagaremos vuestra crisis.

La consigna comenz en Italia en 2008. Repercuti en Grecia, Francia e Irlanda y finalmente ha llegado al kilmetro cuadrado en el que comenz la crisis.

Por qu estn protestando? preguntan los eruditos perplejos en la televisin. Mientras tanto el resto del mundo pregunta: Qu hizo que tardaran tanto? Nos hemos estado preguntando cundo ibais a mostrar la cara. Y sobre todo: Bienvenidos.

Mucha gente ha hecho paralelos entre Ocupad Wall Street! y las llamadas protestas contra la globalizacin que atrajeron la atencin del mundo en Seattle en 1999. Fue la ltima vez que un movimiento descentralizado, global, encabezado por la juventud, apunt directamente al poder corporativo. Y estoy orgullosa de haber formado parte de lo que llamamos el movimiento de movimientos.

Pero tambin hay diferencias importantes. Por ejemplo, escogimos cumbres como nuestros objetivos: la Organizacin Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el G8. Las cumbres son pasajeras por naturaleza, solo duran una semana. Eso tambin nos hizo ser pasajeros. Aparecamos, llegbamos a los titulares del mundo y luego desaparecamos. Y en el frenes de hiperpatriotismo y militarismo que vinieron despus de los ataques del 11-S, fue fcil hacernos desaparecer completamente, por lo menos en Estados Unidos.

Ocupad Wall Street!, por otra parte, ha elegido un objetivo fijo. Y no habis fijado una fecha final a vuestra presencia aqu. Es sabio. Solo si os quedis podis echar races. Es crucial. Es un hecho de la edad de la informacin que demasiados movimientos aparecen como hermosas flores pero mueren rpidamente. Es porque no tienen races. Y no tienen planes a largo plazo de cmo se van a mantener. Por lo tanto, cuando llegan las tormentas, son arrastrados por la corriente.

Ser horizontal y profundamente democrtico es maravilloso. Pero esos principios son compatibles con la dura tarea de construir estructuras e instituciones suficientemente robustas para resistir las tormentas del futuro. Tengo mucha fe en que esto ocurra.

Otra cosa que este movimiento hace bien: Os habis comprometido con la no violencia. Os habis negado a regalar a los medios las imgenes de ventanas rotas y luchas callejeras que ansan con tanta desesperacin. Y esa tremenda disciplina ha significado que, una y otra vez, la historia ha sido la escandalosa y no provocada brutalidad policial. De la que vimos an ms anoche. Mientras tanto, el apoyo a este movimiento crece cada vez ms. Ms sabidura.

Pero la mayor diferencia con hace una dcada es que en 1999 enfrentbamos al capitalismo en el clmax de un frentico auge econmico. El desempleo era bajo, los portafolios de acciones se inflaban. Los medios estaban ebrios de dinero fcil. En aquel entonces todo tena que ver con puestas en marcha, no con cierres.

Sealamos que la desregulacin detrs del frenes tena un precio. Era daina para los estndares laborales. Era daina para los estndares medioambientales. Las corporaciones se convertan en ms poderosas que los gobiernos y eso es daino para nuestras democracias. Pero, para ser honesta, durante la buena racha era difcil enfrentarse a un sistema econmico basado en la codicia, por lo menos en los pases ricos.

Diez aos despus, parece que ya no hay pases ricos. Solo un montn de gente rica. Gente que se enriqueci saqueando la riqueza pblica y agotando los recursos naturales de todo el mundo.

Lo importante es que hoy todos pueden ver que el sistema es profundamente injusto y que pierde el control. La codicia ilimitada ha arruinado la economa global. Y tambin est arruinando el mundo natural. Estamos agotando las reservas de pesca, contaminando el agua con fracturacin y perforaciones en aguas profundas, volvindonos hacia las formas ms sucias de energa del planeta, como las arenas petroleras de Alberta. Y la atmsfera no puede absorber la cantidad de carbono que estamos descargando, creando un calentamiento peligroso. La nueva norma son los desastres en serie: econmicos y ecolgicos.

Son los hechos sobre el terreno. Son tan flagrantes, tan obvios, que es mucho ms fcil encontrar una conexin con el pblico de lo que era en 1999; construir rpidamente el movimiento.

Todos sabemos, o por lo menos sentimos, que el mundo est cabeza abajo: actuamos como si no hubiera fin para lo que realmente es finito, combustibles fsiles y el espacio atmosfrico para absorber sus emisiones. Y actuamos como si existieran lmites estrictos e inconmovibles para lo que en realidad existe en abundancia, los recursos financieros para construir el tipo de sociedad que necesitamos.

La tarea de nuestros tiempos es invertir esta tendencia: cuestionar esa falsa escasez. Insistir en que podemos permitirnos la construccin de una sociedad decente, inclusiva, mientras al mismo tiempo respetamos los lmites reales de lo que puede aguantar la tierra.

Lo que significa el cambio climtico es que tenemos un plazo. Esta vez nuestro movimiento no se puede distraer, dividirse, apagarse o dejarse barrer por los eventos. Esta vez tenemos que tener xito. Y no hablo de regular los bancos o aumentar los impuestos a los ricos, aunque es importante.

Hablo de cambiar los valores subyacentes que gobiernan nuestra sociedad. Es difcil de ajustar a una sola demanda fcil para los medios, y tambin cuesta imaginar cmo hacerlo. Pero no es menos urgente por que sea difcil.

Es lo que veo que sucede en esta plaza. En la forma en que os alimentis, en cmo os animis unos a otros compartiendo libremente la informacin y suministrando atencin sanitaria, clases de meditacin y capacitacin en empoderamiento. Mi letrero favorito de este lugar dice Eres importante. En una cultura que entrena a la gente para que evite la mirada del otro, para decir que se mueran, es una declaracin profundamente radical.

Unos pocos pensamientos para terminar. En esta gran lucha, hay algunas cosas que no importan:

Y hay algunas cosas que importan:

Hemos buscado el enfrentamiento con las fuerzas econmicas y polticas ms poderosas del planeta. Da miedo. Y a medida que este movimiento crezca cada vez ms fuerte, se har ms temible. Siempre hay que ser consciente de que existir una tentacin de pasar a objetivos ms pequeos, como, digamos, la persona sentada junto a ti en esta reunin. Despus de todo, es una batalla que es ms fcil de ganar.

No hay que ceder a la tentacin. No digo que no podamos hablar sobre nuestras debilidades personales. Pero esta vez tratmonos como si tuviramos la intencin de trabajar codo con codo en la lucha durante muchos, muchos aos. Porque la tarea que tenemos por delante no exigir nada menos.

Tratemos este hermoso movimiento como la cosa ms importante del mundo. Porque lo es. Realmente lo es.

Nota del editor: El discurso de Naomi tambin apareci en el Wall Street Journal Ocupado.

Naomi Klein es una periodista galardonada, columnista publicada en numerosos peridicos y autora del xito de ventas internacional del New York Times, La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre (septiembre de 2007); y de un xito de ventas internacional anterior: No logo: El poder de las marcas; y de la coleccin: Vallas y Ventanas: Despachos desde las trincheras del debate sobre la globalizacin (2002). Lea ms en Naomiklein.org. La puede seguir en Twitter: @naomiaklein

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article29332.htm

rCR



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