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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2011

Rechazo a la esclavitud francesa en Argelia y Mauritania
Pars revive el trato colonial con frica

Roberto Correa Wilson y Julio Morejn
Prensa Latina


Francia posee una historia de explotacin de los pueblos africanos. Sus primeros contactos con los sistemas tradicionales de autosuficiencia derivaron hacia el establecimiento de un pacto colonial, cuyo desequilibrio es elocuente y cada vez ms nocivo para la parte africana. Hoy esa situacin se observa en toda su amplitud en la esfera econmica con el saqueo trasnacional.

Argelia contra Francia

Argelia es la mayor de las tres naciones que forman la regin mediterrnea y norafricana conocida como Magreb; las otras son Tnez y Marruecos, y similar a los dems pases del rea, una parte de su territorio est sumergida en el desierto del Sahara. Por su privilegiada posicin geogrfica, conoci invasiones y agudos conflictos entre distintas potencias hasta los siglos VII y VIII en que se sita el surgimiento de la nacionalidad argelina.

En esas centurias, los rabes avanzaron por el norte del continente africano y llevaron consigo una nueva civilizacin mercantil, una cultura ms desarrollada y el Islam, que hasta el presente es la religin oficial. La influencia cultural y econmica rabe represent un notable avance para el pas. A principios del siglo XIX disminuy la poblacin de las ciudades costeras, asiento de corsarios europeos.

En el interior, los turcos presentes en el pas desde haca dcadas no pudieron someter completamente a su control a las poblaciones. Los pobladores, dirigidos por jefes tribales, se enfrentaron siempre a la conquista extranjera, y bajo la direccin y la extensin de la autoridad comunitaria se observaba un perodo de relativa prosperidad econmica.

En medio de las disputas europeas por el control del mar Mediterrneo, la flota britnica caone Argel en 1816. La excusa para la posterior intervencin francesa fue un insulto proferido por el dey turco al cnsul galo en 1827.

Aunque no hubiera existido la referida ofensa, Argelia figuraba ya en los planes de dominacin de Francia, que comenzaba a implantar su sistema de explotacin colonial en el continente.

En 1830 Argelia fue invadida por los franceses, y el dey y la mayora de los oficiales turcos enviados al exilio. Cuatro aos ms tarde se decidi la conquista y anexin de Argelia, y se nombr a un gobernador general que deba poner en marcha tales planes.

Una larga lucha se produjo por parte de los argelinos. Constantina, la ciudad ms fuertemente oprimida por los turcos, fue capturada en 1837, y en 1841 el dominio francs se haba consolidado en la mayora de los puertos y sus alrededores. Comenzaba para el pueblo argelino una etapa de grandes sufrimientos, vejaciones, humillaciones y crmenes por parte de los colonialistas franceses, que se prolongaran por ms de un siglo.

En 1844 la mayora del este argelino estaba bajo control francs, pero en el oeste los conquistadores tuvieron que enfrentarse arduamente al lder berebere emir Abdel-Khader, quien en 1839 declar la guerra a Francia, concluyendo la unin entre bereberes y rabes contra los invasores.

Ante la superioridad de las armas coloniales, Abdel-Khader cay finalmente en 1847, y es hoy considerado hroe nacional de Argelia. A pesar de su muerte, en aos posteriores tuvieron lugar continuas rebeliones populares contra la ocupacin europea.

Los argelinos rehusaban el hecho consumado de la conquista del pas y se negaban a renunciar a su nacionalidad, sus derechos, su lengua y sus costumbres autctonas. En 1848 la metrpoli resolvi por decreto que "Argelia forma parte del territorio francs".

La decisin era a todas luces una incongruencia. Francia estaba en Europa y Argelia en frica, separadas adems por el mar Mediterrneo. Pero en la prctica la ley tuvo vigencia en cuanto a la tierra y no a los habitantes nativos, quienes fueron ignorados polticamente, a pesar de sumar dos millones de personas.

El gobierno slo les permita trabajar en condiciones prximas a la esclavitud, pagar onerosos impuestos y combatir bajo la bandera de los opresores. Despus comenz el incremento de la inmigracin francesa: pronto unos 50 mil colonos posean las mejores tierras y los negocios ms lucrativos. Posteriormente una ley otorg la ciudadana a todos los extranjeros nacidos en suelo argelino si accedan a pasar el servicio militar en el ejrcito de ocupacin.

Mientras, los propios nativos quedaron relegados a la condicin de extranjeros en su tierra de origen, incluso en las escuelas se prohibi el estudio de la lengua rabe y se ense el francs.

La deformacin lleg a extremos increbles en materia histrica. Se llegaba a afirmar que la historia del pas haba comenzado en 1830 (ao de la llegada de los franceses), y a los nios se les obligaba a recitar versos en francs: "Nuestros antepasados, los galos, usaban cabellos largos".

El campesino era explotado y la economa permaneca en manos francesas, que no se limitaron al predominio econmico, sino que suplantaron toda forma de gobierno anterior.

Los europeos disfrutaban las riquezas y acaparaban todos los derechos, mientras los argelinos no eran considerados ciudadanos, slo sbditos de Francia; tratados como miembros de una raza inferior, no podan viajar libremente por el pas, y estaban sujetos a castigos corporales y sin derecho a apelar a los fallos judiciales.

El pueblo argelino nunca se resign a vivir en la esclavitud colonial francesa. La nacin que en la revolucin de 1789 haba proclamado la libertad, fraternidad e igualdad entre los hombres, pisoteaba esos principios en frica. Las rebeliones que en ocasiones llegaron a convertirse en insurreccin popular, reconocida as por las autoridades coloniales, respondan a un espritu de nacionalidad e independencia.

Francia enviaba cuantiosos recursos en hombres y armas para vencer la resistencia, que era seguida de brbara represin contra la poblacin.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en que alrededor de 300 mil argelinos combatieron bajo la bandera del ejrcito francs, el pueblo reclam el cese del dominio colonial. Las autoridades de Pars ordenaron reprimir las demostraciones populares.

El primero de noviembre de 1954 se inici un levantamiento popular que marc el comienzo de la revolucin argelina. La gesta, finalizada en 1962, dej un saldo de un milln de muertos; leg adems, una de las historias de lucha ms hermosas de un pueblo africano por su emancipacin.

Mauritania en la mira colonial

Por su ubicacin geogrfica en el noroeste del continente africano, el pueblo de Mauritania no fue vctima de la esclavitud que conocieron otras naciones ubicadas ms al sur, aunque padeci como casi todas la pesadilla de la explotacin colonial europea.

Con la mayor extensin de su territorio dentro del desierto del Sahara, el pas se sita entre los ms grandes de frica. Su clima es tropical, aunque muy seco y clido, y alcanza en muchas regiones temperaturas desrticas.

Slo la parte continental, en contacto con el ocano Atlntico, recibe algunas precipitaciones, mientras en el resto del territorio predomina el desierto. El nico ro importante es el Senegal, que baa la parte occidental y seala la frontera con la Repblica del mismo nombre.

Los principales grupos tnicos son los moros, en un 80 por ciento, y en menor grado estn toucoleur, fulani, soninke y wolof. Se habla el francs, adems del rabe.

El Sahara, un Vergel

Entre el VI y I milenio a.n.e., el Sahara sufri el desencadenamiento progresivo que le hizo cambiar su fisonoma de vergel en la aridez actual. La abundante poblacin negra que all moraba se retir hacia el sur, quedando una tierra despoblada entre los bereberes de Marruecos, Argelia y Tnez, y las poblaciones del Sudn.

Sudn se denominaba a la regin situada al sur desde Senegal en el oeste, hasta la actual Repblica de Sudn del Norte en el este. Esa zona sufri mltiples invasiones e influencias y sirvi de laboratorio por el encuentro y mezcla de ambos grupos mediante el comercio y la guerra, y raramente por la convivencia pacfica.

Mientras la poblacin negra adopt el tipo de vida del agricultor sedentario en las riberas de Senegal, los rabes y los bereberes (tribus procedentes de Argelia, Marruecos y Tnez), se adaptaron mejor a la dura vida nmada.

Esos grupos provenientes del norte penetraron ms profundamente en el desierto con sus camellos y cabras, siguiendo los escasos pastos que la gran extensin arenosa poda proporcionarles.

Algunos se establecieron de forma permanente en los oasis alimentndose de dtiles, trigo y cebada, y leche de cabra o camella. Por medio de ellos la religin islmica penetr lentamente hasta alcanzar la poblacin negra del sur.

La aparicin en el siglo XI de los guerreros almorvides dio un vuelco a la situacin. Esta dinasta, de origen bereber, naci en un convento en las cercanas de Nouakchott, la capital actual, y extendi su poder hacia el norte conquistando Marruecos y pasando por Espaa.

Abou Beker, uno de los ms brillantes jefes, pacific la regin y atac el poderoso y rico imperio negro Ghana, el que subyug en 1076. Pero el esplendor termin pronto, los almorvides fueron destronados por los almohades en Marruecos, y Mauritania volvi a la lucha de tribus y a la desmembracin.

Las rivalidades entre rabes y bereberes estn presentes en la historia de la regin hasta que en el siglo XVII se establecieron los primeros contactos con Europa para el comercio de goma, esclavos y marfil.

Franceses en ese territorio

Los portugueses fueron los primeros en tomar posiciones a lo largo de la costa en la zona de Cabo Verde, en el actual Senegal, pero los franceses acabaron dominando la desembocadura del ro y establecieron en 1683, en San Luis, un activo centro comercial que a la vez constitua una base para la penetracin hacia el interior.

Los galos fueron expulsados dos veces por los britnicos, aunque la instalacin y dominio de estos resultaron definitivos a partir de 1817, constituyendo la base de lo que ms tarde se conoci como el frica Ecuatorial Francesa.

Mauritania qued siempre ms al norte de las lneas de penetracin francesa. Pas pobre y de escasa poblacin, no mereci la atencin de la potencia colonizadora que envi solamente algunas expediciones militares para reprimir las sublevaciones de los moros.

La zona en que operaban las compaas comerciales apenas comprenda una franja de 100 kilmetros y a la derecha del ro Senegal. Ms al norte, las tribus moras vivan aisladas en su nomadismo y libertad.

En 1854 Faidhere, gobernante francs, logr pacificar la zona del ro Senegal expulsando a los moros de su orilla izquierda; firm varios tratados con ellos y envi algunos grupos a explorar la actual Mauritania.

A este perodo de relativa calma siguieron nuevos conflictos. Los ataques no se dirigieron slo contra los europeos; las luchas entre moros nmadas y negros sedentarios fueron constantes.

Francia emprendi en los primeros aos del siglo XX una accin de ocupacin militar y pacificacin que termin con xito. El coronel Gouraud, al frente de una fuerte columna, ocup Adrar en 1908 y dispers las tribus rebeldes que operaban en el centro de Mauritania.

Nuevos ataques procedentes del sur de Marruecos prolongaron la campaa militar hasta 1934. Es posible que el colonialismo no pudiera obtener cuantiosos recursos naturales en un pas que era (y es) un inmenso arenal. De todas formas, la posesin de Mauritania ensanchaba el imperio de Francia en el continente.

En 1956, al concederle Pars la independencia a Marruecos, una de las primeras gestiones del nuevo gobierno fue proclamar la soberana sobre Mauritania, reivindicndola como provincia de ese pas. En ese ao, en el marco de la Ley Cuadro, una norma aplicada a las colonias, Francia concedi la autonoma interna a Mauritania.

Durante los dos aos siguientes, Marruecos lanz incursiones sobre el norte y el centro de Mauritania, provocando la intervencin francesa para solucionar el conflicto. Entretanto, el movimiento nacionalista contaba ya con un partido que demandaba la independencia. Sin embargo, Mauritania debi esperar hasta 1960 para liberarse del yugo colonial de Francia.

Pars revive el trato colonial con frica

El reacomodo internacional que sucedi al fin de la guerra fra, mantuvo inalterables un conjunto de relaciones Norte-Sur, inamovilidad que hoy permite identificar con toda claridad lo esencial y lo secundario de tales vnculos. En poco tiempo, frica fue testigo de acontecimientos que fundamentan el criterio de los lazos del continente con sus ex metrpolis, en especial con Francia, que apoyada por Naciones Unidas tom parte activa en el conflicto interno de Costa de Marfil.

Tras concluir sus operaciones en el escenario marfileo, Pars participa como miembro de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) en la guerra contra Muamar el Gadafi, enfrentado a un opositor Consejo Nacional de Transicin (CNT) apoyado por potencias occidentales interesadas en apropiarse de la riqueza petrolera de Trpoli.

La Alianza Atlntica suministra abiertamente tecnologa blica a los opositores, bombardea objetivos militares y civiles para allanar su avance, y les extiende alfombra roja para su reconocimiento internacional. Para estudiosos, Francia trata, mediante acciones de fuerza, de recuperar el espacio de influencia perdido desde la independencia de sus excolonias africanas.

Al mismo tiempo, donde Estados fuertes o slidos rechazan sus presiones, optan por la subversin en nombre del "buen gobierno", "la democracia" y "la gobernabilidad".

La insistencia en remarcar su presencia en frica conduce a Pars a dar una respuesta ms feroz a los cambios sufridos en sus conexiones con el continente.

En algunos pases, como Costa de Marfil, an mantiene su presencia militar, la misma que respald al actual mandatario Alassane Ouattara frente al expresidente Laurent Gbagbo.

"El fin del bipolarismo Este-Oeste con la subsiguiente emergencia de un mundo unipolar no significa para frica el fin de la dependencia, sino su fortalecimiento", opina el politlogo y acadmico congoleo Mbuyi Kabunda Badi.

Para el tambin presidente de la organizacin no gubernamental Sodepaz, "ese reforzamiento se hace por medio de una nueva divisin de tareas en el bloque triunfante, en la lgica de la internacionalizacin de un pensamiento nico, con sus componentes econmicos, polticos y culturales".

Esa reflexin de Kabunda trata de explicar que las intenciones neocolonizadoras de Europa (y en especial de Francia) persisten en un novedoso contexto, donde se aparenta la superacin de viejos ideales de emancipacin y son vlidas las formas de sujecin cada vez ms fuertes, de espaldas a la contemporaneidad.

Larga cadena

Francia posee una historia de explotacin contra pueblos africanos que no se puede soslayar en cualquier anlisis sobre su papel como Estado imperialista, dispuesto a satisfacer sus intereses en la competencia con otras potencias como Reino Unido y Estados Unidos. Sus primeros contactos con los sistemas tradicionales de autosuficiencia derivaron hacia el establecimiento de un pacto colonial, cuyo desequilibrio es elocuente y cada vez ms nocivo para la parte africana. Hoy esa situacin se observa en toda su amplitud en la esfera econmica con el saqueo trasnacional.

Pars no duda en poner en prctica sus mecanismos coercitivos ms all de sus fronteras en caso de que falle la garra oculta en el guante de seda. Por ejemplo, su presencia militar en Costa de Marfil determin su comportamiento hacia el presidente Gbagbo, negado a abandonar el poder despus de perder las elecciones de 2010.

Una fuerza de paz de la ONU, encabezada por franceses, vigil desde 2002 la divisin en dos del pas y poco a poco esa formacin se fue parcializando hasta enemistarse con el gobernante.

Aunque la escena militar era confusa, por desconocerse en aquel tiempo la posicin de los antigubernamentales comandados por el hoy primer ministro, Guillaume Soro, a quien los extranjeros dieron su apoyo, con lo cual le facilitaron los planes a Ouattara.

Francia tiene cuatro grandes bases militares en el continente: Yibut, en el Cuerno Africano; la Isla de Reunin, en el Indico; Senegal y Gabn. Tambin tiene desplegadas tropas en Costa de Marfil, Chad y Repblica Centroafricana. Por ello los analistas consideran a Paris uno de los principales actores de la injerencia militar occidental en la regin.

Segn el sitio web larazon.es -que reproduce datos del Ministerio francs de Defensa- Pars tiene desplegados o acantonados soldados en Senegal, Chad, Libia, Costa de Marfil, Yibuti, Repblica Centroafricana, Gabn y Somalia (donde participa en la Operacin Atalanta).

Esos efectivos constituyen la garra de hierro en sus relaciones con frica. La otra vertiente o guante de seda, son las firmas. Unas 700 compaas francesas controlan la economa marfilea, desde la lucrativa explotacin de los campos de cacao y las exportaciones, a la infraestructura y las telecomunicaciones. Esas empresas pagan alrededor de 50 por ciento del total de impuestos al pas, segn cifras oficiales.

Leyenda marfilea

Laurent Gbagbo asumi la presidencia tras unas elecciones cuyos resultados no fueron validados por todos los elementos institucionales, lo cual gener una pugna por el liderazgo en ese pas de frica occidental.

Desde 2002, Costa de Marfil estaba dividida en dos. El centro econmico (Abiyn) lo controlaba Gbagbo, pero un grupo armado de exmilitares ocupaba el norte y suroeste del pas, donde se halla la capital, Yamoussoukro.

Otro aspecto decisivo en ese contexto fue el opositor Ouattara, que en medio de la lucha por el poder contaba con el respaldo francs, de las tropas de la ONU y de los insurgentes.

La fuerza de Naciones Unidas vigilaba la divisin del pas y deba monitorear una reconciliacin nacional, algo que olvid al priorizar los objetivos estratgicos de las compaas francesas que invirtieron ms de 370 mil millones de dlares en Costa de Marfil.

Gbagbo entr en una crisis irreversible y cay. Pars tom las riendas del asunto y sus militares y compaas hicieron el resto para completar el puzzle. Ouattara ratific su connivencia con la exmetropolis y el pacto colonial sigue funcionando.

Ante la injerencia extranjera, hoy se perfila como una necesidad impostergable cumplir la mxima de ilustres pensadores africanos que aconseja resolver los problemas propios entre los mismos habitantes del continente.

Roberto Correa Wilson es periodista cubano especializado en poltica internacional, ha sido corresponsal en varios pases africanos y es colaborador de Prensa Latina. Julio Morejn es periodista de la Redaccin Africa y Medio Oriente de Prensa Latina.



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